Las ocupaciones de alta cordillera en el Centro Oeste Argentino y Chile Central
Los registros arqueológicos de altura en el Centro Oeste Argentino (COA) y Chile Central se caracterizan por presentar estructuras pircadas concentradas o dispersas (ubicadas por encima de los 2.400 m snm), con material cerámico procedente de la vertiente occidental y un predominio de camélidos en sus colecciones arqueofaunísticas. Se distribuyen entre los 34° y 35° de latitud sur en los Andes Meridionales (Figura 1). En el COA los sitios que comparten estas características son: El Indígeno, Los Peuquenes, Laguna del Diamante y Risco de los Indios. Para todos los casos se infieren ocupaciones estivales, debido al clima limitante en invierno. Si bien los sitios mencionados presentan diferencias cronológicas entre sí, todos pueden incluirse dentro de un período que se inicia hace 2.100 años aP y llega hasta tiempos históricos (Durán et al. Reference Durán, Neme, Cortegoso and Gil2006, Reference Durán, Cortegoso, Barberena, Frigolé, Novellino, Lucero and Yebra2018, Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021; Lagiglia Reference Lagiglia1997; Morgan et al. Reference Morgan, Neme, Sugrañes, Salgán, Gil, Otaola, Giardina and Llano2017; Neme Reference Neme2016; Neme et al. Reference Neme, Sugrañes, Salgán, Gil, Otaola, Giardina, Morgan and Llano2016, Reference Neme, Otaola, Giardina, Gil and Franchetti2020). Sitios con características similares aparecen también en la cuenca alta del río Maipo (vertiente occidental de la cordillera principal): Las Covachas, El Aro, El Olvido, Las Pérdidas, Vega Linda con cronologías similares a las de Laguna de Diamante (Cornejo y Sanhueza Reference Cornejo and Sanhueza R.2011a, Reference Cornejo and Sanhueza R.2011b). Conocer la procedencia y modos de vida de los ocupantes de estos asentamientos ha sido uno de los objetivos preferentes de las investigaciones arqueológicas realizadas en la región. A partir del descubrimiento de El Indígeno, Lagiglia (Reference Lagiglia1997) propone que este sitio formaba parte de circuitos regulares de trashumancia de cazadores-recolectores de las planicies orientales del sur de Mendoza que se desplazaban, entre ambas vertientes de la cordillera de los Andes, con el objeto de intercambiar productos con sociedades agrícolas de Chile Central. Con el estudio de nuevos sitios, se propuso que estas ocupaciones de altura son la consecuencia de un proceso de crecimiento demográfico e intensificación en ambas vertientes cordilleranas. Esto permitió a las poblaciones de cazadores-recolectores ampliar los rangos de acción e interacción, y ocupar así nuevos ambientes que hasta el momento estaban inhabitados o eran explotados ocasionalmente (Morgan et al. Reference Morgan, Neme, Sugrañes, Salgán, Gil, Otaola, Giardina and Llano2017; Neme Reference Neme2016; Neme et al. Reference Neme, Sugrañes, Salgán, Gil, Otaola, Giardina, Morgan and Llano2016). A partir de los conjuntos arqueofaunísticos de estos asentamientos, se ha propuesto que los mismos reflejan un uso residencial y estacional por bandas de cazadores-recolectores de ambas vertientes. La explotación de estos lugares se relacionaría más con campamentos de estancia prolongada y explotación intensiva de recursos locales que con sitios logísticos de matanza y procesamiento primario (Neme et al. Reference Neme, Otaola, Giardina, Gil and Franchetti2020). Por otro lado, Cornejo y Sanhueza (Reference Cornejo and Sanhueza R.2003, Reference Cornejo and Sanhueza R.2011a, Reference Cornejo and Sanhueza R.2011b) consideran que estos sitios formaron parte de los circuitos de circulación de grupos cazadores-recolectores del período Alfarero temprano (PAT) de Chile Central entre 300 años aC a 1000 años dC. Durante este período, según estos autores, coexistieron en la cuenca cordillerana del río Maipo tres grupos, definidos en base de las diferencias en tecnología lítica, estilos cerámicos y patrones de asentamiento. Una comunidad semi-sedentaria que practicaba la horticultura y producía cerámica (denominada Llolleo), y dos comunidades de cazadores-recolectores móviles, asentados principalmente en las zonas más altas, que utilizaban cerámica más variada obtenida por intercambio. Alrededor de los 1000 años dC se producen cambios en la organización socioeconómica de las sociedades hortícolas, surgiendo en esta región la denominada cultura Aconcagua, característica del período Intermedio tardío (PIT), que controla los ambientes bajos de los valles y desplaza a los cazadores-recolectores a la cuenca alta y valles interandinos (Cornejo y Sanhueza Reference Cornejo and Sanhueza R.2003, Reference Cornejo and Sanhueza R.2011a). Como alternativa a las propuestas anteriores, Durán y colaboradores (Reference Durán, Neme, Cortegoso and Gil2006) consideran que los sitios del Área Natural Protegida Laguna del Diamante (ANPLD) podrían corresponder a sociedades agropastoriles de la vertiente occidental de la cordillera de los Andes y definen tres períodos de ocupación prehispanos. El primero asociado a grupos del PAT (2100 a 1100 años aP), el segundo a grupos del PIT (800 años aP) y el tercero, en el que se da un control del estado inca sobre este espacio correspondiente al período tardío (PT) 490 a 420 años aP (Durán et al. Reference Durán, Neme, Cortegoso and Gil2006, Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021).
Distribución de los sitios mencionados: (1) Área Natural Protegida Laguna del Diamante; (2) El Aro, El Olvido, Las Pérdidas, Vega la Linda, La Covacha; (3) Risco de los Indios; (4) El Indígeno; (5) Los Peuquenes; (6) Alero las Morrenas 1; (7) Cueva los Piuquenes; (8) El Mallín y Cueva El Carrizalito; (9) Arroyo Malo 3. (Color en la versión electrónica)

Por lo antes expuesto, resulta de interés caracterizar cuali-cuantitativamente el registro antracológico de dos sitios, Laguna del Diamante 2 (LD-S2) y Laguna del Diamante 4 (LD-S4), localizados dentro del ANPLD. Estos resultados se integran con los antecedentes antracológicos del COA y los registros arqueológicos regionales, lo que permite avanzar sobre la interpretación global del registro arqueológico del ANPLD y de otras ocupaciones de altura.
