Las fuentes históricas nahuas del centro de México contienen múltiples relatos de grupos humanos que se desplazan del norte al centro de México desde un lugar de origen/santuario de peregrinación denominado generalmente Colhuacan y/o Chicomoztoc, “Donde tienen Ancestros”, “El Lugar de las Siete Cuevas”. La memoria de la ubicación exacta de este lugar se perdió desde tiempos prehispánicos, lo que ha llevado a grandes investigadores como Eduard Seler a pensar que no se trata de un lugar histórico en la geografía norteña sino de un lugar mitológico (Seler Reference Seler, Monjaraz-Ruiz, Brambila and Pérez-Rocha1985).
A diferencia de Seler, en los años cuarenta y cincuenta, el etnohistoriador Wigberto Jiménez Moreno hizo una lectura histórica particular de estos relatos y los interpretó como referencias a supuestas migraciones masivas de pueblos guerreros que invadieron el centro de México e iniciaron una nueva etapa de desarrollo histórico, la tolteca (Jiménez Moreno Reference Jiménez Moreno, Jiménez and Corona1941, Reference Jiménez Moreno, Jiménez and Corona1954, 1954, 1955, Reference Jiménez Moreno, Jiménez and Corona1959, Reference Braniff1967; véase también Armillas Reference Armillas1964).
Como veremos a continuación, esta lectura particular de los datos de las fuentes como referencia a supuestas migraciones masivas, tuvo un impacto muy importante dentro de la arqueología del norte de Mesoamérica. Sin embargo, hay que recordar que existen otras lecturas posibles de las historias indígenas, ya dijimos que algunas consideran estos relatos de carácter mitológico (para el asunto de mito vs historia ver Navarrete Reference Navarrete1999, Reference Navarrete2018).
Nosotros consideramos que los relatos indígenas sobre “El Lugar de las Siete Cuevas”, tanto los nahuas como los de otros grupos, no parecen hablar de migraciones masivas sino de movimientos de grupos humanos relativamente pequeños, no en un momento puntual sino a lo largo de varios siglos. Este es el caso, por ejemplo, de las historias de los diversos grupos humanos que “salen” de Colhuacan Chicomoztoc referidas por Chimalpahín y que van desde el siglo VII hasta el XIII d.C. (Chimalpahín Reference Chimalpahín1998).
Si bien varias de estas fuentes hablan de desplazamientos de grupos que originalmente vivían en el norte, éste es el caso de las fuentes mexicas, el movimiento que va del lugar de origen norteño hasta el Valle de México toma un par de siglos y una veintena de sitios habitados antes de fundar Tenochtitlan, un proceso de larga duración (Codex Mexicanus).
También existe un grupo de fuentes que parecerían estar hablando más de peregrinaciones de grupos de élite al santuario norteño que de migraciones, con un énfasis en el viaje de regreso, es el caso de casi todas las fuentes no-nahuas como el Códice Tonindeye de los mixtecos o las fuentes ngiwa de Coixtlahuaca o el Popol Vuh (Recinos Reference Recinos1993) de los quiché de Guatemala, o como en la Historia tolteca-chichimeca, donde los sacerdotes toltecas primero “salen” de Colhuacan Chicomoztoc y se dirigen a Tula, de Tula van a Cholula y de ahí retornan a Chicomoztoc para ejecutar ceremonias de iniciación como tecuhtli y, finalmente, viajan de regreso a Cholula (Kirchhoff et al. Reference Kirchhoff, Güemes and García1989).
Según la fuente hopi, desde el Lugar de las Siete Cuevas, su ruta atravesó la parte central de México, en un camino similar al de los aztecas pero en sentido contrario, rumbo al norte, hasta el Suroeste Americano (Waters Reference Waters1992).
Volviendo a nuestra discusión inicial, Jiménez Moreno había demostrado en 1941 que la Tollan de las fuentes históricas nahuas era el sitio arqueológico ubicado en Tula, Hidalgo (excavado en esos momentos por Jorge R. Acosta). El erudito investigador logró la identificación del famoso lugar a través de la correlación de los topónimos de las fuentes históricas que localizó en la geografía circundante de Tula, Hidalgo, comprobando de esta forma el valor referencial histórico y geográfico de las fuentes indígenas, algo que se olvida frecuentemente.
Así como se había encontrado la Tollan de las fuentes históricas, la arqueología tenía que encontrar indicadores materiales de las supuestas migraciones masivas norteñas a Tula y el centro de México. Se propuso que los tipos cerámicos toltecas como el pseudocloisonné y el Rojo sobre Bayo Coyotlatelco habían aparecido primero en el Norte, siglos antes de su aparición en Tula y el centro de México. Después se propuso que esos tipos cerámicos eran los marcadores materiales de las supuestas migraciones, forjándose lo que llamaremos aquí el Modelo de Migraciones Masivas Norteñas con Indicador Coyotlatelco (MMMANICO).
Las investigaciones de Beatriz Braniff (Reference Braniff1965) indicaban que una de las zonas de origen del Rojo sobre Bayo Coyotlatelco y del Blanco Levantado, también presente en Tula, era la región del río Laja en Guanajuato. Con base en las excavaciones que hizo en Morales, Comonfort, y el análisis de la colección Malo Zozaya, procedente de San Miguel de Allende, estableció la primera secuencia cronológica para Guanajuato (Braniff Reference Braniff and Ruz1972). En esta secuencia, el San Miguel Rojo sobre Bayo y el Blanco Levantado aparecían en el Laja unos siete siglos antes que en Tula, Hidalgo. La arqueóloga propuso que antes de fundar Tula, los toltecas vivieron en el Laja (Braniff Reference Braniff1965).
Desde hace veinte años, se han hecho importantes críticas a este MMMANICO (Fournier Reference Fournier and Solar2006; Jiménez Reference Jiménez and Manzanilla2005, Reference Jiménez and Solar2006; Solar Reference Solar2006, Reference Solar, Stanton, Taube, Coltman and Camacho2023). Jiménez (Reference Jiménez and Solar2006) señala que los ajustes a la cronología de Chalchihuites hechos por Kelley (Reference Kelley and Foster1985) en los ochenta cambian radicalmente la cuestión, pues el ajuste volvía contemporáneos al tipo Rojo sobre Bayo de esa región norteña con el Coyotlatelco del centro de México. Esto descartaba los planteamientos del MMMANICO (el tipo cerámico aparece primero en el norte, después en el centro), por lo menos para la región de Zacatecas. Sin embargo, a pesar de estas críticas, el MMMANICO ha seguido en boga entre los arqueólogos para explicar la aparición del Coyotlatelco en el centro de México después de la caída de Teotihuacan. Las propuestas más recientes se han enfocado en el Bajío como región de origen de las supuestas migraciones masivas (Beekman y Christensen Reference Beekman, Christensen, Cabana and Clark2011; Healan y Cobean Reference Healan, Cobean and Beekman2019; Hernández y Healan Reference Hernández, Healan and Beekman2019; Sánchez Reference Sánchez2013).
Sin embargo, el reciente ajuste a la secuencia cronológica de la región de Tula (Healan et al. Reference Healan, Cobean and Bowsher2021) muestra que el Rojo sobre Bayo Coyotlatelco apareció en Tula Chico desde 400–600 d.C., es decir, antes de lo que se pensaba y al mismo tiempo que el tipo cerámico norteño que se había propuesto recientemente como su antecedente por Hernández y Healan (Reference Hernández, Healan and Beekman2019).
Healan et al. (Reference Healan, Cobean and Bowsher2021) señalan que, a diferencia de lo que propusieron Healan y Cobean (Reference Healan, Cobean and Beekman2019), el único sitio Coyotlatelco contemporáneo a los sitios Chingú (teotihuacanos) fue Tula Chico (Figura 8:3), los otros se establecieron después de 600/650 d.C. (Healan et al. Reference Healan, Cobean and Bowsher2021). Estas nuevas propuestas vuelven inválidos varios de los planteamientos hechos por Hernández y Healan (Reference Hernández, Healan and Beekman2019) y Healan y Cobean (Reference Healan, Cobean and Beekman2019) sobre el Rojo sobre Bayo Coyotlatelco como indicador de migraciones masivas desde el Bajío hasta la región de Tula.
En este trabajo hacemos un ajuste a la secuencia cronológica del Laja Alto que demuestra que el San Miguel Rojo sobre Bayo de la región apareció al mismo tiempo que el Coyotlatelco en Tula, Hidalgo, es decir, también la evidencia de esta zona de estudio muestra que el MMMANICO parece no ser correcto.
Por otro lado, nuevos hallazgos muestran evidencia empírica que confirmaría el valor referencial histórico y geográfico de las fuentes indígenas con respecto al lugar de origen norteño/santuario de peregrinación referido por estas tradiciones. Estos datos arqueológicos locales abren nuevas vetas de estudio y comprensión sobre la correlación fuentes históricas/arqueología y nos indican que la zona arqueológica Cañada de la Virgen pudo ser el santuario de peregrinación nahua Colhuacan Chicomoztoc, “Donde tienen Ancestros”, “El Lugar de las Siete Cuevas”.
Si esto fuera así, podemos acercarnos a la comprensión de este lugar de origen nahua norteño/santuario de peregrinación multiétnico y de los movimientos de grupos humanos referidos en las fuentes, estudiando las redes de interacción que se observan en la evidencia arqueológica local del Laja Alto.
Esta evidencia muestra una relación de carácter ideológico y de larga duración entre las élites del Laja Alto y las del centro de México, por lo menos desde el siglo V y hasta el siglo XI de nuestra era, es decir, desde tiempos teotihuacanos hasta los inicios de tiempos toltecas, cuando el Laja Alto vivió su abandono final.
El trabajo aquí presentado tiene como fundamento la integración y síntesis de la información disponible de todas las investigaciones arqueológicas desarrolladas en la zona de estudio desde los años cincuenta y la correlación de los materiales de la colección Malo Zozaya con los materiales de esos proyectos arqueológicos. El objetivo inicial fue hacer una selección de materiales de esta colección para la creación de una nueva sala en el Museo Histórico Casa de Allende (INAH), la Sala de Arqueología Regional Izcuinapan (inaugurada en octubre 2022).
Los diversos estudios sobre la colección arqueológica Malo Zozaya y el registro de su primer lote realizado por Román Piña Chan (Santibáñez Reference Santibáñez1964) muestran que la gran mayoría de sus materiales proceden de los sitios arqueológicos de San Miguel de Allende y de Morales, en el cercano Comonfort (Braniff Reference Braniff and Ruz1972, Reference Braniff1992, Reference Braniff1998, Reference Braniff1999; Malo Zozaya Reference Malo Zozaya1970, Reference Malo Zozaya1972; Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023:16–29, 43–56, 93–102, 104–106).
La colección arqueológica Malo Zozaya es relevante dentro de la arqueología mesoamericana porque fue utilizada por Beatriz Braniff (Reference Braniff and Ruz1972) para establecer la fase Tierra Blanca, la fase del apogeo regional, de la primera secuencia cronológica propuesta para el estado de Guanajuato. Las investigaciones que esta arqueóloga publicó sobre el río Laja y su fase Tierra Blanca fueron siempre ilustradas con materiales de esta colección, resguardada por el INAH desde 1973 (Braniff Reference Braniff1965, Reference Braniff and Ruz1972, Reference Braniff1998, Reference Braniff1999, Reference Braniff2008). Sin embargo, hasta el día de hoy, la fase Tierra Blanca tenía carácter hipotético, pues solo se basaba en el análisis de una colección privada carente de contextos arqueológicos (sin embargo existen descripciones, notas y dibujos de Braniff sobre los contextos de saqueo en Tierra Blanca, Cruz del Palmar y Morales).
Con la correlación de los materiales de la colección Malo Zozaya, usados por Braniff para definir la fase Tierra Blanca, y los materiales de las excavaciones en la zona arqueológica Cañada de la Virgen y de los otros proyectos arqueológicos en la región, le quitamos a la fase el carácter hipotético, la anclamos en la evidencia arqueológica disponible y la sincronizamos con la secuencia propuesta para Cañada de la Virgen, basada en fechamientos por C14 (Zepeda Reference Zepeda2010, Reference Zepeda and Carlín Vargas2018; ver Tabla 2).
La región de estudio
La región de estudio se ubica en el Norte de Mesoamérica, en el río Laja, uno de los tres ríos tributarios del Lerma que atraviesan el estado de Guanajuato: el río Laja, el río Guanajuato y el río Turbio (Figuras 1 y 2).
Mapa de Guanajuato con sitios arqueológicos referidos en el texto. En el recuadro mapa con esferas culturales igual al de la figura 9. Proyecto Artesanos del Tiempo. Elaborado por Manuel Dueñas con información de Alberto Aveleyra.

Figure 1 Long description
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Mapa arqueológico del Laja Alto. Rombos: sitios con cerámica fase Morales (1—430 d.C.) en superficie. Templos: sitios fase Tierra Blanca (540—1050 d.C.). Área sombreada: territorio de la microcuenca hidrográfica de las Siete cañadas cuyo cauce principal de salida (en azul) tiene su origen en las cercanías de Cañada de la Virgen. Las rutas de acceso a Cañada de la Virgen: Morado-ruta ceremonial por el cauce principal de la microcuenca y las siete cañadas. Negro: ramal por los parteaguas poniente. Naranja: ruta de acceso por los parteaguas orientales. Proyecto Artesanos del Tiempo. Elaborado por Manuel Dueñas con datos de: Aveleyra Reference Aveleyra, Cruz and Camarillo2022, Reference Aveleyra2024; Braniff Reference Braniff1967; Brown Reference Brown, Foster and Weigand1985; Martínez y Nieto Reference Martínez and Nieto1987; Patterson y Nieto Reference Patterson and Nieto1985; Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023.

