Se presentan evidencias de la cadena operativa alfarera de la fase Cabuza del valle de Azapa, norte de Chile (Figura 1), detallando materias primas con microscopía óptica (n = 130) y mineralogía (n = 40), para ahondar en la relación de esta fase cultural con el estado altiplánico de Tiwanaku. Una rica tradición de estudios cerámicos regionales sirvió para definir la cerámica de la fase Cabuza como parte del período Medio local u horizonte Tiwanaku, aunque el carácter de esta relación se ha discutido largamente. Paralelamente, se han planteado distintos orígenes de la población Cabuza, siendo interpretada sucesivamente como una colonia estatal altiplánica Tiwanaku, luego como grupos locales pre-estatales y, finalmente, como grupos post-estatales provenientes del colapso de la colonia en Moquegua, sur del Perú. Estos supuestos autoexcluyentes han influido históricamente en las interpretaciones que ha recibido el material cerámico de la fase Cabuza y, desde allí, en las tipologías que se han desarrollado para este corpus alfarero. Así, una revisión material actualizada de la alfarería de la fase Cabuza es necesaria para responder por qué un estilo cerámico con influencias de Tiwanaku aparece en áreas donde no hay experiencias preliminares informadas y cuando ya el estado había colapsado en tierras altas. Para ahondar en ello, la evidencia arqueométrica recogida será contrastada con las categorías estilísticas alfareras vigentes para este período en el valle de Azapa, desglosando categorías estilístico-tecnológicas mediante la superposición de grupos o clústeres de materias primas, elementos tecnológicos y estilos de decoración. Con este acercamiento metodológico: (1) se ha detallado empíricamente los estilos Cabuza y Tiwanaku presentes en el valle de Azapa; (2) se reportan algunos estilos cerámicos que previamente no se habían informado y (3) nos ha permitido preguntarnos por el tipo de alfareros y usuarios que estuvieron detrás de estos acontecimientos.
(Arriba) Mapas de ubicación; (abajo de izquierda a derecha) jarra, quero y puco del estilo Cabuza. (Color en la versión electrónica)

Figura 1 Long description
A) The first map shows northern Chile, highlighting locations such as Azapa and Miranda with red markers. The map includes a smaller inset map of South America, indicating the region′s position. B) The second map is a detailed topographic representation of the Azapa Valley, with labeled areas such as Cerro Sombrero and Cerro Moreno. The legend indicates elevation contours. C) The bottom row displays three pottery pieces from the Cabuza style: a jar with a handle, a quero with a flared rim and a puco with a wide opening. Each piece exhibits distinct surface patterns and textures typical of the Cabuza ceramic tradition.
Antecedentes del problema Cabuza
Hacia 1919 se reporta por primera vez cerámica Cabuza en la fase Epigonal de Tiahuanaco del valle de Azapa, como una fase de decadencia en la expansión territorial del estado altiplánico (Uhle Reference Uhle1959). Dado que los cementerios de la fase Cabuza ocasionalmente incluían tumbas con objetos Tiwanaku, se definió a esta población como una colonia altiplánica (Berenguer y Dauelsberg Reference Berenguer, Dauelsberg, Hidalgo, Schiappacasse, Niemeyer, Aldunate and Solimano1989; Chacama Reference Chacama2004; Focacci Reference Focacci1981, Reference Focacci1990), similar a la colonia Tiwanaku del área de Moquegua, sur del Perú (Baitzel y Goldstein Reference Baitzel, Goldstein, Korpisaari and Chacama2015; Goldstein Reference Goldstein1996, Reference Goldstein2005; Goldstein y Owen Reference Goldstein and Owen2001; Palacios y Goldstein Reference Palacios, Goldstein, Korpisaari and Chacama2015). Las primeras dataciones radiocarbónicas aproximadamente 400-600 dC (Focacci Reference Focacci1981; Korpisaari et al. Reference Korpisaari, Oinonen and Chacama2014) llevaron a proponer una colonización Cabuza anterior a la expansión estatal (ca. 700 dC; Berenguer y Dauelsberg Reference Berenguer, Dauelsberg, Hidalgo, Schiappacasse, Niemeyer, Aldunate and Solimano1989). Sin embargo, estudios posteriores de biodistancias descartaron una relación biológica directa entre la fase Cabuza y las poblaciones nucleares de Tiwanaku (Sutter Reference Sutter2006; Sutter y Mertz Reference Sutter and Mertz2004). Estos mismos análisis evidenciaron una continuidad biológica desde el período Arcaico al Formativo (ca. 1500 aC-300 dC) de la población costera de Arica, lo que fue extrapolado a la supuestamente temprana fase Cabuza, interpretándose entonces como un grupo local. El corpus cerámico presente se explicó como una adopción progresiva de influencias culturales unidireccionales desde Moquegua (Espoueys, Horta y Reciné Reference Espoueys, Horta and Reciné1995; Espoueys, Uribe, Roman, et al. Reference Espoueys, Uribe, Román and Deza1995; Uribe Reference Uribe1999, Reference Uribe2004).
Sin embargo, no hay evidencia de continuidad tecnológica desde el Formativo hasta los artefactos de la fase Cabuza, ni de un proceso progresivo de asimilación material. Por el contrario, las abruptas y múltiples innovaciones materiales observadas corresponden a sistemas productivos ya consolidados, con vínculos técnicos y estilísticos con Moquegua (Cassman Reference Cassman1997; Ogalde Reference Ogalde2020; Ogalde, Villanueva, Huaman, et al. Reference Ogalde, Villanueva, Huaman and Aravena2024; Uribe Reference Uribe1999, Reference Uribe2004). Además, sin ser directamente Tiwanaku, la evidencia biológica de la fase Cabuza presenta un componente altiplánico sin precedentes en el poblamiento local del valle de Azapa-costa de Arica (Sutter Reference Sutter2006), más semejante a la fase Chen Chen de Moquegua (Rothhammer y Santoro Reference Rothhammer and Santoro2001; Rothhammer et al. Reference Rothhammer, Santoro, Poulin, Arriaza, Moraga and Standen2009). Paralelamente, los análisis bayesianos rechazaron los escasos fechados radiocarbónicos tempranos de Cabuza (Korpisaari et al. Reference Korpisaari, Oinonen and Chacama2014), y las dataciones por termoluminiscencia se descartaron por una inconsistencia de varios siglos (Marsh et al. Reference Marsh, Korpisaari, Puerto Mundt, Gasco and Durán2021). Así, los modelamientos radiocarbónicos actualizados del período Medio en la macro región sitúan el inicio del estilo Cabuza hacia 1140 cal dC (1010-1200 cal dC, 95%), siendo el más tardío entre los estilos post-colapso (Marsh et al. Reference Marsh, Korpisaari, Puerto Mundt, Gasco and Durán2021, Reference Marsh, Owen, Korpisaari, Sharratt, Goldstein, Vining, Baitzel, deFrance, Hubbe and Ancapichún2025). Esta convergencia de evidencias ha fortalecido una tercera postura interpretativa, que propone que los grupos Cabuza provinieron del área de Moquegua tras el colapso de Tiwanaku (Cassman Reference Cassman1997; Korpisaari et al. Reference Korpisaari, Oinonen and Chacama2014; Ogalde, Villanueva, Huaman, et al. Reference Ogalde, Villanueva, Huaman and Aravena2024; Sutter Reference Sutter2006; Sutter y Sharratt Reference Sutter and Sharratt2010).
Para evaluar esta interpretación de la fase Cabuza, se aplicó un enfoque arqueométrico centrado en materias primas, manufactura y uso de la alfarería, con énfasis en los estilos Cabuza y Tiwanaku. Con esta evidencia tecnológica se contrastaron las categorías estilísticas vigentes que están centradas en el número de colores y la comparación iconográfica (ver Uribe Reference Uribe1999). Luego, los aspectos tecnológicos identificados ciertamente cuestionan las tipologías estilísticas vigentes, evidenciando una mayor complejidad y la necesidad de integrar ambos componentes en la definición de tradiciones alfareras del valle de Azapa. Esta revisión estilístico-tecnológica permitirá además reevaluar el vínculo entre la fase Cabuza y los procesos culturales de Moquegua, comprendiendo las tradiciones alfareras asociadas a la identidad material de las poblaciones que llegaron al valle en ese contexto.