Ambiente en Área Natural Protegida Laguna del Diamante y áreas aledañas
Los sitios estudiados se encuentran en el ANPLD, departamento de San Carlos, provincia de Mendoza (Figura 2a), incluye la Caldera del Diamante y el volcán Maipo (5.290 m snm). Esta mega-estructura es el producto de dos erupciones volcánicas explosivas pleistocénicas. Los mantos ignimbríticos de estas erupciones se extienden por los valles cordilleranos próximos, parte del Valle Central de Chile y el Piedemonte y la Planicie oriental. En las cotas inferiores de la Caldera del Diamante (3.300 m snm), se ha desarrollado la laguna homónima y otros cuerpos de agua menores. Toda esta cuenca es drenada por el río Diamante que tiene allí una de sus nacientes. Su fitogeografía actual corresponde a la Provincia Altoandina, Distrito Cuyano, entre los 2.400 y 4.500 m snm (Cabrera Reference Cabrera1971).
Área de estudio: (a) vista general de la Laguna del Diamante y el volcán Maipo; (b) imagen satelital de la Área Natural Protegida Laguna del Diamante. Foto de los autores. (Color en la versión electrónica)

En esta región, la Cordillera de los Andes actúa como una barrera para las masas de aire húmedo del Pacífico y Atlántico, produciendo distintos regímenes de precipitación e importantes diferencias fitogeográficas (Abraham y Rodríguez Martínez Reference Abraham and Martínez2000).
En la vertiente oriental el régimen de precipitación es de tipo estival, con 200 a 300 mm anuales; a medida que se asciende, aumentan las precipitaciones (Abraham y Rodríguez Martínez Reference Abraham and Martínez2000). En este sector se desarrollan distintas unidades fitogeográficas (Muiño et al. Reference Muiño, Prina and Alfonso2012; Roig et al. Reference Roig, Carretero, Méndez, Abraham and Martínez2000), de este a oeste se puede diferenciar:
(a) Monte (debajo de los 1.800 m snm): consiste en un estrato arbustivo de Larrea divaricata, L. nitida y L. cuneifolia, a medida que se avanza hacia el flanco cordillerano, al norte y sur del río Diamante, se forma una estepa de Neosparton aphyllum. En los márgenes de los arroyos se desarrolla un estrato arbóreo de Prosopis sp. y Geoffroea decorticans.
(b) Patagónica (1.800 a 3.000 m snm): caracterizada por comunidades arbustivas de Schinus sp., Adesmia pinifolia, A. obovata, Berberis grevilleana, Anarthrophyllum elegans, Chuquiraga oppositifolia y árboles de Ochetophila trinervis en las orillas de los arroyos. El estrato herbáceo incluye Poa holciformis y Stipa spp., entre otras.
(c) Altoandina (sobre los 3.000 m snm): la vegetación está compuesta por caméfitos como Azorella compacta, Adesmia subterranea, A. hemisphaerica, Nototriche compacta y pastizales de Trisetum preslii y P. holciformis.
El flanco occidental tiene un clima de tipo mediterráneo con precipitaciones invernales de alrededor de 350 mm anuales en las cotas más bajas del Valle Central. Al igual que en el flanco oriental, las precipitaciones aumentan a medida que se asciende altitudinalmente (Luebert y Pliscoff Reference Federico and Pliscoff2017; Muñoz-Schick et al. Reference Muñoz-Schick Mélica, Moreira-Muñoz, Villagrán and Luebert2000). Geomorfológicamente se reconocen en la región Central de Chile tres macroformas de relieve, en sentido oeste–este: Cordillera de la Costa, Depresión Intermedia y Cordillera de los Andes. Siguiendo a Luebert y Pliscoff (Reference Federico and Pliscoff2017), se diferencian los siguientes pisos de vegetación:
(a) Bosque Esclerófilo Mediterráneo Andino (200 a 1.400 m snm): formado por comunidades de Q. saponaria y Lithraea caustica.
(b) Bosque Mediterráneo Andino de Kagenekia angustiflora y G. trinervis (1.400 a 2.200 m snm): en las laderas medias de los Andes. En las quebradas cordilleranas se encuentran diferentes comunidades riparias que incluyen Escallonia myrtoidea, P. lingue, Drymis winteris y Q. saponaria, que se extienden por distintos pisos de vegetación. Dentro de este piso altitudinal se registra O. trinervis en el valle de Maipo (Muñoz-Schick et al. Reference Muñoz-Schick Mélica, Moreira-Muñoz, Villagrán and Luebert2000).
(c) Matorral Bajo Mediterráneo Andino (1.600 a 2.900 m snm): las comunidades arbustivas dominantes son C. opossitifolia, Nardophyllum lanatum en la Cordillera de los Andes.
(d) Intercalado con el anterior (2.600 a 3.300 m snm): se forma un matorral arbustivo de Laretia acaulis, Berberis empetrifolia, Adesmia aegicera y Anarthrophyllum gayanum, entre otros. El estrato herbáceo incluye P. holciformis y Hordeum comosum, con unidades intrazonales de vegetación rupícolas, donde se registran especies compartidas con Argentina como A. piniffolia y A. obovata.
(e) Desierto Altoandino (sobre los 3.300 m snm): la vegetación se presenta como cojines y gramíneas cespitosas. Las especies más comunes son Oxalis spp., Nastanthus spathulatus y Azorella trifurcata.
El registro de plantas leñosas en contextos arqueológicos en el COA y Chile Central
Los estudios arqueobotánicos en el COA se orientaron inicialmente al análisis de especies cultivadas y de los procesos de domesticación (Gil Reference Gil1998–1999; Lagiglia Reference Lagiglia1997, Reference Lagiglia1980, Reference Lagiglia, Berberian and Nielsen2001, entre otros); posteriormente se abordó el estudio de las plantas silvestres (Llano Reference Llano2014; Llano y Andreoni Reference Llano, Andreoni, Neme and Gil2012; Llano y Neme Reference Llano and Neme2012, entre otros). También se han realizado análisis de carbones procedentes de diferentes contextos arqueológicos, en el norte de Mendoza sobre sitios incaicos (Garibotti Reference Garibotti1999–2000) e históricos (Mafferra Reference Mafferra2018), y en el sur de la provincia sobre sociedades cazadoras-recolectoras (Andreoni Reference Andreoni2014). Éstos últimos han permitido caracterizar el uso de plantas leñosas en distintos contextos cronológicos y ambientales durante aproximadamente 8.900 años aP (Andreoni Reference Andreoni2014). Pudo determinarse que los cazadores-recolectores del sur de Mendoza seleccionaron, durante el Holoceno temprano (8900-8000 años aP), medio (8000-4000 años aP) y hasta comienzos del tardío (ca. 4000 años aP), maderas duras o semiduras ampliamente disponibles en el área de estudio (Andreoni Reference Andreoni2014, Reference Andreoni2015; Andreoni y Capparelli Reference Andreoni and Capparelli2012). En los valles cordilleranos (ambiente Patagónico) se identificaron tallos de Adesmia sp. y Schinus sp. desde los 8900 años aP, incorporándose progresivamente raíces de los géneros Adesmia y Berberis, junto con maderas blandas como Chuquiragua sp. en Arroyo Malo-3 (Andreoni y Capparelli Reference Andreoni and Capparelli2012). Durante los últimos 2000 años aP, se observa un incremento en la riqueza taxonómica, una ampliación de los rangos de recolección y la presencia de maderas foráneas y locales como materia prima de artefactos (Andreoni y Capparelli Reference Andreoni and Capparelli2012; Llano y Andreoni Reference Llano, Andreoni, Neme and Gil2012). En la cuenca del río Diamante, en El Mallín, se identificaron astiles de Chusquea sp. (madera alóctona), y en Cueva Carrizalito iniciadores de fuego de raíces de P. alpataco (Llano y Andreoni Reference Llano, Andreoni, Neme and Gil2012; Llano et al. Reference Llano, Neme and Michelli2011).
