El estudio de las peregrinaciones y sus prácticas asociadas son un tema antropológico cada vez más complejo, multivocal y con múltiples capas, mostrando no sólo la universalidad del fenómeno, sino también la gran diversidad de experiencias, creencias y manifestaciones de dichas congregaciones religiosas itinerantes (e.g., Coleman Reference Coleman2021; Katić y Eade Reference Katić and Eade2024; Morinis Reference Morinis1992).
En los Andes, desde la colonia temprana se informa de procesiones multitudinarias hacia distintos centros religiosos, como las que recoge Rostworoswski (Reference Rostworowski2003), destacando varios casos de origen andino. Como el de las grandes romerías que se hacían al santuario del dios Pachacamac (Cieza de León Reference Cieza de León1941 [1552]), el cual era famosísimo y muy visitado como oráculo. O el de las peregrinaciones que se informa a fines del siglo dieciséis que hacían en honor del dios Pariacaca, un nevado al que acudían los habitantes de tres valles: Chillón, Rímac y Lurín (Ávila Reference Ávila, Arguedas and Duviols1966 [ca. Reference Ávila, Arguedas and Duviols1598]).
La autora se centra en las procesiones promovidas por el estado Inka que se hacían a las altas cumbres donde se sacrificaban infantes, rito conocido como Capacocha (e.g., Duviols Reference Duviols1976). Se ha de precisar que las referencias que conocemos sobre la antigüedad de las peregrinaciones andinas a las altas montañas nos remiten únicamente a la época inkaica, desconociéndose la existencia de procesiones preinkaicas a los santuarios de altura.
Aquí nos interesan especialmente las peregrinaciones a las altas montañas y volcanes, pues se busca reconocer y discutir la profundidad cronológica de este tipo de peregrinaciones que aún persisten en los Andes, como la romería que cada año se hace al Señor del Qoyllur Rit’i en Cusco (e.g., Reinhard Reference Reinhard1983; Sallnow Reference Sallnow1974, Reference Sallnow1987).
Presentamos los primeros resultados de nuestra investigación sobre las procesiones atacameñas al volcán Licancabur (5.925 m snm), la cual se propone contrastar el relato del militar José Miguel Varela en 1879. Siendo parte del ejército chileno durante la Guerra del Pacífico, Varela conoce en San Pedro de Atacama a un sabio atacameño, el “Viejo Gaspar”, quien le relata la gran adoración que las poblaciones locales hacían a su montaña sagrada. De acuerdo a la narración publicada más de un siglo después por Guillermo Parvex, Gaspar llevó a Varela en un viaje de dos jornadas por un camino de peregrinos hacia el volcán, camino por el que, según le contó, subían los atacameños en procesión dos o tres veces al año “porque ese era precisamente el lugar más sagrado de su cultura” (destacado nuestro). Llegaron hasta el centro ceremonial conocido arqueológicamente como Tambo Licancabur o Pueblo Inca Licancabur, santuario que Gaspar menciona debía tener una antigüedad de más de mil años y que sus construcciones “habían sido hechas y utilizadas desde antes de los abuelos de los abuelos de nuestros abuelos” (Parvex Reference Parvex2014:54-55). El tambo, otros sitios en su cima y ladera, y parte de los caminos, han sido descritos previamente como construcciones inkaicas (Barón y Reinhard Reference Barón and Reinhard1981; Ceruti Reference Ceruti2005; Iensen Reference Iensen1979; Le Paige Reference Le Paige1957-1958, Reference Le Paige1978; Nielsen et al. Reference Nielsen, Vázquez, Avalos and Angiorama1999; Reinhard Reference Reinhard1983; Rubén Reference Rubén1952; Rudolph Reference Rudolph1955; Stehberg et al. Reference Stehberg, Cárdenas and Cerda2023; Vitry Reference Vitry2020). Por su parte, Le Paige (Reference Le Paige1964), informa de dos sitios con material arcaico, aunque éstos no tienen relación directa con los sitios y caminos considerados hasta ahora “Inkas”.
Metodología vial
A partir del análisis de las imágenes satelitales, se pudo reconocer primero el camino que desde el sitio Tambo Licancabur conecta con San Pedro de Atacama, trazándose éste digital y georeferencialmente. Esto nos permitió identificar en terreno su traza precisa en aquellos sectores visibles satelitalmente, y donde se pierde, se realizó una prospección perpendicular al eje del camino hasta interceptarlo. Se debe precisar que los caminos son considerados vías planificadas y construidas, a diferencia de los senderos, que surgen por el simple uso repetitivo. En una segunda fase se realizó una prospección del eje vial, registrándose todos los sitios y rasgos asociados. Luego se intensificó el registro de los casos más significativos, con levantamientos fotogramétricos, descripción sistemática del material superficial, excavaciones, dataciones y distintos análisis especializados (e.g., Pimentel et al. Reference Pimentel, Ugarte, Blanco, Torres-Rouff and Pestle2017, Reference Pimentel, Ugarte, Blanco, Montero-Poblete, Gili, Arévalo, Gallardo, Torres and Pestle2023).
Intensificamos particularmente el registro en tres sectores representativos de la parte alta, media y baja de la vía que denominamos “camino procesional milenario atacameño”, diferente del camino inka que conecta el tambo con el centro administrativo inkaico de Catarpe, vía el abra de Chaxa, por el norte del volcán (Figura 1).$
Mapa con el trazado del camino peregrinacional milenario atacameño (línea roja) y sus sitios en investigación, y del camino inka (en verde) que conectaba con el Tambo Licancabur desde el centro administrativo de Catarpe. (Color en la versión electrónica)

