Los sustantivos comestibles en literatura lírica náhuatl
El corpus de literatura lírica náhuatl actualmente disponible fue recopilado en la Nueva España por frailes franciscanos y sus alumnos durante el siglo dieciséis. Desde un primer momento, por haber atestiguado su ejecución pública durante las primeras décadas de la evengelización, los religiosos identificaron a estas expresiones como cantos, cantares o romances que se representaban (Soustelle Reference Soustelle1996:236) y bailaban durante las ceremonias, festividades y exequias. Reconociendo el valor de estas expresiones, Fray Diego Durán llamó poetas a los indios que las componían y “daban a cada canto y baile diferente sonada” (Durán Reference Durán2002:199). Por su parte Fray Bernardino de Sahagún dedicó una sección del Libro VI de su Historia general a la descripción del quehacer de los autores de esos cantos, quienes en ocasiones también eran músicos y danzantes que, reunidos en casas llamadas cuicacalli y mixcoacalli, daban placer a los nobles (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro VI, cap. 14). Sin embargo, la Psalmodia christiana atestigua también la preocupación sobre el carácter críptico y simbólico de aquellas expresiones, afirmando que los indios “cantaban cosas idolátricas en un estilo tan obscuro, que no había quien bien los pudiera entender, sino sólo ellos” (Sahagún Reference Sahagún1583:1). Muchos de estos textos encontraron continuidad durante las primeras décadas de los tiempos novohispanos, aunque no sin despojos o adaptaciones que modificaron parte de su contexto y significación (Johansson Reference Johansson2005:517–518). Los antiguos cantares nahuas habían sido compuestos bajo reglas propias emanadas de un complejo sistema de pensamiento artístico, político y religioso. Su significado daba continuidad a una antigua manera de percibir el mundo, y la llegada de una nueva religión no pudo evitar que esta siguiera expresándose escondida entre conceptos europeos incluso décadas después de la invasión.
Tanto en el manuscrito de Cantares mexicanos como en los Romances de los señores de la Nueva España los cantos fueron registrados en prosa, de modo que los estudiosos modernos han optado por transcribirlos de manera textual y formal, como lo hiciera Bierhorst (Reference Bierhorst2009), o bien, versificados como Ángel María Garibay K. y Miguel León-Portilla. De esta discrepancia de criterios paleográficos se desprende que la distinción entre prosa y poesía sea arbitraria en el caso de la literatura náhuatl (Garibay K. Reference Garibay K.1979:34; Segala Reference Segala1990:124) aunque las recurrentes metáforas, emociones e imágenes evocadas hacen coincidir a los autores sobre la naturaleza lírica de los cantares o romances, que por su carácter político y religioso recibieron también el nombre de “himnos sacros” (Garibay K. Reference Garibay K.1964:X).
El objetivo de este trabajo es hacer una aproximación innovadora a la lírica náhuatl a través de un enfoque etnohistórico-gastronómico que identifica los sustantivos comestibles en ambos documentos y contempla la selección, transformación culinaria y consumo compartido de los alimentos (Peralta de Legarreta Reference Peralta de Legarreta2018:34). Para ello es necesario documentar su uso, simbolismo y significado en otros documentos contemporáneos y comprender que el pensamiento expresado en los cantares oscila entre una realidad material llamada Tlalticpac, “sobre la tierra”, y un tiempo-espacio mítico e inmaterial situado más allá de la muerte, conocido como Quenonamican, lugar del misterio “donde de alguna manera viven los descarnados” (Garibay K. Reference Garibay K.1964:10; León-Portilla Reference León-Portilla1983:387).
Los Cantares y Romances han recibido mucha atención por parte de los investigadores, quienes a lo largo del siglo veinte se ocuparon de su traducción, estética, temática e interpretación, aunque sin poner atención a asuntos aparentemente mundanos y cotidianos (Campos Salvaterra Reference Campos Salvaterra2023:14) como los rasgos relacionados con la alimentación en ellos contenidos. En consecuencia, los elementos sustantivos comestibles enunciados en los Cantares y Romances, que aparecen en la lírica de manera aislada o formando parte de un banquete, así como su significación dual como alimentos conformadores de la comensalidad o cumpliendo una función simbólica, no han recibido la misma atención por parte de otros investigadores que aquellos relacionados con la comida ritual y sacrificial, presentes en otros textos primordiales como la Historia general de Sahagún. Usando esta y otras fuentes tempranas, algunas investigaciones se han aproximado antes al sacrificio ritual y el consumo de carne humana. En ellas se aprecia también la dualidad simbólica de lo comestible y el hecho de que sangre y corazones de los sacrificados en Tlalticpac debían pasar por transformaciones culinarias como la cocción y el asado para convertirlos en humo aromático y esencial (Declercq Reference Declercq2020; Mazzeto Reference Mazzeto2013) capaz de cruzar la barrera, al igual que la hasta ahora no estudiada esencia embriagante de las flores y alimentos preparados, presentes en los Cantares y Romances.
Naturaleza de los alimentos en Tlalticpac y en Quenonamican
De la lectura crítica de los documentos es posible concluir que no se comía lo mismo ni de la misma manera a uno y otro lado de la barrera planteada por la muerte. Los mantenimientos poseían en Tlalticpac un valor material y sustantivo, eran pesados, mientras que en Quenonamican su valor estaba definido por lo inmaterial, lo esencial y la ligereza. Tlalticpac era el mundo material mientras que a Quenonamican se le identificaba como un lugar extraterreno y divino conocido también como Tamoanchan, Xotlalpan o Tlalocan, donde los alimentos y la fertilidad nunca faltaban (López Austin Reference López Austin1994:182). Era ahí donde “de verdad se vivía” y donde las flores y los cantos “eran lo único verdadero” (León-Portilla Reference León-Portilla1983:65). La barrera planteada por la muerte representaba un estado intermedio caracterizado como florido gracias a la fama ganada en la guerra o el sacrificio y porque a ambos lados de ella lo bello y lo fragante presagiaban lo que venía (CM f6r y 6v). En los manuscritos de Cantares y Romances, así como en el Libellus de medicinalibus indorum herbis (de la Cruz y Badiano Reference De la Cruz and Juan1991) plantas y animales no se presentan como alimentos, sino como sustantivos con valor mágico, terapéutico o simbólico, aunque en los textos sea posible encontrar también la mención de su consumo (RS f37v). Comer y beber adecuadamente fueron por ello maneras de trasponer momentáneamente la barrera desde Tlalticpac hacia Quenonamican, aunque de acuerdo con algunos cantos, existía la duda de que fuera posible hacer lo mismo en sentido contrario y volver de lo eterno a lo mundano.