Figure 2 Long description
Laja Alto displays archaeological sites in northern Mesoamerica. It includes diamond symbols representing sites with ceramics from the Morales phase (1 430 AD) and triangle symbols for temples from the Tierra Blanca phase (540 1050 AD). A shaded area indicates the territory of the micro-watershed of the Siete canadas, with the main watercourse originating near Canada de la Virgen. Access routes to Canada de la Virgen are marked: a ceremonial route along the main watercourse and the seven canadas in purple, a branch route along the western watershed in black and an access route along the eastern watershed in orange. The map also features labeled locations such as Tierra Blanca, San Miguel Viejo and Agua Espinos. An inset map shows the broader regions location within Guanajuato, Mexico.
El río Laja nace en el municipio de San Felipe y pasa por San Diego de la Unión, Dolores Hidalgo, San Miguel de Allende, Comonfort, Celaya y Cortázar. Después de 210 km, sus aguas empalman con las del río Lerma un poco antes de llegar a la ciudad de Salamanca (González Reference González1904:17). En el tramo que va de San Felipe a Morales en Comonfort, el río Laja corre por la región fisiográfica de la Mesa del Centro, este es el Laja Alto. A partir del pueblo de Comonfort el río corre por la subprovincia fisiográfica del Bajío Guanajuatense del Eje Neovolcánico (Secretaría de Programación y Presupuesto 1980), este es el Laja Bajo.
Los primeros investigadores denominaron a la zona de estudio en términos generales como río Laja (Bejarano Reference Bejarano1977; Braniff Reference Braniff and Ruz1972; Brown Reference Brown, Foster and Weigand1985). Sin embargo, desde Martínez y Nieto (Reference Martínez and Nieto1987) se comienza a denominar a la zona de estudio como “porción central del río Laja” y como “cuenca central del Laja” (Aveleyra Reference Aveleyra, Cruz and Camarillo2022; Martínez y Nieto Reference Martínez and Nieto1987; Nieto Reference Nieto1997; Quiroz Reference Quiroz2013; Zepeda Reference Zepeda2010). El problema con esta denominación es que no existe una “cuenca central” del Laja, este río solo tiene dos cuencas, la cuenca alta que corre por la Mesa del Centro y la cuenca baja que corre por la subprovincia Bajío Guanajuatense del Eje Neovolcánico. La región de estudio corresponde a la vertiente del Laja que corre de San Miguel de Allende hasta Morales, en el vecino municipio de Comonfort. Esta zona corresponde a la cuenca alta del río Laja, y por este motivo en este artículo cambiamos la denominación de la zona de estudio: en vez de “cuenca central del Laja”, como aparece en gran parte de la bibliografía, la designamos como el “Laja Alto”, en su vertiente San Miguel de Allende–Morales, Comonfort.
Las propuestas cronológicas para el Laja Alto, 1956–2010
En 1956, Jorge R. Acosta y Ponciano Salazar visitan el sitio arqueológico de Cañada de la Virgen en San Miguel de Allende y proponen que se trata de un sitio tolteca del Posclásico Temprano (Lorenzo Reference Lorenzo, Mirambell and Pérez1957 [1991]; Malo Zozaya y León de Vivero Reference Malo Zozaya and de Vivero1963, Reference Malo Zozaya and de Vivero1968). Con esa misma idea, en 1964, Román Piña Chan registra 277 artefactos de la colección Malo Zozaya procedentes de los sitios arqueológicos de Tierra Blanca, Cruz del Palmar y otros de San Miguel ubicándolos en el periodo Posclásico Temprano (Braniff Reference Braniff1999; Malo Reference Malo Zozaya1972; Santibáñez Reference Santibáñez1964; Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023).
Al año siguiente, Beatriz Braniff hace estudios estratigráficos en el sitio arqueológico de Morales en Comonfort. Encuentra un complejo cerámico relacionado a la tradición Chupícuaro, el complejo Morales, y sobre éste ubica un segundo complejo cerámico, que denomina San Miguel, con los tipos Rojo sobre Bayo y Blanco Levantado que lo asocian a la tradición tolteca, pero que sería varios siglos más temprano en el Laja con respecto a Tula, Hidalgo. Con base en estos datos, Braniff propone que los grupos fundadores de Tula vivieron antes en la región del río Laja (Braniff Reference Braniff1965).
La arqueóloga presenta los resultados preliminares de sus excavaciones en Morales, Comonfort, y el estudio de la colección Malo, procedente de los sitios de San Miguel de Allende (Braniff Reference Braniff and Ruz1972), proponiendo una secuencia cronológica para el Laja y una correlación con la secuencia del centro de México. En esta secuencia cronológica el complejo Morales es contemporáneo al complejo de la fase Chupícuaro Reciente de Acámbaro, la fase San Miguel iniciaría alrededor del 100 a.C., con una duración de varios siglos y, finalmente, dos fases hipotéticas después de la fase San Miguel, la fase Tierra Blanca con un inicio alrededor del 600 d.C. y la fase Agua Espinosa con un final fechado por la arqueóloga entre 800–900 d.C. (Tabla 1).
Propuestas cronológicas para el Río Laja, 1956–2026. Elaborado por Alberto Aveleyra

Table 4 Long description
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Unos años más tarde, en 1977, y con base en la excavación de Don Patterson en el Instituto Allende de San Miguel de Allende (denominada San Miguel-1 y realizada en 1975), Emilio Bejarano propone que los floreros teotihuacanoides hallados por Patterson y mezclados con cerámica local (Rojo sobre Bayo y Blanco Levantado) corresponden a la fase Teotihuacan IV o Metepec y considera que son evidencia de la llegada al Laja Alto de migrantes teotihuacanos después del colapso de la metrópolis (Bejarano Reference Bejarano1977; Figura 3e–f).
3a: Fase Morales. Morales Polícromo Negro y Rojo sobre Crema. Procedencia: San Miguel de Allende, colección Malo Zozaya. 2022. 3b: Fase Morales. Morales Polícromo Negro y Blanco sobre Rojo. 3c Morales Polícromo Blanco y Rojo sobre Negro con diseño de Ave con alas extendidas. 3d: Fase Morales, Cerámica Morales Gris Esgrafiado. 3e y f: Florero teotihuacanoide fase Tierra Blanca 1. Foto y dibujo de Don Patterson en Bejarano Reference Bejarano1977. 3g: fases San Miguel-Tierra Blanca, Cerámica Negro-Café Incisa. 3h: Cerámica al Negativo, entierro 4, Cañada de la Virgen (540—1050 d.C.), fotografía: Proyecto arqueológico Cañada de la Virgen. Fotografías col. Malo: Ricardo Vidargas.

También en los años setenta, el arqueólogo Ben Brown hace recorridos de superficie en la zona lajeña de San Miguel de Allende, proponiendo una cronología distinta a la de Braniff para las fases Morales y San Miguel (Tabla 1) y considerando que su etapa de máximo crecimiento demográfico y apogeo corresponde al Clásico Tardío (600–900 d.C.) (Brown Reference Brown, Foster and Weigand1985).
Ya en los años ochenta, Martínez y Nieto (Reference Martínez and Nieto1987) hacen un estudio de la cerámica en superficie de noventa sitios arqueológicos del Laja Alto, proponiendo una cronología con dos fases. Para la primera, que cuenta con materiales como el Morales Gris Esgrafiado, los autores proponen una temporalidad distinta a la de Braniff (400–100 a.C.) con una fase que va de 200 a.C. a 100 d.C. y una segunda, con presencia de Blanco Levantado y Rojo sobre Bayo, para la que proponen 800–1000 d.C. Los autores identifican dieciocho tipos cerámicos distintos y su trabajo se fundamenta en el proyecto del Atlas arqueológico realizado por Patterson y Nieto (Reference Patterson and Nieto1985), donde se identifican cerca de noventa sitios con arquitectura monumental y cerámica (Figura 2).
En 1990, Saint-Charles estudia una colección cerámica proveniente de sitios arqueológicos de la zona de Salamanca, Guanajuato, donde encuentra los tipos Morales Gris Bruñido y Morales Gris Esgrafiado que Braniff había identificado en Comonfort. Saint-Charles señala que estos tipos cerámicos no están presentes en la fase Chupícuaro Reciente de Acámbaro y, al igual que Martínez y Nieto (Reference Martínez and Nieto1987), propone para estas vasijas una cronología más tardía que la de Braniff, 1–400 d.C. (Saint-Charles Reference Saint-Charles1990).
De vuelta al Laja, Nieto (Reference Nieto1997) publica los resultados del primer fechamiento por carbono en la zona arqueológica Cañada de la Virgen; se trata de una muestra de carbón asociada a los tipos cerámicos Blanco Levantado, Rojo sobre Bayo y Rojo Pulido, arrojando una fecha promedio de 1029 cal d.C. (Nieto Reference Nieto1997:108). El autor cambia la propuesta cronológica anterior para su segunda fase del Laja de 800–1000 d.C. a 950–1100 d.C. (Tabla 1).
Casi al mismo tiempo, en 1998 y 1999, se publica en dos tomos un resumen del informe cerámico de Braniff del sitio arqueológico Morales en Comonfort (Braniff Reference Braniff1992): Morales, Guanajuato y la tradición Chupícuaro (Braniff Reference Braniff1998) y Morales, Guanajuato y la tradición tolteca (Braniff Reference Braniff1999). En el tomo 1 de la obra referida, la autora propone para la fase Morales la cronología de 400–100 a.C. con base en una correlación con las fases Ticomán II y III del centro de México y una comparación con los tipos de Chupícuaro, Guanajuato, y El Opeño, Michoacán (Braniff Reference Braniff1998).
Sin embargo, Braniff señala que pudo fechar dos muestras que provenían de las capas correspondientes a esta fase; uno de los fechamientos dio un rango muy amplio pero el otro arrojó una fecha de rango corto, 427 +/- 33 cal d.C. La arqueóloga descartó este fechamiento porque no se ajustaba a su propuesta cronológica (Braniff Reference Braniff1998:64).
Braniff revisa la propuesta de Gorenstein et al. (Reference Gorenstein, Chodoff, Hyslop, Pollard, Snarkis and Wilson1985) sobre el complejo y fase Mixtlán (100–475 d.C.) del Valle de Acámbaro y observa que hay una similitud entre ese complejo y el Morales. Hace una correlación de los tipos de ambos complejos y también entre los tipos de los complejos de la siguiente fase en ambas zonas, fase San Miguel para el Laja y fase Lerma para Acámbaro (Braniff Reference Braniff1999).
Sin embargo, Braniff comenta que, a pesar de la correlación, la cronología de Gorenstein et al. (Reference Gorenstein, Chodoff, Hyslop, Pollard, Snarkis and Wilson1985) es muy tardía para la fase Morales: la arqueóloga descarta la correlación a pesar de que el fechamiento obtenido, 427 +/- 33 cal d.C., coincidía con el periodo propuesto por Gorenstein para la fase Mixtlán.
La arqueóloga reelabora su secuencia inicial de cuatro fases (Braniff Reference Braniff and Ruz1972), eliminando la fase Agua Espinosa, y propone tres: fase Morales, 400—100 a.C., fase San Miguel, 100 a.C.—300 d.C. y fase Tierra Blanca, 300–950 d.C. (Braniff Reference Braniff1998, Reference Braniff1999).
Iniciando el siglo, Saint-Charles et al. (Reference Saint-Charles, María Flores, María Crespo, Merino and Cook2005) presentan un análisis de la cerámica proveniente de entierros de cinco salvamentos arqueológicos en diversos sitios ubicados en el estado de Guanajuato. Clasifican la cerámica de estos entierros con base en el complejo Morales propuesto por Braniff. Señalan la similitud de la cerámica de Morales y la de los sitios del salvamento con la cerámica de la fase Mixtlán del Valle de Acámbaro, proponiendo para sus materiales la cronología de la fase Mixtlán y sugiriendo que los materiales de Morales, Comonfort, también corresponden a esta cronología y no a la propuesta por Braniff.
Mientras tanto, a través de fechamientos por carbono (Tabla 2), Gabriela Zepeda establece la cronología de la zona arqueológica Cañada de la Virgen en 540—1050 d.C., dividida en tres etapas constructivas, la primera de 540 a 700 d.C., la segunda de 700 a 900 d.C. y la tercera de 900 a 1050 d.C. (Zepeda Reference Zepeda2010, Reference Zepeda and Carlín Vargas2018).
Fechamientos del Laja Alto. Con información de Archivo técnico de Gabriela Zepeda; Bejarano Reference Bejarano1977; Braniff Reference Braniff1998:64; De los Ríos, comunicación personal, 2024, 2026; Nieto Reference Nieto1997:108; Patterson Reference Patterson2007; Zepeda Reference Zepeda and Carlín Vargas2018:180–184; Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023. Calibrado a 2σ con el programa OXCAL v4.4 [Bronk Ramsey (Reference Bronk Ramsey2009, Reference Bronk Ramsey2021): r: 5 Atmospheric data from Reimer et al. (Reference Reimer2020)]. Elaborado por Gabriela Zep eda y Alberto Aveleyra

