El estudio de la tecnología elaborada sobre materias primas óseas se encuentra en constante crecimiento en arqueología, dado que permite acceder a las estrategias de producción y/o de uso de instrumentos, elementos clave para la reconstrucción del pasado humano (Averbouh et al. Reference Averbouh, Goutas and Marquebielle2016; Christensen Reference Christensen2016; Goutas y Tejero Reference Goutas and Miguel Tejero2016; Pal et al. Reference Pal, Santiago, Álvarez and Lasa2020; Santiago et al. Reference Santiago, Pal and Salemme2020; Scheinsohn Reference Scheinsohn2010; Tejero Reference Tejero2013). Desde hace miles de años las sociedades humanas han desarrollado un amplio abanico tecnológico para hacer frente a diversas condiciones socioambientales, dentro de las cuales los materiales duros de origen animal cumplieron un rol fundamental (Borao Reference Borao2012; Tejero Reference Tejero2013). En el extremo sur de Sudamérica, el canal Beagle, es un ejemplo destacado de esa dinámica. Fue poblado por sociedades cazadoras-recolectoras-pescadoras que hicieron un uso intensivo de los recursos marinos y desarrollaron una tecnología ósea y malacológica diversa desde el Holoceno medio hasta la colonización europea (Fiore Reference Fiore2012; Orquera y Piana Reference Orquera and Piana1999; Scheinsohn Reference Scheinsohn2010, entre otros). Este conjunto tecnológico está compuesto por una diversidad de artefactos con diseños estandarizados, manufacturados a partir de una variedad de materias primas duras de origen animal, incluyendo hueso, valvas y dientes. Entre los artefactos sobre hueso se destacan arpones, piezas aguzadas como punzones huecos y macizos, cuentas de collar y diversas piezas biseladas (cinceles y cuñas) que presentan una distribución de frecuencias espacio-temporales dispares (Christensen Reference Christensen2016; Orquera y Piana Reference Orquera and Piana1999; Scheinsohn Reference Scheinsohn2010). Para su confección, se aprovecharon, prácticamente los mismos recursos que formaban parte de su subsistencia: aves, mamíferos marinos y terrestres (Scheinsohn Reference Scheinsohn1997, Reference Scheinsohn2010). No obstante, se ha constatado una relación entre las actividades productivas que desarrolla el instrumento y la forma del hueso, sus propiedades mecánicas y los diseños de los artefactos (Christensen Reference Christensen2016; Pal et al. Reference Pal, Santiago, Álvarez and Lasa2020, Reference Pal, Vargas Filgueira, Ortiz, Hernández Herrero and Tívoli2024; Scheinsohn Reference Scheinsohn2010).
Desde los planteos iniciales de Semenov (Reference Semenov1964), los estudios realizados por distintos investigadores desde la década de los 90, han demostrado que el análisis microscópico de los rastros que se forman como consecuencia de la transformación y uso del instrumental óseo es una herramienta sumamente valiosa para dilucidar las técnicas de manufactura y uso, así como para la identificación de los factores tafonómicos que inciden sobre los conjuntos. Se trata de una perspectiva holística que permite obtener información significativa para el estudio de la dinámica socioeconómica de las sociedades del pasado.
El objetivo general de este trabajo es contribuir al estudio de los grupos cazadores-pescadores-recolectores que habitaron la costa norte del canal Beagle, a partir del análisis del conjunto artefactual óseo recuperado en el sitio arqueológico Lanashuaia II, datado en el Holoceno tardío. Para ello, se llevó a cabo el análisis tecno-morfológico y funcional de base microscópica de un conjunto de artefactos formatizados (n = 29) confeccionados sobre huesos de aves, mamíferos marinos y terrestres. La finalidad es inferir los métodos de manufactura y uso, las habilidades técnicas implementadas, y evaluar el rol que cumplieron estos instrumentos en el procesamiento y explotación de recursos. A escala regional se pretende identificar la existencia de redes de circulación de conocimientos, así como la construcción de paisajes tecnológicos, en base a la identificación de diseños compartidos en ámbitos geográficos de amplia escala, y que incorporan a poblaciones que no se encuentran habitualmente en contacto. El concepto de paisaje tecnológico se refiere a un espacio de co-participación tecnológica de diseños, artefactos y/o conocimientos (Briz et al. Reference Ivan, Ahedo, Álvarez, Pal, Turnes, Santos, Zurro, Caro and Galán2018).
Los objetivos específicos son (1) caracterizar la diversidad artefactual, (2) identificar las especies y unidades anatómicas explotadas, (3) evaluar los criterios de selección de las unidades anatómicas empleadas para la confección de artefactos específicos, (4) identificar las técnicas de manufactura y (5) dilucidar en qué actividades productivas fueron utilizados estos artefactos óseos. Desde una perspectiva regional y temporal, se comparan los resultados aquí alcanzados con los obtenidos por otras investigadoras procedentes de otros contextos arqueológicos ubicados cronológicamente durante el Holoceno tardío en el archipiélago magallánico-fueguino, con la finalidad de identificar similitudes o diferencias a nivel interregional.
Para cumplir con estos objetivos se propone un estudio integral de la tecnología, que incluye la identificación de los rastros de producción (abastecimiento, preparación y formatización), uso y descarte (Álvarez et al. Reference Álvarez, Estela Mansur, Pal, Mansur, Lima and Maigrot2014; Averbouh y Provenzano Reference Averbouh and Provenzano1998–1999; Averbouh et al. Reference Averbouh, Goutas and Marquebielle2016; Borao Reference Borao2012; Christensen Reference Christensen2016; Pal et al. Reference Pal, Santiago, Álvarez and Lasa2020, Reference Pal, Vargas Filgueira, Ortiz, Hernández Herrero and Tívoli2024; Scheinsohn Reference Scheinsohn2010). Estos enfoques ponen de relieve la valiosa información que se obtiene mediante un enfoque holístico, y su aporte al estudio de la dinámica socioeconómica de las sociedades del pasado.
Lanashuaia II
El archipiélago magallánico-fueguino está ubicado en el extremo austral de Sudamérica, entre los océanos Atlántico y Pacífico y al sur del estrecho de Magallanes: entre los 52º 27ʹ y los 56º de latitud sur. Está formado por una isla principal, la Isla Grande de Tierra del Fuego, y por numerosas islas de diverso tamaño en una intrincada red de canales. Durante el Holoceno medio y hasta la colonización por parte de poblaciones industriales, la porción oeste y sur del archipiélago fue habitada por sociedades cazadoras-recolectoras-pescadoras dotadas de un sistema de movilidad náutica (Legoupil Reference Legoupil1997; Morello et al. Reference Morello, Torres, Martínez, Rodríguez, Arroyo-Kalin, French, Sierpe and San Román2012; Orquera y Piana Reference Orquera and Piana2009). Durante la época de contacto, estas sociedades se autoidentificaban como Yagán en el caso de los grupos que ocupaban el sector austral del archipiélago, y Kawésqar en sector occidental.