La materia de la divinidad resultaba sutil e imperceptible para el ser humano en condiciones normales de vigilia (López Austin Reference López Austin1994:23), por lo que en Tlalticpac lo adecuado para experimentarla fugazmente consistía en ingerir ciertas flores, licores u hongos. Según se abstrae de la lírica, en Quenonamican quienes alguna vez habitaron el peligroso y efímero Tlalticpac ya no comían, sino que absorbían esencias chupando o bebiendo, chichina, transformados en mariposas, abejas, aves coloridas o colibríes que gozaban la calidez, las flores y los frutos melosos en sitios como Xochitzapocalco, “la casa de los frutos dulces floridos” (CM f22r). En la materialidad de Tlalticpac los seres humanos aspiraban a la belleza y el deleite inconmensurables que según el mito existían más allá de la muerte y no tenían fin, razón por la que buena parte de las plantas y hongos comestibles enunciados en la lírica son de naturaleza enteógena, es decir, capaces de producir visiones y vivencias de lo divino (Bye y Linares Reference Bye and Edelmira1999). Flores aromáticas, bebidas embriagantes y el simbolismo de algunos alimentos proporcionaban una idea de lo que esperaba en Quenonamican, pero eran tan físicos y efímeros como los cuerpos, cuyo destino era desvanecerse de la misma manera que los efectos enteógenos. Aunado a esto, lo comestible se presenta en la lírica náhuatl como recipiente físico y tangible de una fracción de la divinidad, pues al igual que cualquier otro ser conservaba una parte de la verdad sagrada con la que fue creado. Ese fragmento de calor esencial que proporcionaba vida y movimiento a los seres vivos en este mundo simbólicamente frío (López Austin Reference López Austin1994:40) recibía el nombre de tonalli, y su posesión permitía asimismo intuir en Tlalticpac la naturaleza impalpable de la divinidad residente en Quenonamican. Al volver a la conciencia y la realidad, tras la ingesta mágica o ritual, sobrevenía el ánimo de frialdad, aflicción e incertidumbre melancólica que se observa en los cantares como consecuencia de haber conocido momentáneamente lo inalcanzable. Las únicas certezas consistían en comprender lo efímero del gozo y la belleza en Tlalticpac, y que la completitud y eternidad sólo serían asequibles tras la muerte, cuando el tonalli retornara a su origen: “tal vez nadie tiene su casa en la tierra, nadie quedará; el plumaje de quetzal se rompe, las pinturas también se borran, las flores se marchitan, todo va allá, a su casa (CM f69v)”.
Es por ello que en Tlalticpac los seres humanos aspiran a la materia sutil que los elementos sustantivos representan, mientras que en Quenonamican los alimentos se presentan a un tiempo tan esenciales como felices y eternos. El carácter sagrado de estos alimentos se hace notable en la lírica no sólo en atributos como su belleza o fragancia, sino en las capacidades sobrenaturales que en ellas habitan y que en Tlalticpac les daban carácter e identidad: Qualoni, tlaqualoni, motlaqualoni, “Comestible, lo comestible, lo que se pone en la mesa” (Molina Reference Molina1992:28 y 84). En ocasiones lo gastronómico-curativo aparece también como consecuencia de la presencia del tonalli, como se observa en el Libellus de Martín de la Cruz y Juan Badiano.
De acuerdo a lo anterior, los alimentos sustantivos enunciados en la lírica náhuatl de los Cantares y Romances pueden clasificarse como pertenecientes a la flora y la fauna mesoamericanas, aunque también se observa en ellos la presencia de rasgos simbólicos y elementos gastronómicos relacionados con la convivialidad o capacidad humana de hacer vida en común alrededor de los alimentos (Peralta de Legarreta Reference Peralta de Legarreta2018:18), la comensalidad o consumo compartido, la condimentación y, en menor medida, la transformación culinaria.
Los manuscritos de Cantares mexicanos y Romances de los señores de la Nueva España
Los Cantares mexicanos y los Romances de los señores de la Nueva España son un conjunto de composiciones de naturaleza lírica escritas en náhuatl clásico y reunidas en dos manuscritos novohispanos elaborados durante el último tercio del siglo dieciséis. El contenido y estilo de ambos documentos, ampliamente estudiados, permiten relacionarlos con los estudiantes del Colegio Imperial de la Santa Cruz de Tlatelolco (León-Portilla Reference León-Portilla1983:12; Segala Reference Segala1990:169), quienes recopilaron información sobre la cultura nativa en tiempos previos a la invasión europea bajo la tutela del franciscano Bernardino de Sahagún. Para adaptarlos a los objetivos igualmente colonizadores de la evangelización, los cantares fueron reescritos, ajustándose en no pocas ocasiones a la nueva manera religiosa de ver el mundo, por lo que se advierte en ellos la presencia de elementos cristianos en convivencia con el pensamiento mesoamericano originario (Lelis et al. Reference Lelis and Maynez2022) del período Posclásico, entre el 900 y 1521 dC (Heyden, Reference Heyden1985:67; López Austin y López Luján Reference López Austin and Leonardo López2002). Esto deja la impresión al lector de que lo que lee corresponde tanto en forma como en contenido a la antigua visión simbólica náhuatl. Debe hacerse notar, sin embargo, que como en el caso de la información recabada por los informantes de Sahagún, una de las motivaciones para registrar los cantares en ambos manuscritos fue su posible utilidad en los procesos de imposición ideológica y religiosa implementada por los religiosos europeos sobre el pueblo mexica, labor que también se apoyó dando continuidad a otros medios nativos tradicionales como el canto y la danza.
Estudios de los Cantares y los Romances
Si bien la literatura sobre la lírica náhuatl es vasta, la producción de artículos de investigación es escasa. En el ámbito bibliográfico el precursor de estos análisis y traducciones, Ángel María Garibay K., formalizó la denominación de poesía que José Joaquín Pesado introdujera en 1854 (Reyes Equiguas Reference Reyes Equiguas2023) acercándose a los sustantivos de los cantares para encontrar el por qué de su presencia en la literatura náhuatl, concluyendo que cumplían funciones comparativas, estéticas y simbólicas (Garibay K. Reference Garibay K.1979:29). Aunque este pionero se refirió también a piedras preciosas y a otros animales mesoamericanos enunciados en la lírica náhuatl, no enfocó su atención en el posible carácter comestible de los sustantivos en el texto. Por su parte, Miguel León-Portilla y sus colaboradores proporcionaron nuevas traducciones (León-Portilla Reference León-Portilla2011) en las que persistió el tratamiento de los textos como poemas, enfocándose en el estudio del pensamiento náhuatl y el simbolismo de los sustantivos, aunque sin poner atención específica a los comestibles enunciados en los cantos.
Artículos y literatura científica estudian los Cantares y Romances en busca de asuntos como las dificultades de su análisis morfológico, traducción e interpretación, problemas que han requerido la mayor atención (Lelis et al. Reference Lelis and Maynez2022; Oliveira, Reference Oliveira2023; Torres, Reference Torres2024; Wright-Carr Reference Wright-Carr2015). También se han estudiado conceptos en ellos vertidos como el erotismo (Johansson Reference Johansson2018), la idolatría, la risa (Alonso et al. Reference Alonso, Barrenechea, Cid, Ávalos, Daza, Faúndez, Dieter and y Gilberto2009), el miedo, la ira y el poder (Bjorndahl Reference Bjorndahl2012) además del sexo, la servidumbre y la política (Townsend Reference Townsend2006). Otros más se enfocan en recursos poéticos de la lírica náhuatl como el difrasismo y la metáfora (Sautron Reference Sautron2007) y las flores (Saurin Reference Saurin2009) o se interesan en la narrativa del paso del tiempo (López Luján y Matos Moctezuma Reference López Luján and Matos Moctezuma2022) observada en los antiguos cantares. Debido al interés específico en uno de los textos de los Cantares titulado “Michcuicatl”, “Canto de peces”, se ha puesto atención a los animales de origen lacustre que en él se enuncian, aunque sin intenciones de hacer análisis relacionados con su ingesta (Reyes Equiguas Reference Reyes Equiguas2023). La revisión de literatura sugiere que hasta el momento no se ha hecho ningún intento por explicar la presencia de los sustantivos comestibles en la lírica náhuatl.
