La región del piedemonte oriental de la provincia de Jujuy, particularmente el valle del río San Francisco, es considerada como el escenario donde se desarrolló uno de los estilos cerámicos más tempranos del Noroeste de Argentina (NOA), llamado San Francisco (sensu Dougherty Reference Dougherty1975). Es una de las áreas de la provincia menos conocida por la arqueología a pesar de que las investigaciones, aunque discontinuas, comenzaron a inicios del siglo veinte (Boman Reference Boman and Rubio1991; Nordenskiöld Reference Nordenskiöld, Traducido and Distel1993). Se trata de un valle intermontano de baja altitud (650 m snm) emplazado entre las sierras de Santa Bárbara y Zapla (Figura 1). El clima es subtropical con estación seca y presenta dos provincias fitogeográficas, Chaco y Yungas. El bosque chaqueño se extiende por el fondo del valle y a medida que se asciende por las laderas la vegetación cambia a selva de montaña o Yungas, reconociéndose pisos altitudinales con características fisionómicas y florísticas diferenciables (Brown et al. Reference Brown, Pacheco and Malizia2009).
Localización de las áreas mencionadas en el texto: (1) valle de San Francisco; (2) Lomas de Olmedo (Chaco salteño); (3) Quebrada de Humahuaca; (4) Altiplano Sud Lípez; (5) San Pedro de Atacama; (6) Quebrada del Toro; (7) valle de Siancas; (8) Parque Nacional el Rey; (9) Matancillas (Puna salteña; imagen tomada de Google Earth). (Color en la versión electrónica)

La información arqueológica disponible para el período Formativo (2000-1500 aP; Tabla suplementaria 1) indica el hallazgo de 43 sitios arqueológicos; 39 de ellos se ubican en el fondo del valle (Alavar y Ortiz Reference Alavar, Ortiz, Miguez and Augier2025) y, dentro de ellos, 25 están emplazados a la vera de cursos de agua actuales o de paleocauces. Todos los sitios se caracterizan por presentar una alfarería particular que fue definida como Tradición San Francisco a partir de la presencia recurrente de tiesto molido en las pastas, considerando este comportamiento técnico como diagnóstico de una manera de hacer. A su vez, esta ubicuidad de una única clase de cerámica en el valle del río San Francisco hizo plantear la existencia de un “área nuclear” (Dougherty Reference Dougherty1975).
La cronología para la distribución de los sitios en esta región abarca fechas desde inicios de la era común hasta el siglo quinto (ver Tabla suplementaria 1), aunque existen dos fechados más antiguos que son considerados anómalos debido a problemas de contaminación (Dougherty et al. Reference Dougherty, De Feo, Fernández, Ortiz and Ventura2003; Fernández Distel Reference Alicia1994).
Las investigaciones revelaron un uso diversificado del espacio indicado por asentamientos emplazados en terrenos próximos a cursos de agua (Dougherty Reference Dougherty1975; Ortiz Reference Ortiz2007a), recintos con muros de piedra en los faldeos de la serranía de Santa Bárbara y montículos artificiales bajos (Boman Reference Boman and Rubio1991; Nordenskiöld Reference Nordenskiöld, Traducido and Distel1993; Serrano Reference Serrano1962). Los avances realizados en los últimos años revelan la existencia de una economía mixta basada en una dieta de amplio espectro, que incluye diversos recursos faunísticos, peces, vegetales silvestres y domésticos, en un contexto de un complejo manejo del bosque (Alavar y Ortiz Reference Alavar, Ortiz, Miguez and Augier2025; Ortiz Reference Ortiz, Nielsen, Rivolta, Seldes, Vázquez and Pablo2007b; Ortiz y Heit Reference Ortiz and Heit2013).
Actualmente, se considera que estas poblaciones compartían diversas prácticas sociales. En consecuencia, el concepto de Tradición San Francisco sigue siendo relevante, no sólo por la persistencia en los modos de producir cerámica, sino también por otras costumbres como, por ejemplo, complejos rituales funerarios (Ortiz y Nieva Reference Ortiz and Nieva2014), técnicas culinarias (Alavar y Ortiz Reference Alavar and Ortiz2024) y textiles (Ortiz et al. Reference Ortiz, Chauque, Chocobar, Vaca and Quispe2020), entre otras. Estas maneras de hacer se mantuvieron recurrentes a lo largo de cinco siglos, según la evidencia encontrada en diversos sitios del valle, y no han sido observadas en regiones contemporáneas adyacentes. En este sentido, el concepto de “tradición” hace referencia a lo que en la arqueología de la práctica se denomina esquemas generativos. Es decir, “el modo en que estas tradiciones son creadas y recreadas, y cómo influyen en las prácticas, constituye una vía válida de lectura de la estructuración histórica” (Salazar Reference Salazar2008:251).
Respecto a la cerámica, Dougherty (Reference Dougherty1975) propuso una clasificación de 39 tipos cerámicos, que incluían 27 combinaciones sobre la base del método de seriación de Ford. Años después, se realiza un nuevo ordenamiento, tomando al fragmento como unidad mínima de análisis, quedando conformados ocho grupos cerámicos (Inciso pulido, Gris alisado, Pulido bicolor, Monocromo pulido, Monocromo natural alisado, Inciso y pintado, Oxidante decorado, Oxidante alisado tosco), cada uno de ellos integrado por estados variables de atributos (Ortiz Reference Ortiz1993, Reference Ortiz2007a; Figura 2). A cada grupo corresponden diversas formas de vasijas. Los grupos morfológicos registrados son escudillas, cuencos, botellas, cántaros, ollas, vasos y pipas (Chauque Reference Chauque2020; Ortiz Reference Ortiz1993, Reference Ortiz2007a; Figura 3). Los análisis cerámicos desarrollados hasta el presente no indican cambios aparentes a lo largo de la secuencia en la manera de hacer alfarería (Ortiz Reference Ortiz, Nielsen, Rivolta, Seldes, Vázquez and Pablo2007b). Los más recientes estudios se han enfocado en el conocimiento de la cadena operativa implicada en los modos de manufacturar las vasijas (Chauque Reference Chauque2020) y en las composiciones de los diseños (Gallardo Reference Gallardo2023). Se destacan la técnica de rodete/enrollado complementada con la aplicación de una plancha de arcilla en la superficie externa; las bases construidas por superposición de dos planchas de arcillas y en algunos casos con relleno entre ellas; y distintos tipos de bordes (directos, engrosados, doblados sobre sí mismos y con un rodete de arcilla envuelto). También son típicas las bases acuminadas, algunas con revoque externo. Las asas suelen presentar un refuerzo externo en la unión. En cuanto a las técnicas del diseño plástico son característicos los motivos geométricos incisos de series de líneas paralelas, grecas, chevrones y rombos, así como los ángulos y triángulos rellenos con puntos o incisiones en su interior, a veces pintados en rojo. Los motivos pintados son en líneas generales iguales a los incisos, aunque presentan otras configuraciones geométricas (Gallardo Reference Gallardo2023). Son frecuentes los modelados representando animales y rostros humanos, aplicados en bordes, paredes y asas. Destacan por su recurrencia pipas de cerámica con modelados zooantropomorfos o antropomorfos en los hornillos (Ortiz Reference Ortiz2020).