Figure 1 Long description
El mapa principal muestra dos rutas: el Camino Inka en verde y el Camino Procesional Atacameño en rojo, que conectan diferentes sitios arqueológicos en la región de San Pedro de Atacama y el Tambo Licancabur. En la esquina superior derecha, hay un mapa más pequeño que indica la ubicación geográfica de la región en relación con Bolivia, Chile y Argentina. Dos imágenes adicionales en la parte derecha inferior detallan sectores específicos de estudio: 'Sector Suta Ccnti' y 'Sector Centro Isla'. En 'Sector Suta Ccnti', se observan varios puntos marcados con etiquetas como C-1, C-2, C-3, y otros. En 'Sector Centro Isla', se muestran puntos etiquetados como C-12, C-13, C-14, y otros, junto con coordenadas específicas. Las rutas y sectores están claramente delineados, mostrando áreas de investigación arqueológica en la región.
Primero, el tambo o poblado Licancabur (4.600 m snm), se encuentra en territorio boliviano, situación que nos limitó a hacer un levantamiento fotogramétrico (Figura 2), también un registro arquitectónico (siguiendo la numeración de la planimetría de Barón y Reinhard Reference Barón and Reinhard1981), y un análisis in situ de los materiales superficiales y de los fragmentos cerámicos que fueron recolectados en la expedición liderada por A. M. Barón a fines de Reference Barón and Reinhard1981Footnote 1 (Tabla 1), pero sin realizarse ningún tipo de intervención estratigráfica ni de recolección del material superficial.$
Fotogrametría del poblado ceremonial conocido como Tambo Licancabur. Se destacan parte de las estructuras que se analizaron los fragmentos cerámicos. (Color en la versión electrónica)

Figure 2 Long description
La imagen muestra una fotogrametría de un sitio arqueológico conocido como Tambo Licancabur. En el centro, se observan varias estructuras distribuidas en el terreno. Hay líneas que parecen delimitar áreas específicas. En la parte superior izquierda, un recuadro muestra detalles de las estructuras etiquetadas como E101, E99 y E97. En la parte superior derecha, otro recuadro destaca una estructura etiquetada como E95. La imagen incluye una escala en la parte inferior y una flecha que indica la dirección norte. El terreno parece estar compuesto de tierra y piedras dispersas.
Análisis tipológico de la cerámica registrada en el poblado del Licancabur y en el IIAM (Universidad Católica del Norte), San Pedro de Atacama.