Método
La metodología de este estudio combina el estudio de las fuentes literarias primarias con un enfoque en el que interactúan la etnohistoria y la gastronomía. Con ello se propone una aproximación diferente a los sustantivos comestibles enunciados en la lírica náhuatl al contrastar los datos observados en los manuscritos de Cantares y Romances con crónicas, trabajos precientíficos, códices y herbarios-recetarios contemporáneos. La interpretación de lo comestible en los cantares nahuas incluyó un análisis lingüístico y el estudio de sus contextos históricos y culturales. Se realizó en los documentos una búsqueda exhaustiva de sustantivos relacionados con la gastronomía, como ingredientes, transformación culinaria y consumo compartido, atendiendo igualmente a sus valores materiales y simbólicos. Se optó por la paleografía de Miguel León-Portilla y sus colaboradores, un trabajo crítico especializado fundado en la experiencia y realizado con la documentación original. La información se complementó con la revisión de literatura científica y diccionarios que proveyeron diferentes y más exactas traducciones para ciertos fragmentos de los cantares.
Lo comestible en los Cantares y los Romances
Plantas y flores
En ambos manuscritos la presencia constante de plantas y flores, así como la búsqueda por expresar su significado, son prueba de la importancia que éstas tuvieron para los pueblos nahuas. No todas las flores terrenas enunciadas en los cantos son de naturaleza comestible, pero sí calificadas por su color, fragancia y por proveer capacidades para visualizar el más allá, donde según el mito también es posible encontrarlas en forma esencial. Como expresión del pensamiento dual mesoamericano, flores y plantas cumplen un papel doble en los Cantares y Romances. En el ámbito material y alimentario propio de Tlalticpac, flores como las de calabaza (CM f44v) se leen como elementos sustantivos bellos, nutritivos y sabrosos. Presente asimismo en Quenonamican, esta flor y sus valores permanecen pero su naturaleza comestible se transforma en esencial, provocando perpetua embriaguez y felicidad, que “de algún modo” son comparables a la vida.
El análisis de la presencia de plantas y flores no comestibles en la literatura lírica, que incluye algunas sólo ingeribles debido a sus propiedades terapéuticas, debe abordarse desde la metáfora de su representación y de su simbolismo como alimento sutil de las regiones del misterio, pero también como elementos bellos o utilitarios sobre la tierra. Las flores simbolizaban a los guerreros, su prestigio y los honores de la guerra (Sautron Reference Sautron2007), e igual que las plumas de quetzal y las cuentas verdes en Tlalticpac, la belleza de las flores remitía a la de sus pares igualmente embriagantes en Quenonamican (Heyden Reference Heyden1985:105). De acuerdo con Hernando Alvarado Tezozómoc, las flores embriagadoras eran populares entre las clases privilegiadas, quienes hacían traer desde lejos plantas y árboles floridos de Cacahuaxochitl, Cacaloxochitl, Eloxochitl, Izquixochitl, Huacalxochitl, Tlilxochitl, Tonacaxochicuahuitl, Yeixochitl y Yoloxochitl (Tezozómoc Reference Tezozómoc1944:172) con la finalidad de ennoblecer con sus propiedades aromáticas alimentos como el cacao y el octli o pulque. En Quenonamican, sin embargo, el alimento inmaterial que proporcionan estas flores se relaciona con sus colores, fragancias, néctares y esencias perpetuamente embriagantes, por lo que es común verlas adjetivadas como quetzalli, hermosas: in quetzalizquixochitl, “las hermosas flores apreciadas y aromáticas” (RS 23r).
A continuación se listan alfabéticamente los sustantivos de la flora presente en Cantares y Romances. De cada uno se proporcionan ejemplos de pasajes y folios que los contienen como alimentos o como parte de Tlalticpac y Quenonamican, su nombre náhuatl con una traducción literal y su clasificación taxonómica, además de su descripción y usos. Las abreviaturas entre paréntesis se refieren a los folios (f) en CM, Cantares mexicanos; RS, Romances de los señores de la Nueva España y LI, Libellus de medicinalibus indorum herbis.
Ayoxochitl Flor de calabaza (Cucurbita). CM f44v O anqui ye nican i quetzalmiyahuaxochitl xeliuhtimani a in tlalticpac aya a chalchiuhayoxochiquilteuh toncuecuepontimani ya ytech tontla’tlachichina xiuhtomiyolpipiyoltzine, “Aquí la flor, como espiga preciosa, se abre en Tlalticpac; como la flor de calabaza verde, estás echando brotes, en ella chupas y chupas, abeja silvestre”. Sahagún (Reference Sahagún1989:Libro XI cap. 6) afirma que las flores de calabaza se llaman ayoxochquílitl. Son amarillas, espinosas y se comen también cocidas. Hay que mondarlas quitando el hollejuelo de encima para cocerlas. La flor de calabaza se utiliza en diversos guisos, rellenos, salsas y sopas combinada con hongos, chile y carne (Peralta de Legarreta Reference Peralta de Legarreta2018:121). Las semillas de calabaza se utilizaron contra los parásitos intestinales y la inflamación de las encías (Bye y Linares Reference Bye and Edelmira1999).
Cacahuatl. Cacao (Theobroma cacao)
RS f3v Ma xocan cua in cacahuatl, “Come tu cacao”.
RS f37v o ya nic cua cacahuatl, “bebo cacao”.
CM f23v yehuan maceuhqui ya cacahuaoctli ya onteinhuinti a, “el danzante embriaga a la gente con el licor del cacao”.
CM f30r Y ie xochincacahuatl in poçontimani a, “el cacao floreciente está espumando”.
El cacahuatl fue una bebida festiva que las élites bebían templada, complementada y sin endulzar, en ocasiones para alcanzar la embriaguez necesaria para atisbar Quenonamican. El Izquicacahuatl (RS f37r), propone como ejemplo Garibay K. (Reference Garibay K.1964:109), fue una bebida de cacao mezclada con maíz tostado que en los Romances se aromatiza con la blanca flor de izquixochitl: o ya noconi izquicacahuatl xochitl, “ya bebí el florido cacao con maíz” (RS f38r). Sautron (Reference Sautron2007) entiende la fusión de estas dos flores como la complicidad lingüística entre la alimentación en Tlalticpac y el simbolismo de sus fragancias en Quenonamican. Por otro lado los cantos permiten observar el consumo ritual o cotidiano del cacao florido (CM f36v), que después recibiría el nombre de chocolate (Navarro Reference Navarro1992:90). Una de las propiedades más deseables del cacao fue su espuma, que simbolizaba el estado intermedio entre lo tangible e intangible, y era por tanto considerada como un medio para vincular las esencias terrenas con la divinidad (Galindo et al. Reference Galindo, Corkidi, Holguín and López2014).
Cacahuaxochitl (Quararibea funebris)
RS f1v Zan cacahuaxochitica. “Sólo flores de cacao”.
RS f1v, RM f18v
El códice florentino explica que la cacahuaxochitl era una flor pequeña semejante al jazmín de olor muy suave e intenso (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 6; Navarro Reference Navarro1992:164) que emulaban lo sutil en Quenonamican y molidas daban cuerpo a la espuma del cacao (Barros y Buenrostro Reference Barros and Buenrostro2007:49). En el Libellus esta flor mezclada con la cacaloxochitl y otras hierbas era un remedio contra el miedo y la debilidad o desfallecimiento, llamado micropsiquia, así como también contra la abdera o locura y la mentagra, una especie de herpes facial (LI f39v; f53r; f53v y f45r).
Camotli. Camote (Ipomoea batatas)
CM f73v noxochicamopalnenetzin, “mi muñeco flor de camote”. Tubérculos utilizados como sustento en Mesoamérica (Navarro Reference Navarro1992:184). El códice florentino afirma que son raíces buenas de comer que crecen como nabos debajo de la tierra, y son batatas de esta tierra. Cómense cocidas, crudas y asadas (Sahagún Reference Sahagún1989: Libro VIII, cap. 6).