Los ocho grupos cerámicos: (a) Inciso y pintado; (b) Inciso pulido; (c) Pulido bicolor; (d) Monocromo pulido; (e) Oxidante decorado; (f) Monocromo natural alisado; (g) Oxidante liso tosco; (h) Gris alisado liso. (Color en la versión electrónica)

Formas de los contenedores de la Tradición San Francisco: (a) cuenco; (b) vaso anular; (c) vaso acuminado; (d) pipa; (e) escudillas; (f) botellas; (g) cántaros. (Color en la versión electrónica)

En relación con los estudios de pastas, las investigaciones de las últimas décadas han podido detectar la presencia de tres composiciones claramente definidas a partir de muestras procedentes del valle de San Francisco, Quebrada de Humahuaca y Chaco Salteño (Cremonte y Garay de Fumagalli Reference Cremonte and Garay De Fumagalli2001; Cremonte et al. Reference Cremonte, Pereyra Domingorena, Scaro and Alconini2016; Pereyra Domingorena y Cremonte Reference Domingorena, Lucas, Beatriz Cremonte, Agustina Scaro, Otero and Cremonte2017), y de comparaciones con muestras de otras regiones como la Quebrada del Toro (De Feo y Pereyra Domingorena Reference Feo, Eugenia and Pereyra Domingorena2018; De Feo et al. Reference De Feo, Pereyra Domingorena and Alejandra Bazzano2022). Una primera manera de hacer se destaca por la presencia de una abundancia relativa de grandes clastos de roca granítica o granodiorítica; una segunda, se diferencia por el agregado de grandes y abundantes fragmentos de tiesto molido; y una tercera receta consiste en la incorporación de una arena cuarzosa fina. También se ha detectado un cuarto agrupamiento, que se distingue por presentar tiesto molido y cristales de cuarzo en menor cantidad que los tipos anteriores y en distintas proporciones. Respecto al agregado recurrente de tiesto molido, se destacó como un comportamiento de manufactura que caracterizaría a la alfarería San Francisco del valle homónimo, difiriendo de otras expresiones alfareras tempranas del NOA (Cremonte et al. Reference Cremonte, Pereyra Domingorena, Scaro and Alconini2016).
En este trabajo se incluyeron nuevos fragmentos provenientes del área nuclear con el objeto de ampliar el universo analizado. De esta manera, se pretende evaluar las recetas de pasta antes mencionadas; considerar diferentes comportamientos técnicos en diversos conjuntos de vasijas y sitios arqueológicos sobre la base de las caracterizaciones petrográficas; analizar si existieron tendencias regionales en la manera de manufacturar las pastas cerámicas; y finalmente, basándose en la información obtenida, discutir las interpretaciones sobre la distribución macrorregional de la alfarería tipo San Francisco.
Sobre la dispersión macrorregional de la cerámica San Francisco
A pesar de que la cerámica fue el material más analizado del valle del río San Francisco, sobre todo entre los años 1970 y 1980, es aún escasa la información respecto a estudios específicos que aborden algunas de las hipótesis planteadas. Es destacable el hallazgo de fragmentos asignados al estilo San Francisco en diversos sitios arqueológicos con una distribución macrorregional, que comprende el altiplano de Lípez en Bolivia, la cuenca del río Loa y el salar de Atacama en Chile, la puna de Jujuy y Salta, y valles intermontanos del NOA.
Sobre su ubicuidad en sitios fechados del momento Formativo en todos los casos, se han propuesto diversas explicaciones. Entre las discusiones más destacadas, se inserta el debate de la posible ocupación de diversos pisos altitudinales por parte de poblaciones del piedemonte oriental versus la interacción a mediano y largo alcance con otros grupos, sin instalación efectiva. Distintos investigadores se ocuparon del problema del origen de la llamada cultura San Francisco, proponiendo diversas rutas de ingreso de las poblaciones del piedemonte a lo largo de los años, destacando la vertiente oriental subandina y la cuenca del Paraná-Plata como las posibles vías de entrada al NOA (González Reference González1963; Tarragó Reference Tarragó1999; Thomas et al. 1988-Reference Thomas, Massone and Antonia Benavente-Aninat1989). A su vez, fueron señaladas las similitudes entre grupos de alfarerías de la región valliserrana del NOA y otras del norte de Chile, con las del valle de San Francisco (González Reference González1963). También se planteó que habría existido una “difusión de un horizonte decorativo complejo . . . con una dirección norte–sur a lo largo del valle del San Francisco, dispersándose aguas arriba por los afluentes de este río” (Dougherty Reference Dougherty1975:132-133). La presencia de cerámica San Francisco en sitios ubicados al occidente del valle fue la evidencia usada para inferir tales desplazamientos. En este contexto, se insertan también las propuestas sobre las interacciones entre pueblos ubicados en ambas vertientes de la cordillera de los Andes. Aunque tales relaciones fueron asumidas como naturalmente esperables, considerando que la región pedemontana habría ofrecido importantes bienes demandados por poblaciones ubicadas en otras regiones de los Andes, la alfarería fue la evidencia más usada para abordar estudios sobre procesos de interacción desde momentos muy tempranos. Por ejemplo, para explicar la presencia de cerámica San Francisco en San Pedro de Atacama (Chile), se postuló una interacción macrorregional a través de las vías puneñas de Jujuy, que incluye diversos sitios arqueológicos intermedios (Tarragó Reference Tarragó1989). Otros investigadores plantearon casos de interacción según el modelo de movilidad giratoria, debido al hallazgo de cerámica gris incisa en San Pedro de Atacama (Núñez y Dillehay Reference Núñez and Dillehay1995). Por su parte, Garay de Fumagalli y Cremonte (Reference de Fumagalli, Mercedes and Beatriz Cremonte2002) se refieren a la cerámica San Francisco hallada en el sitio Pucará de Volcán en la Quebrada de Humahuaca, como un “estilo emblemático”, considerando que pudiera estar en relación con una cierta centralidad política e ideológica. Su presencia sería el resultado de grupos humanos emplazados por fuera del área nuclear, que explotaban y controlaban nuevos territorios, mediante vías de interacción a mediana y larga distancia con sociedades contemporáneas. Por otra parte, fragmentos San Francisco hallados en el sitio Raya-Raya, próximo al Pucará de Volcán, aportaron nueva información sobre su distribución geográfica (Scaro Reference Scaro2017). Al comparar los fragmentos recuperados en ambos sitios, se observó que presentaban las mismas características en acabados plásticos, formas y grupos petrográficos, permitiendo plantear que estas alfarerías habrían formado parte de un paisaje construido desde la cuenca del río San Francisco, sobre la base de la circulación de personas y objetos. La ampliación hacia ambientes más occidentales del área asignada como nuclear implicaría, a su vez, situaciones de negociación con grupos locales de la Quebrada de Humahuaca (Garay de Fumagalli y Cremonte Reference de Fumagalli, Mercedes and Beatriz Cremonte2002). Yacobaccio (Reference Yacobaccio2012), evaluando la presencia de modalidades en la decoración de grupos cerámicos de estilo San Francisco en diversos sitios del NOA, elabora una curva de distribución fall-off, como indicador de la variación en las frecuencias, proponiendo que el Pucará de Volcán podría efectivamente representar un caso de desplazamiento por parte de poblaciones del piedemonte de Jujuy.