La dieta se basaba en la explotación de mamíferos marinos y terrestres, aves, peces y moluscos, junto con el aprovechamiento de cetáceos cuando varaban en la costa (Legoupil Reference Legoupil1997; Orquera y Piana Reference Orquera and Piana2009; Orquera et al. Reference Orquera, Legoupil and Piana2011). Los huesos de esos animales, los dientes, así como el exoesqueleto de los moluscos, fueron aprovechados para la confección de diversos artefactos cuya presencia se detecta a lo largo de toda la secuencia de ocupación, tanto el sector occidental como en el sur del archipiélago, aunque se observan cambios en el diseño en los momentos tardíos en algunos de ellos (Christensen Reference Christensen2016; Orquera y Piana Reference Orquera and Piana2009). Para su manufactura se utilizaron fundamentalmente huesos largos de diversas aves, huesos de las aletas, radios, ulnas, tibias y costillas de pinnípedos, huesos de cetáceos y huesos del esqueleto apendicular de guanacos mediante los cuales elaboraron armas (arpones) y útiles de procesamiento (Christensen Reference Christensen2016; Scheinsohn Reference Scheinsohn2010). La creación de estos artefactos implicó la combinación de diversas técnicas, como el aserrado, el raspado y el pulido, y requirió de la adquisición, transmisión y circulación de conocimientos, habilidades y gestos específicos (Scheinsohn Reference Scheinsohn1997, Reference Scheinsohn2010). En algunos casos, los artefactos fueron decorados mediante diversos motivos geométricos (Fiore Reference Fiore2012).
El proceso de colonización occidental a fines del siglo XIX y principios del XX produjo la transformación de los modos de vida junto con un descenso drástico de la población. Paradójicamente, se generaron testimonios escritos y visuales que constituyen información sustancial sobre algunos aspectos de la vida de las poblaciones originarias. Los artefactos confeccionados sobre hueso, diente y moluscos llamaron la atención de los observadores occidentales, y tienen un rol central en muchas de las descripciones efectuadas (Gusinde Reference Gusinde1982; Lothrop Reference Lothrop1928; Martial et al. Reference Martial, J. and P.2007). Estos escritos contienen datos importantes para el desarrollo de hipótesis funcionales, imprescindibles para el análisis funcional de base microscópica.
El conjunto bajo estudio procede del sitio Lanashuaia II, localizado en la costa norte del canal Beagle, sobre el istmo que separa la bahía Cambaceres Interior de la bahía Cambaceres Exterior (Figura 1). Se trata de un conchero en forma de anillo localizado sobre una paleoplaya y del cual se excavaron un total de 54m2. El sitio fue datado en 1155 ± 40BP (CNA 256) calibrado a 865-1022 cal AD (p = 95; calibración 2 sigma). El análisis arqueofaunístico evidencia el dominio de peces (NISP = 1280), seguido por aves (NISP = 568) y mamíferos (NISP = 530); estos últimos incluyen 39 huesos pertenecientes al orden cetácea (Evans et al. Reference Evans, i Godino, Álvarez, Rowsell, Collier, Prosser de Goodall, Mulville, Lacrouts, Collins and Speller2016; Lacrouts et al. Reference Lacrouts, Bas, Gabriel, Salemme, Santiago, Tívoli, Vázquez and Santiago2016). De acuerdo con los objetivos de este trabajo, en la Tabla 1 pueden observarse los resultados de la identificación taxonómica de aves y mamíferos, y en las Tablas suplementarias 1 y 2 el número mínimo de especímenes por especie, teniendo en cuenta las unidades anatómicas aprovechadas para la confección de instrumentos, de acuerdo a estudios previos.
(a) Ubicación Lanashuaia II en Tierra del Fuego; (b) detalle de la localización en el canal Beagle.

Número de especímenes óseos en Lanashuaia II.

En cuanto a la tecnología lítica fueron recuperados núcleos y lascas de diversos tamaños que indican el desarrollo de actividades de manufactura en el asentamiento. Entre los artefactos con formatización secundaria se identificaron filos largos y cortos retocados, y puntas de arma de diseños similares a las recuperadas en los momentos tardíos en la región (Álvarez Reference Álvarez, Martínez and Bozzuto2011).
Metodología
El estudio del conjunto se efectuó siguiendo tres ejes analíticos: (a) estado de conservación de la muestra, a partir de la identificación e incidencia de factores tafonómicos; (b) procesos de producción de los artefactos y (c) contextos de uso de los instrumentos óseos.
El estado de conservación de los artefactos se evaluó mediante los criterios de Sidéra (Reference Sidéra, Anderson, Beyries, Otte and Plisson1993) modificados por los autores. Estos definen la posibilidad de identificar rastros de formatización y uso a partir del grado de alteración que presentan las piezas. Se proponen cuatro estadios: (1) identificación clara de los rastros de formatización y uso; (2) observación fragmentaria de rastros por procesos postdepositacionales; (3) identificación escasa de los rastros por procesos postdepositacionales, y (4) no identificable por desaparición de los rastros por procesos tafonómicos.
Para el desarrollo de cada uno de los experimentos se consideraron los diseños arqueológicos identificados y la información etnográfica (Gusinde Reference Gusinde1982; Lothrop Reference Lothrop1928; Tabla suplementaria 3). Para análisis de los procesos de producción y uso se cuenta con una amplia colección (n = 172) generada a partir de diferentes programas experimentales que están destinados a comprender los procesos y variables que intervienen en los procedimientos y técnicas de manufactura y uso. La experimentación constituye así un referente para interpretar los rastros de las muestras arqueológicas y reconstruir sus cadenas operativas (Álvarez et al. Reference Álvarez, Estela Mansur, Pal, Mansur, Lima and Maigrot2014; Pal et al. Reference Pal, Santiago, Álvarez and Lasa2020, Reference Pal, Vargas Filgueira, Ortiz, Hernández Herrero and Tívoli2024; Santiago et al. Reference Santiago, Pal, Salemme, Bartolí and Lasa2019; Tabla suplementaria 4). La colección se encuentra en el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CONICET) de la ciudad de Ushuaia (Argentina), y está disponible para su consulta.