Capollin. Capulín (Prunus salicifolia)
CM f49v Capollin. CM f79r nimitzontexochicapolyollototoponi, “tuesto para ti la gustosa semilla del capulín”.
Fruto alimenticio semejante a la cereza europea que llaman capuli o capulcuáuitl. El jugo de las hojas de este árbol es medicinal para los ojos (Navarro Reference Navarro1992:98). Los meollos de las semillas se consumen tostados y las frutas son muy sabrosas de comer (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 6). En el Libellus se recomienda contra la mentagra o herpes facial (LI f45r), psoriasis (LI f47v) y dispepsia (LI f48r).
Cempohualxochitl. Cempasúchil (Tagetes erecta)
CM f48r cempoalxochitl, “Veinte flores”. Flor comestible relacionada simbólicamente con el sol, la muerte y la guerra (Heyden Reference Heyden1985:16; León-Portilla Reference León-Portilla1983:253). Su color amarillo simbolizaba el paso intermedio entre Tlalticpac y Quenonamican. Sus pétalos se utilizaban como colorante amarillo (Peralta de Legarreta Reference Peralta de Legarreta2023) y la raíz para evacuar el vientre (Navarro Reference Navarro1992:140).
Chilli (Capsicum annuum)
CM f43v zan quimonanquilia a chilacachtipan i a y xochcatzi yn a, “le responde la ranita entre las semillas de chile”.
De este alimento característico de la cocina mesoamericana se mencionan las semillas o pepitas, consideradas como el corazón de los vegetales (López Austin Reference López Austin1994:127) y utilizadas como ingrediente en preparaciones y guisados tradicionales como caldillos, pipianes y moles que ya se preparaban antes de la invasión europea. Carbonizadas dan color, textura, sabor y alcalinidad a algunas preparaciones. En el Libellus el chile es ingrediente de lavativas intestinales y remedio contra el estómago inflamado (LI f30v) y en conjunto con el tabaco sana la fiebre.
Eloxochitl. Magnolia (Magnolia schiedeana)
CM f13v çan iuhquin eloxochitl, “mazorca tierna de maíz, flor de elote”. Sahagún describe las eloxochimeh o magnolias como flores comestibles, blancas y grandes, con hechura de mazorcas de maíz, que producen fragancias frutales. Se bebían mezcladas con el cacao, pero debido a que un exceso de esta flor embriaga y enloquece a la gente en Tlalticpac, se recomienda ponerle poca. Echada en el agua la hace sabrosa (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 6). En el Libellus la eloxochitl es ingrediente de una bebida floral usada contra la dificultad para orinar (LI f34v).
Izquixochitl (Bourreria huanita)
CM f2r Izquixochitl nic tzetzelohuaya, “Esparzo las flores blancas, el maíz floreado”.
CM f22r Titlapalizquixochitl, “la colorada izquixochitl”. La izquixochitl, literalmente “flor de granos de maíz”, fue descrita como la floración blanca, muy olorosa, muy hermosa y muy preciada del árbol izquizochicuahuitl (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 6). No se trata de la flor de la planta del maíz, pero se le comparaba simbólica y líricamente con el maíz reventado, relacionado con la fertilidad (Heyden Reference Heyden1985:41). En el Libellus se le nombra entre las flores aromáticas que ayudan a eliminar la fatiga (LI f39v) y con ella se condimentaba una bebida floral contra el cuerpo maltratado (LI f44v). En combinación con cacahuaxochitl, yoloxochitl y cacaloxochitl esta flor se agregaba al cacao para aumentar su simbólica espuma, darle cuerpo (Sautron Reference Sautron2007) y hacerlo más provechoso (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 6). Las crónicas reportan además “otras flores llamadas tlapalizquixúchitl, no porque sean del todo coloradas, sino porque son manchadas y rayadas de colorado” (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 6).
Elotl, xilotl ihuan centli. Elote, xilote y maíz (Zea mays)
CM f12r in teocuitlaxilotl techonythuia, “el brote de oro del maíz hace que veamos”.
CM f12r tlauquelochelotl, “el elote color del ave tlauhquechol”.
CM f20r Çan tlapalxilotl oncuepontihuitz, “la mazorca tierna colorada viene surgiendo”.
CM f20r onquetzalmiyahuayoticac, “se yerguen las espigas preciosas”.
CM f27r Yn tlapapalxochicentli niyol, “nací yo, mazorca florida de muchos colores”.
CM f43r Tlatlapalcacamaxochitl, “flores coloridas de mazorca doble”.
CM f44r cencocopi, “teocinte”
El maíz fue el eje de la alimentación en Mesoamérica y el crecimiento de su planta se comparaba simbólicamente con el desarrollo del cuerpo humano, por lo que se le consumía en su estado tierno (xilotl), maduro (elotl) y viejo o seco (centli; Peralta de Legarreta Reference Peralta de Legarreta2018:58). En la mitología se consideraba que el teocintli (Euchlaena mexicana) fue la primera carne de los seres humanos (López Austin Reference López Austin1994:36). Las primicias de la milpa, las mazorcas coloridas enunciadas en los Cantares, se ofrendaban a Tláloc en la veintena de Atlcahualo, como se observa en el códice borbónico (Broda Reference Broda2019) y se les llamó también chalchiuhelotl, “elotes como piedras verdes” (CM f51v). Como alimento terapéutico el maíz es “lo mejor contra las enfermedades agudas” (Navarro Reference Navarro1992:173).
En dos ocasiones los Cantares mencionan las mazorcas de maíz dobles, llamadas cacama (CM fs13v–14v): in nota in nonan cuix oc xilotiz oncacamatiquiuh, in tlalticpac, “¿mi padre, mi madre acaso darán frutos tiernos, vendrán a dar mazorcas dobles en Tlalticpac, sobre la tierra?” Cuando “madre y padre” estaban arropadas por la misma hoja o totomoztle, se ofrendaban a los dioses (López Austin Reference López Austin1994:119). El códice florentino las nombra como “mazorca ahijada, mendrugo vivo, preciado como piedra preciosa, como pluma rica, imitador de los suyos en gesto y en obras” (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro X, cap. 2).
Metl, nequatl ihuan octli. Maguey, aguamiel y pulque (Agave sp.)
CM f4r ynic oamihuintique o octicatl, in oanquique ic oamihuintique, “Así te embriagaste, bebiste pulque, te emborrachaste”.
CM f37r Tzihuactitlan nequametla, “donde hay espinas y magueyes de aguamiel”.
El maguey fue una planta primordial en Mesoamérica. De él se obtenían elementos comestibles como jarabes, dulces, flores y frutos. En Tlalticpac el aguamiel se transformaba culinariamente en octli embriagante por fermentación, y su equivalente en Quenonamican eran el perfume y el licor de las flores. El aguamiel fue asimismo complemento de la lactancia infantil, y de acuerdo con el Libellus el mejor pulque se utilizaba para elaborar bebidas curativas a base de flores aromáticas (LI f32r), además de que mezclado con hierbas el pulque se usaba contra la diarrea (Navarro Reference Navarro1992:187). Fray Diego Durán consignó que se creía que el pulque era un dios: “al vino que del zumo del maguey se hace le tenían, ni más ni menos, por dios llamado Ome tochtli” (Durán Reference Durán2002:207).
Mizquitl. Mezquite (Prosopis glandulosa)
RS f10v amo y mizquioctic, “licor de mezquite”.