La evidencia material, aunque fragmentaria, expone que la región del río San Francisco no parece haber jugado un rol central en la red de nodos de intercambios, sino más bien, podría haber participado desde más allá de los márgenes, posiblemente bajo un mecanismo del tipo intercambio en cadena (sensu Renfrew Reference Renfrew, Sabloff and Lamberg-Karlovsky1975). Hasta el momento no se han registrado cerámicas contemporáneas de otras regiones en los sitios de la cuenca del San Francisco y la cantidad de elementos considerados alóctonos se circunscribe a algunas puntas de obsidianas y nueve pequeños artefactos de metal en cien años de investigaciones, lo que indicaría una tasa de depositación muy lenta, considerando un promedio de 400 años de ocupación en aquellos sitios con mayor cantidad de fechados. En esta clase de intercambio, no es necesaria la presencia de especialistas del tráfico, ni el desplazamiento de personas a grandes distancias (Ortiz Reference Ortiz2007a). Yacobaccio, en la misma línea, argumenta que
los grupos puneños han sido los que activaron este tráfico promoviendo la amplia distribución de algunas modalidades decorativas de este estilo cerámico [refiriéndose al estilo San Francisco]. La escasa representación de elementos alóctonos en el área del valle de San Francisco brinda cierto apoyo a esta idea que, a su vez, se enmarca en la función redistributiva de los asentamientos-eje dentro del modelo de movilidad giratoria [Yacobaccio Reference Yacobaccio2012:27].
Se suma a la discusión el hallazgo de cerámica San Francisco en la región de la Puna salteña. Muscio (Reference Muscio, Nielsen, Rivolta, Seldes, Vázquez and Mercolli2007) sostuvo que existió una difusión démica desde los 2000 aP aproximadamente, como consecuencia de la expansión de la frontera agrícola por parte de las poblaciones pedemontanas, sobre la base de un modelo que postula el crecimiento demográfico exponencial y la declinación de la tasa de retorno local de los recursos.
Finalmente, otros sitios con la misma cerámica han sido registrados en regiones adyacentes al valle, por ejemplo, en el valle de Siancas (Soria et al. Reference Soria, Vitry, Santoni, Mulvany, Viveros, Mercado and Mamaní2000) y en el Parque Nacional El Rey (Dougherty et al. Reference Dougherty, Calandra and Crowder1978), ambos en Salta; y en la región del Chaco Salteño (Couso et al. Reference Couso, Beatriz Cremonte and Balbarrey2009; Fock Reference Fock1961), al oriente del valle de San Francisco. Esta gran dispersión podría indicar un territorio de alcance macrorregional por parte de una misma población. Sin embargo, aún no se cuenta con suficiente información que permita discutir la cronología de los diversos asentamientos en cada una de estas regiones, ni la presencia de otros elementos y prácticas comunes que permitan discernir si se trata de un mismo grupo poblacional o si todos los sitios son lugares residenciales contemporáneos.
En síntesis, respecto a los diversos hallazgos, se han propuesto interpretaciones que incluyen desde la ocupación efectiva de nuevos territorios por parte de las poblaciones del piedemonte (Cremonte et al. Reference Cremonte, Pereyra Domingorena, Scaro and Alconini2016; Garay de Fumagalli y Cremonte Reference de Fumagalli, Mercedes and Beatriz Cremonte2002; Muscio Reference Muscio, Nielsen, Rivolta, Seldes, Vázquez and Mercolli2007; Yacobaccio Reference Yacobaccio2012), el intercambio y/o la circulación de vasijas, y la emulación del estilo San Francisco por parte de poblaciones contemporáneas (De Feo y Pereyra Domingorena Reference Feo, Eugenia and Pereyra Domingorena2018; De Feo et al. Reference De Feo, Pereyra Domingorena and Alejandra Bazzano2022; Dougherty Reference Dougherty1975; Nielsen Reference Nielsen2004; Ortiz Reference Ortiz2007a; Yacobaccio Reference Yacobaccio2012).
Materiales y métodos
En este trabajo, los materiales analizados provienen de nueve sitios de las siguientes regiones: valle de San Francisco, sur de la Quebrada de Humahuaca (Jujuy, Argentina), Chaco Salteño y Quebrada del Toro (Salta, Argentina), y subregión Laguna Verde-Vilama (Sud Lípez, Bolivia; Figura 4), sumando un total de 78 cortes delgados, discriminados entre las nuevas muestras (n = 28; casos 19 a 44 y caso 71; véase Tabla suplementaria 2) y aquellas ya publicadas (n = 50; casos 1 a 18, casos 45 a 70, casos 72 a 78; véase Tabla suplementaria 2).
Sitios arqueológicos de donde provienen las muestras de fragmentos analizados. En rojo, los sitios del valle de San Francisco; en verde, los de Quebrada de Humahuaca; en celeste, los de Quebrada del Toro; en rosa, el sitio de la subregión Laguna Verde-Vilama (imagen tomada de Google Earth). (Color en la versión electrónica)

En este trabajo la nomenclatura utilizada para los diferentes grupos cerámicos corresponde a la propuesta de Ortiz (Reference Ortiz1993, Reference Ortiz2007a), independientemente de las denominaciones usadas por los distintos autores en sus áreas de estudio respecto a aquellas cerámicas reconocidas como pertenecientes al estilo San Francisco (Tabla suplementaria 2).