Table 2 Long description
Registros de 18 fechamientos disponibles con columnas, Muestra 14C, Ubicacion, Fecha calibrada edad radiocarbono, Asociacion y Observaciones. La mayoria de las filas corresponden a Canada de la Virgen con ubicaciones en Complejo A, Complejo B y Complejo D, y hay dos entradas adicionales para Morales y San Miguel 1. Las fechas mas tempranas son Canada de la Virgen 12 con 799 a 550 cal a. C. y Canada de la Virgen 14 con 755 a 406 cal a. C., ambas en Complejo A y asociadas a entierros. Para Morales 2, la ubicacion es Mo6 Capa 3bc con 424 a 574 cal d. C., asociada a capa final fase Morales e inicio fase San Miguel, con observacion de excavacion de 1965 y muestra procesada en 1995. San Miguel 1 aparece sin muestra por ceramica, con 5 entierros en 3 fosas bajo piso estucado de casa ovalada de 3 metros por 2 metros, fechado 550 o 600 a 700 d. C., con asociacion a floreros con asa y tipos Rojo bayo y Blanco Levantado, y menciones de fases Oxtoticpac y Tejalpa. En Canada de la Virgen, varios fechamientos entre 543 y 988 cal d. C. se vinculan a etapas constructivas, fogones, muros, pisos, rellenos de sellamiento, cuartos y ofrendas, con observaciones frecuentes de ceramica, carbon y huesos. Ejemplos incluyen Canada de la Virgen 8 con 543 a 668 cal d. C. en Complejo A plataforma este norte, asociado a fogon sobre piso de la primera etapa constructiva, y Canada de la Virgen 13 con 585 a 684 cal d. C. en el sexto cuerpo del basamento, asociado a fogon ceremonial y pisos constructivos del quinto cuerpo de la segunda etapa. Tambien se listan Canada de la Virgen 15, perro del Entierro 13, con 640 a 775 cal d. C., y Canada de la Virgen 19 en Complejo D relleno de sellamiento con 654 a 778 cal d. C. El registro mas tardio es Canada de la Virgen 17 en Complejo B plataforma este interior, con dos rangos, 1642 a 1682 cal d. C. y 1761 a 1801 cal d. C., asociado a graderia al interior del patio hundido y a la capa III, con observacion de carbon.
Fuentes: Braniff Reference Braniff1998:64; Bejarano,Reference Bejarano1977; De lo Ríos, comunicación personal, 2024 y 2026; Nieto Reference Nieto1997:108; Patterson Reference Patterson2007; Zepeda Reference Zepeda and Carlín Vargas2018:180−184; Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023. Calibrado a 2σ con el programa OXCAL v4.4 [Bronk Ramsey (Reference Bronk Ramsey2009, Reference Bronk Ramsey2021): r: 5 Atmospheric data from Reimer et al (Reference Reimer2020)]. Elaborado por Alberto Aveleyra y Gabriela Zepeda
Finalmente, nos referiremos al estudio de Darras y Faugère (Reference Darras and Faugère2010) que presentan los fechamientos del proyecto Chupícuaro en el Valle de Acámbaro y proponen una cronología algo distinta a la de Gorenstein et al. (Reference Gorenstein, Chodoff, Hyslop, Pollard, Snarkis and Wilson1985) para la fase Mixtlán: en vez de 100—475 d.C. proponen 1—420 d.C. Hacen una correlación entre los tipos del complejo Mixtlán y los del complejo Morales del Laja, proponiendo que ambos complejos son contemporáneos. Las autoras recuerdan que existe un fechamiento por carbono para la fase Morales en Comonfort que fue descartado por Braniff y señalan que es necesario reevaluar este fechamiento en relación con el contexto estratigráfico de procedencia de la muestra fechada (Darras y Faugère Reference Darras and Faugère2010). Esto es precisamente lo que haremos a continuación.
La fase Morales y el contexto estratigráfico de la muestra que fechó Braniff en 1995
En las excavaciones de Morales, Comonfort, en la unidad Mo6-La Nopalera, Braniff obtuvo cinco muestras de carbón, tres de ellas de las capas de la fase San Miguel y dos de ellas provenientes de las capas de la fase Morales. Una de estas muestras de la fase Morales fue procesada en 1981 dando un fechamiento de rango muy amplio, 651 +/- 300 cal d.C. En 1991–1992, Braniff entrega su informe cerámico sobre Morales al Consejo Nacional de Arqueología; sin embargo, quedaron pendientes de entregar varios capítulos del informe arqueológico completo, incluido el de fechamientos.
La única información con la que contamos al respecto de este rubro se encuentra en la publicación de la primera parte del informe sobre Morales (Braniff Reference Braniff1998), donde la arqueóloga informa que la primera muestra fue procesada en 1981 en Arizona, y la segunda fue procesada en 1995 en los Laboratorios del INAH. Esta segunda muestra de carbón arrojó la edad de radiocarbono 1563 +/-33 y un fechamiento calibrado de 427 d.C. +/- 33 cal d.C. (Braniff Reference Braniff1998:64). La autora indica que los dos fechamientos fueron de la fase Morales, pero no da más información sobre el contexto arqueológico de las muestras. Braniff consideró que el fechamiento era erróneo y lo descartó porque no se ajustaba a su propuesta cronológica. Sin embargo, el fechamiento coincide con el final de la fase Mixtlán propuesto por Darras y Faugère (Reference Darras and Faugère2010), 420 d.C.
En el 2° tomo de su trabajo sobre Morales, Braniff (Reference Braniff1999) publica los dibujos de la estratigrafía y porcentajes cerámicos por capa de la unidad Mo6-pozos, señalando en la estratigrafía la posición de cinco elementos que corresponden a las muestras fechadas por carbón (Braniff Reference Braniff1999:121).
En el informe al Consejo de Arqueología (Braniff Reference Braniff1992), la autora incluye un listado de los elementos y entierros de la excavación con su posición estratigráfica, ahí se indica que de los cinco elementos de Mo6-pozos, cuatro son muestras de carbón y el quinto es una muestra de ceniza y carbón.
La estratigrafía nos muestra que, de las cinco muestras, tres se encontraron en las capas de la fase San Miguel y dos de ellas en las capas de la fase Morales. Son estas dos últimas muestras las que Braniff utilizó para los fechamientos (Braniff Reference Braniff1998:64).
Sin embargo, la arqueóloga no indica cuál elemento se fechó en 1981 y cuál se fechó en 1995. En el listado de elementos del Informe (Braniff Reference Braniff1992) se señala la capa estratigráfica donde se localizó cada uno. Una de las muestras de la fase Morales, carbón, se localizó en la última capa de la fase, 3b, mientras la otra muestra, el carbón y ceniza, se localizó entre la última y la penúltima capa, 3bc (elemento 10). Sabemos que la muestra fechada por Braniff en los Laboratorios del INAH corresponde al elemento 10, localizado en la capa 3bc y descrito como carbón y ceniza (De los Ríos, comunicación personal 2024; Laboratorio de Fechamientos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, 22 de enero de 1993).
La muestra está asociada al final de la fase Morales, el fechamiento con la calibración más reciente es 424—574 cal d.C. La fecha más temprana de ese rango correlacionaría el final de la fase Morales en el Laja Alto con el final de la fase Mixtlán en Acámbaro (420 d.C.), dato que se suma a la evidencia de que estamos ante dos variantes contemporáneas de un solo complejo cerámico, el complejo Mixtlán-Morales (Darras y Faugère Reference Darras and Faugère2010; Jiménez Reference Jiménez2018, Reference Jiménez2020; Saint-Charles et al. Reference Saint-Charles, María Flores, María Crespo, Merino and Cook2005; Figura 3a–d). El primer ajuste a la secuencia cronológica del Laja es el de la fase Morales que pasa de 400–100 a.C. (Braniff Reference Braniff1998) a 1–430 d.C. (Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023:107–123) (Tablas 1, 2 y suplementarias; Figura 3).
La fase San Miguel
En los estudios de Braniff en Morales, la secuencia se inicia con la fase Morales y la tradición asociada a Chupícuaro; la 2ª fase, San Miguel, marca la entrada de una nueva tradición cerámica que tiene como tipos principales al San Miguel Rojo sobre Bayo, al Blanco Levantado, la cerámica incisa y la cerámica al negativo (Figuras 3g-h, 4a-c, e).
Con los ajustes realizados aquí a la 1ª y la 3ª fase de Braniff observamos una transformación radical de la fase intermedia, la fase San Miguel, que pasa de ser un periodo de 400 años, que iba de 100 a.C. a 300 d.C. en la cronología de Braniff, a ser una breve fase de transición de 110 años que va de 430 a 540 d.C. Una transición que va desde la veintena de aldeas de la fase Morales hasta los noventa centros ceremoniales de la fase Tierra Blanca (Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023:131–138; Figuras 3 y 4).
La fase Tierra Blanca: La secuencia cronológica de Braniff y los fechamientos de Cañada de la Virgen
La 3ª fase, Tierra Blanca (Figuras 3–5), es definida por la arqueóloga con base en la colección Malo Zozaya; esta última fase está asociada a los sitios arqueológicos con patios hundidos, así que un indicador clave es el inicio de ese tipo de arquitectura ceremonial (Figura 8b).
Cárdenas (Reference Cárdenas1999) propone la fecha de 300 d.C. para el inicio de esta arquitectura en el Bajío y Braniff, retomándolo, hace coincidir el final de la fase San Miguel y el principio de Tierra Blanca con esta fecha ya que esta fase es definida con base en la colección Malo Zozaya, procedente de los sitios arqueológicos con patio hundido de San Miguel de Allende, especialmente de los ubicados en el río San Damián, en las comunidades de La Cruz del Palmar y Tierra Blanca de Abajo (por eso el nombre de la fase, ver Figura 2), sitios que visitó Braniff con Miguel Malo en 1964 (Braniff Reference Braniff1999:126; Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023:16–29).
La fase Tierra Blanca muestra reelaboraciones estilísticas y contiene mayor complejidad que la fase San Miguel. El punto de conexión entre la fase San Miguel de Morales, Comonfort, y la fase Tierra Blanca de la colección Malo Zozaya proveniente de San Miguel de Allende, son los materiales encontrados por Braniff en la unidad Mo4 de Morales. Braniff asocia estos materiales con la fase Tierra Blanca, pero el problema fue que en esta unidad solo se obtuvieron materiales de una capa y en superficie; el resto de las capas fueron estériles. Braniff anota al respecto:
[H]icimos alusión a las semejanzas y diferencias (de los materiales de la fase San Miguel) con la Unidad Mo4 y con la propuesta fase Tierra Blanca … de donde derivamos la idea de una evolución a partir de la fase San Miguel hasta la Tierra Blanca, ambas dentro del Clásico….
Hemos mencionado un desarrollo de nuestros materiales de la fase San Miguel hacia los ubicados en la unidad Mo4, y como estos se relacionan, a su vez, con la propuesta fase Tierra Blanca, la cual se asocia precisamente con las estructuras de patio hundido. (Braniff Reference Braniff1999:115, 126)
El paso de la fase San Miguel a la fase Tierra Blanca, además de estar asociado al inicio de actividades en los centros ceremoniales con patios hundidos, se relacionaría a la aparición de nuevos diseños en el San Miguel Rojo sobre Bayo, la elaboración de nuevas formas en el Blanco Levantado y a la aparición de otras formas y tipos cerámicos.
Con respecto al Blanco Levantado la innovación clave de la fase Tierra Blanca es el borde acampanado con trencilla (Braniff Reference Braniff1999) y esta variedad está presente en Cañada de la Virgen (Zepeda Reference Zepeda2010; Figura 4e).
4a: Fases San Miguel-Tierra Blanca, Plato Rojo sobre Bayo, colección Malo. Proyecto arqueológico Izcuinapan-1, Amigos del Museo de San Miguel A.C.-INAH. 4b: Cajete Rojo sobre Bayo con base anular, fases San Miguel-Tierra Blanca. 4c: Plato Rojo sobre Bayo, fase Tierra Blanca, Cañada de la Virgen. 4d: Vasija trípode Borde Rojo decorada con trencilla, colección Malo, el acervo de Cañada de la Virgen tiene una prácticamente igual. 4e: Olla Blanco Levantado con borde acampanado, fase Tierra Blanca, Cañada de la Virgen. 4f: Ollita Valle de San Luis Polícromo, fase Tierra Blanca, col. Malo. Fotografías colección Malo: Ricardo Vidargas 2022. Fotografías acervo Cañada de la Virgen: Proyecto arqueológico Cañada de la Virgen.