CM f8r onca icaca mizquitl ye oztotl huian tetlaquahuac, “allá se levantan el mezquite, la cueva, el endurecido fuego”.
CM f8v Mizquitl ymancan, “donde están los mezquites”.
CM f22r mizquitl yncaca, “donde se yergue el mezquite”
El mezquite fue alimento y símbolo fundamental para los chichimecas del semidesierto, quienes consumían también su resina como edulcorante. Sus vainas dulces y agradables, servían para preparar harinas y tamales. De acuerdo con el códice florentino, la corteza del árbol es medicinal y con ella se hace una bebida fermentada (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 6). Sus pepitas purgan la flema y el cólera (Navarro Reference Navarro1992:80).
Mozoxochitl o Tzitziquilxochitl. Mozote (Bidens pilosa)
CM 11v can niqualcalaquia yn tzitziquilxochitl, moçolxochitl, “Vengo a introducir la flor del tzitziquilitl, la flor de mozolquilitl”.
El mozote o mozoquilitl es una hierba tierna, verde y sabrosa (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 6) cuyas flores blancas de tallos vellosos se dan de manera silvestre en los campos baldíos. Se cocinaba como otros quelites, reducida o como parte de algún guisado. En los Cantares se le da un segundo nombre, tzitziquili, del verbo tzitziquiloa, “hacer cortes o incisiones” (Siméon Reference Siméon1992:732).
Nanacatl. Hongos (sin clasificación taxonómica)
CM f5v oyanoconic yn nanacaoctli, “he bebido el licor de hongos”
CM f49r nanacaoctli, “pulque de hongos”.
Debe presumirse que la presencia y consumo de los hongos en los Cantares se relaciona con sus propiedades psicotrópicas y enteógenas, e incluso que varias menciones de flores en los cantos se refieran más bien a hongos (Heyden Reference Heyden1985:23). En Tlalticpac algunos hongos producen alucinaciones y visiones de lo extraterreno, razón por la que reciben el nombre de teonanacatl, “carne de la divinidad”. La embriaguez que produce la ingesta de estos hongos, masticados o mezclados con pulque, se percibía como una manera de combatir la tristeza o aflicción. Los nanacameh “producen beodez como provocada por hechizo que hace perder el juicio a quien los consume” (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro X). En Mesoamérica el consumo de hongos comestibles fue abundante como ingrediente de diversas preparaciones.
Tenochtli. Nopal (Opuntia spp.)
CM f57r Tenochtli, “nopal”.
Los nopales forman parte esencial de la cocina tradicional mesoamericana y sustento de los pueblos del semidesierto. En Tlalticpac fue un árbol vital cuyos frutos rojos llamados nochtli o tunas simbolizaban los corazones humanos que alimentaban en Quenonamican al águila-sol (López Austin Reference López Austin1994:93). Se utilizaba nopal para tratar problemas digestivos y renales (Bye y Linares Reference Bye and Edelmira1999) y su jugo para mitigar las fiebres ardientes (Navarro Reference Navarro1992:89).
Poyoma, poyomatli o poyomaxochitl (probablemente Quararibea funebris)
19r yn nehcacehuaz huia yn noquetzalin poyoma y, “mi abanico, mi hermosa flor poyoma”.
CM f36v quetzalpoyomaxochitl, “las hermosas flores que embriagan”.
Los cantos refieren la palabra poyoma o poyomatli en diversas ocasiones. Es posible que se trate de una referencia general a las flores aromáticas y embriagantes, aunque se ha propuesto que se trate específicamente de la cacahuaxochitl (Bye y Linares Reference Bye and Edelmira1999), un aromatizante del cacao. En el códice florentino se le relaciona con su capacidad para vincular Tlalticpac con Quenonamican: “otra yerba olorosa, tlalpoyomatli, tiene hojas cenicientas, blandas y vellosas.” Da flores, y de ella se hacen perfumes para meterlos en los cañutos del humo. Difunde su olor lejos (Sahagún Reference Sahagún1989: Libro XI, cap. 6).
Tzapotl. Zapote (Fam. Sapotaceae. Probablemente Diospyros nigra o Manilkara zapota)
CM f52v tzatzapol, “zapotes grandes”.
La palabra tzapotl se refiere a frutos dulces, melosos y fermentables (Peralta de Legarreta Reference Peralta de Legarreta2018:133). Dado que en Tlalticpac estos frutos rezuman miel y atraen insectos como las abejas pipiyolli, se pensó que su imagen, fragancia y sabor formaban parte también de la alegría de la temporada lluviosa xopanyotl (López Austin Reference López Austin1994:176) y de la “casa de los frutos dulces”, Xochitzapocalco (CM f22r) en Quenonamican. La fruta de estos árboles es como manzanas grandes, muy dulces y con tres o cuatro semillas dentro (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 6).
Xaltomatl. Xaltomate (Jaltomata procumbens)
CM f52v chalchiuhxaltomacocozqui, “joyas preciosas color xaltomate”.
El xaltomate es una baya blanca o negra comestible que se utiliza en muchos guisados y salsas. Se come cruda, cocida y asada, tiene sabor agridulce y es muy jugosa, muy dulce y redonda (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 6). En el Libellus la raíz destilada del xaltomatl se recomienda para sanar ojos que se calientan mucho (LI f10v) y Navarro (Reference Navarro1992:202) afirma que limpia intestinos, quita ventosidades y combate la viruela.
Xiloxochitl (Pseudobombax ellipticum)
CM f10r ye onmalinticac in quetzalxiloxochitl, “se entrelaza con las flores de la mazorca tierna”.
CM f21r quauhxiloxochitl, “árbol de las flores de maíz tierno”.
La xiloxochitl, también mencionada en los cantos como quetzalxiloxochitl, “hermosa flor de maíz tierno”, o quauhxiloxochitl, “árbol de las flores de maíz tierno”, no estaba relacionada con el maíz y en Tlalticpac se le consideraba hermosa aunque no tuviera un aroma atrayente. Sus inflorescencias coloradas semejan cabellos de elote o borlas deshiladas (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 6), y el Libellus indica que remediaban la purulencia ya agusanada (LI f49r).
Yexochitl o yeixochitl. Flor de tabaco (Nicotiana tabacum)
RS 7rs Yexochitl. Flor del tabaco.
CM f35r in ma onchichinalo in quetzalyiexochitl, “que sean chupadas las preciosas flores del tabaco”.
La flor de la planta del tabaco, presente en Tlalticpac y Quenonamican, era considerada aromática y embriagante. El consumo de tabaco estaba vinculado a la convivialidad y la mesa de los nobles, a quienes se les representaba acompañando la comida con un abanico (CM f19r) y cañutos de tabaco, llamados picietl, para fumar (Durán Reference Durán2002:61). La yeixochitl huele a humo. Su raíz es dulce y se come, además de curar las llagas (Navarro Reference Navarro1992:182). Las flores agrestes yeixochitl son favoritas de los nobles, por amarillas y olorosas (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 6).