Table 1 Long description
La tabla analiza la tipología de cerámica encontrada en diferentes estructuras del poblado del Licancabur y en el IIAM, San Pedro de Atacama. La Estructura 99, conocida como chullpa este, contiene la mayor cantidad de piezas cerámicas, con 193 unidades, lo que representa el 28,64% del total. Le sigue el Frente Estructura 43 con 120 piezas, un 17,80% del total. Las categorías de cerámica incluyen varios tipos de Atacama PIT y PT, así como algunas piezas indeterminadas. La distribución de los tipos cerámicos varía significativamente entre las estructuras, destacando la diversidad de estilos y períodos representados. La Estructura 43 y su frente también muestran una notable cantidad de cerámica, sugiriendo una actividad significativa en esa área. La variabilidad en los tipos cerámicos sugiere diferentes usos y periodos de ocupación en las estructuras analizadas.
* Refiere a la campaña liderada en diciembre por Barón (Reference Barón and Reinhard1981), siguiendo el número de las estructuras en la planimetría de Barón y Reinhard (Reference Barón and Reinhard1981).
En la parte media del camino nos concentramos en un nuevo sitio, Sutar Conti-1 (SC-1; 3.128 m snm) correspondiente a un conjunto ceremonial de “oquedades artificiales”, un tipo de práctica característica de los viajantes surandinos del período Intermedio Tardío (e.g., Pimentel Reference Pimentel2009). En la parte baja, finalmente, intensificamos el registro en el sector de Cerros Isla (CI-1 a CI-13; 2.530 m snm), un conjunto de 13 cerros aislados que se distribuyen paralelos a los oasis de San Pedro, a unos 7 km al este, y que muestran sus propios senderos en dirección al Licancabur, junto a múltiples estructuras ceremoniales en sus cumbres.
Primeros resultados
El camino procesional atacameño al Licancabur se construyó mediante el despeje de piedras que son acumuladas a ambos lados, mostrando un ancho promedio de un metro. Dado que el objetivo principal es evaluar la profundidad cronológica de sus peregrinaciones al Licancabur, nos remitiremos a presentar los datos más relevantes a este respecto.
Poblado Licancabur
Según estos primeros análisis, lo más predominante del sitio no es lo inka, sino los tipos atacameños del período Intermedio Tardío (en adelante PIT). Son abundantes los cántaros y tinajas representados por los tipos TRA,Footnote 2 TRR y SRV, junto con las ollas TGA, acompañados en menor medida por escudillas AIQ, DUP y TRP. Al respecto, se debe destacar el hallazgo de dos típicas estructuras chullpas (E99 y E101), con cerámica mayoritariamente del PIT, siendo notoria la mayor frecuencia de fragmentos TRB, correspondiente a grandes vasijas o urnas. Se registran también escasos fragmentos de tipos locales del período Tardío (ca. 500 aP-1532), representados por escudillas TPA, aribaloides TRN y jarros LCE, así como jarros o cántaros TCA. Por otra parte, en bajas frecuencias se registran los tipos foráneos Hedionda, del PIT del Altiplano de Lípez y Yavi-Chicha del PIT/período Inka de Potosí. En la Estructura 43, se obtuvieron además tipos alfareros del período Medio (ca. 1600-1100 aP), tratándose de fragmentos de botellas y cuencos SNP y cántaros LRA,Footnote 3 todo lo cual nos informa que el sitio tuvo una clara tradición preinkaica (Figuras 2 y 3).
Sitio “Tambo o Poblado de Licancabur” en distintas perspectivas. Nótese el camino procesional. (Color en la versión electrónica)