Con respecto al San Miguel Rojo sobre Bayo, Braniff propone como rasgo evolutivo entre fases el cambio en el patrón de diseño en rojo. La arqueóloga señala que en la colección Malo se ha perdido la “X” que aparece en la fase San Miguel, junto con la aparición de un nuevo patrón de diseño que se basa en un haz central al que se agregan motivos a cada lado de forma especular (Figura 4a–c). La autora también señala la ausencia de escudillas de base anular en la colección Malo, forma que es diagnóstica de la fase San Miguel (Braniff Reference Braniff1999:101–102).
Sin embargo, los datos de las excavaciones San Miguel-1 y Cañada de la Virgen cambian la perspectiva de Braniff con respecto a la evolución de los materiales Rojo sobre Bayo. En Cañada de la Virgen podemos ver platos y cajetes con el patrón de diseño de un haz central, que la arqueóloga reconoce para la fase Tierra Blanca, pero también se localizó una escudilla de base anular y un plato con el patrón de diseño en “X” considerados por Braniff como diagnósticos de la fase San Miguel (Zepeda Reference Zepeda, Castañeda, Zepeda García Moreno, Cárdenas García and Torreblanca Padilla2007, Reference Zepeda2010).
Estos hallazgos en Cañada de la Virgen implican, en primer lugar, que los diseños de la fase San Miguel basados en una “X” se siguieron usando durante la fase Tierra Blanca junto con los nuevos diseños basados en un haz central y, en segundo lugar, que las escudillas con base anular no desaparecieron, también se continuaron usando y produciendo a lo largo de la fase Tierra Blanca. El cambio a la fase Tierra Blanca marcaría una evolución en los diseños con la aparición del patrón basado en un haz central, pero los diseños y formas (escudilla de base anular) de la fase San Miguel no desaparecen; se continuarán produciendo en la fase Tierra Blanca junto con las innovaciones de la fase.
En la excavación San Miguel-1 en los jardines del Instituto Allende en el Centro Histórico de San Miguel (Bejarano Reference Bejarano1977; Kelly Reference Kelly1982; Patterson Reference Patterson2007), Don Patterson encontró entierros con ofrendas que mezclaban cerámica local con floreros teotihuacanoides (Figura 3e–f). Según Emilio Bejarano (Reference Bejarano1977), los floreros serían de la fase Teotihuacan IV (550–650 d.C.). Sin embargo, los floreros con asa no existen en la ciudad de Teotihuacan (Cogwill Reference Cogwill2013); se han encontrado como ofrendas funerarias en Cerro Portezuelo (Figura 8:27) al sur de la cuenca de México, donde son fechados para el Epiclásico Temprano, 650–700 d.C., antes de la aparición del Coyotlatelco (Crider Reference Crider2011) y en Santa Cruz Atizapán en el Valle de Toluca (Figura 8:2) para la fase Tejalpa, 600/650–700 d.C., junto a un sahumador de mano (Kabata Reference Kabata2010; Sugiura Reference Sugiura and Solar2006). Estas cronologías corresponden con la fase Tierra Blanca 1 del Laja Alto (540–700 d.C.) (Tabla 4).
En las ofrendas de San Miguel-1 encontramos ollas Blanco Levantado sin borde acampanado y platos Rojo sobre Bayo con los diseños en “X”, ambos tipos de la fase San Miguel pero asociados a otros materiales que claramente corresponden a la fase Tierra Blanca: braseros decorados con picos, sahumadores de mano y una pipa. Estos datos nos indicarían que los nuevos diseños Rojo sobre Bayo de la fase Tierra Blanca y el borde acampanado con trencilla del Blanco Levantado se introducen hasta la segunda etapa de esta fase, Tierra Blanca II (700–900 d.C.), que es cuando los observamos en Cañada de la Virgen (Figura 4c y 4e).
Otra de las innovaciones en la fase Tierra Blanca es la aparición de tipos cerámicos que muestran interacciones del Laja con otras provincias del Bajío. El tipo que en el Laja ha sido reportado como Rojo Pulido (Martínez y Nieto Reference Martínez and Nieto1987; Zepeda Reference Zepeda2010) corresponde al tipo que Saint-Charles describió y denominó Paso Ancho Borde Rojo para la provincia Lerma del Bajío (Saint-Charles Reference Saint-Charles1990; Saint-Charles et al. Reference Saint-Charles, Flores, Durán, Pomédio, Pereira and Fernández-Villanueva2013). Es decir, la provincia Laja Alto y la provincia Lerma del Bajío, provincias vecinas, muestran cierta comunidad por el uso compartido de este tipo Rojo sobre Bayo que en la zona de estudio denominamos Laja Borde Rojo (Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023:280–281; Figura 4d).
En su estudio preliminar de 1972, Braniff incluye en el complejo Tierra Blanca al tipo Valle de San Luis Polícromo (Figura 4f). A pesar de que el Valle de San Luis no ha sido reportado en Cañada de la Virgen, nosotros hemos decidido incluirlo en la fase por tres factores. El primero es que en los recorridos de superficie del salvamento de la presa Allende, Braniff encuentra Valle de San Luis en por lo menos tres de los sitios arqueológicos de la zona de embalse (Braniff Reference Braniff1967). El segundo es que la colección Malo cuenta con un interesante acervo de vasijas de este tipo cerámico que requiere un análisis detallado, pues algunas de las piezas podrían ser imitaciones locales (Jiménez Reference Jiménez2020, comunicación personal 2022; Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023:281). El tercero es que, con base en recorridos de superficie, Brown (Reference Brown, Foster and Weigand1985) reporta cerámica Valle de San Luis en los sitios de Agua Espinosa, Tierra Blanca, Juan González y Cruz del Palmar (Figura 2), usualmente encontrado en conjunto con Blanco Levantado, Negativo y ocasionalmente pseudocloisonné (Brown Reference Brown, Foster and Weigand1985:224). Para Peter Jiménez, la presencia de este tipo cerámico en la zona señala que el Laja Alto fue una zona de traslape entre la esfera Bajío y la esfera Valle de San Luis (Jiménez Reference Jiménez2020, comunicación personal 2022; Figura 9).
La cerámica ceremonial pseudocloisonné (Figura 5f) es un tipo que indica que el Laja Alto fue parte de la gran esfera de interacción pseudocloisonné propuesta por J. Charles Kelley (Reference Kelley and Bell1974). El Laja Alto sería el límite oriental de la esfera (Figura 9). Braniff lo incluye en la fase Tierra Blanca por la presencia de un importante acervo de este tipo cerámico en la colección Malo Zozaya. Una de las copas pseudocloisonné de la colección fue registrada por Piña Chan en 1964 con procedencia del sitio de la Cruz del Palmar en el río San Damián. Además, contamos con el reporte de Brown de presencia de pseudocloisonné en sitios de San Miguel donde también encontró Valle de San Luis (Brown Reference Brown, Foster and Weigand1985:224; Figura 2).
Subcomplejo ceremonial fase Tierra Blanca. 5a: Sahumador de mano, colección Malo Zozaya. 5b: Brasero decorado con picos, colección Malo Zozaya. 5c: Urna antropomorfa polícroma, antes de 1972, ubicada actualmente en la Sala de Arqueología Izcuinapan, colección Malo Zozaya, foto: archivo Malo Zozaya. 5d: Pipa con soporte plataforma y rostro del Señor de las Tormentas frente a la cazoleta, fase Tierra Blanca, col. Malo, foto: archivo Malo Zozaya. 5e: Tapadera tipo Capiral, trípode, polícroma, decorada con picos, colección Malo Zozaya. 5f: Cajete de base anular con decoración al negativo y pseudocloisonné, fase Tierra Blanca, Sala de arqueología regional Izcuinapan, colección Malo Zozaya. Fotografías a, b, e y f: Ricardo Vidargas 2022.

El acervo pseudocloisonné de la colección Malo Zozaya muestra claras relaciones con la esfera Grillo-Sayula de Jalisco, cuenta con una olla con efigie en el borde tipo Estanzuela y con un cajete de base anular decorado al negativo y pseudocloisonné, ambos típicos de aquella región (Figuras 5f y 9): las relaciones de la esfera Grillo-Sayula con el Bajío ya habían sido reconocidas (Beekman Reference Beekman and Beekman2019; Jiménez Reference Jiménez2020; Ramírez Urrea et al. Reference Ramírez Urrea, Liot, Reveles, Schöndube, Pomédio, Pereira and Fernández-Villanueva2013).
Otro tipo diagnóstico de la fase Tierra Blanca, al igual que las pipas, son las urnas-efigie o urnas antropomorfas (Figura 5c). La colección Malo cuenta con un importante acervo de estas urnas: el registro del primer lote de esta colección tiene urnas provenientes de los sitios de Tierra Blanca, Cruz del Palmar y de otros sitios en San Miguel. En Cañada de la Virgen se encontraron tres urnas-efigie en el Complejo A –una de ellas era parte de la ofrenda del entierro 13, La Jerarca, el ancestro principal– y fragmentos de una o dos urnas en el Complejo B (Zepeda Reference Zepeda2005, Reference Zepeda, Castañeda, Zepeda García Moreno, Cárdenas García and Torreblanca Padilla2007, Reference Zepeda2010; Zepeda y Aveleyra, Reference Zepeda and Aveleyra2023:165–185). En la unidad Mo4 de Morales, Comonfort, Braniff encuentra una placa que formó parte del borde del tocado de una de estas urnas (Braniff Reference Braniff1999; Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023:168, ilustración 58).
Finalmente, Braniff incluye en el complejo Tierra Blanca los incensarios/braseros decorados con picos (tipo Abra Café Burdo), las tapaderas para sahumerios, las pipas y los sahumadores de mano (Braniff Reference Braniff1999; Figura 5). La arqueóloga señala que estos artefactos aparecerán más tarde en Tula, al igual que el Rojo sobre Bayo, el Blanco Levantado y el pseudocloisonné, sugiriendo que el Laja, y en específico el sitio de Tierra Blanca, “debió influir fundamentalmente en el desarrollo de Tula, Hidalgo” (Braniff Reference Braniff2008:34).
La gran diferencia entre la fase Tierra Blanca de la colección Malo, estudiada por Braniff, y el acervo de Cañada de la Virgen (Zepeda Reference Zepeda2014; Zepeda y Ferreiro Reference Zepeda and Ferreiro2007) es la ausencia, en este último sitio, de la cerámica Valle de San Luis Polícromo y la pseudocloisonné (Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023).
El acervo de Cañada de la Virgen cuenta con varios ejemplares de Blanco Levantado con borde acampanado y trencilla confirmando la propuesta de Braniff que señala estos dos rasgos como desarrollos distintivos de la fase. Este tipo, a diferencia del Rojo sobre Bayo sí aparece varios siglos antes en el Laja que en Tula, donde aparece en la fase Corral Terminal (Healan et al. Reference Healan, Cobean and Bowsher2021). El acervo Blanco Levantado del Laja Alto se distingue por la gran diversidad de formas, es un tipo que se encuentra de forma abundante en los contextos funerarios de Cañada de la Virgen. Estos factores han llevado a proponer que el Laja pudiera ser la región de origen de este tipo, habiendo importantes fuentes de caolín en la zona (Crespo Reference Crespo and Viramontes1996; Zepeda Reference Zepeda2010).
Con respecto a la cerámica San Miguel Rojo sobre Bayo, el panorama es distinto; el acervo de Cañada de Virgen y la excavación San Miguel-1 nos muestran que el patrón de diseño en “X” y las escudillas de base anular de la fase San Miguel no desaparecieron, sino que perduraron en la fase Tierra Blanca junto con los nuevos tipos y diseños de la fase. En el caso de San Miguel-1 observamos Rojo sobre Bayo estilo fase San Miguel junto con tipos de la fase Tierra Blanca y floreros teotihuacanoides del Epiclásico Temprano.
Por otro lado, Braniff señala como una de las innovaciones de la fase Tierra Blanca la decoración con trencilla o filete alrededor del cuerpo de vasijas Rojo sobre Bayo. En Morales, la arqueóloga encontró un tepalcate de este tipo en la capa estratigráfica superficiales de Mo6-trinchera II y por su posición lo consideró tardío, es decir, fase Tierra Blanca (Braniff Reference Braniff1999). El acervo de Cañada de la Virgen y la colección Malo cuentan con vasijas con trencilla del mismo tipo que el tepalcate hallado en Morales (Figura 4d; Zepeda Reference Zepeda2014; Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023).
Los otros tipos del complejo Tierra Blanca de Braniff también están presentes en Cañada de la Virgen: urnas-efigie, sahumadores, incensarios, tapaderas y pipas (Figura 5). Por su función, denominamos a estos últimos cinco tipos como el subcomplejo ceremonial del Laja Alto. Hay una correlación entre la fundación de los centros ceremoniales con patios hundidos y la aparición de este conjunto de artefactos para el culto. Por este motivo, consideramos a los tipos del subcomplejo ceremonial del Laja Alto, especialmente cuatro de ellos (las tapaderas parecen ser un tipo tardío), como el principal elemento diagnóstico para la fase Tierra Blanca (Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023:145–185; Tabla 3).
Tipos del subcomplejo ceremonial del Laja Alto. Elaborado por Alberto Aveleyra