El análisis morfotécnico destinado a discernir los procesos productivos, así como las decisiones técnicas llevadas a cabo para la elaboración de los diseños, incluyó la identificación de la materia prima del artefacto (identificación taxonómica a nivel de familia o especie), unidad anatómica, diseño o categoría artefactual, tamaño, masa y estado de la pieza. Para identificar la materia prima, la especie y la unidad anatómica se tuvieron en cuenta el tamaño y la forma del hueso, para lo cual se contó con colecciones de referencia. En el caso particular de las aves, la caracterización taxonómica se presenta a nivel de familia. El orden de los Procellariiformes se dividió en dos grupos: (1) Diomedeidae/Procellariidae grandes, que engloba las aves de mayor tamaño tales como familias Diomedeidae (albatros de tamaño pequeño o mediano: albatros de ceja negra) y Procellariidae de tamaño grande (e.g., petrel gigante) y (2) Procellariidae pequeños (e.g., pardelas) que contiene a especies de tamaño medio o pequeño (Tívoli Reference Tívoli2013). Para determinar la categoría artefactual se aplicó la propuesta elaborada por Scheinsohn (Reference Scheinsohn2010), definiendo los artefactos óseos a partir de la morfología de su parte activa y de la materia prima utilizada para evitar adscripciones funcionales basadas en características del diseño.
Con el propósito de distinguir las técnicas de transformación (la acción básica que se ejecuta sobre la materia prima) se tomaron en cuenta las propuestas de Álvarez y colaboradores (Reference Álvarez, Estela Mansur, Pal, Mansur, Lima and Maigrot2014), Averbouh y colaboradores (Reference Averbouh, Goutas and Marquebielle2016), Borao (Reference Borao2012, Reference Borao2022), Christensen (Reference Christensen2016), Pal y colaboradores (Reference Pal, Santiago, Álvarez and Lasa2020, Reference Pal, Vargas Filgueira, Ortiz, Hernández Herrero and Tívoli2024), Scheinsohn (Reference Scheinsohn2010) y Tejero (Reference Tejero2009). Cada una de estas técnicas de transformación deja rastros macro y microscópicos sobre la superficie del artefacto. Su identificación posibilita inferir las acciones relacionadas con las operaciones de transformación de los artefactos óseos y reconstruir la secuencia de manufactura.
A partir de las propuestas mencionadas se procedió a agrupar las técnicas en tres grandes bloques: (1) obtención del soporte; (2) preparación de la forma base; (3) formatización final. La obtención del soporte implica la fracturación de un bloque (e.g., unidad anatómica completa, fragmento de unidad anatómica o bloque preparado; Borao Reference Borao2013) mediante la aplicación de técnicas tales como la presión estática (flexión y/o torsión), la percusión (fractura) o la presión dinámica (ranurado, entallado), con la finalidad de generar un soporte adecuado para la posterior elaboración del artefacto. Para su identificación se consideraron: planos de fractura, lascas adheridas, aplastamiento, puntos de impacto, surcos, planos de extracción y negativos del plano de corte. En cuanto a la preparación de la forma base, proceso mediante el cual se transforma el soporte, las técnicas que generalmente se aplican son: retoque, entallado, raspado y perforación, cuyos rastros visibles son el plano de extracción, el plano de corte, las estrías y las perforaciones. La formatización final implica el acabado completo de la pieza y, por lo general, incluye también la aplicación de técnicas tales como la abrasión, el pulido y la incisión para la decoración. En ese caso los rastros son brillo, pulido, estrías, suavizado, surcos y compactación (Borao Reference Borao2012; Buc Reference Buc2011; Pal et al. Reference Pal, Santiago, Álvarez and Lasa2020). Para la caracterización de los diseños decorativos se tomó en cuenta el trabajo de Fiore (Reference Fiore2012) que los clasifica y define como serie de guiones y líneas rectas paralelas.
El estudio del contexto de uso involucró el marco analítico del análisis funcional de base microscópica, propuesto inicialmente por Semenov (Reference Semenov1964) y posteriormente desarrollado por varios autores (Buc Reference Buc2011; Legrand y Sidéra Reference Legrand, Sidéra, St-Pierre and Walker2007; Maigrot Reference Maigrot2003; Pal et al. Reference Pal, Santiago, Álvarez and Lasa2020; Plisson Reference Plisson2007), que incluye la identificación de micropulidos, estrías, suavizamiento y redondeamiento de la superficie. Asimismo, se consideraron las propuestas de Nami y Scheinsohn (Reference Scheinsohn1997) y Pal y colaboradores (Reference Pal, Santiago, Álvarez and Lasa2020), para la identificación de hoyuelos, estrías, piqueteado y negativos de lascado (Figura 2). A partir de la observación de estos rastros se determinó la materia prima procesada (madera, piel, vegetal blando, lítico), cinemática (transversal, longitudinal) y la acción ejecutada por el artefacto (raspado, aserrado, perforación, percusión, presión). Para la inferencia funcional se utilizaron los criterios propuestos por Alonso Lima y Mansur (Reference Marcelo and Estela Mansur1986/Reference Marcelo and Estela Mansur1990) con algunas modificaciones.
Esquema de identificación de técnicas de talla y uso. (Color en la versión electrónica)

Cada artefacto se observó y fotografió mediante una lupa trinocular Numak Ltz-3 con aumentos entre 6 y 60×, provista de una cámara TOUPCAM y con un microscopio de reflexión Olympus BHM con aumentos entre 50 y 500×, provisto de una cámara PAXcam y un software específico PAX-it! para capturar y procesar imágenes microscópicas.
La lupa trinocular permite identificar: huellas tafonómicas macroscópicas (marcas de raíces, meteorización, etcétera), huellas macroscópicas diagnóstico de formatización (fracturas por impacto, entallado, aserrado) y las zonas activas de los instrumentos a través de rastros de uso (suavizado, hoyuelos, brillo, deformación plástica y estrías). El microscopio metalográfico posibilita observar micropulidos y características topográficas asociadas como son las estrías, los surcos y los hoyuelos. Además, permite reconocer la abrasión sedimentaria y/o el lustre de suelo (tafonómico).
Resultados y discusión
La muestra analizada en este trabajo se encuentra constituida por 29 artefactos formatizados (Figura 3), que incluyen ocho categorías morfo-funcionales (Scheinsohn Reference Scheinsohn2010):
• puntas agudas sobre hueso de ave (n = 14) o hueso de guanaco (n = 1), artefactos que presentan la epífisis del hueso largo entera o fragmentada y aguzado en uno de sus extremos;
• tubos sobre huesos largos de ave decorados (n = 7) con incisiones o guiones;
• puntas romas sobre hueso de camélido (n = 2), fragmentos óseos alargados, que pueden conservar parte de la epífisis en el extremo proximal, y en el extremo opuesto una punta roma;
• punta monodentada pequeña sobre hueso de cetáceo (n = 1) que presenta un diente sobre la zona distal;
• punta monodentada sobre hueso de cetáceo (n = 1) que presenta un diente sobre la zona distal;
• bipunta sobre hueso de cetáceo (n = 1), fragmentos óseos alargados formatizados en ambos extremos;
• piezas biseladas sobre hueso de cetáceo (n = 2), artefactos robustos de sección cuadrangular que sobre el sector distal presentan un bisel.