Marco teórico
La cualidad material pre-estatal, estatal o post-estatal de la fase Cabuza sería un fenómeno antropológico complejo que en parte se expresaría como identidad mediante la agencia (Dornan Reference Dornan2002; Insoll Reference Insoll and Insoll2007); cuya construcción relaciona gnoseológicamente prácticas sociales, cultura material y paisaje cultural (Dobres y Robb Reference Dobres and Robb2000). Así, la construcción histórica de la identidad como cambio social se manifestaría como devenir de las prácticas sociales, cuyo análisis teórico oscila entre el mundo acrítico y normalizado del habitus (Bourdieu Reference Bourdieu1977; Dornan Reference Dornan2002) hasta la creatividad crítica de la conciencia práctica (Dornan Reference Dornan2002; Giddens Reference Giddens1979). Importa que ambos enfoques abordan el cambio social como un proceso cognitivo-gnoseológico que se materializa en nuevas prácticas que transforman el orden físico como consecuencia, creando cultura material que a su vez condiciona dichas prácticas (Boivin Reference Boivin, DeMarrais, Gosden and Renfrew2004; Dant Reference Dant2005; Hicks Reference Hicks, Hicks and Beaudry2010). Este proceso dialéctico de materialización de prácticas específicas se sitúa medioambientalmente en un paisaje cultural específico que las condiciona, paisaje cuya dimensión espaciotemporal es nuevamente cognitiva y gnoseológica, derivándose de una producción esencialmente social (Anschuetz et al. Reference Anschuetz, Wilshusen and Scheick2001; Ashmore Reference Ashmore, Meskell and Preucel2007; Ingold Reference Ingold2000).
Estas configuraciones gnoseológicas específicas de prácticas sociales, cultura material y paisaje cultural serían productivas con una expresión significativa —y por ello diagnóstica— en el diseño y función de los artefactos (Thomas y Buch Reference Thomas and Buch2013). Así, la manufactura y uso de las cosas tensionan las relaciones entre productores y usuarios impulsando el cambio per se; y con ello la transformación histórica de los sistemas tecnológicos a la manera de cambios sociales con continuidades y rupturas del orden tecnológico que pasan a ser parte de la identidad empírica del grupo (Nelson Reference Nelson1991; Schiffer y Skibo Reference Schiffer and Skibo1987; Sellet Reference Sellet1993; Sillar y Tite Reference Sillar and Tite2000; Thomas y Buch Reference Thomas and Buch2013). Luego, este corpus gnoseológico dinámico tiene componentes factuales y simbólicos cuya interacción genera un tercer elemento analítico: el significado que la comunidad otorga a su cultura material (Lechtman Reference Lechtman, Lechtman and Merrill1977; Roux Reference Roux and Hunt2016; Schlanger Reference Schlanger, Renfrew and Zubrow1994). Este conocimiento simbólico-factual convierte la producción tecnológica material en sistemas sociales comunicantes, donde los estilos operan como símbolos (Gosselain Reference Gosselain1992; Sackett Reference Sackett, Conkey and Hastorf1990). La transmisión social de estos estilos tecnológicos significantes ocurre en el nivel individual, como experticia cognitiva y neuromotora interiorizada, y colectivo, mediante redes sociales y normas que cohesionan y reproducen al grupo (Lechtman Reference Lechtman, Lechtman and Merrill1977; Schiffer y Skibo Reference Schiffer and Skibo1987; Schlanger Reference Schlanger, Renfrew and Zubrow1994).
Por tanto, los aspectos materiales del diseño y función de la alfarería de la fase Cabuza operarían como estilos tecnológicos significantes y diagnósticos de un grupo social de productores y usuarios. La caracterización de la cadena operativa (chaîne opératoire) y el detalle de algunas materias primas de estas cerámicas servirán para identificar diferencias tecnológicas y estilísticas que serán discutidas como diferentes formas gnoseológicas del hacer. Formas materiales que serían parte de la identidad empírica de los grupos de productores y usuarios, expresando como cambio social el momento histórico que viven respecto de los procesos estatales de Tiwanaku.
Materiales
La cerámica Cabuza más popular presenta trazos negros de óxidos de manganeso sobre engobe rojo de hematita siendo categorizada como estilo Cabuza A.1 (Berenguer y Dauelsberg Reference Berenguer, Dauelsberg, Hidalgo, Schiappacasse, Niemeyer, Aldunate and Solimano1989; Ogalde, Arriaza, Lara, et al. Reference Ogalde, Arriaza, Lara, Paipa, Leyton and Campos-Vallette2021; Uribe Reference Uribe1999). Respecto de esta variante estilística se desglosa la actual clasificación tipológica del período Medio del valle de Azapa guiada por criterios decorativos y número de colores de dicha decoración. De ello (siguiendo a Uribe Reference Uribe1999) resultan dos variantes de la decoración Cabuza, una A.2 o bicolor con blanco sobre rojo y una tricolor o Sobraya denominada Cabuza B. Las cerámicas Tiwanaku se agrupan bajo la categoría de Tiwanaku A para las cerámicas polícromas, y B para aquellas tricolor. Los estilos locales Maytas y San Miguel son representados de forma general (ver Tabla suplementaria 1).
Los cementerios que más evidencia Cabuza contienen son AZ-3, AZ-6 y AZ-71, que además presentan alfarería Maytas y San Miguel; mientras que en AZ-3, AZ-71, AZ-141 y AZ-143 se reportan los casos más numerosos de cerámica Tiwanaku (Goldstein Reference Goldstein1996; Uribe Reference Uribe1999). La revisión en extenso de esta colección se realizó en los años 2011-2013 por Antti Korpisaari con apoyo de la Fundación de Alfred Kordelin (Finlandia), delineándose el muestreo de los cementerios AZ-6, AZ-71, AZ-141 y AZ-143. Se tomaron 130 muestras detallándose luego la petrografía de pastas frescas de los estilos Cabuza (n = 71), Tiwanaku (n = 27), Maytas (n = 26) y San Miguel (n = 6), ahondando en la mineralogía sobre 40 muestras (Tabla 1) que incluían 16 casos de Cabuza, 23 de Tiwanaku y uno de Maytas.
Muestras con análisis mineralógicos.

Tabla 1 Long description
Se registran muestras con columnas de sitio, estilo, forma, codigo y codigo museo. En estilo Cabuza, el sitio AZ-6 incluye Cabuza A.1 con forma, Quero, codigo 496 y codigo museo, T9 12059.1, seguido por codigos 1565, 1867 y 1876 con codigos museo T52 12222, T29 12145 y T52 12221. En Cabuza, el sitio AZ-143 lista codigos 1904, 1905, 1920, 1891 con asterisco, 1893 con asterisco y 1894 con asterisco, con codigos museo CBQP-F1014, CBQP-F1006, CBQ-F433, TWEV-F33, TWEV-F102 y TWEV-F975; bajo Cabuza B aparecen 1892 con asterisco y 1923 con asterisco con codigos museo TWEV-F78 y TWEV-F23. Para Cabuza A.1 con forma, Jarra, AZ-6 incluye codigos 1857 y 1875 con codigos museo T9 26692.1 y T52 12220, y AZ-143 incluye 1881, 1918, 1919 y 1921 con codigos museo CBJR-F153, CBJR-F1030, CBJR-F30 y CBJR-F22. En Cabuza, AZ-6 incluye forma, Puco, con codigo 1863 y codigo museo T26 12136, y AZ-143 incluye 1922 con codigo museo CBPC-F1027; ademas AZ-6 incluye estilo, SDD, forma, Vasija, con codigo 1851 y codigo museo T7 26690. En estilo Tiwanaku, AZ-141 incluye Tiwanaku A con forma, Quero, codigo 495 y codigo museo TWQP-RS; AZ-143 incluye codigos 1485, 1489, 1887 y 1888 con codigos museo TWEV-1485, TWQPB-1489, TWQPB-F159 y TWQP-F50. En Tiwanaku B se listan 1885, 1889, 1890, 1895, 1896, 1906 y 1907 con codigos museo TWQP-F91, TWQP-F979, TWQP-F37, TWEV-F111, TWEV-F78, TUQP-F112 y TUQP-F965; en Blackware se listan 1483C, 1484 y 1487 con codigos museo BWEV-1483C, BWEV-1484 y BWEV-1487. En Tiwanaku A con forma, Jarra, aparece el codigo 1924 con codigo museo TWJRP-F26, y en Tiwanaku B con forma, Fragmento, aparecen 1486A y 1901 con codigos museo TWNP-1486A y TWNP-F10. En estilo Maytas, AZ-6 incluye Maytas con forma, Jarra, codigo 1845 y codigo museo T7 12043.1.