Table 3 Long description
Se listan tipos ceramicos del subcomplejo ceremonial del Laja Alto en la fase Tierra Blanca, con columnas de Tipo ceramico, Sitios, Fechamiento mas temprano y Relaciones. Sahumadores de Mano aparecen en Morales, San Miguel 1, Canada de la Virgen, Tierra Blanca, Cruz del Palmar, otros sitios San Miguel y Cerro de los Remedios en Laja Bajo, con fechamiento mas temprano de 550 a 700 d. C. en San Miguel 1, y relaciones con Centro de Mexico, esfera Coyotlatelco y esfera Tolteca, y con Pue Tlax, Cholula y Xochitecatl, se menciona un fragmento en Morales en fase San Miguel tardio. Braseros tipo Abra, cilindrico, reloj de arena, antropomorfos y zoomorfos se registran en San Miguel 1, Canada de la Virgen, Tierra Blanca con tapa y Cerro de los Remedios en Laja Bajo con tapa, con fechamiento mas temprano de 550 a 700 d. C. en San Miguel 1, en Relaciones se indica Centro de Mexico, esfera Coyotlatelco y esfera Tolteca, y se menciona ausencia de braseros Tlaloc en el Laja y sustitucion por urnas Mimixcoa. Pipas se reportan en Morales, San Miguel 1, Canada de la Virgen, Tierra Blanca, Cruz del Palmar y otros sitios San Miguel, con fechamiento mas temprano de 550 a 700 d. C. en San Miguel 1, las Relaciones incluyen una red de distribucion en sitios de Guanajuato, Michoacan, Queretaro e Hidalgo, ademas de Tula y Chichen Itza, y menciones a Pipas Venado en Culiacan y Guasave, Sinaloa, y una pipa miniatura al negativo soporte voluta en Buenavista, San Luis Potosi. Urnas Efigie aparecen en Morales, Canada de la Virgen, Tierra Blanca, Cruz del Palmar y otros sitios San Miguel, con fechamiento mas temprano de 640 a 720 d. C. en Canada de la Virgen, asociado a una ofrenda ceramica del entierro 13, en Relaciones se describe pintura ocular negra en todas las efigies y se mencionan Mixcoatl, los 400 mimixcoa y el gentilicio tay sami nuu. Tapaderas tipo Capiral tipo tardio se registran en Canada de la Virgen, Cruz del Palmar y otros sitios San Miguel, con fechamiento mas temprano de 800 a 1000 d. C. en la fase Tepetate de Apatzingan, Michoacan, y se indica que no hay fechamiento local asociado, las Relaciones citan sitios de Apatzingan, sitios de la esfera Lupe en Michoacan y cuatro sitios en el Lago de Chapala, Jalisco. Ceramica pseudo cloisonne se reporta en sitios de Cruz del Palmar y Tierra Blanca en el rio San Damian, con fechamiento mas temprano de 700 a 1050 d. C. con signo de interrogacion, las Relaciones mencionan esfera de interaccion cloisonne, esfera Grillo Sayula y El Coporo de la esfera Valle de San Luis.
Fuentes: Bejarano Reference Bejarano1977; Braniff Reference Braniff1999; Brown Reference Brown, Foster and Weigand1985; Castillo Reference Tejero and Noemi1963; Cruces Reference Cruces2015; Dumond y Muller Reference Dumond1972; Fernández-Villanueva Reference Fernández-Villanueva and Zárate2001, Reference Fernández-Villanueva2015; Jiménez Reference Jiménez2020; Kelly Reference Kelly1947; Patterson Reference Patterson2007; Santibáñez Reference Santibáñez1964; Solar Reference Solar2002; Zepeda Reference Zepeda2010, Reference Zepeda2014; Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023.
El ajuste a la fase Tierra Blanca
En las excavaciones de Morales, Braniff no pudo encontrar una secuencia estratigráfica completa, con las tres fases y, especialmente, una con la transición de la fase San Miguel a la fase Tierra Blanca. En la unidad Mo4, la arqueóloga encuentra materiales de la fase Tierra Blanca en una capa y en superficie, pero el resto de las capas fueron estériles.
Sin embargo, si se revisan los informes de la excavación (Braniff Reference Braniff1992, Reference Braniff1999), se verá que en la trinchera II de Mo6, hay materiales de las tres fases, aunque los de la fase Tierra Blanca son mínimos, sólo tres tiestos: se trata de materiales que no se encontraron en la fase San Miguel de las otras unidades. Braniff considera a dos de ellos como tardíos, es decir, fase Tierra Blanca (los tiestos de una pipa y de una olla con trencilla) que se ubicaron en la capa 1. El tercer elemento, el tiesto de un sahumador de mano, fue localizado en la capa 2 y la arqueóloga lo consideró por esto fase San Miguel; sin embargo, fue el único tiesto de sahumador hallado en las excavaciones y se encontró en la misma trinchera que los otros dos materiales Tierra Blanca.
Dos de estos tres materiales forman parte del subcomplejo ceremonial de la fase Tierra Blanca: la pipa y el sahumador. A estos materiales se suman los encontrados en Mo4: otra pipa y una placa de barro que formó parte del tocado o penacho de una urna-efigie. Así que, si bien no se recuperaron muchos materiales de la fase Tierra Blanca en las excavaciones de Morales, se tienen tres de los cinco tipos del subcomplejo ceremonial. Dos de ellos en contextos con materiales de las otras dos fases, el sahumador y la pipa de Mo6, encontrados en un sistema construido de terrazas que conducían a la cima de una loma donde la arqueóloga localiza arquitectura ceremonial en piedra (fase Tierra Blanca) (Braniff Reference Braniff1992; Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023).
Braniff define la fase Tierra Blanca con base en los pocos elementos encontrados en Morales y en el análisis de los materiales de la colección Malo Zozaya. Por este motivo, la arqueóloga señala que se trata de la hipotética fase Tierra Blanca. Sin embargo, el panorama es distinto el día de hoy gracias a las investigaciones en Cañada de la Virgen, que cuenta con una veintena de fechamientos por carbono (Zepeda Reference Zepeda2010, Reference Zepeda and Carlín Vargas2018; ver Tabla 2).
Para hacer el ajuste cronológico de la fase Tierra Blanca hay que tomar en cuenta varios factores:
(1) La asociación entre la fase Tierra Blanca y los patios hundidos y, por este motivo, la propuesta de Braniff de sincronizar el final de la fase San Miguel con el inicio de la arquitectura ceremonial de patios hundidos. Por los fechamientos de Cañada de la Virgen hoy sabemos que los inicios locales de la arquitectura de patios hundidos no están en el 300 d.C. sugerido por Braniff, sino alrededor del 540 d.C., la fecha más temprana para el sitio.
(2) Los tipos y variedades propuestos por Braniff para la fase Tierra Blanca de la colección Malo están presentes en Cañada de la Virgen, con excepción de los tipos Valle de San Luis y el pseudocloisonné (reportados para otros sitios del Laja Alto). Sin embargo, estos dos últimos tipos han sido reportados para sitios del río San Damián.
(3) Los tipos del subcomplejo ceremonial del Laja Alto se han registrado tanto en el Complejo A como en el Complejo B de Cañada de la Virgen; ambos son estructuras con patios hundidos. Los tipos del subcomplejo ceremonial también están presentes en Morales, Comonfort, en la excavación San Miguel-1, en el lote proveniente de Tierra Blanca de la colección Malo registrado por Piña Chan, en el lote proveniente de los sitios de Cruz del Palmar y en el lote de San Miguel del mismo acervo. Al menos dos de los tipos del subcomplejo ceremonial también han sido reportados para el sitio arqueológico de Cerro de los Remedios en Comonfort, sitio que se ubica ya dentro del Laja Bajo, en la frontera con el Laja Alto (Cruces Reference Cruces2015; Santibáñez Reference Santibáñez1964; Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023:148; Figura 1).
(4) En Cañada de la Virgen, el fechamiento más temprano asociado a cerámica es 640—720 d.C. y corresponde a la ofrenda del entierro 13.
Por la correlación entre arquitectura ceremonial de patios hundidos y el complejo Tierra Blanca, en principio se puede proponer el fechamiento más temprano para Cañada de la Virgen, 540–660 cal d.C., como punto de inicio de la fase Tierra Blanca.
Sin embargo, existe un vacío temporal entre el inicio de fase (540 d.C.) y los materiales cerámicos con el fechamiento más temprano para el sitio, 640—720 cal d.C., a lo que se suma un vacío más amplio entre esos materiales fechados para Tierra Blanca y el final de la fase Morales e inicio de la fase San Miguel en Morales, 430 d.C.
Para hacer frente a estos asuntos sale a nuestra ayuda la excavación San Miguel-1. Si bien no se hicieron fechamientos absolutos en San Miguel-1, excavación de una pequeña unidad doméstica donde se localizaron cinco entierros, estos fueron fechados indirectamente por los materiales asociados, en específico, varios floreros teotihuacanoides encontrados junto a cerámica local (Bejarano Reference Bejarano1977).
Lo interesante de la cerámica local encontrada en San Miguel-1 es que no vemos los nuevos estilos que se observan en Cañada de la Virgen para la fase Tierra Blanca 2; en su lugar vemos platos Rojo sobre Bayo y ollas Blanco Levantado estilo fase San Miguel junto con materiales del subcomplejo ceremonial que indicarían la fase Tierra Blanca: braseros decorados con picos variedad reloj de arena, sahumadores de mano y una pipa. Esto indicaría la fase Tierra Blanca 1 (550–700 d.C.).
Junto con estos elementos locales se encontraron varios floreros con asa que ya vimos que en la cuenca de México y en el Valle de Toluca se han fechado para el Epiclásico Temprano, 600/650–700 d.C. (Cogwill Reference Cogwill2013; Crider Reference Crider2011; Sugiura 2006; Tabla 4; Figura 1b). Estos floreros teotihuacanoides mostrarían interacciones entre el Laja Alto, el sur del Valle de México y el Valle de Toluca (Figura 8). En los tres lugares se usaron como ofrendas funerarias por un breve periodo después del colapso teotihuacano, un tema que merece investigarse más.
Secuencias cronológicas del Laja Alto, Acámbaro, Cerro Barajas, Toluca, Teotihuacan, Centro de México y Tula. Elaborado por Alberto Aveleyra

Table 4 Long description
Se incluyeron datos de la tabla en la informacion recibida. No se pueden identificar encabezados de columnas, etiquetas de filas, unidades, periodos, ni valores numericos o textuales. Tampoco es posible describir comparaciones, tendencias o relaciones entre regiones o secuencias cronologicas sin el contenido de las celdas. Para generar una descripcion accesible, se necesita el texto completo de la tabla o una captura legible con sus encabezados y celdas.
Los datos de la cerámica de San Miguel-1 indicarían que los materiales corresponden a la fase Tierra Blanca 1 (550–700 d.C.). Este fechamiento para San Miguel-1 corresponde con los fechamientos por carbono más tempranos para Cañada de la Virgen, 540–660 cal d.C. y 540–670 cal d.C., ambos sin cerámica asociada. En la Tabla 2 se integran los principales fechamientos que tenemos para la provincia Laja Alto ordenados cronológicamente: Morales, San Miguel-1 y Cañada de la Virgen (Bejarano Reference Bejarano1977; Braniff Reference Braniff1998, Reference Braniff1999; Nieto Reference Nieto1997; Zepeda Reference Zepeda2010, Reference Zepeda and Carlín Vargas2018).
El ajuste propuesto para la fase Tierra Blanca establece una cronología que va de 540 a 1050 d.C., en vez del 300–900 d.C. de la propuesta de Braniff. Dividimos la fase Tierra Blanca en tres etapas con base en las etapas constructivas detectadas en Cañada de la Virgen (y las diferencias cerámicas con San Miguel-1), la primera de 540 a 700 d.C., la segunda, el apogeo, de 700 a 900 d.C. y la tercera etapa de 900–1050 d.C., cuando ocurre el abandono final de la región (Zepeda Reference Zepeda2010; Tabla 1, 2, 4 y suplementarias).
En la fase Tierra Blanca, el Laja Alto está incorporado a las redes de distribución de obsidiana de Ucareo/Zinapécuaro (Figura 1). El 90% de las navajillas prismáticas analizadas por Martínez y Nieto, provenientes de 90 sitios, fueron manufacturadas con obsidiana gris de esta fuente (Martínez y Nieto Reference Martínez and Nieto1987:165–169). Las redes también se observan en el material malacológico con 13 especies distintas identificadas en el acervo de la colección Malo Zozaya, la mitad de las especies proveniente del Pacífico, la otra mitad del Golfo de México (Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023:257–258).
Todavía entendemos poco la fase Tierra Blanca 3, que abarca la primera mitad del Posclásico Temprano, 900–1050 d.C. Es el periodo en que emergen y se desarrollan las redes toltecas (900–1200 d.C.) y la fase en la que los grupos agricultores que habitaron el Laja Alto a lo largo de un milenio abandonan la región definitivamente (1050 d.C.).
Aparentemente en el reajuste de redes del Epiclásico al Posclásico (Jiménez Reference Jiménez, Pomédio, Pereira and Fernández-Villanueva2013), el Laja Alto logró participar sólo tangencialmente en las redes de intercambio tolteca. No se tiene registrada presencia de Plumbate: este tipo diagnóstico de las redes toltecas sólo se ha reportado en el sitio de Madre Vieja en el cercano Comonfort (Braniff y Nieto Reference Braniff and Nieto1989; Nieto Reference Nieto1993b; Figura 1). Sin embargo, la pipa-Tlaloc (Figura 5d), deidad ausente en la región en el Epiclásico, estaría indicando que el Laja Alto sí participó en estas redes posclásicas: una pipa muy parecida fue encontrada en Chichén Itzá y pipas-venado como las del Laja se reportan para este periodo en Culiacán y Guasave, Sinaloa (Porter Reference Porter1948; Figura 9).
Existe la posibilidad de que en el reajuste de redes del Epiclásico al Posclásico, las élites lajeñas, para asegurar su incorporación a las nuevas redes, tuvieran que participar en la fundación del cercano centro ceremonial tolteca de El Cerrito. Y que la población del Laja Alto se hubiera desplazado gradualmente a este lugar, ubicado a tan solo 85 km de distancia o diecinueve horas caminando. El Cerrito experimentará un importante crecimiento poblacional y entrará en su periodo de apogeo precisamente a inicios del Posclásico Temprano (Nielsen et al. Reference Nielsen, Christophe, Fiorella, Stanton, Taube, Coltman and Camacho2023; Valencia Reference Valencia2011; Figura 1).
La fase Tierra Blanca: Cañada de la Virgen podría ser Colhuacan Chicomoztoc
En la introducción planteamos que uno de los fundamentos del MMMANICO fue una interpretación particular (la de Jiménez Moreno) de las fuentes nahuas que relatan que sus ancestros “salieron” desde un lugar de origen o santuario de peregrinación norteño denominado Colhuacan y/o Chicomoztoc. Planteamos también que estos relatos no hablan de migraciones masivas sino de movimientos de grupos pequeños a lo largo de varios siglos. En algunos casos, claramente se habla sobre migraciones de larga duración desde el Lugar de las Siete Cuevas, donde primero se hacen ritos y ceremonias. Pero en otros, las fuentes parecen referirse más bien a peregrinaciones, esto es más evidente cuando se incluyen las fuentes no-nahuas sobre este lugar (Figura 10).
Sumado a estos datos de las fuentes, desde la perspectiva de la lingüística histórica, se ha propuesto desde 1999 que el Bajío y el Laja Alto pudieron ser las zonas donde habitaron inicialmente grupos proto-nahuas (Figura 10) que después se habrían desplazado a otras regiones, dando lugar al náhuatl oriental y el náhuatl occidental que se hablan en distintas partes del territorio mesoamericano (Beekman y Christensen Reference Beekman and Christensen2003; Hill Reference Hill and Beekman2019; Pharao Reference Pharao and Yañez2020; Pharao y Helmke Reference Pharao and Helmke2025; Wright Reference Wright, Williams and Weigand1999). Retomamos esta información histórica y lingüística porque se relaciona con nuevos datos provenientes de Cañada de la Virgen (540–1050 d.C.; Figuras 1, 2, 6, 7 y 10).
Esta zona arqueológica cuenta con dos entierros singulares: el E5 y el E13. Ambos entierros se localizaron en el Complejo A: el E5 en el Cuarto 3 Sur y el E13, el entierro principal del sitio, en el interior del Templo Rojo, ubicado en la cima del basamento piramidal del complejo (Zepeda Reference Zepeda2010; Figura 6b). Según los fechamientos realizados en 2006, la muerte de ambos personajes habría ocurrido mil años antes de que fueran enterrados en Cañada de la Virgen (fechamientos 1 y 2 de Tabla 2 y suplementarias). Esto indicaría que nos encontramos ante dos ancestros que murieron en el periodo Preclásico y fueron preservados hasta que fueron inhumados en la zona arqueológica en el periodo Epiclásico (Zepeda Reference Zepeda2010).
Izquierda arriba: Capilla de indios construida sobre sitio arqueológico ubicado estratégicamente en el acceso a las Siete Cañadas (ver figura 2). El recuadro rojo en la pared muestra la ubicación de la pintura mural (figura 10). Fotografía: Alberto Aveleyra, 17 agosto 2020. Izquierda abajo: Complejo A, zona arqueológica Cañada de la Virgen. Fotografía: Alberto Aveleyra. Derecha: Mapa de la microcuenca de las Siete Cañadas y sus rutas de acceso. En morado: ruta ceremonial de acceso a Cañada de la Virgen desde el sitio arqueológico de Ciénaga de Juana Ruiz. Recorrido de 13 km aprox. La ruta sigue el cauce principal de salida de la microcuenca. En negro: ramal que sale del sitio entre 3ª y 4ª cañada. En naranja: ruta por los parteaguas orientales desde Ciénaga de Juana Ruiz y Tlaxcalilla. Mapa: Artesanos del Tiempo. Elaborado por Manuel Dueñas con información de Aveleyra Reference Aveleyra, Cruz and Camarillo2022, Reference Aveleyra2024.