Fauna
En los Cantares y Romances los animales con posibilidades de convertirse en alimento o en parte de un remedio terapéutico pertenecen a diversas clases, géneros y especies. Entre ellos se enuncian habitantes de los ecosistemas lacustres y costas mesoamericanas como peces, anfibios, crustáceos, moluscos e insectos, así como dos especies de mamíferos, un reptil de especie indefinida y dos especies de aves. Con respecto a esta última clase es necesario aclarar que en los cantos se enuncia el nombre de una gran cantidad de aves como guacamayas, espátulas y flamencos, más apreciadas por su significado mítico-simbólico relacionado con Tlalticpac y Quenonamican que por pertenecer a la ingesta habitual del pueblo mexica. Varias aves coloridas aparecen en la lírica debido a su color rojo, que es una metáfora solar, y por su reputación de recibir los tonaltin de los guerreros e introducirlos a la casa del sol una vez cruzada la barrera de la muerte (Garibay K. Reference Garibay K.1979:54). Por otra parte, en un texto titulado “Michcuicatl” se mencionan algunas especies de peces, aunque no como alimentos. Insectos, moluscos, batracios y crustáceos son nombrados como representantes de la ingesta de los pueblos pobres y sometidos (Tezozómoc Reference Tezozómoc1944:72) y dos mamíferos comestibles, el conejo y el venado, aparecen en relación con la embriaguez producida por el pulque, la fertilidad y el sol, y en consecuencia, vinculados simbólicamente con Tlalticpac y Quenonamican. A continuación se listan alfabéticamente los sustantivos de la fauna presente en Cantares y Romances:
Acuitzilin. Acociles (Cambarellus)
CM f43v ya acocitzi chalchihuauquilitl i a ypan huilohua ticaqui, “el camaroncito, la verdura preciosa, a él van”.
CM f43v tlapaltecuicitzini, “cangrejo rojo”.
Los acociles son animalejos comestibles semejantes a los camarones que tienen la cabeza como langosta. Son pardillos, y cuando los cuecen se ponen colorados. Son de comer cocidos y también tostados (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 3).
Atetepitz (Hydrophilus)
CM f43v Atetepitz, “escarabajillo lacustre”.
Escarabajo acuático comestible de caparazón dura, negra y con forma de huevo (Barros y Buenrostro Reference Barros and Buenrostro2007:102), particularmente abundante en el lago Tetzcoco (Clavijero Reference Clavijero1917:85). Francisco Hernández los compara con escarabajos marinos o langostas palustres (Barros y Buenrostro Reference Barros and Buenrostro2007:102).
Atopinantzin (sin clasificación taxonómica)
CM 43v Atopinantzin, “crustáceo comestible”.
El atopinan es un pez comestible que vive en pantanos. Es obscuro, de seis dedos de largo y dos de ancho (Clavijero Reference Clavijero1917) que se consumía con otros peces pequeños y yerbas.
Axolotl. Axolote (Ambystoma mexicanum)
CM f45r Axolotl.
Animalejos del agua que tienen pies y manos como lagartillos, y tienen la cola como anguila, y el cuerpo también; tienen muy ancha la boca y barbas en el pescuezo. Son muy buenos de comer, en tamales o guisados; es comida de los señores (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 3) y se le cocinaba en cazuela, con chile amarillo (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro VII, cap. 13; Barros y Buenrostro Reference Barros and Buenrostro2007:107). Era considerado como símbolo de la transformación y el cambio.
Canauhtli. Pato (Anas platyrhynchos)
CM f82r canauhtli, “pato”.
Los patos migratorios fueron alimento común en las zonas lacustres de Mesoamérica. Se les asaba, guisaba y consumía como relleno de tamales (Peralta de Legarreta Reference Peralta de Legarreta2018:95). El Libellus sugiere la sangre de pato como disolvente de otros ingedientes contra el “calor” o ardor de ojos (LI f10v), mientras que su grasa era recomendada para la contracción incipiente de rodilla (LI f36v) y contra los piojos (LI f55v).
Chacalin. Chacales o camarones (Palaemonidae; Macrobrachyum spp.)
CM f43v teocuitlachacalin, “camarón dorado”.
Pequeño crustáceo de agua dulce de color pardusco que enrojece al ser cocinado. Con este pequeño camarón se elaboraban guisados o cazuelas llamadas chacalli patzcallo que incluían chile, algún tipo de tomate y pepitas de calabaza molidas (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro VII, cap. 13). Se reconocía que los buenos camarones venían del mar y de ríos grandes. Son grandes, colorados y muy sabrosos (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 3).
Coatl. Serpiente (Serpentes, Ophidia)
CM f60v ya huitzilaztatl yn yacacintli cohuatlon moyalhualitihuiz, “una garza, un pato, una serpiente”.
CM f77r nocohua, “mi serpiente”.
Las serpientes fueron alimento de los pueblos nómadas mesoamericanos, que las consumían asadas o deshidratadas (Peralta de Legarreta Reference Peralta de Legarreta2018:111). Su simbolismo se relaciona con el agua, la tierra, la fertilidad y la muerte (López Austin Reference López Austin1994:179). Durante la veintena de Tozoztontli se hacían en Tenochtitlan ofrendas de serpientes asadas y tamales de amaranto (López Luján y Matos Moctezuma Reference López Luján and Matos Moctezuma2022).
Cueyatl ihuan tepocatl. Rana y renacuajo (sin clasificación taxonómica)
CM f44r Tacacueyame, “rana de los carrizales”.
CM f45r natepocatzin, “renacuajo”.
Las ranas y renacuajos habitaban las zonas lacustres y formaban parte de la dieta cotidiana de Mesoamérica. Debido a su canto que anunciaba las lluvias y a su capacidad de metamorfosis, se les relacionó con Tláloc y al verdor de xopanyotl, época en la que se les consumía ritualmente como símbolo de regeneración de la tierra y la fertilidad (López Luján y Matos Moctezuma Reference López Luján and Matos Moctezuma2022). Sahagún (Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 3 y Libro VII, cap. 13) afirma que se consumían desolladas y que las había de muchos colores y tamaños (acacuíatl, tecálatl o zoquicuíatl). También refiere renacuajos llamados atepocatl, aunque los consideraba comida de la gente baja que se cocinaba en cazuelas con chile. En Libellus las ranas se sugieren como ingrediente contra alopecia y menstruo sanguinolento (LI 9r y 58r).
Iztac michin. Pescado blanco (Chirostona estor o Chirostoma Jordani)
CM f44v yztac michime, “pescados blancos”.
Nombre que se le da a varias especies de peces nativos de las zonas lacustres de Mesoamérica, muy apreciados, que se consumían cocinados en envoltorios o tamales, guisos molli, tostados o secos. Los peces blancos que se llaman amílotl tienen comer delicado y de señores (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 3).
Mazatl. Venado (Odocoileus virginianus)
CM f60v Mazatl, “venado”.
El venado o ciervo fue el mamífero terrestre y comestible más grande de Mesoamérica. Con su carne se cocinaban diversos guisados, y entre los pueblos del semidesierto la carne de venado se transportaba y consumía deshidratada (Peralta de Legarreta Reference Peralta de Legarreta2018:47). Sahagún vio su carne en el mercado entre sal, gallinas, gallos, codornices, conejos y liebres (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro VIII, cap. 19). Se le consideraba simbólicamente relacionado con el sol, la lluvia y la fertilidad (López Luján y Matos Moctezuma Reference López Luján and Matos Moctezuma2022). Del venado el Libellus indica su orina mezclada con xiuhamolli y ranitas para evitar la caída del pelo, remediar el menstruo sanguinolento (LI f9r, LI f58r) y curar el dolor de corazón (LI f28r).
Michime, amilotl. Peces (sin clasificación taxonómica)
CM f43v anteocuitlanepapamichime, “son variados peces de oro”
CM f43v titeocuitlamichin, “pez de oro”,
CM f43v yn nixamitzin, tixohuitzin, “soy pez de arena, truchita”.