Nota: SDD: sin decoración diagnóstica.
* Parte superior evertida del quero, que puede ser igualmente el cuerpo de un tazón.
Las muestras de AZ-6, AZ-71 y AZ-141 provienen de excavaciones controladas de tumbas intactas y por ello tienen muy buena conservación, tomándose muestras de acuerdo con la disponibilidad de fragmentos, dado el carácter invasivo de las técnicas instrumentales. En estos sitios se ha tomado muestras de jarras, queros y pucos Cabuza, con muestras complementarias de los estilos Maytas y San Miguel. Las muestras de AZ-143 son fragmentos superficiales, donde el muestreo se ha concentrado mayormente en los estilos Cabuza y Tiwanaku reconstruyendo con mayor seguridad queros en ambos casos, además de muestrear asas de jarras con iconografía Cabuza (Acori Reference Acori2017; Ogalde Reference Ogalde2020). El muestreo para los análisis mineralógicos fue aún más restringido dada la cantidad de material necesario, concentrándose en AZ-6 y AZ-143 buscando muestras con una filiación estilística y una categorización morfológica segura, además de representar todas las categorías estilísticas señaladas en la Tabla suplementaria 1.
Métodos
Observaciones de manufactura y uso
Siguiendo a Roux (Reference Roux and Hunt2016), se evaluará la manufactura y uso sobre las nociones de (1) Técnicas que son acciones especializadas físicas y mecánicas con que se da forma a las materias primas; y (2) Métodos que son operaciones funcionales ordenadas que constan de fases, estados y técnicas. Las prácticas e insumos de interés en la cadena operativa alfarera son las materias primas usadas, el moldeado, tratamiento de superficie, decoración, cocción y uso de las cerámicas. En especial, se observó la resistencia a la fractura de la pasta cerámica en el muestreo, el modelado de labio, el uso de textil en el alisado, la calidad del bruñido en los tratamientos de superficie, la destreza en la decoración, la variación de los colores de la decoración y cocción cerámica con Munsell. También se evaluaron las marcas de uso de los artefactos, las que se dividieron en: (a) no uso; marcas de manufactura intactas, paredes internas limpias, bases y labios de las vasijas sin desgaste, (b) uso; marcas de fricción mecánica y materia orgánica absorbida en paredes internas, bases y labios erosionados, evidencia en la base de exposición al fuego, entre otras.
Petrografía macroscópica
La microscopía óptica se realizó montando fragmentos de aproximadamente 2 mm2 en un estereomicroscopio Olympus SZX-7 aplicando siempre una magnificación de 2×, siendo comparables las imágenes. Se observó la calidad de la pasta cerámica evaluando y comparando la forma, tamaño y densidad de las inclusiones más representativas. Estos análisis se realizaron en el Instituto de Alta Investigación, Universidad de Tarapacá, Arica, Chile.
Mineralogía SEM automatizada
Los 40 fragmentos cerámicos (<30 × 30 mm) fueron montados en briquetas, alisando su superficie para aplicar mezcla Epofix. El protocolo de preparación y la biblioteca SIP siguen la propuesta de Riera-Soto (Reference Riera-Soto2019; Riera-Soto et al. Reference Riera-Soto, Agüero, González-Maurel, Uribe and Menzies2022). El análisis se realizó en el Centro de Investigación y Servicios Mineralógicos (CISEM, hoy MAINI), de la Universidad Católica del Norte, Antofagasta, Chile.
Estadística
El análisis bayesiano de las 40 muestras de mineralogía se ejecutó en Python 3.13.0 con las librerías pandas 2.2.2, numpy 1.26.4, scikit-learn 1.5.0, scipy 1.13.1 y matplotlib 3.9.0. Las variables numéricas se normalizaron mediante escalado min–max (0-1) para neutralizar las diferencias de magnitud. Sobre la matriz mineralógica normalizada se aplicó un análisis de componentes principales, segregándose dos componentes que concentran la mayor varianza explicada; cuyas puntuaciones sirvieron de base para un agrupamiento jerárquico aglomerativo con distancia euclídea y enlace de Ward, configuración que minimiza la varianza intra-clúster en cada fusión. Este modelamiento estadístico es usado en estudios cerámicos (ver Kostova et al. Reference Kostova, Todorova, Mihaylova, Lalov and Berberova2025) y fue corroborado con modelos estadísticos complementarios (ver Texto suplementario 1).
Resultados
La observación de las diferencias y acabados de métodos en los eslabones de la cadena de producción alfarera de las vasijas, especialmente los queros, señaló técnicas características del estilo Cabuza. Entre ellas, el acabado del labio de forma tridactilar (por el grueso de las paredes), o muy raramente bidactilar, para dejar el borde del labio aplanado, o el alisado sin uso de textil o el recubrimiento de paredes internas de una fina capa de material inorgánico (Figura suplementaria 1). Esta tradición alfarera o sistema tecnológico se corresponde solamente con la decoración Cabuza A.1, donde el engobe rojo fue aplicado con brochas de 0,5–1 cm, con un resultado de heterogénea calidad (Munsell: 2,5YR 3/4, 4/4 y 4/6 10, además de 7,5R 3/4 alcanzando incluso 10R 3/3, 4/3, 4/4 y 4/6). La iconografía se hace en negro (5YR 2,5/1 y 3/1) aplicada con un pincel de aproximadamente 0,5 cm con trazo irregular y cuando una línea rodea el perímetro del cuerpo cerámico el trazado se hace en secciones (Figura 1). La cocción es oxidante con resultados variables que van desde tonalidades 7,5YR 6/4 con ocasionales bordes 2,5YR 5/6, hasta tonalidades 2,5YR 2/6. La Figura 2 muestra varios ejemplos de la pasta de cerámica del estilo tecnológico Cabuza.
Tradición estilístico-tecnológica Cabuza A.1 presente en AZ-6 con (a) jarra, (b) quero y (c) puco, y en el mismo orden para AZ-143 en (d), (e) y (f) que fueron agrupados luego en el clúster 1. Casos presentes en AZ-143 de queros en (g), (h), (i), (j), (k) y una jarra en (l) que fueron agrupados luego en el clúster 3. (Color en la versión electrónica)

Por el contrario, las cerámicas Tiwanaku y los estilos locales Maytas y San Miguel tienen técnicas de alisado con textil y un bruñido que muchas veces borra las marcas del alisado; mientras que las paredes relativamente finas, sobre todo en las vasijas Tiwanaku, muestran técnicas bidactilares características para el modelado de un labio aguzado o V invertida. La cocción de estas cerámicas es oxidante con resultados variables, salvo las cerámicas Tiwanaku con pasta gris, que agrupan ejemplares Tiwanaku A, Tiwanaku B y Blackware y que son las cerámicas más finas de todas las analizadas, aunque presentan diferentes métodos y técnicas de manufactura. De igual forma, las cerámicas con decoración Cabuza B o Sobraya analizadas —la mayoría con una pasta grisácea (Munsell 7,5YR 4/3 – 7,5YR 2,5/2)—, corresponden a una tradición alfarera distinta del estilo Cabuza, más cercana a los métodos y técnicas Tiwanaku. Por su manufactura semejante se han incluido en este grupo casos con decoración Cabuza negro sobre rojo o con pasta oxidada. La Figura 3 muestra ejemplos de las pastas frescas de los estilos considerados locales como Maytas (Figura 3a), San Miguel (Figura 3b), además de la variante Sobraya o Cabuza B (Figura 3c-f). La Figura 3 muestra también cerámicas Tiwanaku tipo Blackware con pasta gris (Figura 3g-i) y Tiwanaku B o Tumilaca con cocción oxidante (Figura 3j-l).
