La producción historiográfica argentina sobre el peronismo es muy abundante, al punto que tal vez sea uno de los temas más revisados por los historiadores y cientistas sociales, incluyendo sus exponentes más prestigiosos. De ahí que abordar algunos de sus múltiples dimensiones sea de por sí laborioso y resulte un desafío considerable. El libro de Robert Koch (producto de una tesis doctoral) asume el reto al dedicarse a analizar el pensamiento geopolítico de Juan Domingo Perón y sus posiciones de política exterior desde su época de estudiante del Colegio Militar hasta su muerte en 1974.
Apelando a un trabajo basado en los textos del propio Perón y en archivos diplomáticos, militares y de inteligencia, pero también en publicaciones periódicas de circulación nacional, la investigación tiene el mérito de sistematizar un corpus disperso en libros, artículos, discursos e intervenciones públicas que le permiten establecer el efecto de una evolución orgánica y coherente de las posiciones geopolíticas de Perón en su articulación con el desarrollo de su carrera militar y política y las vicisitudes de la política argentina y mundial. A través de ocho capítulos organizados cronológicamente (a los que debe sumarse tres apéndices, la introducción y las conclusiones), el autor defiende la idea de que el presidente y líder popular argentino debe ser reconocido como uno de los más importantes pensadores geopolíticos del siglo XX y que su visión sobre la política exterior, la llamada ‘Tercera Posición’ (entendida como una alternativa pacifista a la bipolaridad de Guerra Fría), debe será analizada en el contexto de la producción historiográfica sobre el antiimperialismo, la descolonización y el derrotero del Movimiento de Países No Alineados, muchas de cuyas posturas anticipó ya en la década de 1940. Para el autor, a diferencia de otros especialistas que han remarcado su pragmatismo, pendularidad y sentido de la oportunidad, Perón desarrolló una postura ideológica y política sostenible para un orden mundial posliberal, poscolonial y postimperialista que ha sido subestimada en el contexto de las controversias locales sobre el carácter y naturaleza de su proyecto político, esto es, del Justicialismo (caracterizado con el mismo énfasis como fascista, populista, comunista, etc.).
A lo largo de los tres primeros capítulos, el autor se ocupa de los años de formación de Perón como estudiante del Colegio Militar y luego como profesor de historia en la Escuela Superior de Guerra, en las décadas de 1920 y 1930. El joven Perón, afirma Koch, esbozó sus primeras diagnósticos económicos y geopolíticos bajo una triple influencia: el pensamiento militar prusiano, dominante en el ejército argentino (en particular Carl von Clausewitz y Colmar von der Goltz); las diversas vertientes del nacionalismo argentino, desde las más conservadoras hasta las ligadas a un naciente nacionalismo popular, como Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA), integrada por intelectuales ligados a la Unión Cívica Radical; y el pensamiento antiimperialista latinoamericano, en particular la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), comandada por el peruano Víctor Raúl Haya de la Torre. El viaje a la Italia fascista que realiza entre 1939 y 1941 termina de completar el panorama. Para ese momento, la Argentina transitaba su noveno año sin democracia plena, luego del golpe de Estado que derrocó el segundo gobierno de Hipólito Irigoyen. La llamada ‘Concordancia’ conducía el país a través del fraude electoral y la falta de libertades políticas y civiles, al tiempo que lideraba un proceso de industrialización por sustitución de importaciones que significó una fuerte injerencia estatal en la economía.
En el Capítulo 4, Koch explora cómo el nacionalismo y el antiimperialismo fueron componentes fundamentales del ascenso de Perón en el gobierno que nació del golpe de estado que derrocó a Ramón Castillo en junio de 1943. Integrante de la logia militar Grupo de Oficiales Unidos (GOU) – suerte de usina ideológica del elenco golpista – llegó a ocupar los cargos de Secretario de Trabajo y Previsión, Ministro de Guerra y vicepresidente de la Nación. A través del análisis de discursos ofrecidos entre los años 1944 y 1945, Koch sistematiza sus consideraciones sobre el orden mundial de posguerra, sobre la importancia de elaborar una alternativa – tanto económica como espiritual y moral – que impidiera el avance del marxismo y el comunismo, y, por último, sobre la necesidad de los países de la región de actuar autónoma y conjuntamente a través de bloques económicos, escenario donde esperaba que la Argentina tuviera un lugar preponderante.