En El Indígeno (1490-870 años aP) se reconocieron 14 taxa entre locales (principalmente Adesmia sp.) y otros de pisos ecológicos inferiores. Estos últimos sugieren un transporte de maderas desde la provincia fitogeográfica Patagónica (e.g., Schinus sp., Senna sp., Anarthrophyllum sp., entre otras) y desde el Matorral Esclerófilo Mediterráneo (e.g., Nothofagus cf. leonii, Cryptocarya alba, Dasyphyllum diacanthoides, Escallonia sp., entre otros). Aparecen también especies que crecen en ambos flancos cordilleranos, como Ochetophila sp. (Andreoni Reference Andreoni2015). Las maderas locales (Adesmia sp.) se encuentran desde el comienzo de la secuencia acompañada de Escallonia sp. de la vertiente occidental; esto puede señalar amplios rangos de recolección o el traslado de leña obtenida previamente al ascenso al sitio (Andreoni Reference Andreoni2015). Dentro del ANPLD se han realizado estudios atracológicos en LD-S4 y LD-S13, en niveles con cronologías comprendidas entre 490 y 420 años aP, y materiales propios del período Inca. Se registraron maderas locales de Adesmia sp. y otras de la vertiente occidental Austrocedrus chilensis, Gomortega keuele, Q. saponaria y Acacia sp. / Prosopis sp. (Durán et al. Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021).
Los estudios arqueobotánicos en Chile Central se han orientado mayoritariamente a comprender los procesos de adquisición de la agricultura y el origen de los cultivos, focalizándose en los estudios de semillas y otros restos vegetales (Falabella et al. Reference Falabella, Planella and Tykoy2008; Planella Reference Planella2005; Planella at al. Reference Planella, Falabella, Belmar and Quiroz2014, entre otros). Sin embargo, se han identificado especies silvestres que contribuyen a la comprensión de las prácticas vinculadas al manejo de plantas leñosas. Por ejemplo, en el alero Las Morrenas 1, próximo al río Yeso, tributario del Maipo, se identificaron semillas y tallos carbonizados de O. trinervis, lo que lleva a proponer su posible uso como combustible desde las primeras ocupaciones del alero 3400-3210 años aP (Planella et al. Reference Planella, Cornejo and Tagle A.2005). Los estudios antracológicos en Cueva los Piuquenes, valle del río Aconcagua, incluyen distintas ocupaciones entre el Holoceno temprano (10.000 años aP) y medio (ca. 7100-5400 años aP). En toda la secuencia se han identificado carbones de madera de O. trinervis, incorporándose, durante el Holoceno medio, especies del Bosque Esclerófilo como Maytenus boaria, Peumus boldus y Cryptacaria alba, entre otras (Belmar et al. Reference Belmar, Labarca, Blanco, Stehberg and Rojas2005; Rojas et al. Reference Rojas, Stehberg, Aspillaga and Prieto2004).
Arqueología del ANPLD
En el ANPLD se registraron 25 sitios arqueológicos (Figura 2b). Catorce corresponden a agrupaciones de estructuras pircadas semicirculares, en número variable (entre 3 y 29). Se han excavado cinco sitios, obteniéndose información sobre el modo de vida, movilidad y procedencia de las sociedades que los generaron (Barberena et al. Reference Barberena, Durán, Novellino, Winocur, Benítez, Tessone and Quiroga2017, Reference Barberena, Tessone, Cagnoni, Gasco, Durán, Winocur and Benitez2019; Cortegoso et al. Reference Cortegoso, Barberena, Durán and Lucero2016; De Francesco et al. Reference De Francesco, Barca, Bocci, Cortegoso, Barberena, Yebra and Durán2018; Durán et al. Reference Durán, Neme, Cortegoso and Gil2006, Reference Durán, Cortegoso, Barberena, Frigolé, Novellino, Lucero and Yebra2018, Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021; Gasco Reference Gasco2018). En el presente trabajo se abordará el registro antracológico de dos sitios: Laguna del Diamante Sitio 2 y Sitio 4 (LD-S2 y LD-S4). Se decidió trabajar sobre ellos porque sus materiales han sido estudiados prácticamente en su totalidad y cuentan con secuencias confiables basadas en fechados radiocarbónicos. Aunque los registros seleccionados son parciales, si se consideran las dimensiones y la cantidad de sitios del ANPLD, ofrecen una visión inicial sobre las estrategias de manejo de plantas leñosas en el área que resulta de indudable utilidad para contrastar las propuestas de poblamiento vigentes. En líneas generales los contextos arqueológicos señalan que LD-S2 y LD-S4 pudieron funcionar como bases residenciales estivales, donde se realizaron actividades como caza de guanacos y aves, explotación de minerales, recolección y procesamiento de vegetales (Durán et al. Reference Durán, Neme, Cortegoso and Gil2006, Reference Durán, Cortegoso, Barberena, Frigolé, Novellino, Lucero and Yebra2018) y pastoreo de camélidos (Durán et al. Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021; Gasco Reference Gasco2018). Se ha propuesto recientemente que estos sitios pudieron estar también vinculados a actividades de caravaneo que se potenciaron durante el período Inca (Durán et al. Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021).
LD-S2
Se encuentra a 250 m de la costa occidental de la Laguna del Diamante, en el extremo de una colada basáltica (Figura 3a). Incluye 29 estructuras con diferentes condiciones de preservación, muros de alturas variables y material arqueológico en superficie (e.g., molinos planos, manos de moler, productos de talla y tiestos cerámicos). Se seleccionaron para excavar las estructuras con los muros más bajos del conjunto al suponer que se trataba de los más antiguos (Durán et al. Reference Durán, Neme, Cortegoso and Gil2006). Se excavó una superficie de 1 m2 en las estructuras 1 y 3; en cada una se realizó una cuadrícula de 1 × 1 m, y se extrajeron niveles de 5 cm hasta los 20 cm aproximadamente (Figuras 3a y 3b). En el recinto 1 sobre carbones recuperados a los 15 cm se obtuvo un fechado de 1410 ± 60 años aP; mientras que en carbones de la estructura 3 a los 15 cm de profundidad se obtuvo un fechado de 2100 ± 70 años aP (Durán et al. Reference Durán, Neme, Cortegoso and Gil2006). Si bien no se cuenta con fechados absolutos, se asigna al período Inca el material superficial y del primer nivel (0-5 cm) de las estructuras 1 y 3 por las características tipológicas de la cerámica hallada (Durán et al. Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021).