Grupos estilístico-tecnológicos locales distintos de Cabuza: estilos (a) Maytas, (b) San Miguel, además de Cabuza B o Sobraya con pasta oxidada en (c) y con pasta grisácea en (d), (e) y (f). Parte de los grupos estilístico-tecnológicos asociados a Tiwanaku en Moquegua del clúster 2 con piezas Blackware en (g), (h) e (i), además de cerámica Tiwanaku B o Tumilaca en (j), (k) y (l). (Color en la versión electrónica)

Las evidencias mineralógicas ahondan estas diferencias estilísticas y de manufacturas segregando las muestras en dos grupos con materias primas diferentes (Tabla suplementaria 2; Figura 4). El primer grupo mineralógico (Min1) contiene la totalidad de piezas de la tradición alfarera Cabuza y está compuesto por arcillas (55/19%), biotita (<7%) y muscovita (<4%); inclusiones de plagioclasa (11/5%), cuarzo (19/9%), feldespato potásico (14/4%), además de cuarzos, interpretados como litoclastos volcánicos finos posiblemente ricos en vidrio, con escasos máficos y una porosidad variable. Este grupo mineralógico incluye, inesperadamente, otras tradiciones estilístico-tecnológicas como el grupo ampliado de Cabuza B o Sobraya (más cercano a Tiwanaku) y algunas cerámicas Tiwanaku B (tricolor). El grupo mineralógico 2 (Min2) está compuesto por cerámicas Tiwanaku y algunos casos Tumilaca con una matriz compuesta por muscovita (11/3%), arcillas (63/49%) y biotitas (9/1%); inclusiones de cuarzo (8/22%), plagioclasa (5/2%), feldespatos potásicos (10/2%) —en algunos casos asociadas con el cuarzo en litoclastos plutónicos—, máficos (cercano al 1%), nódulos de arcillas ricas en cloritas y una porosidad baja.
Izquierda grupo mineralógico 1 o Min1 compuesto principalmente por cerámicas Cabuza. Derecha grupo mineralógico 2 o Min2 compuesto por cerámicas Tiwanaku, además de algunos casos Tumilaca. (Color en la versión electrónica)

Figura 4 Long description
Two columns of ceramic thin-section sample images are arranged side by side, each column headed by a group title. The first column is headed Grupo Mineralogico 1 and the second column is headed Grupo Mineralogico 2. Each sample is displayed as a rectangular mineral distribution map showing scattered colored points across a pale background, representing different mineral components. Each sample image carries a numeric identifier and a scale bar labeled 1000 micrometers. In Grupo Mineralogico 1, the visible sample labels include C1-Cab A1, appearing twice in the uppermost rows, followed by C3-Cab A1, then C3-TiwCub and C3-Tiwoci at the lower portion of the column. In Grupo Mineralogico 2, the sample labels include C2-TiwGris in the upper rows, followed by C2-Tiwoni, then C2-Tomilaca in the middle rows, with C3-Tiwoci and C2-Tiwoci appearing in the lower Atipicos subsection. A subsection label reading Atipicos appears near the bottom of the second column, grouping the final samples separately. A mineral legend titled Simbologia Mineral is positioned at the right side of the diagram. The legend lists the following mineral categories in two columns of entries: Plagioclasa, Piroxeno, Feldespato K, Muscovita, Biotita, Apatita, Cuarzo, Feldespato, Maficos and Porosidad. Each legend entry is associated with a distinct marker. The diagram presents a visual comparison of mineral composition and distribution between the two groups, with each sample map showing the spatial arrangement of identified minerals across the ceramic cross-section at a consistent scale of 1000 micrometers.
Los análisis de componentes principales (PCA por su sigla en inglés) de los resultados mineralógicos mostraron que los dos primeros componentes explican el 55,24% de la varianza total y están conformados por 18 variables. El primer componente (PC1) está asociado positivamente con muscovita (+0,4138) y negativamente con plagioclasas (–0,3850), feldespatos de potasio-K (–0,3199), epidota (–0,3157) y olivino (–0,3030). El segundo componente (PC2) presentó asociaciones positivas con óxidos de hierro/Fe (+0,5204), titanita (+0,3721), óxidos de titanio/Ti (+0,2719) y piroxenos (+0,3011), y una asociación negativa con zirconio (–0,3687; ver Tabla suplementaria 3).
El boxplot de los componentes principales se muestra en la Figura 5 mediante vectores que visualizan las cargas de las 18 variables mineralógicas, la distribución de las 40 muestras cerámicas y los clústeres obtenidos por el análisis jerárquico aglomerativo. El eje PC1 se relaciona con muestras enriquecidas en muscovita, clorita y arcillas, mientras que el eje de PC2 se relaciona con muestras ricas en óxidos de Fe, óxidos de Ti, titanita y piroxenos. En este plano, los clústeres definidos por el método jerárquico se distribuyen de la siguiente manera: el grupo rojo (estilos Cabuza y Maytas) se agrupa en el cuadrante inferior izquierdo, asociado a altas cargas negativas de zirconio/olivino; el grupo azul (estilos Tiwanaku variados) se sitúa en el cuadrante inferior derecho, vinculado a las cargas positivas de muscovita/clorita; y el grupo amarillo, más heterogéneo (estilos Cabuza, Cabuza B o Sobraya y Tiwanaku B), se desplaza hacia la zona central-superior, alineado con las fuertes contribuciones de óxidos de Fe y Ti, lo que confirma que las variaciones composicionales captadas por el PCA sustentan la separación jerárquica previa.
Boxplot de los componentes principales que muestra, mediante vectores, las cargas de las 18 variables mineralógicas. (Color en la versión electrónica)

Figura 5 Long description
The scatter plot displays mineralogical variables distributed across two principal component axes, PC1 and PC2. The horizontal axis, labeled PC1, ranges from negative 2.0 to positive 2.0 and accounts for 32.3 percent of the variance. The vertical axis, labeled PC2, ranges from negative 2.0 to positive 2.0 and accounts for 23.0 percent of the variance. Various mineralogical variables are represented by vectors pointing in different directions, indicating their loadings on the principal components. Notable minerals include titanite, iron oxide, titanium oxide, muscovite, chlorite and clay. The plot also shows clusters of samples, with red, blue and yellow points representing different groups. The red group is located in the lower left quadrant, the blue group in the lower right quadrant and the yellow group in the upper region of the plot.
La Figura 6 muestra el análisis jerárquico como dendrograma de los patrones de similitud entre las 40 muestras cerámicas, construido mediante el método de Ward con distancia euclídea que evidencia tres clústeres principales: clúster 1 (C1) o grupo en rojo compuesto casi exclusivamente por muestras Cabuza y una Maytas; el segundo clúster (C2) o grupo en azul que está integrado por cerámicas Tiwanaku y Tumilaca (Tiwanaku B); el tercer clúster (C3) o grupo en amarillo es más heterogéneo, formado por piezas de los estilos Cabuza, Tiwanaku B y Cabuza B o Sobraya.
Dendrograma del análisis jerárquico que muestra los patrones de similitud. (Color en la versión electrónica)

Figura 6 Long description
The dendrogram displays hierarchical clustering of 40 ceramic samples using Ward′s method with Euclidean distance. It reveals three main clusters. Cluster 1, in red, consists mostly of Cabuza samples and one Maytas sample. Cluster 2, in blue, includes Tiwanaku and Tumilaca ceramics. Cluster 3, in yellow, is more heterogeneous, containing Cabuza, Tiwanaku B and Cabuza B or Sobraya styles. The vertical axis represents distance, while the horizontal axis lists sample identifiers from 1875 to 1890.