Categorías artefactuales presentes en Lanashuaia II. (Color en la versión electrónica)

Estado de la muestra
En una parte importante del conjunto (51,6%) se logró identificar rastros de formatización y/o uso (Estadio 1). En un 25,8% se llevó a cabo una observación fragmentaria (Estadio 2) y en el 22,6% una baja visualización dado que se hallaban en el estadio 3. De esta manera, se identificaron rastros de formatización y uso de forma clara o parcial en el 77,4% del conjunto.
Con respecto a la fragmentación, el 58, 1% de las piezas están completas, el 32,3% fragmentadas y el 9,6% restante corresponde a fragmentos. En cuanto a las modificaciones de la superficie ósea por agentes tafonómicos, predomina el estadio de meteorización 2 (75,2%), que indica una baja exposición aérea superficial. Los efectos más representados son las marcas de raíces (n = 23,5%) y la abrasión sedimentaria (33,1%). De esta manera, los datos obtenidos sobre la alteración y fragmentación del conjunto indican que la muestra posee una buena conservación, por lo cual se alcanzaron resultados significativos sobre la producción y consumo de tecnología ósea.
A partir del estudio funcional de base microscópica se identificó la presencia de rastros de formatización en todos los artefactos sobre hueso, tanto de la obtención del soporte como de la preparación de la forma base y/o del acabado de la pieza. En relación al uso, un 42,3% de los instrumentos presenta rastros de utilización segura, y un 15,4% uso probable. En el 38,5% de los casos no se logró identificar ningún uso. Tan sólo un 3,8% de los artefactos presentaba una alteración severa que impidió determinar su uso.
Materias primas empleadas
La tecnología ósea de Lanashuaia II proviene del empleo de materias primas procedentes de diversos animales. Principalmente se trata de aves (72; 4%; n = 21), seguidas por cetáceos (17,2%; n = 5) y guanaco: Lama guanicoe (10; 4%; n = 3; Tabla 2). Las unidades anatómicas seleccionadas preeminentes son los huesos largos y finos: cúbitos, húmeros y radios de aves (72,4%); huesos grandes y macizos como las costillas de cetáceo (17,2%) y largos y pesados como los metápodos y metacarpos de guanaco (10,5%; Tabla suplementaria 5).
Materias primas utilizadas para la manufactura de cada opción técnica.

Categorías artefactuales
La categoría más representada son las puntas agudas (48,3%; n = 14), seguida de los tubos sobre hueso de ave (24,1%; n = 7). En tercer lugar, con los mismos porcentajes (6,9%, n = 2) se hallan las puntas romas sobre hueso de camélido, las piezas biseladas sobre hueso de cetáceo, y las puntas monodentadas sobre hueso de cetáceo. La bipunta sobre hueso de cetáceo y la punta aguda sobre hueso de camélido se hallan representadas por un único ejemplar en cada categoría (3,4%; Figura 3).
Artefactos sobre huesos de aves
Puntas agudas sobre hueso de ave. El taxón preferentemente empleado es el Diomedeidae y Procellaridae grande (petreles y albatros) con el 50,1% (n = 7). Phalacrocoracidae (cormoranes del género Leucocarbo sp.) representan el 35,7% (n = 5). Con un solo espécimen (7,1%) se encuentra Anatidae (Tachyeres pteneres) y Procellaridae pequeño (posiblemente pardela). En cuanto a la unidad anatómica, particularmente se emplearon cúbitos (57,1%; n = 8) y húmeros (28, 6%; n = 4). Los radios y tibiotarsos se hallan representados por un solo ejemplar de cada uno de ellos (7,1%). De esta manera, las puntas agudas se confeccionaron mayoritariamente a partir de cúbitos de petreles/albatros y cormoranes y, en menor medida, de tibiotarso de pato vapor y húmero de cormorán. La selección de estas unidades anatómicas puede deberse a su resistencia ante gestos de compresión y torsión en el eje del artefacto; estos gestos son característicos de la acción de penetración y rotación al ser empleados como instrumento (Christinsen Reference Christensen2016; Scheinsohn y Ferretti Reference Scheinsohn and Lui Ferretti1995). Esta resistencia es producto de la alta mineralización, la sección circular y la orientación de las fibras del tejido compacto de los huesos.
El 71,4% (n = 10) de las piezas analizadas presentan soportes enteros (71,4%; n = 10), el resto (28,6%; n = 4) están fragmentados. Los tamaños y masas de las puntas enteras varían en relación a las especies y huesos seleccionados, con un largo máximo de 13 cm y un mínimo de 6,8 cm, y con una masa máxima de 6,9 g y mínima de 1,9 g (Tabla suplementaria 5).
A partir de datos experimentales (Léglise Reference Léglise2021; Pal et al. Reference Pal, Vargas Filgueira, Ortiz, Hernández Herrero and Tívoli2024) es factible plantear que, en la confección de las puntas agudas, el primer paso fue la eliminación de una de las epífisis articulares y la región adyacente de la diáfisis, sea mediante percusión, aserrado-flexión, o tan sólo flexión. Las técnicas de fractura dependen del tipo de hueso seleccionado, en base a su tamaño, masa y espesor. De esta manera, los huesos menos densos como los radios podrían fracturarse a partir de la flexión (con o sin aserrado perimetral), mientras que los huesos más densos, como los húmeros, mediante la percusión (directa o indirecta) y/o el aserrado perimetral y la percusión (Pal et al. Reference Pal, Vargas Filgueira, Ortiz, Hernández Herrero and Tívoli2024). Posteriormente, se produce el acabado del soporte mediante abrasión y pulido con un elemento abrasivo.
En las puntas agudas, en el 71,4 % de los casos (n = 10) se observó macroscópicamente la técnica de flexión para la obtención de la forma base: se identificaron fracturas en lengüeta (n = 8) y dentada (n = 2). En un 14,3% (n = 2), se identificó el aserrado y posterior fragmentación (piezas 4273 y 3599). En el 14,3% restante (n = 2) no fue posible discernir la técnica empleada, debido a los procesos de manufactura, formatización y uso posteriores. En cuanto al acabado de las piezas, en el 69,2% (n = 9) se logró identificar la técnica de abrasión por la presencia de estrías con fondo estriado y pulido, tanto a nivel lupa binocular como microscopio metalográfico.
En relación al uso de las puntas, se analizaron nueve, mientras que las cinco restantes han sido reservadas para análisis de residuos orgánicos. Mediante lupa binocular se identificó deformación plástica de la punta/ápice aplanado (piezas: 3248, 1784, 7178 y 3283; 44,4%), ápice aplanado (piezas: 3191 y 6778; 22,2%), deformación plástica de la punta (piezas 4577 y 2111; 22,2%) y ápice aplanado/negativo de lascado (pieza 4761; 11,1%), que podrían corresponder al uso en el 100% de los casos (Léglise Reference Léglise2021; Pal et al. Reference Pal, Vargas Filgueira, Ortiz, Hernández Herrero and Tívoli2024). A partir de la observación con microscopio metalográfico se reconoció en algunos instrumentos micropulido opaco con hoyuelos, correspondiente al trabajo de piel y con acción de rotación (44,4%; n = 4, Figuras 4c, l, q), así como micropulido brillante con estrías finas, característico del procesamiento de vegetales (22,2%, n = 2; Figuras 4f y ñ; Pal et al. Reference Pal, Santiago, Álvarez and Lasa2020, Reference Pal, Vargas Filgueira, Ortiz, Hernández Herrero and Tívoli2024). En un 33,4% de los casos (n = 3) no se identificaron rastros de uso.