El criterio de selección para los fragmentos de sitios del valle de San Francisco fue que estuvieran representados los ocho grupos cerámicos y que procedieran de diferentes contextos: excavaciones en área, sondeos y recolecciones sistemáticas de superficie, y con fechados radiocarbónicos asociados. También se han incluido materiales recuperados de un hallazgo fortuito en un sitio adyacente a Arroyo Colorado. Entre estos fragmentos, se destacan algunos con pinturas, los cuales tienen una representación escasa en los conjuntos totales del valle de San Francisco. Por lo tanto, consideramos de gran relevancia su inclusión para realizar comparaciones con tiestos similares de contextos fechados. Para las otras regiones, y a modo de realizar comparaciones macrorregionales, el criterio utilizado fue que existieran datos petrográficos publicados.
Valle de San Francisco
El sitio Pozo de la Chola (PCH) tiene la mayor cantidad de superficie excavada, habiendo sectores de inhumación, de actividades domésticas, de actividades especiales, etcétera. Además, se cuenta con 10 fechados radiocarbónicos (Tabla suplementaria 1) que ubican la ocupación en los inicios de la era común hasta el 500 dC (Ortiz Reference Ortiz2007a; Ortiz y Nieva Reference Ortiz and Nieva2014). Es por ello que la mayor cantidad de muestras analizadas (n = 31) proviene de este lugar. Las muestras de Arroyo Colorado (n = 4) proceden de un rescate arqueológico. Se recuperaron exclusivamente fragmentos de estilo San Francisco, restos óseos humanos, una pipa de cerámica antropomorfa, material lítico y se excavaron dos hornos semi-subterráneos (Peralta Reference Peralta2014). Un fechado radiocarbónico indicó una edad de 1960 ± 20 aP (UCIAMS-177916; carbón; δ13C = −216,7%). Los fragmentos de Agua Negra provienen de recolecciones sistemáticas totales de superficie en un área de 2 ha, y de tres sondeos (n = 9). Se cuenta con un fechado radiocarbónico sobre hueso humano (Ortiz et al. Reference Ortiz, Paz, Zenteno, Zuñiga and Nieva2018:10). Finalmente, los fragmentos de Finca Santa María (n = 6) son de un rescate realizado por un particular y parcialmente asociados a un entierro directo de un individuo adulto (Ortiz Reference Ortiz2007a). Todos ellos se encuentran emplazados en el fondo del valle del río San Francisco. Los sedimentos del mismo se corresponden al acarreo de materiales del Cuaternario, que conforman depósitos de piedemonte y llanuras aluvionales modernas con granulometrías de gravas, arenas, limos y arcillas (González et al. Reference González, Pereyra, Ramallo and Tchilinguirian2003; Seggiaro et al. Reference Seggiario, Aguilera, Amengual, Boso, Del Papa, Gallardo and Galli2019).
Chaco salteño
Las muestras provienen del sitio Paraje El Retiro (n = 4), ubicado al oriente del valle de San Francisco, postulado como la expresión más oriental y chaqueña de esta tradición (Couso et al. Reference Couso, Beatriz Cremonte and Balbarrey2009), y que corresponde al área denominada Lomas de Olmedo (Fock Reference Fock1961). El material cerámico proviene de recolecciones de superficie discriminadas y excavaciones de sondeos. Se recuperaron fragmentos de diferentes tamaños, identificándose grises pulidos incisos, oxidantes incisos, con pintura roja interna y ordinarios. También partes de una botella incisa y de una escudilla gris incisa (Couso et al. Reference Couso, Beatriz Cremonte and Balbarrey2009). No se informan fechados asociados con los hallazgos. En el área circundante están expuestas tanto las formaciones del Terciario —Maíz Gordo (margas con escasas intercalaciones calcáreas y calizas), Lumbrera (margas con delgadas intercalaciones de areniscas calcáreas, margas policromas con interposiciones de toba) y Jesús María (areniscas de grano fino a mediano con micas y con intercalaciones de arcillas)— como las unidades del Cuaternario: Formación El Chorro (arenas, arcillas y arenas arcillosas con diferentes grados de cementación), los depósitos aterrazados (arenas finas y limos arcillosos friables pero con signos de incipiente litificación) y los depósitos aluviales actuales (arenas finas y limos arcillosos; Ramos et al. Reference Ramos, Ricardo and Strecker2006).
Sur de la Quebrada de Humahuaca
Además, se compararon casos publicados de los sitios Pucará de Volcán (n = 12) y Raya-Raya (n = 8) por tratarse de posibles ocupaciones efectivas de población del valle de San Francisco en la Quebrada de Humahuaca. El primero es un sitio residencial con larga historia de ocupación y el segundo un área agrícola. Las muestras de Pucará de Volcán provienen de la excavación de sondeos (Garay de Fumagalli y Cremonte Reference de Fumagalli, Mercedes and Beatriz Cremonte2002) y los de Raya-Raya de recolecciones de superficie (Scaro Reference Scaro2017). Los fechados para el componente temprano de Pucará de Volcán pertenecen al Formativo inferior y se identificaron diferentes variedades de los grupos cerámicos San Francisco (Garay de Fumagalli y Cremonte Reference de Fumagalli, Mercedes and Beatriz Cremonte2002). En Raya-Raya hay fragmentos de siete variedades o grupos cerámicos del mismo estilo (Scaro Reference Scaro2017). Ambos se hallan emplazados sobre la Formación Puncoviscana, la cual se caracteriza por rocas del tipo pizarra, filitas y arenisca (tipo metagrauvacas). Por otra parte, a unos 30 km en dirección sudoeste se localiza el batolito del Chañi (González et al. Reference González, Pereyra, Ramallo and Tchilinguirian2003; Seggiario et al. Reference Seggiario, Aguilera, Amengual, Boso, Del Papa, Gallardo and Galli2019).
Quebrada del Toro
De esta región, se tuvieron en cuenta las secciones delgadas de los sitios Las Cuevas V (n = 1) y Muro Ancho (n = 2). Las Cuevas V está conformada principalmente por estructuras circulares semi-subterráneas de paredes dobles de piedras. En cambio, las excavaciones en Muro Ancho se realizaron en una estructura subcircular de muro de piedra simple, de lajas planas colocadas de forma vertical, que se calcula tendría entre 6 y 7 m de diámetro. Las ocupaciones humanas de ambas aldeas están estimadas al inicio del primer milenio dC. Cabe mencionar que se encuentran localizados también sobre la Formación Puncoviscana compuesta por rocas metamórficas de bajo grado, tales como pizarras, filitas y areniscas del tipo grauvacas, esquistos y hornfels (De Feo Reference Feo and Eugenia2011; De Feo y Pereyra Domingorena Reference Feo, Eugenia and Pereyra Domingorena2018; De Feo et al. Reference De Feo, Pereyra Domingorena and Alejandra Bazzano2022).