La evidencia hasta ahora recogida permite desglosar y superponer contra las variables estilísticas los diversos estilos tecnológicos y grupos mineralógicos delineados, generando un total de ocho categorías estilístico-tecnológicas (Tabla 2); algunas de las cuales necesitan para su particularización de otras observaciones, como el uso.
Categorías estilístico-tecnológicas propuestas con las principales variables diferenciadoras.

Tabla 2 Long description
Registros de fragmentos ceramicos se organizan por Categoria, Sitio, Codigo, Forma, Estilo, Mineralogia, Cluster, Pasta, Alisado y Uso. En C1 Cab A1 aparecen los sitios AZ minus 6 y AZ minus 143 con codigos 1876, 1857, 1875, 1918, 1920, 1863 y 1922; las formas incluyen quero, jarra, puco y cubierta; el estilo es Cabuza A.1 con mineralogia Min1 y cluster zirconio olivino; la pasta es oxidante, el alisado alterna sin textil y no observable, y el uso incluye sin uso, con uso y no observable. En C1 Maytas, AZ minus 6 reune el codigo 1845 con forma jarra, estilo Maytas, cluster zirconio y olivino, pasta oxidante, alisado textil y uso con uso. En C2 Tiw gris, AZ minus 143 lista codigos 1483C, 1484, 1487, 1489 con marca de asterisco, 1887 con marca de asterisco, 1888, 1885, 1924 y 1901; las formas incluyen quero, jarra y fragmento; el estilo incluye Blackware, Tiwanaku A y Tiwanaku B; la mineralogia es Min2 con muscovita clorita; la pasta es gris, el alisado es textil y el uso alterna con uso y no observable. En C2 Tiw oxi., AZ minus 141 incluye el codigo 495 con forma quero y estilo Tiwanaku A, y AZ minus 143 incluye 1485 y 1889 con estilo Tiwanaku B; se registra Min2 con muscovita clorita, pasta oxidante, alisado textil y uso con uso. En C2 Tumilaca, AZ minus 143 incluye 1906 y 1907 con forma quero y estilo Tumilaca, Min2 con muscovita clorita, pasta oxidante, alisado textil y brunido, y uso sin uso. En C3 Cab A1, AZ minus 6 incluye 1851, 496, 1565 y 1867, y AZ minus 143 incluye 1904, 1905, 1881, 1919 y 1921; las formas incluyen vasija, quero y jarra; el estilo es Cabuza A.1 con Min1 y oxidos Feoxidos Ti; la pasta es oxidante, el alisado incluye cubierta y sin textil, y el uso incluye con uso, sin uso y no observable. En C3 Tiw Cab, AZ minus 143 incluye 1891, 1893, 1894, 1923 y 1892; las formas incluyen quero; los estilos incluyen Cabuza A.1 y Cabuza B; la mineralogia es Min1 con oxidos Feoxidos Ti; la pasta se registra como 7,5 YR 4/3, 7,5 YR 2,5/2 y oxidante; el alisado es brunido y el uso es con uso. En C3 Tiw oxi., AZ minus 143 incluye 1896 y 1486A con forma quero y fragmento, estilo Tiwanaku B, Min1 con oxidos Feoxidos Ti, pasta oxidante, alisado brunido y uso no observable.
Nota: NO: no observable.
* Fragmentos cerámicos de una misma pieza.
La mayoría de los artefactos tienen marcas de absorción de materia orgánica en las paredes, señales de desgaste en labios y bases de las cerámicas, evidencia de exposición al fuego en la base de las vasijas, entre otras. En especial, los queros del estilo Tiwanaku muestran evidencias de uso, con paredes internas con materia orgánica absorbida que sugiere contenidos de chicha, por ejemplo (Figura 7a, b y f). Las notables excepciones a esta tendencia fueron algunos queros técnicamente similares a Tumilaca y categorizados con decoración Tiwanaku B, de cocción oxidante de C2 (Figura 7c y g), y los queros Cabuza de C1 y C3 (ver ejemplos C3 en Figura 7d-e), ambos de grupos mineralógicos diferentes. Vale decir, los queros de C2 habrían sido manufacturados con arcillas de Moquegua (Min2) y con prácticas de manufactura Tumilaca con el alisado con textil concéntrico en su superficie interna baja, además de no tener marcas de uso (Figura 7g). Por ello, se decanta por considerar estas piezas (antes Tiwanaku B) como pertenecientes al estilo Tumilaca. .
(a) Tazón o quero Sobraya y (b) quero Tiwanaku, ambos usados. Vasijas sin uso aparente del cementerio AZ-143: (c) quero Tumilaca; (d) y (e) queros Cabuza sin marcas de alisado con textil. Comparación entre una erosión mecánica y química de (f) un quero Tiwanaku y (g) un quero Tumilaca sin uso y con las características marcas del alisado con textil. (Color en la versión electrónica)

Estos primeros reportes de cerámica Tumilaca en el valle de Azapa se conjugan también con los reportes preliminares de cerámica Blackware entre los fragmentos analizados del cementerio AZ-143 (Figura 8a). Estas cerámicas tienen una mineralogía que se asocia a Min y C2 (Figura 4 y Figura 8b), mientras que los cortes transversales muestran que todo el material cerámico es de color gris (Figura 8c); a diferencia de las cerámicas Tiwanaku de pasta gris del sitio AZ-143 (ver tres ejemplos en Figura 8d), en las cuales el color gris de la pasta es delimitado por un color oxidado de las superficies interna y externa del artefacto. Menos parecidas son las cerámicas Tiwanaku y Tumilaca (Figura 8e) con colores oxidados de la pasta. Así, los resultados muestran cinco tradiciones cerámicas distintas (Cabuza, Tiwanaku, Maytas, San Miguel y Tumilaca) y sus variantes (Figura 3 y Figura 9)
(a) Cerámicas Blackware de AZ-143; (b) sus mapas mineralógicos y (c) cortes transversales analizados. Grupos de referencia de: (d) Tiwanaku con pasta gris y (e) Tiwanaku con cocción oxidante; excepto la última de abajo que es Tumilaca. (Color en la versión electrónica)

(Arriba) C1 con (a) C1-Cab A1 (fragmento C1-Maytas abajo a la derecha); C2 con (b) C2-Tiw/gris; (c) C2-Tiw/oxi y (d) C2-Tumilaca. (Abajo) C3 con (e) C3-Cab A1; (f) C3-Tiw/Cab; (g) C3-Tiw/oxi; (h) interior de algunos queros: C3 arriba (Cabuza alisado sin textil) y C2 abajo (Tumilaca alisado con textil). (Color en la versión electrónica)

Discusión
El conjunto de información recogida muestra que la tradición manufacturera Cabuza tiene técnicas reiterativas como el modelado aplanado del labio, el alisado sin textil o el recubrimiento de paredes internas, además de pastas con componentes característicos como evaporitas, cloritas y olivino. La decoración de esta tradición es solo Cabuza A.1 (negro sobre rojo), la cocción de las pastas es oxidante y los queros no tienen uso. Estas características del diseño y función del estilo Cabuza ya se han mencionado anteriormente, a propósito del contenido y uso de estas vasijas (Ogalde, Villanueva, Huaman, et al. Reference Ogalde, Villanueva, Huaman and Aravena2024:1393; Figura 4), sumándose ahora nuevos casos, un mejor entendimiento de estos sistemas tecnológicos y un mayor detalle de los tipos estilísticos con base en análisis mineralógicos.