Estos datos funerarios indicarían una tradición de veneración ancestral en Cañada de la Virgen y esto nos hace recordar uno de los nombres del lugar de origen norteño de los pueblos nahuas consignado en la mayoría de las fuentes históricas (ver Navarrete Reference Navarrete2012): Colhuacan, topónimo que se traduce al español como “Donde tienen Ancestros”.
Si la evidencia cronológica del E5 y el E13 es correcta, indicaría que, arqueológicamente, Cañada de la Virgen es un lugar donde tienen ancestros. Sin embargo, para poder afirmar que la zona arqueológica podría ser Colhuacan tendríamos que confirmar que se trata de personajes nahuas.
Como parte de los estudios genéticos que se realizan a los entierros de Cañada de la Virgen, Daniela Orozco hizo una comparación con una base de datos de grupos indígenas actuales, aplicando estadísticas F3 en su forma (Chinos Han, Cañada de la Virgen, Población Mexicana) para encontrar la población actual con la que cada uno de los individuos antiguos estudiados guarda mayor afinidad genética. Los resultados de las estadísticas F3 muestran que el entierro 13, el entierro principal, junto con otros tres de los seis individuos analizados mediante genoma completo, muestran una mayor afinidad genética con grupos nahuas contemporáneos (Orozco Reference Orozco Pérez2024, comunicación personal 2025; Orozco et al. Reference Orozco Pérez, Villa-Islas, Nieves-Colón, Ávila-Arcos, Montiel, Zepeda García Moreno, Moreno-Estrada and Sandoval2023). Esto señalaría que Cañada de la Virgen fue un sitio con población nahua, es decir, Cañada de la Virgen pudo ser Huey Colhuacan, el lugar de origen norteño referido en las fuentes y este topónimo funcionaría como descriptor de la función ritual funeraria de la zona arqueológica que sería un lugar donde tienen ancestros nahuas.
Por otro lado, los datos también correlacionan a la zona arqueológica con otro topónimo asociado al lugar de origen norteño de los nahuas: Chicomoztoc. Los estudios del paisaje procesional de la zona arqueológica Cañada de la Virgen (Aveleyra Reference Aveleyra, Cruz and Camarillo2022, Reference Aveleyra2024) indican que se encuentra ubicada dentro de una microcuenca hidrográfica que tiene como rasgo distintivo un sistema de siete cañadas interconectadas que es atravesado por el cauce principal de salida de la microcuenca (Figuras 2 y 6):
El patrón de asentamiento en el área se puede denominar de cuenca: los sitios arqueológicos tienen como ejes de asentamiento los parteaguas y el cauce principal de la subcuenca/microcuenca, mostrando que lo que se controla y consagra con la arquitectura ceremonial prehispánica es el territorio de las siete cañadas. Este patrón de asentamiento de cuenca parece estar asociado al concepto indígena de altepetl, cerro del agua, concepto que sirvió para denominar a una entidad política y su territorio. Los sitios arqueológicos serían la expresión arquitectónica de esa entidad política, de ese altepetl, que controló y consagró el territorio de la microcuenca de las siete cañadas entre 540 y 1050 d.C. (Aveleyra Reference Aveleyra2024:73)
Cañada de la Virgen se ubica estratégicamente en las cercanías del lugar de origen del cauce principal de salida de la microcuenca, en la cabezada de la séptima cañada (Figuras 2 y 6). Los peregrinos que visitaban la zona arqueológica en el Epiclásico y Posclásico Temprano usaban el cauce principal de salida de la microcuenca como vía de acceso ceremonial; las procesiones seguían el arroyo en pos de su origen, atravesando el “útero” de siete cañadas (hay un sitio arqueológico en el acceso, otro entre la tercera y la cuarta, y otro entre la cuarta y la quinta cañada) hasta el fondo de la séptima, donde la calzada ceremonial del Complejo A los llevaba a la zona arqueológica (Aveleyra Reference Aveleyra, Cruz and Camarillo2022, Reference Aveleyra2024; Zepeda y Aveleyra Reference Aveleyra, Cruz and Camarillo2022, Reference Zepeda and Aveleyra2023; Figura 6).
Estos datos topográficos, hidrográficos y de asentamiento asociados al paisaje procesional de la zona arqueológica Cañada de la Virgen, ubicada en la séptima de siete cañadas, indican que el sitio pudo tener el nombre nahua Chicomoztoc. Tradicionalmente, este topónimo nahua se ha traducido como “El Lugar de las Siete Cuevas”; sin embargo, una observación importante es que si bien en el diccionario de Molina del siglo XVI, la palabra náhuatl oztotl se traduce como “cueva o escondrijo, escondrijo de fieras” (Gran Diccionario Náhuatl), tenemos el caso de otra variante del náhuatl, la de San Miguel Tzinacapan, en la Sierra Norte de Puebla, donde la palabra oztoc se traduce como “donde se hunde la tierra, precipicio, derrumbamiento de tierra” (Gran Diccionario Náhuatl). En esta variante de la Sierra Norte de Puebla, Chicomoztoc tendría como traducción “Siete Precipicios”, topónimo que funciona perfectamente como descriptor geográfico del paisaje procesional de siete cañadas. Las fuentes quiché llaman al lugar Vucub Pec-Vucub Sivan, “Siete Cuevas-Siete Barrancas” (Recinos Reference Recinos1993), otro topónimo que funciona como descriptor del paisaje procesional del sitio.
La fase Chicomoztoc colonial: Una capilla de indios y su pintura de Colhuacan Chicomoztoc Altepetl en el acceso a las siete cañadas
En los recorridos de superficie realizados en el estudio del paisaje procesional de Cañada de la Virgen se localizó un sitio arqueológico contemporáneo, fase Tierra Blanca, estratégicamente ubicado en la zona de acceso al “útero” de siete cañadas. En tiempos coloniales, se construyó una capilla de indios sobre el sitio arqueológico epiclásico. La capilla está destruida, pero en uno de sus muros se conserva una pintura con los glifos nahuas de Colhuacan Chicomoztoc Altepetl, “El altépetl de las Siete Cuevas/Precipicios, donde tienen Ancestros” (Figuras 6a, 6c y 7). La pintura nos estaría indicando que los indios conquistadores provenientes del centro de México, aliados a los españoles y fundadores de San Miguel de los chichimecas en el siglo XVI, identificaron la microcuenca hidrográfica de las siete cañadas y a la zona arqueológica Cañada de la Virgen con el altépetl de Colhuacan Chicomoztoc de sus tradiciones orales y escritas (Aveleyra Reference Aveleyra, Cruz and Camarillo2022, Reference Aveleyra2024). Esta es información colonial que confirma lo que nos muestran los datos arqueológicos epiclásicos del apartado anterior.
Izquierda: Fotografía de la pintura mural de Colhuacan Chicomoztoc en la capilla de indios/sitio arqueológico en el acceso a las Siete Cañadas (ver figuras 4 y 9), Alberto Aveleyra, 17 de agosto 2020. Derecha: Reconstrucción de los colores de la pintura mural y propuesta de lectura del bloque jeroglífico. Modificado a partir del original en Sala de arqueología regional Izcuinapan, Museo Histórico Casa de Allende, Amigos del Museo de San Miguel A.C.-INAH. Elaborado por Alberto Aveleyra.

Al darse cuenta de que estaban en el lugar de origen norteño al que sus ancestros habían peregrinado, los conquistadores indígenas del siglo XVI conmemoraron el hallazgo sumando una nueva etapa constructiva sobre el antiguo templo, modificando el sitio arqueológico. En la pintura mural de la nueva capilla indo-cristiana construida sobre el templo epiclásico, escribieron los antiguos topónimos nahuas del lugar.
Denominamos la fase de la capilla como Chicomoztoc colonial, 1550/1600–1800? (Tabla 5). En Cañada de la Virgen, una muestra proveniente del Complejo B arrojó un fechamientos tardío, siglos XVII–XVIII (18 de la Tabla 2 y suplementarias), que probablemente indica actividad ritual en el sitio en esta fase indo-cristiana Chicomoztoc colonial.
Secuencia cronológica sugerida para el sitio arqueológico-capilla de indios ubicado en el acceso a las siete cañadas. Elaborado por Alberto Aveleyra

Table 4 Long description
La columna titulada, Sitio Capilla Siete Canadas Laja Alto, organiza periodos culturales junto a una escala vertical de anos. La escala lista 1800, 1750, 1700, 1650, 1600 y 1550, luego 1050, 1000, 950, 900, 850, 800, 750, 700, 650, 600 y 550. En el tramo superior aparece, Chicomoztoc colonial, con el rango 1550 o 1600 a 1800 d. C. En la fila de 1550 se indica, Hiatus. En el tramo inferior aparece, Tierra Blanca, con el rango 540 a 1050 d. C.
El hallazgo de la capilla es sumamente significativo con respecto al espinoso asunto de la correlación fuentes históricas-arqueología. En este lugar esa correlación se convierte en evidencia empírica: en un dato híbrido arqueológico-histórico, una fase constructiva colonial de un sitio que cuenta con otra serie de datos, pero epiclásicos-posclásicos, que señalan la correlación con los topónimos Colhuacan y Chicomoztoc, ambos pintados en los murales de la capilla de indios.
Los datos presentados indican que la zona arqueológica Cañada de la Virgen pudo ser el lugar referido en las fuentes históricas nahuas como Colhuacan Chicomoztoc y en las de otros grupos como “El Lugar de las Siete Cuevas/Barrancas/Peñascos”.
El topónimo Colhuacan, “Donde tienen Ancestros”, funciona como descriptor de la función ritual-funeraria de la zona arqueológica (probables ancestros, E5 y E13). El topónimo nahua Chicomoztoc “Siete Precipicios/Cuevas” y el quiché Vucub Pec-Vucub Sivan “Siete Cuevas-Siete Barrancas” funcionan como descriptores geográficos del paisaje procesional de siete cañadas.
Discusión: El Laja Alto y el Centro de México, más alla del modelo de migraciones masivas norteñas con indicador Coyotlatelco
Fue el arqueólogo José Luis Lorenzo (Reference Lorenzo, Mirambell and Pérez1957 [1991]) el primero que, con base en el informe de Ponciano Salazar sobre San Miguel de Allende y sus propias investigaciones en Comonfort y Dolores Hidalgo, publica un artículo donde se propone que la cerámica del río Laja (Alto) es cerámica tolteca. También es el primero que propone que debido a una sequía hubo movimientos migratorios desde Jalisco-Zacatecas-Bajío-Laja, que provocaron el abandono de esas regiones y que los migrantes se dirigieron hacia Tula y el centro de México (Lorenzo Reference Lorenzo, Mirambell and Pérez1957 [1991]:59–67).
Lorenzo propone como orígenes de la cerámica Tula-Mazapa del centro de México la cerámica de dos regiones que por eso denomina “toltecas”: la zona tolteca 1 en Zacatecas y Jalisco, región de origen de la cerámica pseudocloisonné, y la zona tolteca 2, el Bajío (el Laja incluido) con un complejo cerámico que considera afín al Tula-Mazapa. Lorenzo es el primero que propone que las poblaciones de las zonas de cerámica tolteca 1 y 2, Zacatecas-Jalisco y Bajío-Laja, migraron a Tula y el centro de México, teniendo como causa principal de estos movimientos poblacionales la de cambios climáticos que generaron fuertes sequías en las tierras norteñas. Lorenzo pensaba que todo esto había ocurrido en el Posclásico Temprano (Lorenzo Reference Lorenzo, Mirambell and Pérez1957 [1991]:65–66).
Sabemos que Jorge R. Acosta y Ponciano Salazar, en cambio, pensaban que los sitios del Laja (Alto) eran resultado de una avanzada desde Tula, Hidalgo, hacia los sitios norteños, también en el Posclásico Temprano, y Jiménez Moreno y Kirchhoff pensaban igual que ellos (en Braniff Reference Braniff1992; Jiménez Moreno Reference Jiménez Moreno, Jiménez and Corona1959:Mapa 6; Kirchhoff Reference Kirchhoff, Monjarás-Ruiz and Pérez-Rocha1962; Malo Zozaya y León de Vivero Reference Malo Zozaya and de Vivero1963).
Las excavaciones de Braniff en Morales, Comonfort, cambian el panorama. La arqueóloga encuentra el complejo cerámico local que, desde 1956, Salazar, Acosta, Lorenzo y Piña Chan habían denominado “tolteca”, con los tipos Rojo sobre Bayo y Blanco Levantado, pero en una estratigrafía que lo muestra como inmediatamente posterior a un primer complejo cerámico local claramente asociado, no a la tradición tolteca del centro de México, sino a la tradición Chupícuaro del Valle de Acámbaro, en Guanajuato, una tradición del periodo Preclásico (600–100 a.C.; Figura 2; Tabla 4).
A partir de estos datos, Braniff (Reference Braniff1965) propone que “los grupos cuya tradición cerámica se presenta en Tula, Hidalgo, estaban viviendo en esta área (el Laja) a principios de la época Clásica, es decir, inmediatamente después de Teotihuacan 1” (Braniff Reference Braniff1965:13). Y desde el Laja habrían emigrado hacia la futura capital tolteca en Hidalgo. Un año más tarde, en 1966, en la Mesa de la Sociedad Mexicana de Antropología, Braniff (Reference Braniff and Ruz1972) propone la primera secuencia arqueológica de Guanajuato (río Laja) y su correlación con la del centro de México, secuencia a la que años después hace algunos cambios menores, pero que en términos generales permanece igual (Braniff Reference Braniff1998, Reference Braniff1999).
El trabajo de Braniff tendría un importante impacto en el análisis del Coyotlatelco realizado por Rattray (Reference Rattray and Paddock1966), quien señala que Jiménez Moreno propone que el Coyotlatelco pudo haber sido hecho por migrantes otomíes, algo que la arqueóloga también consideraba posible. Pero, basada en las informaciones de Braniff, Rattray sugiere que el Rojo sobre Bayo del río Laja podría ser el antecedente cronológico y prototipo estilístico tanto del Coyotlatelco como del Mazapa: el tipo norteño era anterior y mostraba un estilo más “burdo” que el estilo del Coyotlatelco (Rattray Reference Rattray and Paddock1966).
La secuencia cronológica de Braniff (que se basa en el descarte del fechamiento que aquí consideramos válido para el final de la fase Morales, 427 +/- 33 cal d.C.) era uno de los fundamentos que sostenían el modelo de migraciones masivas norteñas en la interpretación de la aparición del Coyotlatelco en el centro de México: el San Miguel Rojo sobre Bayo como un proto-Coyotlatelco y proto-tolteca, un antecedente muy antiguo del Rojo sobre Bayo Coyotlatelco del centro de México, pues en la secuencia del Laja este tipo aparecía antes de principios de nuestra era y en la del centro de México aparecía unos siete siglos después.
Sin embargo, el ajuste cronológico aquí propuesto muestra que el San Miguel Rojo sobre Bayo estaría apareciendo no en el 100 a.C. sino alrededor del 430 d.C. El reciente ajuste a la secuencia de la región de Tula (Healan et al. Reference Healan, Cobean and Bowsher2021) nos muestra que el Coyotlatelco estaría apareciendo en Tula Chico antes de lo que se creía, en 400–600 d.C. (Tabla 4). Esta aparición temprana del Coyotlatelco también ocurría en Chalco, en el sur del Valle de México (Healan et al. Reference Healan, Cobean and Bowsher2021; Parsons et al. Reference Parsons, Brumfiel and Hodge1996). Ambos sitios se ubican en la zona que se encontraba bajo control directo de Teotihuacan, Tula en el extremo norte y Chalco en el extremo sur (Figura 8:3, 26).
Mapa de las redes teotihuacanas, 400-600 d.C., según Peter Jiménez (Reference Jiménez2018, Reference Jiménez2020). Se agrega el Laja Alto a la propuesta de Jiménez: apéndice punteado, núm. 25. Mapa: cortesía Peter Jiménez.