Plantas de excavación y perfiles de LD-S2 y LD-S4: (a) plano de LD-S2, mostrando áreas excavadas; (b) perfil este de la estructura 2; (c) perfil este de la estructura 1; (d) plano del recinto 3 de LD-S4; (e) perfil sur de LD-S4 (modificados de Durán et al. Reference Durán, Neme, Cortegoso and Gil2006).

LD-S4
Se localiza a 1.000 m de las nacientes del río Diamante sobre su margen izquierda, en el extremo de una colada basáltica (Figuras 3d y 3e). Cuenta con cuatro estructuras, y se siguió el criterio de mejor conservación para seleccionar la estructura 1 para su excavación (Durán et al. Reference Durán, Neme, Cortegoso and Gil2006). Se plantearon cuatro cuadrículas de 1 × 1 m, se excavó una superficie de 3,5 m2 aproximadamente, en niveles de 5 cm, hasta alcanzar una profundidad de 55 cm. La capa cultural es arenosa, de origen eólico y antrópico, con diferencias de coloración por la presencia de cenizas y/o carbones y la actividad de animales fosoriales. Los distintos paquetes sedimentarios, junto con los materiales asociados y los fechados radiocarbónicos permitieron definir cuatro componentes en LD-S4 (Durán et al. Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021).
El componente I incluye el nivel 1Footnote 1 (0-5 cm), donde se registraron materiales históricos recientes (moneda, metal, vidrio, semillas europeas de Prunus pérsica, Olea europea, Cucumis melo) y otros más antiguos (cerámica, productos de talla y artefactos líticos formatizados). Las evidencias modernas indican un uso recurrente de este recinto por baqueanos o puesteros desde finales del siglo diecinueve.
El componente II incluye las extracciones 2 a 5 (5-25 cm). Del nivel 5 proviene un fechado sobre carbones dispersos de 490 ± 40 años aP (Durán et al. Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021). El material incluye fragmentos cerámicos de grupos tipológicos incas, huesos de Lama glama (Gasco Reference Gasco2018), una piedra horadada, y productos de talla y artefactos formatizados realizados sobre obsidianas locales y de fuentes distantes (Durán et al. Reference Durán, Neme, Cortegoso and Gil2006, Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021). Recientemente se ha propuesto que los incas controlaron las cuencas altas de los ríos Maipo y Diamante, con el objeto de mantener en funcionamiento y potenciar redes de circulación de bienes prexistentes (Durán et al. Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021). En ese escenario, LD-S4 pudo tener una doble función: residencia estacional de pastores y posta de sendas de caravaneros.
El componente III está representado únicamente por el nivel 6 (25-30 cm), donde se obtuvo un fechado por AMS de 782 ± 35 años aP sobre carbones de un fogón en cubeta (Durán et al. Reference Durán, Neme, Cortegoso and Gil2006:91). Es un conjunto difícil de definir ya que parece ser el resultado de una ocupación corta que generó un registro afectado por procesos tafonómicos. Por su cronología y características de los materiales hallados puede vincularse a ocupaciones agropastoriles del PIT de la cuenca cordillerana del río Maipo (Durán et al. Reference Durán, Neme, Cortegoso and Gil2006, Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021). Pero debe destacarse que es un registro escaso que deja abierta la posibilidad que haya sido generado por cazadores-recolectores, si se sigue la propuesta de Cornejo y Sanhueza (Reference Cornejo and Sanhueza R.2011a).
El componente IV incluye los niveles 7 a 11 (30-55 cm). En este conjunto se registraron tipos cerámicos, decorados con incisiones, asignables al Complejo Llolleo del PAT. En el nivel 11 se fechó un fogón en cubeta que dio como resultado 1100 ± 40 años aP (Durán et al. Reference Durán, Neme, Cortegoso and Gil2006). En lo referido a la movilidad y procedencia de las sociedades que ocuparon el ANPLD, durante el período comprendido entre los años 2100 y 1100 aP, estudios químicos de dos fuentes locales de obsidiana y de artefactos arqueológicos allí recuperados y en la cuenca del río Maipo han permitido inferir una estrategia de aprovisionamiento directo de esta materia prima por las sociedades de la vertiente occidental (Cortegoso et al. Reference Cortegoso, Barberena, Durán and Lucero2016, Reference Cortegoso, Yebra, Durán, Barberena, Lucero, Cornejo, Giesso, MacDonald and Glascock2020; Durán et al. Reference Durán, Cortegoso, Barberena, Frigolé, Novellino, Lucero and Yebra2018). También proceden de este período dos entierros humanos descubiertos en LD-S13, fechados aproximadamente 1500 años aP. Estudios de isótopos de carbono y estroncio muestran que estos individuos vivieron en la vertiente occidental y que uno de ellos consumió seguramente maíz en su infancia y ambos posiblemente en su madurez (Barberena et al. Reference Barberena, Durán, Novellino, Winocur, Benítez, Tessone and Quiroga2017, Reference Barberena, Tessone, Cagnoni, Gasco, Durán, Winocur and Benitez2019; Durán et al. Reference Durán, Cortegoso, Barberena, Frigolé, Novellino, Lucero and Yebra2018). Esto permite proponer que eran parte de una sociedad con prácticas agrícolas que aprovechaba anualmente recursos complementarios procedentes de distintos pisos ecológicos (Durán et al. Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021).
Materiales y métodos
Colección de referencia
La identificación de los carbones arqueológicos se realizó por medio de la comparación con la colección de referencia de maderas actuales del área de estudio (Andreoni Reference Andreoni2014; Marconetto Reference Marconetto2008; Piqué i Huerta Reference Piqué i Huerta1999; Solari Reference Solari1993, entre otros). Con este propósito se colectaron ejemplares de herbario, muestras de tallos y raíces, y se compilaron fuentes documentales sobre los taxa identificados. Se hicieron cortes delgados en los tres planos de observación de la madera transversal, y longitudinal tangencial y radial (Figura 3). Durante el proceso de carbonización se modifican las dimensiones de los distintos tipos celulares; no obstante, los rasgos cualitativos se mantienen constantes (Andreoni et al. Reference Andreoni, Gil, Capparelli, Pochettino and Ladio2011; Marconetto Reference Marconetto2008; Piqué i Huerta Reference Piqué i Huerta1999; Smart y Hoffman Reference Smart, Hoffman, Hastorf and Popper1988). Por este motivo las descripciones anatómicas se realizaron siguiendo los criterios cualitativos (Wheeler y Baas Reference Wheeler and Baas1998).