Luego, la tradición manufacturera Cabuza y su grupo mineralógico (Min1) se distribuye en el C1 con marcadores de zirconio y olivino, y en C3 con marcadores de óxidos de Fe y Ti. Estas dos variantes tienen una misma mineralogía particular, puesto que presenta una mezcla de componentes félsicos y máficos, pero con una proporción geoquímica variable. El proceso particular de mezcla con componentes máficos presente en la pasta de Cabuza podría estar relacionado con el paisaje local en tanto también estaría presente en la cerámica Maytas analizada (Tabla suplementaria 3; Figura suplementaria 2), considerado un estilo alfarero del área. De hecho, la presencia variable de minerales máficos específicos como el olivino en las variantes estilístico-tecnológicas que habrían sido producidas localmente (Tabla 2; Tablas suplementarias 4 y 5) sugiere un proceso sistemático de mezcla quizás asociado a las dinámicas del paisaje local. Al respecto, la carta geológica de la región (ver Servicio Nacional de Geología y Minería, SERNAGEOMIN Reference Minería2004) muestra que el material intrusivo (con componentes máficos) se encuentra principalmente en los sectores precordilleranos y en un sector aislado cerca de la costa, estando todos estos afloramientos cercanos a los ríos del valle de Lluta y del valle de Azapa. De hecho, el río San José de Azapa tiene contacto directo con un afloramiento de material intrusivo a la altura del poblado de Las Peñas, en el valle medio aproximadamente 60 km de la costa. Así, el proceso ocasional y a veces catastrófico de las “bajadas” del río San José de Azapa podría arrastrar material intrusivo con diversas intensidades, explicando las concentraciones diferenciales de olivino en C1-Cab A1 o de hierro en las cerámicas C3-Cab A1 (Figura suplementaria 3). Por otro lado, justificaría la variación de las inclusiones que oscilan entre pastas con pocos, grandes y angulosos cuarzos e inclusiones negras, hasta pastas con cuantiosas, pequeñas y redondeadas inclusiones negras y cuarzos; lo que apunta a una clásica erosión por arrastre hídrico del material arcilloso, donde el material silicatado más duro va progresivamente pulverizándose por impacto y redondeándose por fricción (Figura suplementaria 4). El proceso de mezcla y reducción mecánica de materiales félsicos y máficos asociado al arrastre hídrico podría justificar la homogeneidad del tamaño, la forma y densidad de las inclusiones que se da caso a caso (ver Figura 4). Este cúmulo de evidencia sugiere que el proceso de mezcla de elementos minerales es de origen sistemático y natural, y no antrópico, probablemente asociado al río y a su dinámica hidrogeológica.
La presencia de eco-contaminantes regionales reconocidos como el arsénico, reportados en pigmentos rojos de la fase Cabuza y en la decoración de los estilos Cabuza y Maytas (Ogalde Reference Ogalde2020; Ogalde, Arriaza, Lara, et al. Reference Ogalde, Arriaza, Lara, Paipa, Leyton and Campos-Vallette2021; Ogalde, Cárcamo, Arriaza, et al. Reference Ogalde, Cárcamo, Arriaza and Lara2024), corroboran en las prácticas tecnológicas alfareras de estos estilos el uso de aguas o pigmentos contaminados del paisaje cultural local. Estos materiales —aguas contaminadas con arsénico, pigmentos y mezcla y depósito de arcillas— convergen en áreas de producción específicas como los cursos medios y desembocaduras de los ríos del valle de Azapa o del cercano valle de Lluta, de donde pudieron venir los pigmentos negros de manganeso contaminados con arsénico de la cerámica (ver Arriaza et al. Reference Arriaza, Ogalde, Vizcarra, Aravena, Standen, Figueroa, Zelaya, Reich, Halcrow and van Hoesen2023; Ogalde, Arriaza, Lara, et al. Reference Ogalde, Arriaza, Lara, Paipa, Leyton and Campos-Vallette2021). Así, es muy probable que el paisaje de producción del estilo Cabuza sea local, como también se ha postulado para el estilo Maytas (Uribe Reference Uribe1999), donde la obtención y tratamiento de arcillas y pigmentos están relacionados con los cursos hídricos del área. Esta obtención de materias primas y producción alfarera estaría segregada por cementerios donde serían las unidades familiares los grupos productores y usuarios de la cerámica Cabuza (Ogalde, Arriaza, Lara, et al. Reference Ogalde, Arriaza, Lara, Paipa, Leyton and Campos-Vallette2021; Ogalde, Villanueva, Huaman, et al. Reference Ogalde, Villanueva, Huaman and Aravena2024; Uribe Reference Uribe1999).
Así, la tendencia muestra que el subgrupo estilístico-tecnológico C1-Cab A1 incluye las cerámicas Cabuza más populares y de menor acabado técnico (aberrantes según Uribe Reference Uribe1999:197), que se concentran en cementerios como AZ-6. La variante C3-Cab A1 presenta un mejor acabado técnico y consolidación mecánica, concentrándose en cementerios como AZ-143 que concentran las materialidades Tiwanaku y las probables cerámicas del área de Moquegua. Esto podría plantear alfareros más diestros que otros, pues con los mismos métodos y técnicas se consiguieron diferentes acabados tecnológicos (ver Figura suplementaria 5), mientras que las prácticas alfareras son transmitidas dentro de un grupo supra-cementerio, participando por ello de la identidad empírica de productores y usuarios de las cerámicas de la fase Cabuza.
Junto a la manufactura local de la cerámica Cabuza este grupo manejó otros estilos como la cerámica Tiwanaku, donde hay distintos subestilos. Las piezas Blackware que hemos reportado suman otro subestilo estatal al registro arqueológico local, mientras que otras variantes estudiadas son semejantes a piezas decoradas informadas para la tradición alfarera Tiwanaku de Cochabamba (comparar Figura 10a con Berenguer Reference Berenguer2000:76) o con motivos iconográficos del altiplano (comparar Figura 10b con Villanueva Reference Villanueva2014:80, o Figura 10c derecha con Berenguer Reference Berenguer2000:5). Luego, Min2 incluye varios subestilos decorativos informados en Moquegua, el altiplano y Cochabamba, aunque comparten una fuente mineralógica única. Por contraste, una aglomeración similar de tradiciones alfareras de Tiwanaku —que responden a las categorías locales de Blackware y Tiwanaku A y B— se halló en la ofrenda de la Isla de Pariti en el altiplano (Korpisaari y Pärssinen Reference Korpisaari and Pärssinen2011), la que resultó tener una mineralogía heterogénea (Ogalde, Korpisaari, Riera-Soto, et al. Reference Ogalde, Korpisaari, Riera-Soto, Arriaza, Paipa, Leyton, Campos-Vallette, Lara and Chacama2021), pues provendría de diversas áreas geográficas del altiplano (Burkholder Reference Burkholder2001). Por tanto, es poco probable que el conjunto de subestilos Tiwanaku de mineralogía homóloga (Min2) hallados en Azapa provenga de tierras altas, o que sea local, pues no comparte el grupo mineralógico con ningún estilo manufacturado localmente y su decoración aparece sin contaminación con As (Ogalde Reference Ogalde2020; Ogalde, Korpisaari, Riera-Soto, et al. Reference Ogalde, Korpisaari, Riera-Soto, Arriaza, Paipa, Leyton, Campos-Vallette, Lara and Chacama2021). Significativamente, en Moquegua las fuentes reportadas de arcillas son geoquímicamente acotadas y cercanas a los sitios del período Medio, con una baja circulación (10%) de piezas foráneas (Sharratt et al. Reference Sharratt, Golitko, Ryan Williams and Dussubieux2009, Reference Sharratt, Ryan Williams, Nash, Chacaltana-Cortez and Wackett2023; Williams et al. Reference Williams, Sharratt, Banikazemi, Roddick, Koons, Gabler and Vance2023). Esto podría explicar la gran homogeneidad encontrada en este grupo de Min2 (C2), siendo el paisaje de producción el área de Moquegua. En breve, la íntima relación estilística de las cerámicas Tiwanaku del valle de Azapa con la cerámica Tiwanaku y Tumilaca de Moquegua ya está sólidamente establecida (ver Espoueys, Horta y Reciné Reference Espoueys, Horta and Reciné1995; Korpisaari et al. Reference Korpisaari, Oinonen and Chacama2014; Uribe Reference Uribe1999, Reference Uribe2004).