(a) Pieza 1784. Punta aguda sobre cúbito de posible albatros (Diomedeidae); (b) deformación plástica, suavizado y pulido; (c) micropulido de material blando de origen animal 100×; (d) pieza 3191. Punta aguda sobre tibiotarso de pato a vapor (Tachyeres pteneres); (e) ápice aplanado; (f) micropulido que indica rotación sobrematerial blando vegetal 100×; g) pieza 3248. Punta aguda sobre cúbito de cormorán (Leucocarbo sp.); (h) deformación plástica, ápice plano fracturado y estrías transversales al eje de la pieza; (i) micropulido de acción de rotación sobre material blando; (j) pieza 4577. Punta aguda sobre cúbito de Procellariidae grande; (k) deformación plástica; (l) micropulido que indica rotación sobre material blando animal; (m) pieza 6778. Punta aguda sobre húmero de cormorán (Leucocarbo sp.); (n) ápice plano fracturado; (ñ) micropulido brillante de material blando vegetal 100×; (o) pieza 7178. Punta aguda sobre cúbito de cormorán (Leucocarbo sp.); (p) deformación plástica, ápice plano fracturado y estrías transversales al eje de la pieza y (q) micropulido de acción de rotación sobre material blando animal. (Color en la versión electrónica)

Consecuentemente, es factible indicar que estos instrumentos fueron empleados para actividades múltiples como trenzar, coser y perforar tres materias primas específicas: junco, piel y corteza. Los resultados coinciden con la información experimental y etnográfica sobre estos instrumentos (Tablas suplementarias 3 y 4).
En Lanashuaia II, los huesos de aves constituyen la materia prima más abundante, y son empleados para la manufactura de un grupo morfológico concreto que presenta una amplia distribución cronológica y regional: las puntas agudas (Christensen Reference Christensen2016; Scheinsohn Reference Scheinsohn2010).
Tubos sobre huesos largos de ave decorados. Cinco de los tubos decorados se encontraban enteros, y dos fueron clasificados como fragmentos. Los enteros están manufacturados sobre segmentos de diáfisis de radios, presentan una longitud promedio de 3,94 cm, un ancho promedio de 4,2 mm y un espesor promedio de 3,4 mm. En un único caso, que pertenece a los tubos enteros, se logró identificar como Diomedeidae, posible albatros (Figura 5a; Tabla suplementaria 5).
El análisis microscópico permitió identificar el aserrado y flexión para la obtención del soporte, y el pulido e incisión en uno de sus bordes para el acabado de las piezas (Figuras 5b y d). Estos datos coinciden con la información experimental y etnográfica (Gallardo Reference Gallardo1910; Gusinde Reference Gusinde1982). Los siete tubos sobre hueso de ave se encuentran decorados. Cinco de ellos presentan motivos de guiones cortos alineados: dos exhiben el diseño de forma regular en tres sectores diferentes; en otros dos los diseños se ubican en dos zonas concretas de la pieza y con distribución irregular y, finalmente, el último presenta muescas de distintas profundidades y distribución irregular en una sola zona (Figura 5e). Los fragmentos de tubos existentes cuentan con decoración de líneas rectas paralelas individuales periféricas, distribuidas alrededor del segmento (Figuras 5h e i). Dado el tamaño y rastros de formatización presentes, estos tubos podrían corresponder a cuentas de collar enteras y fragmentadas. Sin embargo, no se identificaron marcas de suspensión en las cuentas: abrasión/erosión por roce y atadura, produciendo, en algunos casos, pérdida de material y surcos (Mengozzi Reference Mengozzi2016).
(a y f) Piezas 3524 y 6412. Cuentas con guiones alineados en tres sectores; (b) fractura en lengüeta y pulido en uno de sus extremos; (c y g) piezas 4745 y 695. Cuentas con guiones pequeños alineados en dos sectores; (d) aserrado y fractura en lengüeta; (e) pieza 1676. Cuenta con guiones pequeños alineados en un sector; (h e i) piezas 203 y 173. Fragmentos de cuentas con líneas rectas paralelas periféricas alrededor del segmento. (Color en la versión electrónica)

Las fuentes etnográficas explicitan su uso para la elaboración de adornos corporales (collares y tobilleras) para toda la comunidad (Gusinde Reference Gusinde1982; Lothrop Reference Lothrop1928). Las cuentas de collar son los artefactos decorados más frecuentes en toda la secuencia cronológica de la región magallánico-fueguina con una baja variabilidad de diseños (Fiore Reference Fiore2012).
Artefactos sobre hueso de cetáceo
Piezas biseladas o cuñas. En los artefactos biselados (n = 2) no se logró identificar la unidad anatómica seleccionada. No obstante, la información etnográfica menciona el empleo preferente de maxilares y costillas de cetáceos, dado que presentan tejido óseo muy duro y grueso (Gusinde Reference Gusinde1982). Si bien el ancho de ambos soportes es similar (4,2 cm y 4,3 cm) la longitud varía considerablemente: 14,5 cm y 8,3 cm (Tabla suplementaria 5). Esta diferencia se relaciona con una reducción de tamaño producto del uso reiterado (Figuras 6a–b y f–h).
(a) Pieza 1111 cara dorsal: negativos de lascado y zona activa de percusión; (b) pieza 1111 cara ventral: entallado lateral izquierdo y abrasión en la zona activa distal; (c) rastros de percusión en la zona proximal: fibras aplastadas y negativos de lascado; (d) punta biselada cara ventral: zona suavizada y compactada; (e) huellas de entallado; (f) pieza 6831 cara dorsal: negativo de lascado y zona activa de percusión; (g) rastros de percusión en la zona proximal: fibras aplastadas y negativos de lascado; (h) pieza 6831 cara ventral: zona suavizada y compactada en punta biselada; (i) cara ventral: marcas de cortes transversales. (Color en la versión electrónica)

Ambos presentan un bisel unifacial simple. En la zona ventral se observan las trabéculas del tejido esponjoso sobre su superficie externa. En cuanto a la manufactura, se identificaron huellas de entallado, técnica empleada para alcanzar la forma base (Figura 6e). La zona más trabajada fue el bisel, donde se observaron marcas de cortes transversales al eje de la pieza (zona ventral) y estrías producto del desgaste por abrasión (Figuras 6a, h e i), acciones ejecutadas para el acabado de la pieza. En la zona activa ventral, se observó el suavizado de las fibras, producto del uso, pese a no poder especificar el recurso trabajado o la formatización (Figuras 6d e i). En la zona proximal se identificó macroscópicamente el aplastamiento de fibras y desprendimiento de lascas (negativos de lascados perpendiculares al plano de la pieza): evidencias de la acción de percusión, como las experimentales (Figuras 6a, c, f, g y h; Santiago et al. Reference Santiago, Pal and Salemme2020). Consecuentemente, se pudo corroborar que fueron empleados como intermediarios (cuñas) para percusión indirecta, ubicadas entre la materia prima y el percutor. Estos datos concuerdan con lo indicado por Gusinde (Reference Gusinde1982) y Christensen (Reference Christensen2016), quienes también plantean este uso.
