Este reporte tiene como propósito describir los avances en la exploración de cuevas y abrigos rocosos situados en la Depresión Central de Chiapas, México. Los estudios de cuevas y abrigos en dicha región, como las cuevas de Santa Marta y Los Grifos, han sido relevantes para demostrar la presencia de grupos humanos desde finales del Pleistoceno e inicios del Holoceno (Acosta Ochoa y Pérez-Martínez Reference Acosta Ochoa, Pérez-Martínez, Lowe and Pye2012; Acosta Ochoa et al. Reference Acosta Ochoa, Pérez-Martínez, Ulloa-Montemayor, Suárez and Ardelean2019; García-Bárcena y Santamaría Reference García-Bárcena and Santamaría1982; MacNeish y Peterson Reference MacNeish and Peterson1962). El caso de Santa Marta es notable al indicar la presencia de grupos humanos no especializados en la cacería de megafauna a partir de 13.130–12.671 cal aP, mientras que Los Grifos destaca por el hallazgo de puntas tipo Clovis y Cola de Pescado con fechas de 8800 ±100 y 9440 ± 40 aP (Acosta Ochoa et al. Reference Acosta Ochoa, Pérez-Martínez, Ulloa-Montemayor, Suárez and Ardelean2019; García-Bárcena Reference García-Bárcena1980; García-Bárcena y Santamaría Reference García-Bárcena and Santamaría1982).
Otras investigaciones efectuadas también en cuevas y abrigos rocosos en la Depresión Central, tales como el Tapesco del Diablo, El Lazo, La Media Luna en el Cañón del Río La Venta y Camcum muestran ocupaciones desde el Preclásico Tardío (ca. 500 aC–100 dC), con una notable variedad de usos, destacándose las actividades ceremoniales, funerarias, habitacionales y de refugio (Acosta Ochoa Reference Acosta Ochoa2011; Domenici Reference Domenici, Gorza, Domenici and Avitabile2009, Reference Domenici and Díaz2010; Lee y Clark Reference Lee and Clark1988).
Ya fuera para fines ceremoniales, funerarios o de subsistencia, las cuevas formaron parte de un paisaje social, ceremonial y político que continuó vigente durante el surgimiento y ocaso de los grandes sistemas políticos mesoamericanos. Por lo tanto, el estudio de estos espacios es crucial para entender con mejor detalle la variación o patrones de su uso a lo largo del tiempo, así como la manera en que estaban insertos en la subsistencia y la vida ceremonial de las sociedades antiguas.
La Depresión Central de Chiapas se encuentra en la región centro-occidental de Chiapas, México, y está delimitada hacia el sur por la Sierra Madre Chiapas y hacia el norte por el Macizo Central (comúnmente llamado los Altos de Chiapas) siendo también la cuenca del río Grijalva. El abrigo se ubica en la parte media superior de las faldas de la Meseta de Copoya a una altitud de 820 m snm y está orientado hacia el noreste (Figura 1). El acceso al abrigo es relativamente fácil desde la cima de la meseta, en la actualidad hay veredas que conducen a éste y otros abrigos aledaños.
Ubicación del abrigo Las Columnas.

El origen del abrigo está vinculado a un paulatino desgaste eólico e hídrico al que está expuesta la roca cárstica que conforman los acantilados de la meseta, generando así un área techada cercana a los 60 m2. El abrigo tiene una longitud aproximada de 20 m y una profundidad de 6 m, así como una altura del techo de hasta 4 m (Figura 2).
Fotografía, planta y corte del abrigo Las Columnas (fotografía: Juan Ignacio Macías Quintero). (Color en la versión electrónica)

Las exploraciones
El sitio fue registrado en 2015 como parte de las actividades de prospección del Proyecto Economía y Sociedad durante el Posclásico (López Bravo y Macías Quintero Reference López Bravo and Quintero2021; Macías Quintero y López Bravo Reference Quintero, Ignacio and Bravo2016). Considerando sus posibilidades de investigación en 2017 decidimos excavar un pozo de sondeo de 1 × 2 m orientado en sentido NE–SE, ubicado justo al interior de la zona de goteo del abrigo (Figura 2). El pozo a su vez se dividió en dos cuadrantes de un metro cada uno (A y B). La excavación siguió un proceso de registro combinando capas naturales y niveles arbitrarios de 10 cm. En total, se documentaron cuatro capas naturales, así como seis niveles. El sondeo finalizó a los −0.62 m de profundidad en el cuadrante B, con la intención de continuar posteriormente las exploraciones (Figura 3).
Planta y perfil estratigráfico de la excavación en el abrigo Las Columnas.