Subregión Laguna Verde-Vilama
De esta área, ubicada en la provincia de Sud Lípez (Departamento Potosí, Bolivia), se estudió una sola muestra del sitio Ojo del Novillito (n = 1) que corresponde a uno de los tres tiestos San Francisco recuperados, sobre un total de 59 fragmentos. Se trata de un asentamiento temporario con habitaciones-viviendas de usos múltiples que habría sido ocupado durante el verano. Existe un fechado calibrado de 395-434 dC (Nielsen Reference Nielsen2004). El área circundante al sitio es un ambiente volcánico y se encuentra localizado en las cercanías del cerro Tinte, que ha sido caracterizado por la presencia de ignimbritas del Complejo Vilama-Coruto (Coira et al. Reference Coira, Caffe, Ramírez, Chayle, Díaz, Rosas, Pérez, Pérez, Orozco and Martínez2004).
Las nuevas muestras fueron estudiadas por el método petrográfico, utilizando un microscopio de luz polarizada Leica modelo DME-P. Para la obtención de las fotomicrografías de las secciones delgadas se utilizó una cámara digital CANON EOS Rebel T3i, capturadas con el objetivo de 5×/0.12, lo que permite una imagen óptima del corte. El procedimiento incluyó la identificación mineralógica de las inclusiones no plásticas (Kerr Reference Kerr1965), la clasificación de las estructuras de los fondos de pastas (Curtois Reference Courtois1976) y el análisis textural de las mismas (Middleton et al. Reference Middleton, Leese, Cowell, Middleton e and Freestone1991), registrando las medidas, formas y proporciones de los diferentes tipos de inclusiones no plásticas, este último mediante point counting.
Para el análisis mediante point counting se aplicó el método de intercepción múltiple (multiple interception), con una medición promedio de 300 puntos medidos por sección delgada. Esta cantidad de puntos aporta la información necesaria para encarar posteriores comparaciones estadísticas dirigidas a una clasificación de las pastas mediante la identificación de diferentes agrupamientos. Las inclusiones no plásticas se midieron a partir de los ≥15 µm de tamaño, es decir, una granulometría de limo medio. Las formas y tamaños, tanto de inclusiones como de cavidades, fueron registradas durante el point counting, considerando el eje máximo de las mismas. Las formas de los elementos no plásticos se adecuaron a las cartillas utilizadas en sedimentología (Adams et al. Reference Adams, Mackenzie and Guilford1997).
Posteriormente, se utilizó el análisis de componentes principales (ACP) proporcionado por el programa PAST versión 2.17 (Hammer et al. Reference Hammer, Harper and Ryan2001). Para dicha prueba estadística, se utilizaron los valores en porcentaje obtenidos mediante point counting de las variables correspondientes a los principales componentes no plásticos registrados. En esta oportunidad, se consideraron 11 variables cuantitativas para cada pasta correspondientes a porcentaje presente de cuarzo (Qz), feldespato potásico (Fk), plagioclasas (Pg), biotita (Bt), muscovita (Mu), anfíboles y/o piroxenos (An/Px), minerales opacos (Op), así como litoclastos graníticos o granodioríticos (LG), de arenisca (Ar), de pizarras y/o filitas (Pz-Fi) y tiesto molido (TM). Otras variables, tales como litoclastos volcánicos, vidrio volcánico, arcillita, cuarcita y microclino, no fueron consideradas por tener una presencia esporádica e ínfima en algunas muestras (Tabla suplementaria 3).
Resultados
Los resultados de los datos cuantitativos y cualitativos analizados en esta oportunidad (n = 28), en conjunto con aquellos estudios petrográficos publicados de cerámica San Francisco (n = 50) ya mencionados en la introducción de este trabajo, permitieron corroborar la existencia de cuatro grupos petrográficos y la detección de dos casos aislados.
Así, el Grupo petrográfico 1 (Figuras 5 y 6a; Tablas suplementarias 2, 3, 4) presenta inclusiones no plásticas con granulometría que oscila entre arena gruesa y canto pequeño (500 y 4.000 µm). Como atemperante se habría usado una arena no seleccionada que contenía principalmente clastos grandes y abundantes de roca granítico-granodiorítica (entre 13,12% y 21,63%), con presencia además de cuarzo (entre 4,75% y 18,98%), con escaso a nula cantidad de tiesto molido. Principalmente, se presenta en piezas halladas en Quebrada de Humahuaca. El caso 16 se incluye dentro de este grupo de pastas por las dimensiones de los fragmentos de roca granítica, aunque se registra una relativa abundancia de tiesto molido. También, el caso 52 se considera miembro de este grupo petrográfico por los componentes minerales registrados, sus tamaños y densidades, que serían elementos de una arena con contenido de granitos disgregados (Cremonte et al. Reference Cremonte, Pereyra Domingorena, Scaro and Alconini2016).
Gráfico del ACP con la distribución de las muestras. (Color en la versión electrónica)

Fotomicrografías de cortes representativos de los grupos petrográficos: (a) 1; (b) 2; (c) 3; (d) 4. (Color en la versión electrónica)

El Grupo petrográfico 2 (Figuras 5 y 6b; Tablas suplementarias 2, 3, 4) implicó el agregado de tiesto molido (entre 14,64% y 26,33% de la pasta), con una granulometría que fluctúa entre arena fina y canto pequeño (100-4.000 µm), y la presencia de inclusiones de granulometría fina (15-250 µm), principalmente de cuarzo (entre 1,57% y 11,94% de la pasta). Los casos 18, 29 y 39 son parte de este agrupamiento por las características registradas en el tiesto molido, a pesar de la abundancia relativa de litoclastos graníticos (caso 18) y de los clastos de cuarzo (casos 29 y 39). Este agregado de tiesto molido se realizó a una arcilla con escaso material no plástico natural (Cremonte et al. Reference Cremonte, Pereyra Domingorena, Scaro and Alconini2016). Sin embargo, algunas muestras presentan mayor cantidad de clastos minerales pequeños. Ello probablemente se deba a la selección de otro tipo de arcilla, con contenido más elevado de inclusiones naturales, o bien al uso de una arcilla similar, pero a la que se le agregó arena fina seleccionada. Más del 75% de las muestras de este grupo provienen de la región del valle de San Francisco.
El Grupo petrográfico 3 (Figuras 5 y 6c; Tablas suplementarias 2, 3, 4) reúne a las pastas que tienen el agregado intencional de arena cuarzosa bien seleccionada, cuya granulometría oscila entre los 30 y 250 µm (limo grueso y arena fina). El componente principal de dicha arena es el cuarzo, que varía entre el 15,36% y el 26,19% de la pasta, que en general se combina con el uso de tiesto molido en bajas proporciones (<14%). El caso 64 se incluye en este grupo por las características texturales de la pasta, aunque presenta una abundancia relativa de tiesto molido. Más del 70% de piezas registradas en este grupo petrográfico provienen de sitios de la cuenca de San Francisco.