Las cuñas son muy frecuentes en los sitios tardíos, aunque también están presentes, en menor proporción, durante todo el Holoceno. Se localizan principalmente en asentamientos con tecnología náutica del canal Beagle y, en menor medida, en sitios arqueológicos de grupos pedestres (Christensen Reference Christensen2016:136–138).
Bipunta y puntas monodentadas. En estos artefactos tampoco pudo discriminarse la unidad anatómica seleccionada. En las tres piezas se identificaron huellas de preparación de la forma base (entallado y aserrado), así como formatización final mediante abrasión. En la bipunta, el entallado, localizado en la zona lateral derecha, se determinó a partir de la observación de planos de corte y arrancamiento. Por otro lado, la abrasión se ejecutó en los extremos con la finalidad de generar dos zonas activas de trabajo (Figura 7).
Pieza 7407. Bipunta sobre hueso de cetáceo: puntas activas y marcas de entallado sobre el lateral izquierdo. (Color en la versión electrónica)

La punta monodentada pequeña presenta una longitud de 9,5 cm, un ancho de 1,8 cm y un espesor de 0,8 cm. Se observaron rastros de formatización en el vértice, zona lateral y base (Tabla suplementaria 5). El entallado se identificó en la zona lateral media y en el espaldón. Estos rastros se encuentran cubiertos por abrasión posterior. El aserrado se llevó a cabo para la manufactura del diente, que fue cortado en el soporte (Figura 8a). También se observaron estrías de abrasión en el extremo de la punta y en el espaldón (Figura 8c). Estos rastros quizás pertenecen a las últimas etapas de confección, que involucra la sujeción del instrumento en su sección proximal.
(a) Pieza 4199. Punta monodentada pequeña con espaldón simple: corte, entallado y abrasión; (b) punta con fractura dentada con ápice plano; (c) huellas de abrasión y entallado en base de espaldón; (d) pieza 4461. Punta monodentada fragmentada: huellas de aserrado y corte; (e) punta con fractura dentada; (f) sección proximal con fractura dentada. (Color en la versión electrónica)

El reducido tamaño de la punta monodentada posibilita plantear hipotéticamente la elaboración de un juguete infantil, si bien el ápice fracturado y astillado (Margarit Reference Margarit2023), lo ubica como posible arma de caza de presas pequeñas o juguete que ha impactado con alguna superficie dura. Este resultado coincide con estudios sobre la cultura material infantil en grupos cazadores-recolectores sudamericanos (Politis Reference Politis1998), donde se explicita que la única diferencia entre los artefactos adultos e infantiles son las dimensiones; la forma y la función son idénticas.
En la punta monodentada fracturada de mayor tamaño se identificaron trabajos de formatización a partir de cortes oblicuos al eje de la pieza en la sección distal, el corte del soporte para la manufactura del diente mediante aserrado, y un proceso de abrasión para la finalización del artefacto (Figura 8d). La pieza presenta fractura aserrada en el ápice y en la zona media, por debajo del diente, quizás relacionados a su uso como arma de caza, que fue reemplazada en el sitio (Figuras 8e y f).
En las puntas monodentadas se identificaron diferencias en la formatización, con un mejor acabado en las piezas de mayor tamaño. En referencia a su distribución espacio-temporal, las puntas monodentadas (de espaldón simple) se encuentran representadas en el núcleo del Mar de Otway/estrecho de Magallanes y en el canal Beagle, principalmente en el Holoceno tardío (Legoupil Reference Legoupil1989; Orquera y Piana Reference Orquera and Piana1999).
Artefactos sobre hueso de camélido
Puntas romas. Las puntas romas (n = 2) se manufacturaron sobre cuartos de metapodio de guanacos. Uno se hallaba entero, identificándose la unidad anatómica seleccionada como una epífisis proximal de un metacarpo. El segundo se encontraba fragmentado y sin la epífisis (Figuras 9a y e). Ambas puntas presentan una morfología rectilínea. Según Scheinsohn y Ferretti (Reference Scheinsohn and Lui Ferretti1995), la selección de los metapodios para la elaboración de estos artefactos se relaciona a su rectitud, densidad y características mecánicas de rigidez y resistencia, que los hacen adecuados para la compresión en el eje del hueso.
Puntas romas y punta aguda: (a) pieza 3396. Cara dorsal y ventral del instrumento, ubicación de la zona activa e identificación de un negativo de lascado; (b y c) rastros de uso: piqueteado, hoyuelo y negativo de lascado; (d) rastro generado por deslizamiento de la superficie ósea con material lítico; (e) pieza 4516. Cara dorsal y ventral del instrumento: ubicación de la zona activa; (f y g) rastros de uso en la zona activa: piqueteado y hoyuelos; (h) cara dorsal y ventral de la pieza 4865, se identifica zona activa; (i) el círculo indica desgaste indeterminado en el cóndilo articular; (j) rastros de uso: micropulido y estrías finas transversales al eje de la pieza: (k) marcas de raíces postdepositacionales. (Color en la versión electrónica)

En cuanto al proceso de manufactura, se identificó en uno de ellos dos puntos de impacto, mientras que en el otro tan solo se pudo explorar un posible punto de impacto. Esto permitió plantear la aplicación de la fractura longitudinal del metapodio por medio de la técnica de percusión, que en estos casos particulares requirió su empleo en dos ocasiones: en un primer momento para separar los metapodios en hemi-metapodios y, posteriormente, para generar los soportes a partir de los cuartos de metapodio. También se observaron a nivel macro y microscópico estrías y pulido de manufactura, correspondientes a la acción transversal de abrasión que se llevó a cabo para la formatización de la punta roma de las piezas. Además, se identificó pulido y suavizado sobre toda la superficie de fractura de una de las piezas (3396), así como retoques por percusión en la zona ventral del segundo artefacto (pieza 4516), para la regularización de los planos de fractura (Christensen Reference Christensen2016).