En varios cantares se mencionan peces, pero no como alimentos a pesar de que su ingesta fue común en las zonas lacustres y las costas mesoamericanas. Apenas es posible identificar en la lírica algunas especies mencionadas en el “cantar de peces” (CM f43r y 43v) como representación metafórica de los mexicas, que en el texto son pescados por los invasores españoles (Reyes Equiguas Reference Reyes Equiguas2023). En el códice florentino se lee que hay pececillos pequeñuelos llamados xalmichi y que en la cocina al tostar peces y envolverlos en hoja de mazorca se les llama michpictli, mientras que tostados en comal son michtlacectli o michtlaxquitl. Con peces pequeños, xouilli, y grandes, amilotl o michin, se elaboraban guisados, caldos y tamales (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 3).
Quauhxohuilli (sin identificación taxonómica)
CM f43r Quauhxohuilli, “pez águila que parece anguila”.
Se llama así a este pequeño pez comestible porque tiene la cabeza como águila y el pico corvo y amarillo como oro. No tiene escamas; es liso como anguila, grande y largo. No tiene huesos. Es de buen comer; todo es pulpa (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro XI, cap. 3).
Tecciztli. Caracol marino (Aliger gigas)
CM f22r Quiuhquizcopan cuicotoc, “con caracoles se canta”.
CM f26r noxiuhquechol in quiquici, “mi caracol, como ave preciosa”.
CM f26v in moxiuhquecholquiquiz, “tu trompeta de caracol, roja y azul”.
La concha del caracol marino comestible, tecciztli, se utilizaba para crear objetos ornamentales y trompetas (Clavijero Reference Clavijero1917:373) que se utilizaban en rituales y la guerra. Este molusco comestible se vinculaba con el océano, la regeneración de la luna, Tlalocan, el viento que antecede a las lluvias, la gestación y el nacimiento, así como con la fertilidad (López Luján y Matos Moctezuma Reference López Luján and Matos Moctezuma2022).
Tochtli. Conejo (Sylvilagus cunicularius)
CM f67r mozotochin, “conejo ensangrentado”
Debido al color rojo de sus ojos y su fecundidad, el conejo fue símbolo del pulque y la embriaguez relacionada con la visión de Quenonamican, la fertilidad y la luna (León-Portilla Reference León-Portilla1983:88; López Austin Reference López Austin1994:30). Se le consumía en guisados, tamales, mixiotes o cocido bajo tierra. En el Libellus el conejo aparece como ingrediente para mitigar la podagra o gota (LI f35v). Comidas sus patas cocidas mejoran la contracción incipiente de la rodilla (LI f36v). Se recomienda que el gobernante que quiera reconfortar su cuerpo, coma carne de conejo blanco, ya sea asada o hervida (LI f39v). Es posible que la denominación “ensangrentado” se refiera a cierto tipo de pulque utilizado en contextos rituales, probablemente tlahcuilolxochioctli.
Zolin. Codorniz (Cyrtonyx montezumae)
CM f29v çan ca niçolintototl, “Sólo soy codorniz”.
La mitología mesoamericana relaciona a las codornices, zollin, con el sol, pues aparecen antes que éste y anuncian su salida (Mendieta Reference Mendieta1993:79). Eran presa fácil, por lo que formaban parte de la ingesta cotidiana en Mesoamérica. El códice florentino afirma que son tan grandes como las de Castilla y de mejor comer, pues tienen grandes pechugas y ponen muchos huevos (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro 11, cap. 6). El Libellus indica que las entrañas de la codorniz se utilizaban, quemadas y mezcladas con otros ingredientes, como elemento curativo para el “calor excesivo” (LI f44r) y contra la caspa o alopecia, mezclada con pulque y otros ingredientes (LI f8r).
Cocinar, comer y beber en los Cantares y los Romances
En el ámbito gastronómico la transformación y consumo de alimentos tienen la mayor visibilidad y relevancia social. En los Romances y Cantares se observa no sólo la presencia de sustantivos relacionados con alimentos, sino también de acciones transformadoras como la cocina y la condimentación, cuyo estudio e interpretación conforman uno de los objetivos principales de este trabajo. En ambos manuscritos es evidente o puede inferirse el consumo de flores, licores y hongos, cuyas propiedades enteógenas permitían experimentar la relación dual entre los sustantivos terrenos y las esencias del misterio. En el ámbito de Tlaticpac varios cantos enuncian o sugieren la condimentación de alguna bebida como el cacao o el octli, acción que en sí misma es parte de una transformación culinaria, acción por la que se modifican morfológicamente los alimentos para posibilitar o mejorar su ingestión, pero sobre todo para alterar su significado (Peralta de Legarreta Reference Peralta de Legarreta2018:8). En el caso del cacao y el pulque esta transformación se hacía con la intención no sólo de potenciar sus capacidades aromáticas y enteógenas, sino de ennoblecerlas mejorando su sabor y aroma. El poder embriagante del octli, que se aconsejaba con moderación debido a que acercaba al bebedor a lugares peligrosos en Tlalticpac (CM f4r; Mazzeto y Moragas Reference Mazzeto and Natalia2015), era privativo de sacerdotes y ancianos que lo consumían condimentado y saborizado con diversas plantas. Bebidas rituales como el teoxochioctli o “licor florido divino” (CM f55v) y el consumo compartido del cacao en banquetes (CM f56r, RS f3v y RS f37v) son claros ejemplos de ingesta ritual, transformación culinaria y convivialidad, que se manifiestan en la lírica como rasgos culturales del mundo náhuatl. Beber y comer en compañía, otro de los rasgos gastronómicos que asoman en los cantares, era además sinónimo de alegría, amistad y nobleza: Tleyn ticquazque antoncnihuan, tle yca tahuiazque, “¿Qué comeremos, amigos nuestros, con qué hemos de alegrarnos?” (CM f13v y CM f18v), ma ye toconican, ma ye tocan cuacan cacahuaxochitli, “bebamos ahora, comamos ahora flor de cacao” (RS fs9r y 9v). En los cantos, aunque en mucho menor medida, lo culinario también se hace presente con la mención del proceso de nixtamalización del maíz: xoconquetzan monexcon, xiqualquixtli nonextamal, “pon a cocer mi olla, saca ya mi nixtamal” (CM f72r y CM f73r).
Los alimentos en Tlalticpac formaban parte de lo creado por la divinidad, pero su presencia en la mesa dependía del trabajo de las personas (Peralta de Legarreta Reference Peralta de Legarreta2018:55) y la dignidad que los ingredientes ganaban con su buen comportamiento: ça ticyolitlacoque y yehan teotl, y ye ahtiqualoni, “hemos ofendido a dios, no somos algo que se coma” (CM f43v). La naturaleza impredecible de la energía divina proveía abundancia, pero también permitía penuria (CM f42v), según se lee en los cantares con respecto al ayuno y la sed que se vivieron tras la caída de Tenochtitlan: huiya çan ye y atl chichix huiya, no çan ye tlaqualli chichix aya, çan conayachiuhqui in Ipanemohuani, “Ya el agua se amarga, también la comida se amarga, así lo ha hecho el dador de vida” (CM f7r). De acuerdo con el compilador del manuscrito de los Cantares, algunos cantos floridos conocidos como xopancuicatl solían cantarse en convites y casamientos, donde en familia o comunidad se ejercía la convivialidad (CM f6r). Estos banquetes eran servidos por mujeres: ye man xonmotlapalo ye cihutzintle, tla xicualcui ya, tla xictamaca ya,yn man copatica in tacatica, “atrévete mujer, tómalo, ofrécelo a otros, con jícaras, con provisiones” (CM f79r).