La descripción de los taxa de Argentina se realizó a partir de distintas especies colectadas en el sur de Mendoza (Andreoni Reference Andreoni2014). Para los tallos y raíces de Adesmia sp. se combinaron rasgos presentes en distintas especies (Tabla Suplementaria 1 y Figura 4). En el caso de la familia Asteraceae, los rasgos anatómicos observados corresponden parcialmente con las especies de la colección de referencia. Por lo tanto, para su identificación se combinaron rasgos comunes a muestras actuales y los criterios de Carlquist (Reference Carlquist1966). En el caso de Acacia caven, además de las referencias propias, se siguió la propuesta de Mafferra (Reference Mafferra2018). Los únicos casos en que se diferenciaron raíces fueron Adesmia sp. y P. alpataco; en los demás taxa sólo se reconocieron tallos.
Colección de referencia de maderas actuales: (a) A. caven tallo; (b) A. pinifolia tallo; (c) A. pinifolia raíz; (d) O. trinervis tallo; (e) P. alpataco raíz. Los números refieren al plano de observación de la madera: (1) transversal; (2) longitudinal tangencial; (3) longitudinal radial.

Para los taxa nativos de Chile, P. lingue y Q. saponaria, se recurrió a trabajos de anatomía de la madera (Rancusi et al. Reference Rancusi, Nishida, Nishida and Makoto1987; Solari Reference Solari1993). La categoría indeterminable incluye carbones que no presentaban rasgos observables que permitieran su asignación taxonómica. Estos se encontraban vitrificados (alto grado de fundición de las estructuras anatómicas) o en mal estado de conservación (hongos, carbonatos, entre otros).
Muestras antracológicas
Se decidió agrupar las muestras procedentes de los sitios LD-S2 y LD-S4 en dos bloques temporales. El primero (2100-1100 años aP) incluye el material procedente de los niveles 7 a 9 de LD-S4. En el nivel 10 de este sitio no se recuperaron carbones, y los correspondientes al nivel 11 fueron destinados a fechados radiocarbónicos. También se incorporaron en este conjunto todos los carbones recuperados de los niveles 2 a 4 de los recintos 1 y 3 de LD-S2 (Durán et al. Reference Durán, Neme, Cortegoso and Gil2006, Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021). Los límites temporales corresponden a fechados radiocarbónicos: el más antiguo procede de LD-S2 y el más reciente de LD-S4.
El segundo bloque (780-490 años aP) se generó utilizando dos fechados radiocarbónicos procedentes de los niveles 6 y 5 de LD-S4, que corresponden respectivamente a los componentes III y II de ese sitio. Se decidió analizar en conjunto los carbones de estos dos componentes, ya que el III sólo incluye un nivel y ambos tienen fechados próximos. Para el caso del componente II, que se conforma con los niveles 2 a 5 (Durán et al. Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021), sólo se analizaron los carbones procedentes de los niveles 4 y 5. Se tomó esta decisión al considerar que en los niveles 2 y 3 se ha producido una migración de material desde el nivel 1 (moderno) por procesos tafonómicos. Se han incorporado también en este segundo bloque los carbones procedentes de los niveles 1 de los recintos 1 y 3 de LD-S2.
Los carbones dispersos se recuperaron por medio de la aplicación de la técnica de zaranda en seco, utilizando mallas de 2 mm de apertura, al total de los sedimentos extraídos en cada nivel. En LD-S2 (estructura 1 y 3) los carbones analizados se colectaron en áreas donde estaban más concentrados y se asociaban, por proximidad, a sedimentos termoalterados, por lo cual se consideran dispersos en el sedimento. Mientras que en LD-S4, junto con los carbones dispersos en los niveles analizados (4 al 9), se registraron dos fogones en forma de cubeta que se designaron como fogón A (nivel 5, cuadrícula C) y fogón B (nivel 6, cuadrícula D), ambos incluidos en los componentes II y III respectivamente.
Para el análisis antracológico, se pesó y contabilizó el total de carbones. Posteriormente se separó en tres categorías de tamaño (a: >10 mm; b: entre 10 y 5 mm; y c: <5 mm); de este modo se evitó sesgar la muestra a favor de aquellos taxa que dejan carbones de mayor tamaño (Andreoni y Capparelli Reference Andreoni and Capparelli2012; Thiébault Reference Thiébault, Olive and Taborin1989). Se practicaron fracturas manuales y cortes con hoja de afeitar sobre los carbones. Las muestras fueron observadas utilizando microscopio óptico en aumentos de 50× a 500×.
Para su análisis se seleccionó una submuestra de carbones, para lo cual se aplicó la curva de riqueza específica (Marconetto Reference Marconetto2008; Piqué i Huerta Reference Piqué i Huerta1999; Smart y Hoffman Reference Smart, Hoffman, Hastorf and Popper1988). La misma se basa en la identificación de fragmentos hasta que la curva producida por el número de fragmentos identificados (X) y la aparición de especies nuevas (Y) se hace asintótica a X. Si bien en todos los niveles arqueológicos analizados la curva se hizo asintótica con el eje de las X, se optó por alcanzar un mínimo del 10% del total de carbones recuperados por nivel, conjunto temporal y en cada uno de los sitios. De este modo la aplicación de la curva de riqueza específica fue complementada con el análisis de un número mínimo de carbones, como se ha recomendado en distintas discusiones desarrolladas en Sudamérica (Belmar y Lema Reference Belmar and Lema2012:434-460).
Para la caracterización cuantitativa se utilizó el conteo de carbones de cada taxón y su frecuencia porcentual por estructura excavada y para cada uno de los sitios. Adicionalmente se calculó la ubicuidad de cada taxón (porcentaje de las muestras en que cada taxón estuvo presente) para cada uno de los sitios analizados. Esta variable, en el caso de los carbones dispersos, muestra cuán sostenido fue el uso de un taxón a lo largo del tiempo. Los perfiles antracológicos fueron realizados con el programa C2 y reflejan los valores en frecuencia porcentual.
Resultados
El total de carbones colectados de LD-S2 y LD-S4 es de 4.167. Se analizaron 432, que representa el 10,36%. Se identificó el 94% (407 carbones), reconociéndose siete taxa vegetales: familia Asteraceae, P. lingue (lingue), Q. saponaria (quillay), A. aff. caven (churqui, espinillo), P. aff. alpataco (alpataco), Adesmia sp. (varilla, leña amarilla) y Ochetophila sp. (chacay). Sólo se diferenciaron raíces en Adesmia sp. y P. aff. alpataco (Figuras 5 y 6). El género Adesmia (tallo y raíz) es el mejor representado en el ANPLD y en cada uno de los sitios estudiados, siendo el único con 100% de ubicuidad en las secuencias analizadas. Otro taxón que se presenta en ambos sitios es Ochetophila sp., con valores de frecuencias porcentuales bajos, pero con el 50% a 70% de ubicuidad.