El Coyotlatelco estaba apareciendo en estos dos sitios de la zona nuclear del sistema teotihuacano en la misma fase que el San Miguel Rojo sobre Bayo en el Laja Alto y del Cantinas Rojo-Naranja en Acámbaro y el sureste de Guanajuato, tipo que se propuso recientemente como predecesor del Coyotlatelco de Tula (Hernández y Healan Reference Hernández, Healan and Beekman2019:97).
El ajuste cronológico del Laja Alto aquí propuesto y el ajuste propuesto para la región de Tula (Healan et al. Reference Healan, Cobean and Bowsher2021) muestran que ni el San Miguel Rojo sobre Bayo de la fase San Miguel del Laja Alto, ni el Cantinas Rojo-Naranja de la fase Perales del sur de Guanajuato son antecedentes del Rojo sobre Bayo Coyotlatelco de la región de Tula o de Chalco, sino que los tres tipos cerámicos están apareciendo sincrónicamente en las tres regiones.
Esto nos indicaría que el Coyotlatelco no aparece porque una población abandona el Laja Alto o el sur de Guanajuato migrando y llevando este tipo hasta Tula y el centro de México, sino que el uso de estos tipos cerámicos bicolor en las tres regiones se debe a otro tipo de interacción social entre ellas, algo que exploraremos más adelante.
Antes de continuar, es importante apuntar que con respecto a las similitudes y diferencias estilísticas entre el San Miguel Rojo sobre Bayo y el Coyotlatelco, que se pensaba eran indicador de un prototipo y una evolución desde el burdo San Miguel hasta el elegante Coyotlatelco, hay que esperar los resultados de la investigación de maestría de la arqueóloga Cinthia Martínez (UNAM) quien está comparando las cadenas operativas de producción cerámica entre el Coyotlatelco de Hacienda Metepec, Teotihuacan, y el San Miguel Rojo sobre Bayo de las excavaciones de Braniff en Morales, Comonfort, y de la colección Malo Zozaya (Martínez, comunicación personal 2025).
La aparición sincrónica de tipos Rojo sobre Bayo parece ser un indicador del alto nivel de interacción entre grupos de élite incorporados a las redes teotihuacanas y también un indicador del nacimiento de un nuevo escenario sociopolítico macrorregional (Solar Reference Solar, Stanton, Taube, Coltman and Camacho2023:795; Figura 9).
Mapa de esferas culturales y redes de interacción del Laja Alto en el periodo Epiclásico. Elaborado por Manuel Dueñas y Alberto Aveleyra con datos de Jiménez Reference Jiménez2020, comunicación personal 2022; Solar Reference Solar2002; Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023. Artesanos del Tiempo.

Recordemos que la transición del complejo Mixtlán-Morales a complejos que incluyen tipos diagnósticos Rojo sobre Bayo ocurre de manera sincrónica en toda las provincias norteñas incorporadas a las redes de bienes de prestigio e información teotihuacanas (Jiménez Reference Jiménez2020; Pomédio et al. Reference Pomédio, Pereira and Fernández-Villanueva2013; Saint-Charles et al. Reference Saint-Charles, Flores, Durán, Pomédio, Pereira and Fernández-Villanueva2013; Figura 8). Algo que nos estaría indicando el alto nivel de interacción, comunicación y coordinación entre las élites norteñas incorporadas a las redes de Teotihuacan.
Las interacciones del Laja Alto con Teotihuacan
Hemos recopilado una serie de datos que permiten proponer una aproximación inicial a la historia de las interacciones del Laja Alto con el centro de México (Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023:282–297).
Estas interacciones inician en tiempos del apogeo del sistema-mundo teotihuacano y las evidencias más tempranas se encuentran en el sitio arqueológico de Santa María del Refugio, ubicado en las cercanías de Celaya, en el Laja Bajo, a unos 55 km al sur de nuestra zona de estudio o trece horas caminando (Figuras 1 y 8:24). En este sitio, que tendría antecedentes Chupícuaro, pero también materiales de las fases Morales y San Miguel del Laja Alto, se encuentran materiales de estilo teotihuacano que según Castañeda (Reference Castañeda, Crespo, Crespo and Viramontes1996) corresponden a la fase Tlamimilolpa Tardío, 250–350 d.C., pero que según Saint-Charles (Reference Saint-Charles, Crespo and Viramontes1996) corresponden mejor con los de la fase Xolalpan Temprano, 350–450 d.C.
Jiménez propuso inicialmente que este sitio se ubica en una franja de traslape, una zona de engranaje entre la esfera teotihuacana y la esfera Bajío (Jiménez Reference Jiménez and Manzanilla2005:63). Más recientemente, en su mapa de las redes teotihuacanas, el arqueólogo propone a La Negreta, en Querétaro, como límite noreste de las redes políticas y Santa María del Refugio, ya en Guanajuato, se incorpora a las redes de bienes de prestigio (Figura 8:6 y 24).
En el cercano Laja Alto (Figura 8:25, apéndice punteado), este periodo corresponde a la última centuria de la fase Morales. En 1967, Braniff hizo recorridos de superficie por la zona de embalse de la Presa Allende, en el sitio de Agustín González, ubicado en la zona nuclear de poblamiento de la fase Morales (Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023; Figura 2). Braniff registró en superficie tepalcates del complejo Morales, de Blanco Levantado y también de un posible Anaranjado Delgado.
Un estudio petrográfico confirma que no se trata de una imitación local sino de Anaranjado Delgado proveniente del centro de México (Braniff Reference Braniff1967; Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023). Según Emilio Bejarano, en la mayor parte de Guanajuato, el Anaranjado Delgado aparece asociado al tipo Blanco Levantado (Bejarano Reference Bejarano1977).
Los pocos datos disponibles apuntan a que las interacciones entre el Laja Alto y Teotihuacan probablemente comenzaron desde Xolalpan Temprano, 350–450 d.C., que corresponde al final de la fase Morales y principios de la fase San Miguel (430–540 d.C.), cuando aparecen en la región los tipos San Miguel Rojo sobre Bayo y el Blanco Levantado.
Con estos datos en mente, parece que la sustitución del complejo Morales, producido y usado en el Laja Alto a lo largo de cuatro siglos, por el complejo San Miguel, fue un proceso relacionado con la consolidación de las élites locales a través del control de la producción de la nueva tradición cerámica (que convive por algún tiempo con la antigua tradición Morales), así como de la importación de cerámica Anaranjado Delgado, espejos de pirita y la emulación local de floreros teotihuacanos (espejos y floreros encontrados en excavación San Miguel-1, 550–700 d.C.).
Estas élites habrían sido agentes promotores del uso del nuevo complejo cerámico San Miguel al mismo tiempo que se diferenciaban socialmente a través de la importación de cerámica, bienes de prestigio y emulación de prácticas rituales de la gran metrópolis del centro de México, de manera similar a lo que estaban haciendo las élites del sureste del Bajío y de Cuitzeo, en Michoacán, incorporadas a las redes políticas de Teotihuacan tiempo antes de que el Laja Alto se incorporara a las redes de bienes de prestigio (Fillini Reference Filini2004; Jiménez Reference Jiménez2020:62).
En Morales, Comonfort, en la primera capa de la fase San Miguel en la unidad Mo-6, Braniff localiza un entierro compuesto por tres guacamayas de la especie ara macau (Braniff Reference Braniff1992), aves de origen tropical que muy probablemente llegaron al Laja Alto a través de las redes teotihuacanas de bienes de prestigio, a las que las élites lajeñas parecen incorporarse desde finales de la fase Morales o Xolalpan Temprano, 350–450 d.C. (Figura 8:25), cuando también se observa el inicio de un crecimiento demográfico que se va acelerando en la fase San Miguel (430–540 d.C.), cuando se pasa de la veintena de sitios de la fase Morales (1–430 d.C.) a los cerca de noventa sitios con arquitectura ceremonial de la fase Tierra Blanca 1 (540–700 d.C.; Figura 2).
La consolidación de las élites lajeñas
El cambio de tradición cerámica de la fase San Miguel es un indicador de transformaciones sociales relacionadas con la transición que va de la vida aldeana de la fase Morales a la sociedad jerarquizada y especializada de los señoríos/ciudades-estado/altepeme cuyos centros ceremoniales se fundaron en la fase Tierra Blanca 1.
La relación entre la consolidación de las élites lajeñas, su incorporación en las redes de bienes de prestigio teotihuacanas y la transición local del complejo cerámico Morales al San Miguel y su Rojo sobre Bayo recuerdan algo que observó Yoko Sugiura: que los sitios del centro de México donde aparece el complejo Coyotlatelco en el Epiclásico, después de la caída de Teotihuacan, eran todos parte integral de las redes teotihuacanas, que son estas redes las que facilitaron la intensa y rápida transmisión de lo Coyotlatelco en el centro de México (Jiménez Reference Jiménez2020:113; Sugiura 2006:150).
Es decir, tanto en el Laja Alto como en Tula Chico y Chalco, la aparición de los complejos cerámicos San Miguel y Coyotlatelco, con tipos Rojo sobre Bayo, es un fenómeno que parece estar indicando una nueva forma de participación sociopolítica en las redes del sistema-mundo teotihuacano y no un fenómeno externo al sistema, como ha propuesto el modelo de migraciones masivas norteñas con indicador Coyotlatelco (MMMANICO).
En el Laja Alto y en las regiones norteñas incorporadas a las redes teotihuacanas de bienes de prestigio e información, el cambio post Mixtlán-Morales a complejos cerámicos con tipos Rojo sobre Bayo está claramente asociado al surgimiento de sociedades estratificadas y especializadas (Jiménez Reference Jiménez2020; Pomédio et al. Reference Pomédio, Pereira and Fernández-Villanueva2013) cuyas élites consolidaron su poder incorporándose a las redes teotihuacanas y, un poco después, iniciaron la fundación de los primeros centros ceremoniales en la región con orientaciones astronómicas. Centros ceremoniales que habrían sido fundados gracias a la transferencia teotihuacana de conocimientos técnicos dentro de distintos campos especializados de saberes y prácticas como la arquitectura, los sistemas de cuenta del tiempo y la astronomía.
Transferencia de conocimientos Teotihuacan-Laja Alto
Contamos con un corpus de datos que nos muestra que hubo importantes procesos de transmisión de conocimiento Teotihuacan-Laja Alto en ámbitos tan fundamentales y diversos como las técnicas constructivas (Nieto Reference Nieto1997), los fundamentos cosmogónicos asociados al diseño de los espacios ceremoniales (Nieto Reference Nieto and Santín1993a), la astronomía (presencia de una cruz punteada miniatura, ver Zepeda Reference Zepeda2010:78), los sistemas de cuenta del tiempo y su relación con la arquitectura orientada astronómicamente, la unidad de medida o los signos utilizados en la iconografía y la escritura jeroglífica (Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023:186–231, 284–291)).
Una de las bases sobre las que se sostiene el apogeo del Laja Alto en la fase Tierra Blanca es esta transferencia de conocimientos teotihuacanos. Sin embargo lo que se observa en los materiales es que estos conocimientos teotihuacanos se adaptan, se manipulan y transforman según los cánones de la tradición local, es decir, alejándose del canon teotihuacano, distanciándose de él (Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023:284–291). Los lajeños estarían conformando un nuevo sistema sociopolítico basado en la interpretación local de antiguas ideas teotihuacanas.
Esta innovación política con base en viejos principios teotihuacanos que conduce de la vida aldeana a la vida en señoríos/ciudades-estado/altepeme, tendría como marcador la transición al complejo cerámico San Miguel-Tierra Blanca con sus tipos Rojo sobre Bayo. La producción de este nuevo complejo cerámico estaría controlada por las élites nacientes, que también interpretaban de forma innovadora viejos principios teotihuacanos.
Una propuesta alternativa para explicar la aparición del Coyotlatelco
Esta innovación política que lleva a la fundación de los primeros señoríos es un fenómeno “norteño” macrorregional, que trasciende el ámbito local del Laja Alto. Ese cambio ocurre de manera sincrónica en prácticamente todas las comunidades cuyas élites estaban incorporadas a las redes teotihuacanas de bienes de prestigio e información.
Todas estas élites hacen el cambio a complejos cerámicos con tipos regionales Rojo sobre Bayo, cada esfera cultural con su tipo singular y dentro de cada esfera distintas variedades provinciales (Jiménez Reference Jiménez2020; Pomédio et al. Reference Pomédio, Pereira and Fernández-Villanueva2013; Saint-Charles et al. Reference Saint-Charles, Flores, Durán, Pomédio, Pereira and Fernández-Villanueva2013; Figura 9).
Esta adopción de las élites norteñas de tipos Rojo sobre Bayo regionales similares sería indicativa del nuevo orden político compartido, que propondría un énfasis en las relaciones entre entidades políticas pares, cada región y provincia expresando su identidad local en tipos cerámicos similares (diversidad dentro de la unidad). Un sistema político que integra entidades equipolentes (Jiménez Reference Jiménez, Pomédio, Pereira and Fernández-Villanueva2013), que tendría como uno de sus rasgos el uso de tipos regionales Rojo sobre Bayo con variantes provinciales.
Un nuevo sistema entre entidades políticas pares asociado a tipos cerámicos Rojo sobre Bayo que nacería en las esferas norteñas post Mixtlán-Morales gracias a la transferencia previa de conocimientos teotihuacanos, y que se difunde rápidamente al centro de México a través de las redes teotihuacanas hasta la zona directamente controlada por Teotihuacan. No por una migración masiva sino, probablemente, por un fenómeno de emulación por parte de las élites locales del centro de México que, al emular el estilo, revelan su aspiración a participar en ese nuevo sistema político norteño de entidades políticas pares, en contraposición al viejo sistema hegemónico teotihuacano.
Algunas élites del centro de México emulan el estilo norteño de forma temprana, entre 400–600 d.C.: es el caso de Chalco y Tula Chico, lo que indicaría fisuras dentro del sistema teotihuacano y, probablemente, el principio de la crisis que llevaría al colapso final. El resto de las localidades en la zona de control directo de Teotihuacan, incluyendo a los habitantes remanentes en la ciudad, emularían el estilo norteño Rojo sobre Bayo después del colapso del sistema teotihuacano, lo que probablemente indica que estas comunidades no sólo están emulando el estilo cerámico, sino también, que se están incorporando al nuevo sistema norteño de entidades políticas pares. Esto daría respuesta afirmativa a la pregunta de Jiménez (Reference Jiménez, Pomédio, Pereira and Fernández-Villanueva2013:206): “¿[N]o sería más coherente ponderar algunos cambios cronológicos como el efecto de la reconfiguración interregional de las redes de interacción, más que como migraciones masivas y guerras?”
Relaciones del Laja Alto con lo Coyotlatelco y lo Tolteca
Las relaciones del Laja Alto con el centro de México continúan después del colapso del sistema mundo teotihuacano. En el Epiclásico Temprano (540–700 d.C.) se observan relaciones con sitios del sur de la cuenca de México y del Valle de Toluca, donde también se hicieron ofrendas funerarias de floreros teotihuacanoides con asa (Figura 8:2, 25 y 27). El resto del Epiclásico se observan relaciones con la esfera Coyotlatelco (Figura 9) y, finalmente, con la esfera Tolteca en el Posclásico Temprano. Con ambas esferas se compartirán dos tipos del subcomplejo ceremonial del Laja Alto (Tabla 3): los sahumadores de mano (Figura 5a) y los braseros decorados con picos en sus variedades cilíndrica (Figura 5b) y reloj de arena, esto indicaría cierta comunidad ideológica.
Con la esfera tolteca se compartirá además el uso de pipas ceremoniales con soporte plataforma (Figura 5d). En el ceremonial del Laja Alto se usan tapaderas para sahumerios tipo Capiral, lo que muestra interacciones con Apatzingán, Michoacán. Este tipo no aparece en el subcomplejo ceremonial tolteca (Figura 5e). En el ceremonial tolteca se utilizan los sahumadores tipo Alicia Calado que no se utilizaron en el ceremonial del Laja Alto (Bey y Ringle Reference Bey, Ringle, Kowalsky and Kristan-Graham2011; Ringle et al. Reference Ringle, Gallareta and Bey III1998).
Finalmente, además de la diferencia temporal entre el subcomplejo ceremonial del Laja Alto (540–1050 d.C.) y el tolteca (900–1150 d.C.), la diferencia fundamental entre ellos es la ausencia de Tlaloc en el ceremonial epiclásico del Laja Alto mientras que en el tolteca del Posclásico es omnipresente. Sólo hay una imagen de esta deidad conocida para el Laja Alto: en una pipa con soporte plataforma (Figura 5d) que, precisamente por mostrar al Dios de las Tormentas, clasificamos como tardía, de la fase Tierra Blanca 3 (900–1050 d.C.), cuando las redes toltecas sustituyen a las del Epiclásico. Es una pipa similar a la encontrada en Chichén Itzá, y a otras encontradas en Cuitzeo y Acámbaro (Faugère Reference Faugère2022; Porter Reference Porter1948). Pipas-venado como las del Laja Alto aparecen en Guasave y Culiacán, Sinaloa, en 900–1200 d.C., otro dato que parece indicar la participación lajeña en las redes toltecas (Figura 9).
Reemplazando a los braseros tipo Abra variedad Tlaloc del ceremonial tolteca posclásico, en el ceremonial epiclásico del Laja Alto encontramos a las urnas-efigie o urnas-mimixcoa, denominadas así porque todas llevan pintura ocular negra (Figura 5c).
En las fuentes nahuas, la pintura ocular negra es el rasgo distintivo de los dioses chichimecas Mixcoatl y los mimixcoa (nacidos en Chicomoztoc) y, en los códices mixtecos, esta pintura ocular es un elemento gráfico que se ve en el rostro de personajes toltecas y alude al gentilicio mixteco para grupos nahua hablantes, tay sami nuu, “los hombres de ojos quemados” (Jansen Reference Jansen1989; Zepeda y Aveleyra Reference Zepeda and Aveleyra2023:165–185, 206–211, 273).
La problemática de la correlación con Colhuacan Chicomoztoc
Existen por lo menos cinco posturas teóricas con respecto al Lugar de las Siete Cuevas:
(1) la que lo considera un lugar de origen histórico (Kirchhoff, Reference Kirchhoff1961), (2) la que lo considera un lugar mítico de origen (Seler, Reference Seler, Monjaraz-Ruiz, Brambila and Pérez-Rocha1985), (3) la que lo considera un lugar conceptual de origen chichimeca, a diferencia de Aztlan y Colhuacan que serían lugares conceptuales de origen tolteca (Castañeda de la Paz, Reference Castañeda de la Paz, Castañeda de la Paz and Oudjik2019), (4) la que considera la existencia de varios lugares llamados Chicomoztoc, que reproducen al mítico con sus ritos, lugares donde se “fingía” el parto de los pueblos a semejanza del de sus dioses (López Austin, Reference López Austin1973). En este sentido, Chicomoztoc sería el denominador común de los grupos humanos que, en la transición del Clásico al Posclásico, conformaron una nueva forma de organización sociopolítica con un fundamento mítico asociado a Tollan y Quetzalcoatl (López Austin y López Luján, Reference López Austin and Luján1999), (5) la que considera a Chicomoztoc como topónimo predicativo que se agregaba al nombre de los sitios donde se realizaban los ritos descritos en las fuentes. Habrían existido varios Chicomoztoc, fabricados ritualmente. En las historias sobre el origen de los altepeme del periodo Posclásico, Chicomoztoc es el lugar donde los grupos humanos hacen ceremonias para invocar a la deidad patrona, transformar la identidad étnica y para conformar grupos humanos multiétnicos cuyos miembros se consideraban parientes entre sí (Navarrete, Reference Navarrete2012). (Aveleyra Reference Aveleyra2024: 70–72)
Estas posturas se basan en los datos de las fuentes históricas y, algo muy importante, en la ausencia de datos arqueológicos sobre este lugar. Sin embargo, esto último cambia con los datos sobre la zona arqueológica Cañada de la Virgen presentados aquí. Esto tendría que suscitar una nueva discusión y una revisión de las diversas posturas teóricas a la luz de la nueva evidencia empírica. Esta evidencia permite proponer una nueva hipótesis con respecto a este lugar: que Cañada de la Virgen pudo ser el santuario de peregrinación conocido como Colhuacan Chicomoztoc en las fuentes nahuas y “El Lugar de las Siete Cuevas/Barrancas/Peñascos” en las fuentes de otros pueblos indígenas.
Si nuestra hipótesis es válida, lo que sobresale en el mapa de distribución de fuentes (Figura 10) es que el único momento en que todas las zonas con fuentes sobre el Lugar de las Siete Cuevas estuvieron interconectadas fue en el periodo de las redes toltecas a las que el Laja Alto estuvo integrado, aunque parece que de manera breve e incipiente.
Mapa con la zona probable del proto-nahua y la distribución de las fuentes sobre Colhuacan-Chicomoztoc y el “Lugar de las Siete Cuevas”. Artesanos del Tiempo. Elaboró Alberto Aveleyra.