Todo alimento material, embriagante por su belleza o propiedades fragantes, veía complementada su dualidad en Quenonamican, donde tras perder substancia se convertía en esencia sutil y alimento perdurable. Un buen ejemplo de ello era la posibilidad femenina de amamantar a sus hijos en Tlalticpac, acción igualmente hermosa y comparable a chupar o libar de las flores divinas en el lugar del misterio: Çan ca izquixochitl nochichihualtzin, cacaloxochitl tontomalinque, “flores olorosas son mis pechos, como flores del cuervo nos hemos entrelazado [hijo mío]” (CM f40r). La leche materna y la madre misma eran consideradas dulces y sabrosas: tinan oo huelica cihuatl, “Tú, madre, mujer dulce y sabrosa” (RS f7r). Dulces y llenas de sabor eran también las palabras del cuicapicqui o forjador de cantos: tzopelic huelic noten ohuaya, “dulces, sabrosos son mis labios” (CM f12r), y en algún lugar tras la amarga muerte, los niños nonatos acudían volando a un lugar llamado Chichihuacuauhco, “donde está el árbol con chichis o pechos” para chupar las flores del sustento: “junto al árbol viven, junto a él están chupando” (Sahagún Reference Sahagún1989:Libro VI, f. 96r). Era precisamente así, chupando, como se percibía a los nobles embriagados y embelesados en Tlalticpac, gozando como si ya estuvieran en el lugar del misterio: ma con ya chichina cemanahuac y ye onchichinalo in tepilhuan, om tlachichina, ye oncan mani tlahcuilolxochioctli, “Que chupen ya los nobles [el licor, el néctar de las flores] en el único mundo, lo rodeado por agua, ahí chupan, allá se halla el licor, pintura florida” (RS 12v, RS f12r, CM f18r, CM f44v y CM f79v). Y cuando finalmente cruzaban la barrera de la muerte, hallándose sin cuerpo, exclamaban Oya nihualacic xochinquahuitl ymapan ayahue nixochihuitzil ninoyacahuilitica, “He llegado ya sobre las ramas del árbol florido, soy colibrí florido, percibo la fragancia, con ella me alegro” (CM f12r).
La importancia de la embriaguez en la relación Tlalticpac-Quenonamican
Especial atención requiere la embriaguez, estado alterado de los sentidos y la conciencia que persiste en el ánimo de muchos de los Cantares y Romances. Al igual que el papel dual que tienen los alimentos y las flores, la embriaguez es diferente en Tlalticpac que en Quenonamican. Sobre la tierra lo que embriaga son la belleza fugaz de las palabras y la flora con sus aromas y propiedades enteógenas, mientras que en el más allá la embriaguez se presenta como una constante identificada con la felicidad perpetua. En Tlalticpac la función del canto era embriagar con música y ritmo, mientras las flores lo hacían con su belleza (Heyden Reference Heyden1985:23). Ingerir bebidas alcohólicas, necehuiliztli, significaba para los bebedores descansar o enfriarse gracias a la risa, sueño, alimento, fuerza, brío y sexo, que embriagan la vida sobre la tierra “para no estar viviendo en lloros por siempre, para no morir de tristeza” (López Austin Reference López Austin1994:175).
Embriagarse en Tlalticpac con pulque aromatizado (CM f4r), entre flores blancas y olorosas (RS f8v) o bien, gracias a la belleza de los cantos, proveía al individuo una felicidad que se sentía en el corazón: xochioctli nocoyaye oo, noyol quimati, quihuinti ye noyol ayioo hui yonca ancaya, a noyol quimati, “bebí licor de flores o florido, lo sabe mi corazón, embriaga a mi corazón, lo sabe mi corazón” (CM f30r y RS f7rs). Esa embriaguez producida por el octli, los hongos o las flores embriagantes ihuintinxochimeh, poco aceptable y peligrosa (CM f4R) en Tlalticpac porque hacía que “los bebedores se olvidaran de sí mismos” (Navarro Reference Navarro1992:187), permitía atisbar los misterios felices de Quenonamican, aunque como antes se dijo tras sus efectos sobrevenía un estado melancólico debido a la pérdida de lo presenciado. Alimentos y flores físicas se gozan en Tlalticpac pero infelizmente deben dejarse para luego reencontrarlas en la casa de la divinidad, transformadas en su esencia: Cuicatl on quicaqui ça noyollo nichoca yehuaya ye nicnotlamati a xochitica ticauhtehuazque tlaticpacye nicani çan tictotlanehuiya hoo tiazque ye ichan, “El canto sólo lo escucha mi corazón. Lloro, me entristezco, con flores dejaremos la tierra, aquí sólo las pedimos en préstamo. Nos iremos a su casa” (CM f69r).
Conclusiones
La investigación de documentos novohispanos utilizando enfoques gastronómicos es un campo del quehacer etnohistórico que, como se vio a lo largo de este estudio, abre nuevas vías para la comprensión de textos tradicionales y documentos primarios del siglo dieciséis como los Cantares mexicanos y los Romances de los señores de la Nueva España. A través del análisis de la presencia de sustantivos comestibles insertos en contextos líricos fue posible ampliar las capacidades de interpretación sobre estos documentos y aportar datos relacionados con el pensamiento mítico y religioso que subyacen en los cantares nahuas. La gastronomía no es una ciencia, pero un ejercicio histórico comprehensivo e interdisciplinario sobre ella permite al investigador acercarse a elementos de la cotidianidad que coadyuvan a la reconstrucción de contextos y significados, componentes esenciales de la cultura e identidad de un grupo humano.
Los elementos que conforman la gastronomía permean casi todos los campos de la historia. Aunque enunciados en la mayoría de los casos de manera incidental o contextual, los alimentos y bebidas provistos por la flora y fauna mesoamericana se presentan en la lírica náhuatl como símbolos y partes de una manera única de percibir tanto la vida terrena como la trascendencia. Además de aportar un inventario y la contextualización de los sustantivos comestibles presentes en los documentos estudiados, este estudio identificó la importancia de las emociones en el consumo compartido de alimentos, así como procedimientos de transformación culinaria, como la cocción con cal y la condimentación, en los que se destaca la preocupación de los forjadores de cantos por enaltecer la importancia de incrementar sabor, aroma, poder curativo o terapéutico y capacidades mágicas de los alimentos en aras de alcanzar la esencial felicidad perpetua y conocer aspectos de lo extraterreno. Futuros trabajos con esta aproximación etnohistórico-gastronómica permitirán a los investigadores ampliar la comprensión y el significado de textos fundamentales como los Huehuetlahtolli consignados por Bernardino de Sahagún y Andrés de Olmos, así como los contenidos en códices de naturaleza mitológica como el Chimalpopoca y otras crónicas nativas como las de Fernando Alva Ixtlilxóchitl y Hernando Alvarado Tezozómoc.
Agradecimientos
Agradezco a la Facultad de Turismo y Gastronomía de la Universidad Anáhuac México y a la Facultad de Turismo de la Universidad de Colima por el apoyo recibido.
Declaración de financiamiento
Esta investigación no recibió subvenciones específicas de ninguna agencia de financiamiento, sector comercial o sin fines de lucro.
Declaración de la disponibilidad de los datos
Los datos utilizados en esta investigación están disponibles para su consulta en las fuentes secundarias citadas. Aunque no se realizó consulta directa, el manuscrito de Cantares mexicanos se encuentra en el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de México bajo el número de catálogo MS 1628 bis1. El manuscrito de Romances de los señores de la Nueva España se encuentra actualmente bajo resguardo en la Colección Latinoamericana Nettie Lee Benson de la Universidad de Texas.
Conflicto de intereses
El autor declara que no hay ningún conflicto de intereses.