Taxa identificados en el ANPLD. Las letras corresponde a cada taxón: (a) A. aff. caven; (b) Adesmia raíz; (c) Adesmia tallo; (d) Asteraceae; (e) Q. saponaria. Los números refieren al plano de observación de la madera: (1) transversal; (2) longitudinal tangencial; (3) longitudinal radial. Abreviaturas: V: vasos, Pq: parénquima, Fb: fibras, Cr: cristales, Rd: radios, Es: espesamientos.

Taxa identificados en el ANPLD: (f) P. lingue; (g) Ochetophila; (h) P. aff. Alpataco. Los números refieren al plano de observación de la madera: (1) transversal; (2) longitudinal tangencial; (3) longitudinal radial.

A continuación, se detallan los resultados obtenidos para cada uno de los sitios analizados.
En LD-S2 se contabilizaron 1.650 carbones, se analizaron 175 (10,17%) y se identificó el 95,35%. Se reconocieron dos taxa vegetales, Adesmia sp. y Ochetophila sp. (Tabla 1). En ambas estructuras, Adesmia sp. es la madera mayormente recolectada, con el 100% de ubicuidad; la principal diferencia se dio por la ausencia de Ochetophila sp. en la estructura 3, pero fue presente en todos los niveles de la estructura 1.
Resultados generales de LD-S2 discriminados por estructura.

Nota: Abreviaturas: N: número de carbones, %: frecuencia porcentual.
En LD-S4 se registraron 2.525 carbones, se analizaron 257 (10,45%) y se identificó el 93,57%. Se reconocieron siete taxa: familia Asteraceae, P. lingue, Q. saponaria, A. aff. caven, P. aff. alpataco (raíz), Adesmia sp. (tallo y raíz) y Ochetophila sp. Cada uno de ellos se presenta en distintas frecuencias y valores de ubicuidad (Tabla 2).
Resultados generales de LD-S4.

Nota: Abreviaturas: N: número de carbones, %: frecuencia porcentual, D: carbones dispersos, F: carbones en fogón.
Si se desglosa el registro de LD-S4 en los componentes definidos para este sitio, en el componente IV se registran maderas locales (Adesmia sp. y familia Asteraceae) y de pisos altitudinales inferiores (Ochetophila sp.), con una riqueza de tres taxa. El único taxón con 100% de ubicuidad es Adesmia sp., seguido de Ochetophila sp. (66,6%). En los componentes III y II aumenta la riqueza taxonómica a cuatro y siete taxa respectivamente, incorporándose especies de otros pisos ecológicos. En cuanto a la ubicuidad, la familia Asteraceae, Q. saponaria y Adesmia sp. aparecen en todos los niveles de los componentes III y II, mientras que Ochetophila sp. mantiene los mismos valores que en el componente anterior.
El perfil antracológico incluye los resultados de LD-S2 y LD-S4 (Figura 7), para su construcción se consideraron los niveles arqueológicos, los fechados radiocarbónicos y los recintos de cada sitio. De este modo se obtiene una visión del registro antracológico que permite apreciar las variaciones en el uso de leña a lo largo del tiempo. El género Adesmia fue la madera mayormente recolectada; no obstante, su ingreso al sitio no se dio de modo homogéneo a lo largo del tiempo. Si se esboza una reconstrucción cronológica se observa que: (a) en LD-S2 estructura 3 (2.100 años aP) la secuencia se caracteriza por el uso de tallos de Adesmia sp. y una presencia levemente mayor de sus raíces en relación con los contextos posteriores; (b) en LD-S2 estructura 1 (1.410 años aP) la secuencia comienza con Ochetophila sp., madera que predomina sobre Adesmia, aunque paulatinamente la tendencia se invierte en favor de esta última; (c) en LD-S4 durante el componente IV (1.100 años aP) se aprecia la selección de Adesmia sp. acompañada de Ochetophila sp.; (d) a partir de los componentes II y III en LD-S4 se incorporan maderas de ambas vertientes cordilleranas, como P. lingue, Q. saponaria, A. aff. caven y P. aff. alpataco, elevando la riqueza taxonómica a siete taxa.
Perfil antracológico del ANPLD. En el eje vertical se consigna sitio (LD-S2 y LD-S4), estructura (E1 o E3) y extracción (Ext), y los fechados radiocarbónicos asociados.

Discusión
Los taxa identificados en los registros antracológicos del ANPLD presentan actualmente una distribución que permite inferir el aprovechamiento pasado de maderas procedentes de distintos pisos de vegetación, con aplicaciones vinculadas a la producción del fuego o a otras actividades.
Entre las plantas locales el género Adesmia (varilla, leña amarilla, entre otros) presenta numerosos representantes arbustivos característicos de la provincia Patagónica y del Matorral o Estepa Altoandina (Luebert y Pliscoff Reference Federico and Pliscoff2017; Muñoz-Schick et al. Reference Muñoz-Schick Mélica, Moreira-Muñoz, Villagrán and Luebert2000; Roig et al. Reference Roig, Carretero, Méndez, Abraham and Martínez2000). Sin embargo, se considera que estas maderas fueron recolectadas dentro del ANPLD o en las proximidades de la misma (Figura 8a). Trabajos previos permiten caracterizarlas como maderas semiduras, con una producción regular de leña tras las nevadas, siendo apreciadas por las poblaciones rurales por su calidad como combustible (Andreoni et al. Reference Andreoni, Gil, Capparelli, Pochettino and Ladio2011). Las muestras identificadas como familia Asteraceae probablemente correspondan a alguna especie local, dado que en la mayoría de los casos se trata de tallos delgados con médula. Esta familia incluye un número elevado de taxa con diversos hábitos que se han adaptado a condiciones climáticas y edáficas diversas. Las muestras asignadas como familia Asteraceae no tienen correspondencia con los géneros previamente identificados en el COA, pero cuentan con los rasgos diagnósticos básicos definidos para la familia (Carlquist Reference Carlquist1966).