A nivel funcional, se identificaron huellas diagnósticas de su uso como compresores: piqueteado, hoyuelos profundos, estrías cortas y profundas, y negativos de lascado (Pal et al. Reference Pal, Santiago, Álvarez and Lasa2020; Santiago et al. Reference Santiago, Pal, Salemme, Bartolí and Lasa2019; Figuras 9c y g). Consecuentemente, se plantea que estas piezas intervinieron en la confección de artefactos líticos, quizás en las últimas etapas de manufactura, dado que la acción ejecutada es la presión con la parte activa del compresor. Está contrastada experimentalmente la eficacia de los compresores para el retoque por presión de biseles líticos (Nami y Scheinsohn Reference Scheinsohn1997), además de su interpretación coincidente en la documentación etnográfica (Gusinde Reference Gusinde1982; Lothrop Reference Lothrop1928).
Los compresores forman un grupo morfológico homogéneo y de gran distribución temporo-espacial: se encuentran en sitios de grupos con y sin tecnología náutica, en distintos lapsos temporales, aunque con escasa representatividad durante el Holoceno medio (Scheinsohn Reference Scheinsohn2010; Sierpe Reference Sierpe2020).
Puntas agudas. La única punta aguda maciza fue manufacturada sobre la epífisis distal de un metapodio de guanaco, mediante percusión en la zona sagital, por la línea de fusión del hueso. Producto de la formatización que presenta la pieza, no se identificó ninguna otra huella de obtención del soporte. Con respecto a la técnica de acabado, se infiere hipotéticamente que se alcanzó mediante abrasión del extremo distal para aguzar la punta (Figuras 9h e i). Un dato interesante es la presencia de un desgaste indeterminado en el cóndilo articular, quizás para eliminar partes sobresalientes durante el proceso de manufactura (Figura 9i). La punta presenta huellas correspondientes a la acción de rotación sobre material blando (Figura 9j), resultados coincidentes con datos experimentales y los documentos etnográficos: este tipo de instrumentos eran usados para coser pieles para la vestimenta o la cobertura de las chozas, para perforar fragmentos de corteza de árbol para su posterior cosido en la confección de contenedores, o bien para el trenzado de cestería.
Las puntas agudas macizas se encuentran a lo largo de toda la cronología, pero con valores mayores en el Holoceno tardío e Intermedio temprano, tanto en la zona de Otway/Estrecho de Magallanes como en el canal Beagle (Christensen Reference Christensen2016).
Conclusiones
A partir del análisis del conjunto artefactual óseo de Lanashuaia II, es posible formular que los huesos de aves, mamíferos marinos y terrestres fueron empleados para la producción de diversos tipos de instrumentos de procesamiento y captura, así como de objetos ornamentales.
La muestra analizada presenta similitudes con otros conjuntos del canal Beagle: puntas agudas sobre huesos de ave, tubos sobre huesos de ave decorados, puntas romas y agudas sobre huesos de guanaco, piezas biseladas y puntas monodentadas sobre hueso de cetáceo (Christensen Reference Christensen2016; Orquera y Piana Reference Orquera and Piana1999). Como se planteó al principio, una de las características significativas en la composición artefactual ósea es la variabilidad en la distribución de frecuencias y en la diversidad de artefactos a escala inter-sitio; Lanashuaia II no escapa a dicha tendencia. Las razones de esta variabilidad pueden ser dos, relacionadas entre sí: la organización de las actividades de producción y consumo en las que los instrumentos óseos eran utilizados y el tamaño del conjunto artefactual.
No obstante, los diseños presentan semejanzas notables, lo que indica una circulación de conocimientos a nivel regional que se extiende hasta la región occidental de los canales magallánico-fueguinos (Chistensen Reference Christensen2016), configurando un paisaje tecnológico especialmente extenso (Briz et al. Reference Ivan, Ahedo, Álvarez, Pal, Turnes, Santos, Zurro, Caro and Galán2018).
Con respecto a las formas de hacer, un primer aspecto interesante del conjunto es la preeminencia de los huesos de ave en la frecuencia de las materias primas utilizadas (Tabla 2). Estos resultados difieren de lo que ocurre en el resto de Isla Grande de Tierra del Fuego para el Holoceno tardío, donde las materias primas predominantes para la manufactura de artefactos son el cetáceo y guanaco (Scheinsohn Reference Scheinsohn2010). El abastecimiento de la materia prima podría ser producto de dos estrategias diferentes, pero no excluyentes: (1) el aprovechamiento del hueso con fines tecnológicos de las aves capturadas como alimento, y/o (2) la recolección de carcasas de aves muertas en las playas. El registro arqueofaunístico de Lanashuaia II evidencia el aprovechamiento de aves, principalmente petreles y cormoranes, cuyos huesos fueron seleccionados para la manufactura de puntas agudas (Lacrouts et al. Reference Lacrouts, Bas, Gabriel, Salemme, Santiago, Tívoli, Vázquez and Santiago2016). Los elementos elegidos para ser transformados en instrumentos se encuentran también presentes en el registro arqueofaunístico. No obstante, los huesos largos de otras especies de ese registro, no fueron aprovechados; lo que indica una selección de unidades anatómicas para la producción de instrumentos. Le continúan los huesos de guanaco, cuyo abastecimiento podría corresponder a la utilización de subproducto de caza, y que implicó la selección de una unidad anatómica y técnica de manufactura particulares (ver más adelante). Los huesos de cetáceos provendrían del aprovechamiento de ballenas varadas en la costa; en el caso de que el animal aún estuviera fresco: el acceso inmediato permitiría la recolección del hueso junto a la grasa y carne. En el caso de carcasas secas, el acceso diferido permitiría solo el aprovechamiento de materias óseas (Borella et al. Reference Borella, Borrero and Massone2008).
En cuanto a la selección intencional de las unidades anatómicas para la manufactura de artefactos específicos, las evidencias indican que los huesos de aves se utilizaron para hacer puntas huecas y cuentas cilíndricas decoradas. Con los huesos de guanaco se fabricaron principalmente puntas romas y puntas agudas, mientras que los especímenes provenientes de mamíferos marinos se emplearon para la manufactura de piezas biseladas, bipuntas y puntas monodentadas, como sucede en otros sitios de la Isla Grande de Tierra del Fuego (Álvarez et al. Reference Álvarez, Pal and i Godino2021; Christensen Reference Christensen2016; Santiago et al. Reference Santiago, Pal, Salemme, Bartolí and Lasa2019; Scheinsohn Reference Scheinsohn2010; Sierpe Reference Sierpe2020; Zangrando et al. Reference Zangrando, Borrazzo, Tivoli, Alunni and Paz Martinoli2014). Como ya se ha expresado, esta selección de huesos se relaciona directamente con las propiedades físicas de los mismos y con su performance durante su uso.
Los huesos de aves, guanacos y mamíferos marinos se emplearon principalmente para la manufactura de artefactos de procesamiento, en menor medida para captura de animales, y producción de objetos con fines ornamentales (adorno personal).