Materiales registrados
El material lítico representa un 42% del total de materiales recuperados en la excavación. Le siguen los restos malacológicos con un 37%, fragmentos de cerámica (14%), restos de semillas (5%) y huesos pequeños de fauna, aparentemente crustáceos o cangrejos de río (2 %; Tabla suplementaria 1). Al observar la frecuencia relativa de materiales registrados de acuerdo a la profundidad, es notable que la mayoría de los artefactos líticos provienen de los niveles 3, 4 y 5, cuya abundancia contrasta con la escasez de otros materiales, como los caracoles y la cerámica, mientras que en los niveles 4 y 5, los caracoles procesados aumentan, en contraste con la disminución de la lítica y el aumento en la frecuencia de semillas. Dichas frecuencias corresponden a las capas I, II y III, lo cual podría sugerir que éstas representan las ocupaciones más intensas en el abrigo.
Lítica
El análisis de los artefactos muestra que en el abrigo se realizó buena parte de la cadena operativa involucrada en los procesos de talla. Las materias primas predominantes son rocas locales, como calizas con diferentes grados de silicificación, y pedernal de colores grises y cafés. Se registraron núcleos agotados para la extracción de lascas, lascas de descortezamiento secundarias y terciarias, la mayoría sin retoque, raspadores elaborados sobre navaja, buriles, lascas de adelgazamiento y desechos de talla (debitage; Figura 4G–J). Entre las piezas destaca un fragmento proximal de macronavaja, elaborada en pedernal gris con retoques en el margen derecho (Figura 4F), esta última recuperada en superficie. La presencia de estos materiales sugiere que el área fungió principalmente para la manufactura de herramientas y la mayoría de estas pudieron ocuparse en actividades fuera del abrigo. No obstante, también tenemos indicios de que algunas herramientas terminadas y lascas sin retoque se emplearon al interior del abrigo (ver penúltimo apartado). Otros artefactos que destacan, aunque en menor proporción, son alisadores o pulidores hechos sobre pequeños cantos esféricos de serpentina (Figura 4E).
Materiales arqueológicos: (A) fragmento de cuerpo de cerámica, (B) bordes de cerámica Nicapa, (C) semillas de Celtis sp., (D) valvas de Pachichillys largillierti, (E) artefacto lítico pulido, (F) macronavaja con retoque lateral, (G) lascas y desechos de talla sin retoque, (H) buril, (I) núcleo agotado, (J) raspador hecho sobre navaja. (Color en la versión electrónica)

Cerámica
Se registraron ocho fragmentos cerámicos, entre los cuales destacan dos bordes del tipo Nicapa Naranja al negativo y un fondo del tipo Libertad Negro-café (Figura 4 A-B; Clark y Cheetham Reference Clark, Cheetham, Carrión and Cook2005). Ambos tipos han sido identificados como pertenecientes a los complejos cerámicos Escalera y Enub (ca. 750–500 aC) del período Preclásico medio B, definidos para la región circundante a Chiapa de Corzo y el Alto Grijalva respectivamente (Clark y Cheetham Reference Clark, Cheetham, Carrión and Cook2005:379–389).
Materiales malacológicos
Se recuperó un total de 120 caracoles de agua dulce de la especie Pachichillys largillierti (Figura 4D). Actualmente estos caracoles se aprovechan como alimento, para lo cual se rompe el ápice y luego se extrae la carne. De la muestra, 92 ejemplares presentan fracturas y evidencias de termoalteración, lo que sugiere que fueron aprovechados para consumo humano. El mayor porcentaje de estos gasterópodos corresponde a los niveles 4 y 5, lo cual es consistente con la concentración de los otros artefactos ya descritos. En virtud de que su abundancia es normal en estas regiones (sobre todo en verano), no es de extrañar su uso para fines alimenticios o rituales por los ocupantes de estos abrigos (Acosta Ochoa Reference Acosta Ochoa2012), considerando además su cercanía con dos arroyos, en los cuales estos moluscos pueden ser recolectados.
Cronología (14C)
Un fragmento de madera carbonizada fue fechado mediante AMS en el Laboratorio Nacional de Espectrometría de Masas con Aceleradores (LEMA) del Instituto de Física de la UNAM (número de muestra 1416.1.1). La fecha obtenida corresponde 2508 ± 35 años 14C, y a 2739–2466 cal aP (calibrada con 2σ con el programa OxCal v4.2.4; Figura suplementaria 1). La muestra proviene del nivel 5 en la unidad B, capa III (cuadrante NE, a −0.54 m), el nivel con la mayor frecuencia relativa de materiales recuperados (Tabla suplementaria 1) y claros indicios de actividad humana. Este fechamiento es importante para la Depresión Central de Chiapas, ya que nos permite vincular la ocupación del abrigo con la fase Escalera de Chiapa de Corzo, durante la cual se ha documentado el crecimiento del sistema político centrado en Chiapa de Corzo y su hinterland, de acuerdo con las exploraciones de Tim Sullivan (Reference Sullivan2015) y a nuestros propios recorridos (Macías Quintero y López Bravo Reference Quintero, Ignacio and Bravo2016).
Macrorrestos botánicos
Sobre este tópico destaca el hallazgo de semillas del género Celtis provenientes del nivel 5, cuadrante B (Figura 4C). Estos macrorrestos se asemejan a los reportados por Acosta Ochoa (Reference Acosta Ochoa2008) para la cueva de Santa Marta, encontrados en contextos correspondientes al Holoceno medio (capas V y VI) y al período de transición Pleistoceno-Holoceno (capas XVI y XVII). Su presencia en otros sitios de la región ha sido interpretada como evidencia del consumo humano de frutos (Acosta Ochoa Reference Acosta Ochoa2008; Acosta Ochoa et al. Reference Acosta Ochoa, Pérez and Rivera2013). En este sentido, al considerar el ciclo reproductivo de Celtis sp., estas semillas constituyen un interesante proxy estacional que sugiere ocupaciones estivales-otoñales.
Análisis funcionales de base microscópica en artefactos líticos
Por último, se realizó un estudio funcional de base microscópica a una muestra de 12 artefactos líticos para determinar su uso efectivo. La identificación de trazas de uso consiste en registrar la presencia de micropulidos —rasgos diagnósticos del material que ha sido trabajado (van Gijn Reference van Gijn2010)— en la superficie de los artefactos líticos por medio de técnicas microscópicas. Se empleó un microscopio Olympus BX52 con módulo de luz reflejada para reconocer los micropulidos a 200× y 100×. Las microfotografías panorámicas se tomaron utilizando la técnica focus stacking con el programa Helicon Focus, para lograr una mayor profundidad de campo y nitidez (Pérez-Martínez Reference Pérez-Martínez2017; Pérez-Martínez y Ferrand Alcaraz Reference Pérez-Martínez and Alcaraz2021).
De la muestra analizada sólo dos artefactos mostraron evidencia de trazas de uso: un raspador con fibras de colágeno adheridas y micropulidos asociados a la limpieza de piel (Figura 5) y un artefacto con residuos de colágeno —posiblemente restos de grasa y sangre— y micropulidos asociados al raspado de hueso (Figura 6). La identificación de los residuos y las trazas de uso se realizó a través de la comparación con materiales de una colección creada para propósitos experimentales.
Micrografías tomadas sobre el filo de raspador: (A–B) micropulidos asociados a trabajo de piel, (C) filamento, (D) fibras de colágeno, (E) micropanorámica donde se observa el desarrollo de micropulido en el borde del artefacto. (Color en la versión electrónica)