(a) Ejemplares de Adesmia sp. creciendo en el ANPLD; (b) bosquecillos de O. trinervis en arroyo Papagayo (gentileza guardaparque Jimena Martínez Chaves). (Color en la versión electrónica)

Entre las maderas que fueron trasladadas desde otros pisos de vegetación se encuentran distintos taxa nativos de Chile. Se identificó A. aff. caven (espinillo o churqui), árbol con una amplia distribución en la vertiente occidental, característico del Bosque Espinoso Mediterráneo; aunque también se encuentra en el piedemonte de la cordillera andina, incluyendo la cuenca del Maipo (Luebert y Pliscoff Reference Federico and Pliscoff2017). En Argentina, A. caven es un elemento típico de la provincia fitogeográfica del Espinal. No obstante, se considera plausible que los carbones de A. aff. caven recuperados correspondan a maderas colectadas en el piedemonte occidental. Su madera es dura y proporciona un excelente combustible; las fuentes etnohistóricas señalan su utilización como materia prima para la construcción, para la obtención de leña y carbón (Moesbach Reference Moesbach1992; Reyes Reference Reyes1956 [1790]). En cuanto a Q. saponaria (quillay), es un árbol nativo de Bosques Esclerófilos Mediterráneos Andinos. Su madera ha sido utilizada como leña y para la construcción (Moesbach Reference Moesbach1992; Reyes Reference Reyes1956 [1790]; Solari Reference Solari1993). En los mismos pisos de vegetación que las especies anteriores crece P. lingue (lingue), árbol de madera sólida y jaspeada que ha sido utilizada para la fabricación de artefactos rurales (Reyes Reference Reyes1956 [1790]; Solari Reference Solari1993). Los mapuches la seleccionaban para la fabricación de los muebles de sus viviendas y otros artefactos de madera (Joseph Reference Joseph1931).
En cuanto a P. aff. alpataco (alpataco), su distribución abarca las provincias fitogeográficas de Monte y Patagónica. Los carbones identificados corresponden a la obtención de raíces de este arbusto, estructuras anatómicas que son mencionadas en distintas fuentes como leña enterrada (Andreoni Reference Andreoni2014).
Finalmente, Ochetophila sp., posiblemente O. trinervis (chacay), es un árbol de porte medio que crece en ambas vertientes cordilleranas, en quebradas a la vera de arroyos, registrándose en la cuenca del río Maipo (Muñoz-Schick et al. Reference Muñoz-Schick Mélica, Moreira-Muñoz, Villagrán and Luebert2000) y en arroyos próximos al ANPLD (Figura 8b). Las fuentes etnohistóricas de Chile señalan que su madera se ha utilizado para la construcción de ranchos (Reyes Reference Reyes1956 [1790]). En el sur de Mendoza, departamento de Malargüe, se registró su aplicación como leña para la cocción de cerámicas (Agüero Blanch Reference Agüero Blanch1971).
De la distribución y propiedades de los taxa identificados se pueden realizar algunas apreciaciones. En primer lugar, se seleccionaron maderas locales con buenas propiedades combustibles (Adesmia sp.) y otras con propiedades diversas (familia Asteraceae). A medida que se avanza en la secuencia se incorporan maderas colectadas en ambos flancos cordilleranos con distintas propiedades y/o aplicaciones. Del flanco oriental de la cordillera proviene P. aff. alpataco, y de la vertiente occidental proceden A. aff. caven, P. lingue y Q. saponaria, que deben sumarse a Ochetophila sp., propio de ambos flancos cordilleranos (Luebert y Pliscoff Reference Federico and Pliscoff2017; Muñoz-Schick et al. Reference Muñoz-Schick Mélica, Moreira-Muñoz, Villagrán and Luebert2000).
En cuanto a las aplicaciones de las plantas identificadas, se considera que algunas maderas fueron colectadas como leña (e.g., familia Asteraceae, Q. saponaria, A. aff. caven y Ochetophilla sp.) y otras pueden ser restos de artefactos descartados en el fuego (i.e., P. lingue y P. alpataco). En general, se asume que los restos antracológicos reflejan las maderas ingresadas a los fuegos; sin embargo, las mismas no necesariamente se colectan originalmente para su utilización como leña. En este sentido, al fuego también se arrojan artefactos en desuso, restos de la confección de instrumentos en madera, u otras plantas leñosas con propiedades específicas (e.g., sahumadoras, extracción de resinas), entre otras posibilidades (Lepofsky y Lyons Reference Dana and Lyons2003). Se ha sugerido que para identificar artefactos a partir de carbones arqueológicos se deben registrar en ellos marcas de trabajo (Marguerie y Hunot Reference Marguerie and Hunot2007). Pero en muchas ocasiones resulta imposible identificar marcas antrópicas por los cambios que sufre la madera durante la combustión y los procesos depositacionales y posdepositacionales. Aunque no se han hallado marcas, se entiende que algunos taxa pudieron ser artefactos o restos de los mismos, considerando su baja frecuencia en los contextos analizados, su uso constatado en fuentes etnográficas (P. lingue) o la identificación de los mismos como materia prima en otros registros arqueológicos (P. alpataco).
La distribución actual de las especies identificadas en el ANPLD permite inferir que las poblaciones que ocuparon el área en el pasado hicieron uso de distintos pisos ecológicos. En este sentido, los resultados pueden ser entendidos desde un modelo de complementariedad ecológica (Murra Reference Murra1975) donde la supervivencia de sociedades con economías de caza-recolección y agropastoriles se basó en la complementación anual de recursos provenientes de distintos pisos altitudinales (Durán et al. Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021).
Durante el primer bloque temporal (2100-1100 años aP) se colectaron maderas locales. Es interesante observar la incorporación de Ochetophila sp. desde los primeros niveles de la estructura 1 en LD-S2 fechada en 1470 años aP. Este taxón se registra en todos los niveles sucesivos en LD-S2 y a partir del componente IV en LD-S4, acompañando siempre al género Adesmia. La presencia de Ochetophila sp. desde el comienzo de la ocupación de la estructura 1 en LD-S2 podría implicar el abastecimiento previo al ascenso al sitio. Si consideramos los registros antracológicos de Ochetophila sp. procedentes de sitios arqueológicos de la región, se puede inferir criterios similares de recolección de este taxón entre las sociedades de la vertiente occidental y del ANPLD.
El registro arqueobotánico de este primer período en LD-S4 incluye semillas de Maihueniopsis sp., cactácea de frutos comestibles; este taxón ha sido identificado en Risco de los Indios y en otros sitios del COA para el período posterior (Llano Reference Llano2014; Neme et al. Reference Neme, Sugrañes, Salgán, Gil, Otaola, Giardina, Morgan and Llano2016). Con similar cronología (1400 años aP), también asociada a cerámica Llolleo, se registra la primera ocupación en El Indígeno (Lagiglia Reference Lagiglia1997; Neme Reference Neme2016). Su registro antracológico presenta maderas locales (Adesmia sp.), acompañadas desde el comienzo de la secuencia por plantas del Bosque Mediterráneo Andino (e.g., Escallonia sp.). También en este sitio se incorporan progresivamente maderas de pisos altitudinales inferiores (Andreoni Reference Andreoni2015).
En el segundo bloque temporal (780-490 años aP) se mantiene la tendencia en el uso de Adesmia sp. como principal leña, y en menor frecuencia el género Ochetophila. Se registra en este conjunto un incremento en la riqueza taxonómica debido a la inclusión de maderas locales de la familia Asteraceae y taxa procedentes de la vertiente occidental.