Por otra parte, el Grupo petrográfico 4 (Figuras 5 y 6d; Tablas suplementarias 2, 3, 4) corresponde a las pastas finas. La matriz arcillosa en estas muestras oscila entre 63,21% y 89,43%, mientras que los elementos no plásticos fluctúan entre 6,74% y 30,67% del total de la pasta, representados principalmente por tiesto molido (0,26% y 13,68%) y cuarzo (1,11% y 14,20%). Excluyendo el tiesto molido, podemos inferir que algunas de las vasijas pudieron haberse elaborado con arcillas que presentaran naturalmente las inclusiones no plásticas detectadas en las pastas. Sin embargo, en algunas muestras es posible pensar en el uso de otras arcillas con mayor carga natural de inclusiones no plásticas o el agregado temperante. Estas pastas presentan variaciones en la cantidad de cuarzo, tiesto molido, arenisca y pizarra/filita que no permiten hasta el momento conformar grupos separados. Quizá en futuros trabajos petrográficos y con un mayor número de muestras se podrá configurar un grupo particular que los aúne. La mayoría de las piezas registradas con el Grupo petrográfico 4 provienen de sitios del valle de San Francisco.
Finalmente, el caso 75 (Paraje El Retiro) resulta una pasta única dentro de la muestra analizada. Se caracteriza por presentar 88,60% de matriz arcillosa y escasas inclusiones, representadas principalmente por cuarzo (3,28%; Figuras 5 y 7a; Tablas suplementarias 2, 3, 4). Del mismo modo, el caso 53 (Pucará de Volcán) se constituye como una pasta aislada que no ha podido ser asociada a los grupos petrográficos antes descritos. Se caracteriza por presentar inclusiones de rango granulométrico amplio (15 µm a 4.000 µm). Las mismas son principalmente clastos de arenisca (17,09%), cuarzo (7,64%), tiesto molido (6,80%) y pizarra y/o filita (4,83%; Figuras 5 y 7b; Tablas suplementarias 2, 3, 4).
Fragmentos y fotomicrografía de los casos 75 (a, c) y 53 (b, d). (Color en la versión electrónica)

Discusión
Con el objetivo de evaluar la existencia de recetas alfareras del área nuclear, ampliamos las muestras sumando un total de 78 cortes delgados. Los resultados obtenidos muestran que la mayoría de las muestras aunadas en los grupos petrográficos 2 y 3 corresponden a piezas halladas en el valle de San Francisco (Tabla suplementaria 4). Esta tendencia podría explicarse como recetas propias de los grupos que habitaron la región. Como ya se postuló anteriormente, la abundancia relativamente mayor de tiesto molido en las cerámicas halladas en los sitios del valle de San Francisco, y clasificada dentro del grupo petrográfico 2, permitió plantear como hipótesis que esta receta podría ser propia de esa región (Cremonte et al. Reference Cremonte, Pereyra Domingorena, Scaro and Alconini2016; Pereyra Domingorena y Cremonte Reference Domingorena, Lucas, Beatriz Cremonte, Agustina Scaro, Otero and Cremonte2017). También, la presencia de tiesto molido en el Grupo petrográfico 3 podría indicar que es una receta del área nuclear.
En el extremo más oriental de la dispersión de cerámica San Francisco, el Chaco Salteño, podemos observar la presencia de los grupos petrográficos 2 y 4. Como ya se observó, también se registró en la muestra 75 (Corte 1 del Paraje El Retiro) una pasta sin agregado intencional de material no plástico y que no ha sido registrada en otros sitios, pudiendo tratarse de una variante local. Además, considerando la forma y los recursos plásticos de esta vasija (Figura 7a), pertenecería a una escudilla del grupo pulido inciso (variedad castaño).
Por otra parte, buscando comprender las variaciones petrográficas observadas, podemos decir que existe una tendencia regional en Quebrada de Humahuaca. En primer lugar, la abundancia relativa de piezas del grupo petrográfico 1 —registro de clastos graníticos/granodioríticos—, ha permitido postular el agregado de una arena con estos componentes, que tendría su origen en el área del cerro Chañi (Seggiaro et al. Reference Seggiario, Aguilera, Amengual, Boso, Del Papa, Gallardo and Galli2019), a unos 30 km en dirección sudoeste del área de procedencia de los materiales cerámicos estudiados de Quebrada de Humahuaca. En segundo lugar, la presencia de pizarra y/o filita en algunos fragmentos de Pucará de Volcán (muestras 51, 60, 61 correspondientes al Grupo petrográfico 4) podría indicar una producción en el área de la Quebrada de Humahuaca, dada la concordancia con la geología local donde predominan dichos tipos de rocas en la Formación Puncoviscana (González et al. Reference González, Pereyra, Ramallo and Tchilinguirian2003). Finalmente, la pasta aislada 53 que pertenece a un fragmento modelado del Pucará de Volcán (Tum1B3-CA-III-221; Figura 7b) probablemente no se trata de una vasija de estilo San Francisco.
También, los estudios ya publicados sobre cerámica hallada en Quebrada del Toro han evidenciado la existencia de alfarería con diseños incisos del estilo San Francisco, producida tanto con pastas locales como alóctonas (De Feo y Pereyra Domingorena Reference Feo, Eugenia and Pereyra Domingorena2018), relacionadas estas últimas con los grupos petrográficos 3 (casos 73 y 74; Tabla suplementaria 4) y 4 de esta investigación (caso 72; Tabla suplementaria 4).
La muestra de Ojo del Novillito (subregión Laguna Verde-Vilama) no registra componentes volcánicos —propios de la geología local— y queda incluida en el Grupo petrográfico 2 por la abundancia de tiesto molido. Por esto, consideramos que podría haber sido manufacturada en algún lugar de la cuenca del río San Francisco.
Por otro lado, no encontramos una sola clase o receta de pasta para todo el conjunto de grupos cerámicos de estilo San Francisco, ni una correlación directa entre pasta y determinadas morfologías (Tabla suplementaria 4). Dicha transversalidad es evidente en las vasijas grises incisas pulidas, que fueron elaboradas con todas las recetas de pastas identificadas. Sin embargo, las escudillas estudiadas aquí no se asocian con el Grupo petrográfico 1. Esta observación de los datos del análisis integral de las formas y las pastas deberá ser abordada en futuras investigaciones que agreguen nuevas muestras de escudillas San Francisco, a fin de corroborar la existencia de esta tendencia o descartarla en función de haber sido producto del muestreo actual. Podemos decir entonces que, en la práctica alfarera, no existen vínculos entre los grupos cerámicos y determinados grupos petrográficos. No sabemos aún a qué obedece esta situación, aunque esto se repite en otras áreas del Noroeste de Argentina para el período Formativo, como aquellas desarrolladas en la quebrada de la Ciénega (Cremonte Reference Cremonte1996), al sur de los valles Calchaquíes (Pereyra Domingorena Reference Lucas2012) y en la Quebrada del Toro (De Feo y Pereyra Domingorena Reference Feo, Eugenia and Pereyra Domingorena2018). Pareciera ser que las pastas conforman un corpus de información, independiente de la dimensión morfológica o la iconografía. Las pastas nos refieren al conocimiento que las alfareras y/o alfareros tuvieron de la geodiversidad circundante, de las propiedades para mejorar el desempeño de las vasijas a partir de agregados naturales o culturales (tiesto molido), así como a comportamientos de manufactura que perduran en el tiempo. Estas últimas no suelen generalmente incorporar innovaciones fácilmente, sobre todo si su eficacia ha sido probada durante el uso de las vasijas (Rice Reference Rice1987). Una producción doméstica no centralizada, y con amplio margen de elecciones individuales, podría explicar esta falta de estandarización en las pastas y de covariaciones con determinados atributos formales y estéticos.