Figure 10 Long description
he probable proto-Nahua zone, nuclear Nahua sources over Colhuacan/Chicomoztoc and Nahua migration routes are illustrated on a map. It covers Mesoamerica, the Southwest/Northwest and Aridoamerica. The proto-Nahua zone is marked in a specific area, while the nuclear zone of Nahua sources is highlighted over Colhuacan/Chicomoztoc. Migration routes extend to El Salvador. Key locations with Nahua sources are numbered and listed, including Valle de Mexico, Huamantla, Tecoac and others. The map uses different colored lines to delineate Mesoamerica, the Southwest/Northwest and Aridoamerica. The legend explains these regions and the zones of interest.
Los estudios genéticos de los entierros del sitio, estudios de isótopos y nuevos fechamientos de E5 y E13 (los probables ancestros), próximos a publicarse, nos permitirán poner a prueba las hipótesis planteadas aquí, también nos ayudarán a comprender mejor la movilidad humana y las relaciones interétnicas e interregionales en las que participó esta zona arqueológica.
Conclusiones
Durante el final de la fase Morales y a lo largo de la fase San Miguel, el Laja Alto se incorporó a las redes de bienes de prestigio del sistema-mundo teotihuacano (Figura 8). Esta incorporación la hicieron las élites que también participaban en esferas de interacción locales y regionales.
Estas esferas locales condujeron al desarrollo del complejo cerámico San Miguel, que comparte características con la más amplia tradición Epiclásica Rojo sobre Bayo asociada al Coyotlatelco del centro de México (Figura 9). El desarrollo de este complejo ocurre en el Laja Alto al mismo tiempo que en las provincias y regiones adyacentes. El desarrollo y difusión de este complejo ocurrió a lo largo de las redes de interacción teotihuacanas preexistentes y probablemente estuvo asociado a una nueva forma de organización política entre entidades pares surgida en el Norte. La emulación del estilo norteño por las élites locales del centro de México a través del Coyotlatelco sería indicador de que, después de la caída de Teotihuacan, estaban adoptando el sistema político norteño e integrándose a la nueva red multipolar de entidades políticas pares.
En la fase Tierra Blanca 1 (540–700 d.C.), los lajeños incorporaron importantes conocimientos y habilidades teotihuacanos a las practicas locales de poder, pero alejándose del canon teotihuacano, estas nuevas prácticas de poder definirán a la región en los siguientes siglos.
La zona arqueológica Cañada de la Virgen fue fundada dentro de la microcuenca hidrográfica de las Siete Cañadas. Este sitio tiene datos topográficos, de asentamiento, procesionales, funerarios, genéticos, cronológicos y jeroglíficos que parecen indicar que fue el santuario de peregrinación norteño llamado por los nahuas Colhuacan Chicomoztoc: “Donde tienen Ancestros”, “El Lugar de las Siete Cuevas/Precipicios” y por otros pueblos “El Lugar de las Siete Cuevas/Barrancas/Peñascos”. Este lugar habría sido el lugar de origen norteño de los nahuas y un santuario de peregrinación multiétnico de 540 a 1050 d.C. (Figuras 2, 6, 7 y 10).
A lo largo de la fase Tierra Blanca 2 (700–900 d.C.), el Laja Alto entra en su periodo de apogeo incorporado a redes por las que llegan peregrinos, bienes de prestigio como piedra verde-azul, espejos de pirita y concha proveniente de ambos océanos. Las élites lajeñas se incorporan a las redes de distribución de obsidiana de Ucareo y a esferas de interacción Centro-Occidente-Norte: la esfera de interacción de cerámica ceremonial pseudocloisonné, la red de distribución de pipas con soporte plataforma y, conectada con esta, una red de distribución de tapaderas tipo Capiral que integraba a Apatzingán con la esfera Lupe y esta con el Laja Alto (Figuras 1 y 9; Tabla 3).
En la fase Tierra Blanca 3 (900–1050 d.C.), el Laja Alto se integra a las redes toltecas; sin embargo, parece que la incorporación total de las élites lajeñas a estas redes pudo haber implicado su participación en la fundación del cercano centro ceremonial tolteca de El Cerrito, lo que habría provocado un desplazamiento paulatino de la población lajeña a este lugar y el abandono final del Laja Alto alrededor de 1050 d.C.
Material suplementario
The supplementary material for this article can be found at https://doi.org/10.1017/S0956536126100947.
Tabla suplementaria 1. Fechamientos del Laja Alto (Morales y Cañada de la Virgen). Edades de radiocarbono y fechas calibradas. Calibrado a 2σ con el programa OXCAL v4.4 [Bronk Ramsey (2021): r: 5 Atmospheric data from Reimer et al. (2020)]. Con información de Archivo técnico Gabriela Zepeda; Braniff Reference Braniff1998:64; De los Ríos, comunicación personal, 2024, 2026; Nieto Reference Nieto1997:108; Zepeda Reference Zepeda and Carlín Vargas2018:180–184. Elaborado por Alberto Aveleyra – Artesanos del Tiempo
Tabla suplementaria 2. Trama de fechas calibradas del Laja Alto consignadas en la Tabla suplementaria 1. Elaborada con OXCAL v4.4 [Bronk Ramsey (2021): r: 5 Atmospheric data from Reimer et al. (2020)] por Alberto Aveleyra - Aresanos del Tiempo
Declaración de disponibilidad de datos
Los autores confirman que los datos en los que se basan los hallazgos de este estudio están disponibles dentro del artículo y para más información se puede consultar Gabriela Zepeda y Alberto Aveleyra (2023) Informe de la 1ª temporada del proyecto arqueológico Izcuinapan, disponible en el Archivo Nacional de Arqueología del INAH o se puede solicitar este documento directamente a los autores.
Agradecimientos
In memoriam Gaby Zepeda (1952–2025) Don Patterson (1942–2025) Luis Felipe Nieto (1954–2024).
Al Consejo Nacional de Arqueología. A los Amigos del Museo de San Miguel A.C. y en especial a César Arias que financió el proyecto Izcuinapan 1 y el 50% a lo largo de 18 meses de Izcuinapan 2. A Peter Jiménez por su asesoría académica, a Don Patterson, a Hugo Olalde por su asistencia en el laboratorio del Museo Casa de Allende, a la Ing. De los Ríos de los Laboratorios del INAH por la información proporcionada, a Guadalupe Espinosa, Rebeca Duarte y Alejandro Bautista del INAH por su apoyo en la investigación de la colección Malo. A Patricia Guerra y al personal del Museo Histórico Casa de Allende donde se ha desarrollado esta investigación desde 2021.
Declaración de financiamiento
El proyecto arqueológico Izcuinapan en su primera temporada (agosto 2021–mayo 2023) fue financiado en su totalidad por los Amigos del Museo de San Miguel A.C. De junio 2023 a noviembre 2024 el proyecto fue financiado 50/50 por los Amigos del Museo de San Miguel A.C. y por el Proyecto Cultural Artesanos del Tiempo (Alberto Aveleyra). De diciembre 2024 a la fecha, el proyecto es financiado por Artesanos del Tiempo.
Declaración de conflicto de intereses
Los autores declaran que ninguno de los autores no tiene ningún conflicto de intereses.