Para este último período se analizaron dos estructuras de combustión (fogones en cubeta) y carbones dispersos en los niveles que incluían a dichas estructuras. La comparación de estos registros muestra similitudes en los taxa identificados, registrándose especies locales (Adesmia sp. y familia Asteraceae) y plantas de otros pisos altitudinales (Q. saponaria). Se considera que los carbones dispersos proveen información que resulta de un promedio de todas las actividades ligadas con el fuego, realizadas en un sitio en un momento dado (Andreoni Reference Andreoni2015; Piqué i Huerta Reference Piqué i Huerta1999, entre otros). En cambio, los carbones procedentes de estructuras de combustión brindan información específica sobre el uso de leña, ya que responden a actividades acotadas, por lo que se espera que las muestras procedentes de fogones sean menos diversas, e incluso monotípicas (Andreoni Reference Andreoni2015; Piqué i Huerta Reference Piqué i Huerta1999, entre otros). En el ANPLD los carbones dispersos presentan mayor diversidad que los procedentes de los fogones, pero muestran correspondencia en cuanto a taxa identificados.
El inicio del segundo bloque temporal en el ANPLD se aproxima al final de la segunda ocupación de El Indígeno, fechada entre 980 y 840 años aP (Neme Reference Neme2016). En este sitio, los conjuntos cerámicos pueden atribuirse al Complejo Aconcagua de Chile. Se ha asignado a cazadores-recolectores de la vertiente oriental su adquisición por intercambio y posterior uso y descarte (Morgan et al. Reference Morgan, Neme, Sugrañes, Salgán, Gil, Otaola, Giardina and Llano2017; Neme Reference Neme2016). El registro antracológico de este sitio muestra tendencias similares a las del ANPLD, en el uso de maderas de Adesmia sp., otras del piso Patagónico Senna sp., Schinus sp. y Berberis sp.; y de los Bosques Esclerófilos Escallonia sp. y N. aff. leoni, entre otras (Andreoni Reference Andreoni2015).
Hacia el final del segundo bloque temporal, se produce un incremento en la señal arqueológica en el ANPLD. En los niveles 2 a 5 de LD-S4 aumenta considerablemente la frecuencia de productos de talla y cerámica (Durán et al. Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021), algo que también se percibe en el nivel inicial de los recintos de LD-S2 y en la superficie de este sitio que exhibe concentraciones de productos de talla y artefactos líticos, predominantes de obsidiana, y fragmentos cerámicos de grupos tipológicos incas (Durán et al. Reference Durán, Neme, Cortegoso and Gil2006, Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021). Este incremento, en relación con el período previo, también se percibe en el registro arqueofaunístico del componente II de LD-S4 (Durán et al. Reference Durán, Neme, Cortegoso and Gil2006, Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021), que incluye huesos de llama (Gasco Reference Gasco2018). A escala local se da un predominio de sitios asignables al período Inca (10 de los 25 sitios encontrados en el ANPLD). Se trata de cuatro sitios con recintos pircados, cinco con petroglifos y una cantera de obsidiana (Durán et al. Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021). Para este período, se realizaron análisis antracológicos sobre tres sitios: LD-S2, LD-S4 y LD-S13 (Durán et al. Reference Durán, Zárate, Yebra, Frigolé, Lucero, Andreoni and Winocur2021). De un contexto de este último sitio, con un fechado de 420 ± 40 años aP, proceden evidencias de circulación de maderas de la vertiente occidental: A. chilensis y G. keule. Con estos resultados se aumenta la riqueza taxonómica de este período a nueve taxa (dos locales, uno de la vertiente oriental y seis de la vertiente occidental). Estos datos son sugerentes y permiten considerar que para abastecer los emplazamientos de verano en tierras altas, las sociedades que los usaron se aprovisionaban de leña en ambientes más bajos y utilizaron llamas para su transporte, un comportamiento más viable que el acarreo humano en lo que hace a energía invertida.
Conclusión
Al integrar el registro antracológico con las distintas líneas de investigación desarrolladas en el ANPLD (estudios de tecnología cerámica, lítica, análisis químicos sobre artefactos y fuentes de obsidiana y análisis isotópicos), puede observarse un acceso predominante de sociedades de la vertiente occidental. La presencia de maderas del flanco occidental de la cordillera andina y la afinidad en las prácticas de recolección de leña (observada en sitios arqueológicos de esa misma vertiente) son elementos sugerentes para comenzar a repensar las estrategias de manejo de las plantas leñosas. En este sentido, el registro antracológico del ANPLD permite inferir que la recolección de plantas leñosas se orientó en una primera instancia a la explotación de maderas de buena calidad, localmente disponibles. La progresiva inclusión de plantas de otros pisos ecológicos evidencia estrategias de acarreo o aprovisionamiento previo al acenso al ANPLD. Esto pudo estar vinculado a una disminución de plantas leñosas locales generada por un uso más intensivo de estos ambientes de altura que se inicia en el PIT y se consolida durante el período de dominio incaico. Por otra parte, el registro de maderas vinculadas a la confección de artefactos da cuenta de la circulación de bienes y/o personas desde ambas vertientes.
Los resultados obtenidos, hasta el momento, sobre las actividades de subsistencia, patrones de ocupación del espacio y movilidad consolidarían más la posibilidad de que hayan sido agricultores/pastores de la vertiente occidental quienes ocuparon los ambientes próximos del ANPLD entre los 2100 y 500 años aP. Pero debe destacarse que la evidencia manejada no permite descartar que una parte de los registros estudiados haya sido generada por cazadores-recolectores de la vertiente oriental y/u occidental.
Agradecimientos
Este trabajo se realizó con fondos del CONICET (PIP. Res. 0111/2016 y PIP 0139/2016), la Agencia Nacional de Promoción Científica y Técnica (PICT-2014-0940, PICT-2015-3802, PICT 2015-2040 y PICTO-2016-0056), la Universidad Nacional de Cuyo (Proyecto SIIP, 2019, 06/G797) y la National Geographic Society (HJ-136R-17). Agradecemos a Diego Gobbo por la asistencia en mapas. Se agradece a los evaluadores y editores de la revista Latin American Antiquity. Se expresa un agradecimiento especial a la Dirección de Recursos Naturales del Gobierno de la Provincia de Mendoza y a los Guardaparques del ANPLD.
Declaración de disponibilidad de datos
Los datos a los que se hacen referencia se encuentran depositados en la División Científica de Arqueología, Museo de La Plata, Facultad de Ciencias Naturales y Museo UNLP.
Material suplementario
Para acceder al material suplementario que acompaña este artículo visitar: https://doi.org/10.1017/laq.2021.72.
Tabla Suplementaria 1. Descripción anatómica de la colección de referencia.