Queros Tiwanaku C2-Tiw/gris similares a casos de (a) Cochabamba y (b) altiplano. Además, (c) queros y jarra C2-Tiw/gris con otros estilos decorativos, cerámicas C3-Tiw/Cab en (d) y cerámicas Sobraya similares al grupo C3-Tiw/Cab en (e). (Color en la versión electrónica)

La confirmación empírica de lo anterior significaría que los queros C2-Tumilaca, que comparten la mineralogía de Min2 pero no los cánones de manufactura altiplánicos —siendo más similares a los reportados para los queros Tumilaca (ver Ogalde y Sharratt Reference Ogalde and Sharratt2021)—, serían de hecho cultura material Tumilaca producida con materias primas del área de Moquegua en momentos posteriores al colapso de Tiwanaku. Efectivamente, se ha reportado que los alfareros Tumilaca siguieron usando algunas de las fuentes de arcilla conocidas del período Medio para producir este estilo post-colapso, a la vez que exploraban fuentes de arcilla alternativas en los nuevos territorios ocupados al dispersarse la colonia Tiwanaku de Moquegua (Parker y Sharratt Reference Parker and Sharratt2017; Sharratt Reference Sharratt2019; Sharratt et al. Reference Sharratt, Golitko and Williams2015, Reference Sharratt, Ryan Williams, Nash, Chacaltana-Cortez and Wackett2023; Williams et al. Reference Williams, Sharratt, Banikazemi, Roddick, Koons, Gabler and Vance2023). Esto explicaría por qué las cerámicas C2-Tumilaca (estilo post-colapso) tienen la misma mineralogía que C2-Tiw/gris y C2-Tiw/oxi (subestilos Tiwanaku). Más aún, estos queros (alisados con textil) no presentan evidencia de uso (Figura 7c–e y g), como ya se ha reportado para un grupo de queros del estilo post-colapso Tumilaca de Moquegua (Ogalde y Sharratt Reference Ogalde and Sharratt2021). Así, estas piezas C2-Tumilaca, y el grupo mineralógico que hay detrás, podrían provenir materialmente del área de Moquegua, mientras que prácticas como el entierro de queros sin uso también acompañarían el diseño y función de estos artefactos post-colapso. Por supuesto que esto requiere mayores contrastes metodológicos con muestras del área de Moquegua, sin embargo, son varias las evidencias materiales y gnoseológicas que sugieren que esta sería el área de proveniencia de los grupos cerámicos incluidos en Min2 y C2. Mientras que la creciente evidencia de queros sin uso en los estilos Cabuza y Tumilaca sugiere que esta fue una costumbre post-colapso generalizada, al menos en los estilos mencionados.
Esta cercana relación de la población de la fase Cabuza con los materiales del área de Moquegua y prácticas visibles en artefactos producidos de forma posterior al colapso estatal, es más significativa en el estilo C3-Tiw/Cab con cocción grisácea y con prácticas de manufactura que alcanzan los cánones altiplánicos (“muy cercanos a Tiwanaku”, Uribe Reference Uribe1999:197), mostrando alisado con textil, bruñido fino y decoración bi y tricolor. Estos casos serían cerámicas realizadas con técnicas alfareras Tiwanaku pero con fuentes mineralógicas locales (Min1), donde su relación con el estilo Cabuza sería meramente iconográfica. Al respecto, dicha iconografía es reportada en el estilo Chambi en áreas altiplánicas con un amplio despliegue espacial circumtiticaca y un desarrollo temporal de aproximadamente 600 a 1100 dC (Burkholder Reference Burkholder2001:Figuras 12 y 14), mientras que en la capital cívico ceremonial aparece en toda la secuencia cronológica y cultural de la Pirámide de Akapana (Alconini Reference Alconini1995:Figuras 26 y 89) y en el taller cerámico de Ch’iji Jawira (Rivera Reference Rivera and Kolata2003:Figuras 11.9 y 11.11). Esta iconografía aparece también en el altiplano en el sitio Tirasca cuyo desarrollo abarca aproximadamente 893-1221 cal dC (Korpisaari Reference Korpisaari, Rivera and Kolata2004:Figuras 2-3, Reference Korpisaari2006:Figuras 7.11, 7.15, 7.22 y 7.40). En la colonia Tiwanaku del área de Moquegua aparece en la alfarería Chen Chen, asociada mayormente a tazones (Goldstein y Owen Reference Goldstein and Owen2001:Figura 13), mientras que los estilos cerámicos post-estatales como Tumilaca, Tumilaca-Cabuza, Ilo-Cabuza y Sama-Cabuza también presentan dicha iconografía (Baitzel y Rivera Reference Baitzel and Rivera2019:Figura 7; Marsh et al. Reference Marsh, Owen, Korpisaari, Sharratt, Goldstein, Vining, Baitzel, deFrance, Hubbe and Ancapichún2025:Figura 3; Ogalde y Sharratt Reference Ogalde and Sharratt2021:Figuras 3–4; Owen Reference Owen2005:Figura 4). Es decir, C3-Tiw/Cab sería una tradición alfarera distinta al estilo Cabuza que se produce en el paisaje cultural local con cánones tecnológicos más cercanos a Tiwanaku y que reproduce una iconografía propia de la influencia altiplánica, siendo parte del repertorio Tiwanaku materializado localmente por poblaciones post-colapso. Cabe señalar que la mayoría de los escasos artefactos Tiwanaku, Tumilaca y estas variantes locales de Tiwanaku de C3 se concentran en el sitio AZ-143, considerado un cementerio temprano. Vale decir, el material con mayor relación con las prácticas sociales, la cultura material y los paisajes culturales del período Medio (C2 en Moquegua y C3 en el valle de Azapa) está concentrado en cementerios que son tempranos en la cronología de la fase Cabuza, mientras que las cerámicas Cabuza más burdas son las que perdurarán en el tiempo en cementerios como AZ-6 (Korpisaari et al. Reference Korpisaari, Oinonen and Chacama2014; Marsh et al. Reference Marsh, Korpisaari, Puerto Mundt, Gasco and Durán2021, Reference Marsh, Owen, Korpisaari, Sharratt, Goldstein, Vining, Baitzel, deFrance, Hubbe and Ancapichún2025).
Junto con este grupo hay dos vasijas Tiwanaku B (Figura suplementaria 6) que muestran una mineralogía atípica 1890 (con olivino) y 1895 (sin olivino) que podrían ser vasijas foráneas (altiplánicas en el caso de 1895) o de distinta mezcla mineral en el caso de 1980. Como sea, las piezas finas del estilo Cabuza, el estilo Sobraya y las cerámicas Tiwanaku hechas en el valle de Azapa sugieren que podría haber intercambio de conocimientos entre tradiciones alfareras, o que pudo haber alfareros post-colapso en el valle de Azapa que manejaron localmente métodos y técnicas del período Medio. Más aún, las escasas pero significativas evidencias relacionadas con el período Medio estatal del área de Moquegua en el valle de Azapa estarían ligadas a tumbas puntuales que se encuentran segregadas en los cementerios tempranos (Berenguer y Dauelsberg Reference Berenguer, Dauelsberg, Hidalgo, Schiappacasse, Niemeyer, Aldunate and Solimano1989; Goldstein Reference Goldstein1996), los mismos que pudieron mantener o replicar por cierto tiempo en el valle de Azapa el corpus gnoseológico alfarero relativo a los cánones altiplánicos presentes en Moquegua.
