Sergio Serulnikov, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET) y profesor de historia de la Universidad de San Andrés, ha publicado un voluminoso y ambicioso libro. Se trata de un estudio del caso localizado tanto geográfica como temporalmente, donde el autor se propone explicar cómo el orden colonial progresivamente se fue desintegrando en la ciudad de Chuquisaca, también denominada La Plata, entre 1777 y 1809.
Serulnikov es bien conocido entre los académicos por sus estudios sobre las rebeliones andinas de 1780–1782, y más concretamente por su tesis doctoral acerca de la rebelión de Chayanta liderada por Tomás Katari. Pero hace ya tiempo que su foco de atención se desplazó a temas que desarrolla en esta obra, a juzgar por los artículos y capítulos de libros de su autoría aparecidos en los últimos años. La aparición de El poder del disenso es la máxima expresión de este viraje. Sin embargo, no se trata de una vuelta de página rotunda, dado que existe un hilo conductor que atraviesa a los dos momentos de la trayectoria del autor: la preocupación por desentrañar los modos y las características de la dominación colonial hispana y las resistencias y movilizaciones plebeyas que suscitaba la misma durante la “era de la revolución.”
¿Qué más se puede decir sobre las llamadas Reformas Borbónicas? ¿Qué novedad se puede aportar sobre el proceso independentista hispanoamericano? A priori, uno podría afirmar ligeramente poco o nada, dados los incontables balances, revisiones, síntesis y nuevos estudios que se han publicado desde los bicentenarios hasta la actualidad. Sin embargo, el presente libro desmiente esta afirmación y muestra cómo reducir la escala y modificar el enfoque puede darnos una visión completamente novedosa sobre el colonialismo español y su crisis. Crisis que, según el autor, no empezó abruptamente en 1808, ni estuvo causada exclusivamente por factores metropolitanos, como habitualmente se cree en estos días.
A lo largo de 566 páginas repartidas en un Ensayo Introductorio, 16 capítulos agrupados en 3 partes y unas Consideraciones Finales, Serulnikov despliega con brillantez y una solidez inusitada el oficio de historiador. Combinando estrategias narrativas y analíticas, desmenuzando multiplicidad de fuentes diversas y reconstruyendo tanto procesos como acontecimientos, nos ha dejado una obra que no solo llena una laguna o un vacío historiográfico, sino que cuestiona los marcos interpretativos hegemónicos y las modas historiográficas.
Convincentemente demuestra como a partir de la década de 1770 fue surgiendo en Chuquisaca una cultura política contestataria, compartida por patricios y plebeyos, al calor de las disputas entre las autoridades españolas y toda una serie de corporaciones locales como la universidad, el cabildo secular y eclesiástico y las milicias. Estos conflictos obedecían mayormente a la puesta en práctica de una serie de medidas propias del absolutismo borbónico. Las prácticas políticas disidentes comprendían movilizaciones callejeras, circulación de pasquines y libelos sediciosos, tumultos y motines urbanos, actos de violencia hacia los peninsulares, petitorios colectivos, cabildos abiertos, actos universitarios y conflictos de etiqueta y ceremonial. De esta forma, novedosas mutaciones en la cultura política de la región representaron un desafío al orden colonial al cuestionar las relaciones de mando y obediencia en las postrimerías del siglo XVIII y principios de la centuria siguiente.
La “historia de largo aliento” que nos ofrece Serulnikov, consiste en una monumental reconstrucción empírica que sin embargo no descuida ni elude los debates generales ni las polémicas historiográficas. Es explícito su debate con las posturas que niegan el carácter colonial de las relaciones entre Hispanoamérica y la metrópoli. Esta posición es antigua, pero ha gozado de un reciente resurgimiento. También es patente su desacuerdo con las visiones que relativizan el impacto de las Reformas Borbónicas, o con aquellas que absolutizan la invasión napoleónica a España como causa fundamental de la desintegración del imperio español. Es de desear que El poder del disenso tenga la repercusión que se merece, inspirando a otros estudiosos a desarrollar estudios similares para otras regiones. También sería muy positivo que los autores/as interpelados a lo largo de la obra recojan el guante y entablen un saludable y cordial debate e intercambio de ideas con muchas de las hipótesis planteadas a lo largo del libro.