La característica más relevante de las pastas del estilo cerámico San Francisco es la presencia de tiesto molido o chamote. Su ubicuidad es latente ya que se ha observado, en algunos casos, tiesto molido incluido en otros tiestos molidos que fueron agregados a la pasta (Ortiz Reference Ortiz1993). Las cerámicas con chamote son un referente de las tradiciones culturales de las vertientes orientales de los Andes, el Chaco sudamericano, el Litoral argentino, la Guayana y la Amazonía (Bonomo et al. Reference Bonomo, Capdepont and Matarrese2009; Caggiano Reference Caggiano1994; Jaimes Betancourt Reference Jaimes Betancourt2012; Ome Reference Ome2006, Panachuk Reference Panachuk, Helena and Betancourt2016; Rostain Reference Rostain, Helena and Betancourt2016, entre otros). El chamote como atemperante no fue una elección generalizada entre las y los ceramistas de los valles semiáridos del NOA durante del período Formativo (Cremonte et al. Reference Cremonte, Pereyra Domingorena, Scaro and Alconini2016). Sin embargo, una excepción corresponde a las pastas de la Quebrada del Toro vinculadas a los estilos Gris Pulido Liso, y a algunas pastas asociadas al estilo Vaquerías, que presentan una cantidad relativamente baja de este material, lo que indica una intención de agregarlo como elección cultural (De Feo y Pereyra Domingorena Reference Feo, Eugenia and Pereyra Domingorena2018; De Feo et al. Reference De Feo, Pereyra Domingorena and Alejandra Bazzano2022; Pereyra Domingorena et al. Reference Domingorena, Lucas and Fabiana Bugliani2020). Si bien desde el punto de vista técnico el empleo de tiesto molido ofrece más resistencia y peso a las vasijas, la escasa inclusión de este material en porcentajes bajos en algunas pastas (>10%) no genera un efecto técnico apreciable (Rye Reference Rye1981). Por consiguiente, se requiere explicar su presencia reiterada en diferentes grupos de pastas, aún en cantidades a veces inferiores al 5%. Más allá de su función técnica, la presencia reiterada de tiesto molido puede encerrar un significado identitario.
Consideraciones finales
En el Noroeste argentino, las regiones subtropicales de la vertiente oriental andina presentan una amplia diversidad ambiental, de recursos y de poblaciones, siendo el ámbito intermedio entre las tierras altas y el chaco propiamente dicho. Dicha complejidad ambiental parece correlacionarse con los procesos sociales de las poblaciones humanas que habitaron en la franja pedemontana, la cual habría actuado como barrera y a la vez como espacio de encuentro (Saignes Reference Saignes1985). La existencia de ejemplos sobre diversas clases de vínculos entre las poblaciones que habitaban la franja pedemontana oriental y los pueblos de la Quebrada de Humahuaca, la Puna, el sur de Bolivia y el norte de Chile (Ventura Reference Ventura and Albeck1994), connota al piedemonte como un área crucial para comprender diferentes procesos de interacción entre las tierras altas y las tierras bajas. Al mismo tiempo, su estudio es necesario para ponderar el rol o impacto de complejos desarrollos culturales generados en las tierras bajas orientales o en las áreas intermedias.
La amplia distribución espacial que presentan las cerámicas San Francisco, sumada a su calidad técnica y variado repertorio morfológico y estilístico, obligan a reflexionar sobre la injerencia de los desarrollos culturales orientales en las sociedades de las tierras altas. En contraste con otras manifestaciones cerámicas tempranas del NOA, el conocimiento técnico, la creatividad y destreza artística de las vasijas San Francisco, llevan a pensar en el rol social que debieron cumplir como vías de comunicación (interpersonal, ritual y étnica) entre las diferentes comunidades, en un contexto económico y social donde la producción se habría centrado en las unidades domésticas.
En el marco expuesto, el estudio de una muestra comparativa de tiestos de diversos sitios distribuidos en el valle de San Francisco, la llanura chaqueña al este de las Sierras Subandinas, el sector sur de la Quebrada de Humahuaca, la Quebrada del Toro y el Altiplano boliviano, permitió contrastar y ampliar resultados previos sobre la base de una muestra representativa de grupos petrográficos registrados en vasijas de la cuenca del río San Francisco; en sitios con posible ocupación efectiva por fuera de la cuenca; y en muestras de cerámicas propuestas como resultado del intercambio macrorregional o elaboradas localmente imitando el estilo San Francisco.
En primer lugar, pudimos determinar que los grupos petrográficos 2 y 3 se corresponderían a recetas de pasta propias del valle del San Francisco, donde el tiesto molido en diferentes porcentajes parece erigirse en un marcador diagnóstico. La mayoría de las piezas del Grupo petrográfico 4 también serían de manufactura local del área nuclear. En sus rasgos estilísticos y técnicos (Chauque Reference Chauque2020; Gallardo Reference Gallardo2023), la alfarería San Francisco se muestra como una unidad cohesiva que trasunta identidad cultural y fuerte significado simbólico. Las pastas analizadas estarían reforzando esta identidad. La cerámica San Francisco se mantiene como parte de un conocimiento social sin cambios aparentes en la manera de manufacturar cerámica a lo largo de cinco siglos, indicando una notable estabilidad en el savoir-faire heredado a lo largo de muchas generaciones. Si bien se sostiene que una tradición técnica no necesariamente es antagónica al cambio (Calvo Trías y García Rosello Reference Calvo Trias and García Roselló2014), en el caso analizado, la alfarería no parece innovar en ese extenso lapso respecto a lo morfológico y los repertorios plásticos utilizados.