Con respecto a la manufactura, se identificaron varias operaciones técnicas en el conjunto analizado, que pueden ser diferenciadas a través de los diferentes tipos de objetos terminados. En las puntas agudas sobre hueso de ave la segmentación del hueso se llevó a cabo a partir de la percusión y la flexión, con la posterior formatización de la punta a través de la abrasión. Para las cuentas de collar, se aplicó una secuencia de segmentación por aserrado y/o flexión y, posteriormente, el pulido de los bordes. La decoración mediante la incisión de líneas quizás se haya efectuado antes de la fractura debido a que la pieza ornamental es más fácil de manipular, como evidencia la colección experimental.
Para las puntas romas sobre hueso de guanaco (compresores), se aplicó la fractura longitudinal del metapodio por percusión (bipartición), y la formatización de la punta roma mediante abrasión. Asimismo, en la superficie de fractura ventral de estos artefactos se identificó la abrasión para pulir la superficie y el desarrollo de retoques para la regularización del borde. En el caso de la punta aguda se aplicó la percusión y la abrasión para la terminación de la misma.
En los huesos de mamíferos marinos no fue posible identificar la técnica de obtención del soporte por el avanzado grado de formatización de los artefactos. No obstante, en las cuñas se pudo reconocer el entallado para trabajar el soporte, así como la formatización del bisel mediante cortes transversales, con una posterior abrasión para el acabado de los instrumentos. En la bipunta se ejecutó el entallado y el aserrado para la preparación del soporte, seguida de una formatización final de ambas puntas por abrasión.
Por último, la punta monodentada pequeña se obtuvo al aplicar el procedimiento de entallado, en la zona del espaldón y en la zona media del artefacto, junto con el aserrado para la manufactura del diente y abrasión del extremo de la punta y espaldón para la finalización.
En cuanto a las formas de uso, se ha podido identificar el trabajo de pieles y de recursos vegetales con los punzones, el uso de las cuñas como intermediario, y la formatización de artefactos líticos, junto con el mantenimiento de sus filos, mediante el uso de compresores elaborados sobre metapodios de guanaco.
Estos datos obtenidos a través del estudio de los rastros de formatización y uso, basados sobre una extensa colección experimental, permitieron discutir distintos aspectos sobre la tecnología humana en el pasado. En primer lugar, se constata una amplia distribución de conocimientos y acciones técnicas compartidas a lo largo del sector occidental y sur de los canales magallánico-fueguinos, y que indican la presencia de esquemas técnicos comunes durante el Holoceno tardío (Christensen Reference Christensen2016). De esta forma, se pudieron inferir procesos de interacción social intensos que se materializan en un paisaje tecnológico de gestión de materias primas óseas en el que circulan modos de hacer y usar artefactos. Es importante remarcar, además, que esas técnicas y contextos de uso se mantuvieron hasta el momento de contacto con poblaciones europeas, dado que estos resultados son compatibles con la información registrada en las fuentes etnográficas. Así, mediante un método independiente se logró evaluar la continuidad temporal de estos comportamientos técnicos documentados etnográficamente.
En segundo lugar, el enfoque aquí presentado permite identificar prácticas sociales en los contextos arqueológicos cuyos recursos no se conservan en el registro, así como las tareas desarrolladas. En efecto, la tecnología ósea formó parte de la secuencia de producción de otras materias primas tales como pieles, vegetales y rocas. Para ello los huesos fueron seleccionados de acuerdo con sus propiedades estructurales, junto con las características de las tareas a las que estaban destinados. En consecuencia, los contextos de uso del instrumental óseo incidieron particularmente en la selección de las materias primas y técnicas empleadas para su producción. Al mismo tiempo, los resultados del análisis funcional permiten comenzar a discutir sobre los agentes que desarrollaron estas prácticas tecnológicas. Por ejemplo, las puntas agudas sobre hueso ponen en valor la importancia de la producción de cestería y procesamiento de pieles en Lanashuaia II, actividades que, según las fuentes etnográficas, estaban relacionadas con las mujeres. Asimismo, la punta monodentada pequeña con evidencia de impacto contra una superficie dura (una posible presa simulada, o incluso real) puede evidenciar la presencia infantil y la transmisión de las técnicas de caza, mediante la socialización a través del juego.
Finalmente, los datos generados a partir de este estudio basado en el análisis morfotécnico y funcional brindan información relevante sobre el saber hacer y usar de la tecnología ósea de los pueblos originarios de la costa del canal Beagle durante el Holoceno tardío, y sobre la importancia de los recursos animales más allá de la estricta subsistencia.
Agradecimientos
A Valeria Bartolí, Angélica Tívoli y Fernando Santiago por la colaboración en la identificación de huesos de aves y guanacos. Los trabajos de campo contaron con permiso del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de Tierra del Fuego AeIAS, Resolución Ss. C. y T. N° 042/08.
Declaración de financiamiento
Este trabajo contó con el apoyo de la Wenner-Gren Foundation (GR7846), del Ministerio de Ciencia e Innovación-España con el subsidio HAR2009-06996 y CONICET-Argentina, con el proyecto PIP-0706.
Declaración de disponibilidad de datos
Los objetos analizados en este trabajo, con su respectiva base de datos, se encuentran depositados en el repositorio del CADIC, Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina.
Conflicto de intereses
Los autores declaran que no hay ningún conflicto de intereses.
Materiales suplementarios
Para acceder a los materiales suplementarios que acompañan este artículo, visitar https://doi.org/10.1017/laq.2025.5.
Tabla suplementaria 1. Se observan las unidades anatómicas representadas en los mamíferos terrestres y marinos en Lanashuaia II.
Tabla suplementaria 2. Se especifican las unidades anatómicas representadas en las aves en Lanashuaia II.
Tabla suplementaria 3. Se resume la información etnográfica sobre las formas de hacer y usar de la tecnología ósea del pueblo Yagan.
Tabla suplementaria 4. Breve descripción de rastros sobre instrumentos óseos tomados de Álvarez et al. (Reference Álvarez, Estela Mansur, Pal, Mansur, Lima and Maigrot2014), Santiago et al. (Reference Santiago, Pal, Salemme, Bartolí and Lasa2019) y Pal et al. (Reference Pal, Santiago, Álvarez and Lasa2020, Reference Pal, Vargas Filgueira, Ortiz, Hernández Herrero and Tívoli2024). Las capturas de los rastros de uso se llevaron a cabo en un microscopio metalográfico a 100×.
Tabla suplementaria 5. Se presentan los datos cualitativos y cuantitativos de los artefactos óseos analizados. Todas las dimensiones en mm y la masa en g. Referencias: EN= entero, FDA= fragmentado, FTO= fragmento, INDET= indeterminada, AV= ave, MT= mamífero terrestre, MM= mamífero marino.