Micrografías tomadas sobre el filo de una lasca sin retoque: (A) residuos de colágeno, (B) micropulido asociado a procesamiento de hueso, (C) residuos de posible grasa y sangre, (D–E) micropulidos asociados al procesamiento de hueso. (Color en la versión electrónica)

Conclusiones
La información presentada en este reporte constituye un aporte para mejorar el conocimiento sobre las actividades desarrolladas en los abrigos rocosos de la Depresión Central de Chiapas. De manera preliminar, sugerimos que el abrigo fue visitado estacionalmente por miembros de comunidades aldeanas y rurales —que ya ocupaban la región desde el Preclásico medio— con el propósito de abastecerse de recursos locales y desarrollar actividades domésticas como el procesamiento de pieles y hueso, consumo de caracoles y frutos, entre otras.
Resulta interesante que ocupaciones con características similares han sido reportadas en las cuevas de Santa Marta (McNeish y Peterson Reference MacNeish and Peterson1962) y Camcum, en el Alto Grijalva (Lee y Clark Reference Lee and Clark1988). Este patrón sugiere que las cuevas constituyeron lugares relevantes en el paisaje a lo largo del tiempo, independientemente de las actividades que albergaron. A futuro, se pretende profundizar las exploraciones en este y otros abrigos de la región para reconstruir con mayor detalle su historia y la de las personas que los ocuparon.
Agradecimientos
Agradecemos las facilidades otorgadas por el INAH (permiso 401.B(4)19.2016/36/1429) y a los estudiantes de la Licenciatura en Arqueología de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. Se agradece el apoyo de la Dra. Corina Solis (LEMA-UNAM) y Lucha Martínez de Luna (UCL).
Declaración de financiamiento
La investigación fue realizada con fondos del Programa Integral de Fortalecimiento Institucional (PIFI).
Declaración de disponibilidad de datos
Los datos y materiales están disponibles para su revisión en la UNICACH, Subsede Chiapa de Corzo.
Conflicto de intereses
Los autores declaran que no hay ningún conflicto de intereses.
Materiales suplementarios
Para acceder a los materiales suplementarios que acompañan este artículo, visitar https://doi.org/10.1017/laq.2024.25.
Tabla suplementaria 1. Relación de materiales por nivel.
Figura suplementaria 1. Calibración de fecha por AMS.