En segundo lugar, se han planteado variaciones locales de manufactura en funciones de las distintas clases de inclusiones pizarra/filita y granito-granodiorita (sur de Quebrada de Humahuaca) y pastas sin inclusiones (Paraje El Retiro). También se había detectado cerámica de estilo San Francisco elaborada con recetas de pastas propias de la Quebrada del Toro (De Feo y Pereyra Domingorena Reference Feo, Eugenia and Pereyra Domingorena2018).
En tercer lugar, destaca que no existen correlaciones entre los tratamientos y acabados de superficie, los grupos petrográficos y las morfologías, en los conjuntos hallados en los sitios del valle del río San Francisco, los del sector sur de la Quebrada de Humahuaca y los otros sitios acá tratados, ni diferencias cronológicas. Una excepción es la cerámica del Paraje El Retiro donde se registró una pasta distinta al resto del conjunto analizado y donde no se cuenta con fechados para este conjunto.
Sobre la base de los resultados obtenidos en los sitios de la Quebrada de Humahuaca, se sostiene la hipótesis ya planteada de una posible ampliación del territorio por parte de las sociedades del río San Francisco hacia un ambiente más elevado, pero de contacto entre la Prepuna y las Yungas en los inicios del primer milenio dC (Garay de Fumagalli y Cremonte Reference de Fumagalli, Mercedes and Beatriz Cremonte2002). Habría existido una manufactura local —Grupo petrográfico 1 y algunas piezas del Grupo petrográfico 4— por la existencia de similitudes de la geología del área. Consideramos que esta variación se comporta como otra receta San Francisco, pero producida con recursos locales.
Por otra parte, existe un amplio rango para la distribución macrorregional del estilo con escasa frecuencia, en algunos casos se trata de vasijas o fragmentos que no habrían sido manufacturados en los sitios de hallazgo —muestra de Ojo del Novillito y algunas piezas de Quebrada del Toro— lo que indicaría que pudieron ser obtenidos por intercambio.
Ha sido postulado que la demanda de artefactos, bienes o materias primas responde sin excepción a requerimientos sociales (Appadurai Reference Appadurai and Appadurai1986). En estos términos, la demanda de estas alfarerías podría haber ocurrido en el contexto de la adquisición de un estilo prestigioso (Ortiz Reference Ortiz, Nielsen, Rivolta, Seldes, Vázquez and Pablo2007b), sobre la base del valor simbólico que diversas poblaciones adjudicaron a estas manufacturas, así como también daría cuenta de la presencia de vasijas con formas y diseños de estilo San Francisco, pero manufacturadas con recetas de pastas locales como algunas vasijas de la Quebrada del Toro (De Feo y Pereyra Domingorena Reference Feo, Eugenia and Pereyra Domingorena2018).
Una situación totalmente inversa sucedió en el valle de San Francisco, donde no se han registrado piezas o fragmentos de otros estilos cerámicos del Noroeste argentino del mismo período, lo que se debería a la inexistencia de una demanda social por parte de las poblaciones del piedemonte respecto a las producciones alfareras de otros grupos contemporáneos.
Así, las sociedades del valle de San Francisco presentan un patrón de consumo cerámico caracterizado por la exclusividad en el uso de alfarería de su propia tradición. Las cerámicas con pastas del Grupo petrográfico 1 encontradas en el valle de San Francisco podrían haber sido manufacturadas en la Quebrada de Humahuaca, mientras que los fragmentos de los grupos petrográficos 2 y 3 hallados en el Pucará de Volcán posiblemente procedan del valle de San Francisco. Este escenario sugiere que las únicas cerámicas que circulan y se consumen son aquellas producidas por las propias poblaciones San Francisco, tanto en el valle como en un sitio ocupado a inicios de la era por estas mismas poblaciones (Pucará de Volcán). Por lo tanto, estos grupos habrían consumido piezas manufacturadas en la Quebrada de Humahuaca y otras elaboradas en el valle de San Francisco respectivamente. Tal preferencia podría interpretarse como un mecanismo de refuerzo de su identidad grupal, en el cual el consumo de un único conjunto alfarero actuaría como un elemento cohesionador y distintivo de pertenencia.
Agradecimientos
A la Secretaría de Cultura de la Provincia de Jujuy por los permisos otorgados a la cuarta autora para la realización de los trabajos arqueológicos. A las alumnas y alumnos de la carrera de Licenciatura en Antropología de la Universidad Nacional de Jujuy, que participaron en diferentes años en los trabajos de campo en los sitios del valle del río San Francisco. Al Dr. Axel Nielsen por proporcionar el material cerámico de Ojo del Novillito para los análisis. Salvo que se indique lo contrario, todas las fotografías e ilustraciones son cortesía de los autores.
Declaración de financiamiento
Este trabajo ha contado con el apoyo de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional de Jujuy en virtud del subisdio Proyecto Categoría A Código C/0222 bajo la dirección de la Dra. Gabriela Ortiz.
Declaración de disponibilidad de datos
El informe técnico se puede solitar desde el repositorio digital: https://www.conicet.gov.ar/new_scp/detalle.php?keywords=&id=34784&inf_tecnico=yes&detalles=yes&inf_tecnico_id=12139632.
Conflicto de intereses
Los autores declaran que no hay ningún conflicto de intereses.
Material suplementario
Para acceder al material suplementario que acompaña este artículo, visitar https://doi.org/10.1017/laq.2025.7.
Tabla suplementaria 1. Fechados radiocarbónicos de los sitios del valle de San Francisco, de donde provienen los fragmentos cerámicos analizados. (*) Estos resultados han sido corregidos por fraccionamiento isotópico con un valor de δ13C no informado en el resultado del laboratorio y medido en el preparado de carbono por el acelerador.
Tabla suplementaria 2. Listado de secciones delgadas, sus procedencias y los grupos cerámicos de acuerdo a Ortiz (Reference Ortiz1993, Reference Ortiz2007a).
Tabla suplementaria 3. Distribución modal en porcentajes de los elementos que conforman las pastas analizadas. Mz: matriz; Cv: cavidades; Qz: cuarzo; Fk: feldespato potásico; Pg: plagioclasas; Mi: microclino; Bt: biotita; Mu: muscovita; Tu: turmalina; Gt: granate; Zr: zircón; Cb: carbonatos; Af-Px: anfíboles y/o piroxenos; LG: litoclastos graníticos; Esq: esquisto; Ar: arenisca; Cu: cuarcita; Arc: arcillita; LV: litoclastos volcánicos; Pz-Fi: pizarra y/o filitas; VV: vidrio volcánico; TM: tiesto molido; Op: minerales opacos; IV: inclusiones vegetales.
Tabla suplementaria 4. Síntesis de las características de los grupos petrográficos, la distribución de los mismos en las áreas de hallazgo, grupos cerámicos (Ortiz Reference Ortiz, Ortiz and Ventura2003, Reference Ortiz2007a) y morfologías asociadas.