Comentarios finales
Queda por preguntarse por el origen de esta aglomeración de conocimiento alfarero, con marcada gnoseología post-colapso, que está presente en la fase Cabuza y que materializa su propio sistema tecnológico alfarero en el ámbito local del valle de Azapa. Tanto las cerámicas Tiwanaku como las Tumilaca halladas en esta fase cultural apuntan a Moquegua como paisaje cultural original del corpus gnoseológico expresado en esta cultura material y su tecnología. Al respecto, el uso de alfarería denominada Redwares, que son diagnósticas de las cerámicas Tiwanaku, se va a desarrollar entre los años 600 (540-670) al 1010 (970-1050) cal dC (Marsh et al. Reference Marsh, Owen, Korpisaari, Sharratt, Goldstein, Vining, Baitzel, deFrance, Hubbe and Ancapichún2025). En algún momento aproximadamente 760 (660-850, 95%) cal dC se encuentran las primeras evidencias de Redwares en el área de Moquegua, que son débiles hasta el 800 cal dC, mientras que la mayor ocupación ocurre desde el 900 cal dC y duraría no más allá del 1040 (1020-1060, 95%) cal dC (Marsh et al. Reference Marsh, Owen, Korpisaari, Sharratt, Goldstein, Vining, Baitzel, deFrance, Hubbe and Ancapichún2025). El colapso del estado Tiwanaku se produjo en las áreas nucleares del altiplano aproximadamente 1010 cal dC marcado por la discontinuidad de las cerámicas Redwares, entre otros, la destrucción de las estructuras monumentales y el abandono de los enclaves estatales de Tiwanaku del período Medio (ver Berenguer Reference Berenguer2000; Marsh et al. Reference Marsh, Owen, Korpisaari, Sharratt, Goldstein, Vining, Baitzel, deFrance, Hubbe and Ancapichún2025; Middleton Reference Middleton2025). En el área de Moquegua este colapso pone fin a la colonia estatal aproximadamente 1040 (1020-1060, 95%) cal dC, igualmente denotado por la discontinuidad de materialidades Tiwanaku, el abandono de los sitios, la destrucción de templos y el saqueo de los cementerios (Berenguer Reference Berenguer2000; Berenguer y Dauelsberg Reference Berenguer, Dauelsberg, Hidalgo, Schiappacasse, Niemeyer, Aldunate and Solimano1989; Goldstein y Palacios Reference Goldstein, Palacios, Korpisaari and Chacama2015; Marsh et al. Reference Marsh, Owen, Korpisaari, Sharratt, Goldstein, Vining, Baitzel, deFrance, Hubbe and Ancapichún2025). La revisión cronológica de seis sitios del valle medio de Moquegua muestra que la producción de los estilos cerámicos post-colapso (como Tumilaca) comenzaría hacia el 1010 (950-1140, 95%) dC (Marsh et al. Reference Marsh, Owen, Korpisaari, Sharratt, Goldstein, Vining, Baitzel, deFrance, Hubbe and Ancapichún2025). La aparición de los estilos post-colapso en los sitios costeros del período Medio terminal como El Algodonal y Loreto Alto, ubicados valle abajo del enclave colonial, es ligeramente más tardía aproximadamente 1040 (950-1140 DC, 95%) cal dC. Estos primeros estilos post-colapso (Tumilaca-Cabuza e Ilo-Cabuza) trabajaron la iconografía Tumilaca pero variaron finalmente a la iconografía denominada Cabuza (Marsh et al. Reference Marsh, Owen, Korpisaari, Sharratt, Goldstein, Vining, Baitzel, deFrance, Hubbe and Ancapichún2025; Owen Reference Owen2005; Owen y Goldstein Reference Owen and Goldstein2001). La siguiente parada de esta iconografía Cabuza es en el estilo post-colapso Sama-Cabuza del valle de Sama (ca. 103 km del valle de Azapa), ya en la más cercana área de Tacna, Perú; ocupación del período Medio terminal post-estatal que muestra una corta duración de alrededor de 50 años aproximadamente 1090 (1010-1150, 95%) a 1160 (1040-1230, 95%) cal dC (Baitzel y Rivera Reference Baitzel and Rivera2019, Reference Baitzel and Rivera2024; Marsh et al. Reference Marsh, Owen, Korpisaari, Sharratt, Goldstein, Vining, Baitzel, deFrance, Hubbe and Ancapichún2025). Justamente, la discontinuidad del estilo Sama-Cabuza (ca. 1160 cal dC) coincide con la aparición del estilo Cabuza (ca. 1140 cal dC; 1010-1200, 95%) en el valle de Azapa (Marsh et al. Reference Marsh, Owen, Korpisaari, Sharratt, Goldstein, Vining, Baitzel, deFrance, Hubbe and Ancapichún2025). Si bien los rangos de los fechados realizados se traslapan, es muy probable que el movimiento de las poblaciones post-colapso por el territorio más alejado del enclave colonial original en Moquegua estuviera marcado por migraciones progresivas, siendo posible que una migración del valle de Sama al valle de Azapa determinara que éste se convirtiera en el enclave más tardío y meridional donde se dieron los estilos cerámicos post-colapso. También cabe la posibilidad de una movilidad tardía directa desde el área de Moquegua al valle de Azapa, o redes de intercambio material con dicho enclave dada la presencia en la fase Cabuza de cerámicas Tumilaca características de esa área. El contraste empírico de estos resultados con áreas como Moquegua o el valle de Sama resultan entonces cruciales para complementar estos resultados preliminares. Como sea, desde Moquegua o del valle de Sama, esta movilidad explicaría por qué estas poblaciones tienen un componente genético altiplánico indeterminado que, entre las poblaciones estudiadas, es más semejante a la fase Chen Chen de Moquegua, o, por qué en el valle de Azapa surgen los alfareros Cabuza, llevando consigo materiales del período estatal y de otros estilos post-colapso, y quizás parte de la gnoseología alfarera del horizonte Tiwanaku, cuando ya el estado altiplánico había colapsado hacia más de un siglo.
Agradecimientos
Juan P. Ogalde agradece a Freddy Viñales por los mapas, a Camaquen Ltda. y al MASMA por el acceso a sus colecciones, al Dr. Bernardo Arriaza y Natalia Aravena por los análisis de microscopía óptica, y al CISEM, actual MAINI, por los análisis de mineralogía. Antti Korpisaari agradece el apoyo financiero de la Fundación de Alfred Kordelin (Finlandia) en los años 2011-2013.
Declaración de financiamiento
Este trabajo contó con el apoyo de la Agencia ANID en virtud del subsidio Beca Conicyt N° 21180696; además del subsidio de la Fundación de Alfred Kordelin, Finlandia, 2011-2013.
Declaración de disponibilidad de datos
Los datos que respaldan los hallazgos de este estudio están disponibles abiertamente en OFS en https://osf.io/fc8d9/ (https://doi.org/10.17605/OSF.IO/FC8D9).
Declaración de conflicto de intereses
Los autores declaran que no hay ningún conflicto de intereses.
Material suplementario
Para acceder a los materiales suplementarios que acompañan este artículo, visitar https://doi.org10.1017/laq.2026.10181.
Texto suplementario 1. Análisis estadístico suplementario.
Figura suplementaria 1. Capa fina inorgánica en cerámicas Cabuza: (a) 1919, (b) 1921 y (c) 1922 con detalles de la homogeneidad del material inorgánico, marcas de arrastre (arriba a la derecha) y pequeñas áreas del color de la pasta.
Figura suplementaria 2. Jarra 1845 con decoración Maytas de C1 que presenta olivino.
Figura suplementaria 3. Boxplot de los contenidos de: (a) olivino, (b) calcita, (c) óxidos de hierro y (d) plagioclasas.
Figura suplementaria 4. Pasta de la cerámica Cabuza de AZ-6 con (a) grandes y pocas inclusiones, (b) pequeñas y numerosas inclusiones, (c) inclusiones redondeadas. También con (d) grandes y pocas inclusiones de AZ-71, (e) pequeñas y numerosas inclusiones de AZ-141 y (f) inclusiones numerosas de AZ-141.
Figura suplementaria 5. Artefactos de C1, ambos de la tumba 52: (a) 1876 con buen acabado técnico, pasta con resistencia mecánica, fractura regular y labio aplanado; (b) 1875 con una pasta con menor resistencia mecánica y una fractura más irregular.
Figura suplementaria 6. Artefactos con mineralogía atípica que podrían ser foráneos o de fuentes mineralógicas distintas a las discutidas. Izquierda caso 1895 de C2 y derecha caso 1890 de C3.
Tabla suplementaria 1. Tipología estilística en base a colores de la alfarería estudiada.
Tabla suplementaria 2. Promedio del análisis composicional de los grupos segregados mediante el análisis de los mapas mineralógicos. Se incluye el caso local del estilo Maytas.
Tabla suplementaria 3. Cargas factoriales de las variables mineralógicas en los componentes principales.
Tabla suplementaria 4. Grupo cerámico analizado que presenta olivino.
Tabla suplementaria 5. Grupo cerámico analizado que no presenta olivino.