La ‘trifecta peronista’ – justicia social, independencia económica y soberanía popular – tendrá su correlato en las decisiones de política exterior, afirma el autor. En consecuencia, durante su primera presidencia – analizada en el Capítulo 5 – Perón resistió la injerencia de los Estados Unidos (lo que incluyó la recuperación de relaciones con países como la Unión Soviética y la España franquista), abogó por la autonomía en materia de relaciones internacionales y promovió la integración regional mediante acuerdos aduaneros entre los países vecinos (Argentina–Brasil–Chile: ‘ABC’, Acta de Santiago de Chile, entre otros), los que son analizados en el Capítulo 6. En el marco de su segunda presidencia, obligado por la crisis económica, Perón modificó las aristas más nacionalistas de su política exterior y optó por establecer una correcta amistad con los Estados Unidos. La llegada a la presidencia de Dwight Eisenhower y el derrocamiento del gobierno guatemalteco de Jacobo Árbenz complicaron el panorama y en setiembre de 1955 Perón fue depuesto mediante un golpe de Estado. Como sucede en otros tramos del libro, el escaso diálogo con la bibliografía argentina especializada en el tema (es notoria la ausencia de autores como José Paradiso, Carlos Escudé, Mario Rapaport, entre otros) complica el argumento en cuanto a las complejas relaciones entre la política exterior y los condicionamientos internos (las que tienen un impacto también en las periodizaciones) y a la idea, más o menos extendida, del carácter pendular (entre un férreo nacionalismo y un oportuno pragmatismo) de los posicionamientos en política internacional de Perón y su cuerpo diplomático.
En los siguientes dos capítulos, Koch se ocupa del periodo abierto con la salida de Perón de la presidencia y su conversión en un líder político desde el exilio. En el Capítulo 7 recupera con detalle las operaciones, actores y bases ideológicas mediante las cuales los mandos militares argentinos abrazaron la doctrina de la contrainsurgencia francesa (FRCOIN) que se convirtió, junto a la de ‘seguridad nacional’, en la base ideológica de la acción de los gobiernos postperonistas (militares y civiles, liberales y radicales). En este contexto dicotómico y bipolar, Perón, explica Koch, hizo del antiimperialismo un eje central de su retorno a la vida política argentina, lo que ocu-rrirá en 1973. Como Frantz Fanon, continúa el autor, se convertirá en un ícono del tercermundismo y jugará un papel fundamental en el proceso de radicalización política e ideológica de la juventud argentina, el que derivó en el crecimiento de diversas organizaciones armadas, como los Montoneros. Para el autor, en Latinoamérica: ahora o nunca (1967) y La hora de los pueblos (1968) Perón consumó la operación de vincular el Justicialismo con la ola antiimperialista mundial, ofreciendo un modelo global de integración en base a una suerte de socialismo nacional y un programa de política exterior basado en la cooperación económica, la integración regional y los acuerdos militares de defensa mutua.
En conclusión, Juan Perón’s Anti-Imperialist Geopolitics ofrece una lectura fuerte sobre un tema controversial, construyendo un Perón teórico y líder global del antiimperialismo que no es la imagen usual que sostiene la historiografía académica sobre el tema (es distinto en la historiografía militante afín a la experiencia peronista). La amplitud y complejidad del periodo y del tema abordado empañan por momentos el esfuerzo de reconstrucción y relectura que se propone el autor, por lo que no cabe duda que sus hipótesis e interpretaciones abrirán un debate sobre la siempre polémica figura de Perón y del movimiento peronista, vigente en la vida política argentina hasta nuestros días.