Figure 3 Long description
La imagen A muestra un sitio arqueológico en un paisaje desértico con montañas al fondo y un cuerpo de agua visible. Se observan estructuras de piedra formando un contorno rectangular en el suelo. La imagen B presenta una vista más cercana del mismo sitio arqueológico, destacando las estructuras de piedra en un terreno inclinado entre colinas. Ambas imágenes muestran un entorno árido con cielo despejado.
Sutar Conti-1
En asociación a 27 estructuras perpendiculares al camino procesional, se registraron más de 1.300 fragmentos cerámicos, cuyas frecuencias más altas corresponden al período Formativo Tardío (Figura 4), representado por la cerámica local Séquitor,Footnote 4 teniendo también una importante presencia los tipos atacameños del PIT, especialmente las escudillas AIQ, los cántaros o tinajas TRA y las ollas TGA, y en menor medida escudillas DUP y TRP, además de contenedores TRB. Con frecuencias menores se registró alfarería local del período Inka, un par de aribaloides TRN fragmentados y escasos fragmentos TPA. Destaca una importante presencia de cerámica foránea Yavi-Chicha del PIT/período Inka. Los momentos más tempranos se ven representados por escasa cerámica LMS y SRP/TOCFootnote 5 del Formativo Temprano y Medio, y sucede algo similar con tipos propios del período Medio de San Pedro, tales como COY,Footnote 6 SNP y LRA.$
Sitio Sutar Conti-1 y distribución de los tipos cerámicos. (Color en la versión electrónica)

Figure 4 Long description
Un mapa arqueológico muestra la distribución de tipos cerámicos y estructuras en un área. Hay tres ampliaciones que detallan secciones específicas del mapa principal. Las ampliaciones destacan diferentes tipos de cerámica y estructuras arqueológicas, indicadas por símbolos y colores variados. El mapa incluye una leyenda que identifica los tipos cerámicos y las estructuras, como LRA, SNP, TGA, y otros. Las líneas verdes representan caminos o límites. Las escalas y flechas de orientación están presentes en cada sección para referencia espacial.
En este sitio se construyó un muro lineal y un despeje lateral asociado a estructuras del tipo “oquedades artificiales” (n = 10), con forma de plantas subcirculares, ovales y subovales, y con despeje central. Muestran abundante trituramiento de mineral de cobre, cuentas de ignimbrita y de cobre, asociándose principalmente a la cerámica local del PIT (AIQ, DUP, TGA, TRA y TRB). En efecto, de un sondeo en la Estructura 1ES, se pudo datar la base de una oquedad central y sus capas superiores (cal entre los 730 y los 516 aP), ubicándola en la parte intermedia y final del PIT (Tablas 2 y 3).
Conjunto de dataciones por AMS obtenidas de los sitios ceremoniales Sutar Conti-1 y Cerros Isla 1 y 10.

Table 2 Long description
La tabla presenta dataciones por AMS de los sitios ceremoniales Sutar Conti-1 y Cerros Isla 1 y 10, midiendo edades convencionales y calibradas de muestras de carbón, madera y vegetal. Las edades convencionales varían desde 240 hasta 2300 años antes del presente. Las edades calibradas muestran intervalos de probabilidad del 95,4%, con fechas que van desde 319 años antes de Cristo hasta 1809 años después de Cristo. Las muestras de carbón de Cerro Isla-10 E1 y Cerro Isla-1 E30 presentan las edades más antiguas, mientras que las muestras vegetales de Sutar Conti-1 E1S y Cerro Isla-1 E5 son más recientes. Las variaciones en los intervalos de probabilidad reflejan la incertidumbre inherente en el proceso de calibración de las dataciones.
Asignación crono-cultural de la cerámica de los sitios Sutar Conti y Cerros Islas.

Table 3 Long description
La tabla compara la cerámica encontrada en los sitios arqueológicos Sutar Conti y Cerros Islas, enfocándose en su asignación crono-cultural. Se presentan datos sobre los estilos cerámicos predominantes en cada sitio y los periodos culturales a los que pertenecen. Se observan diferencias significativas en los estilos entre ambos sitios, lo que sugiere variaciones en las influencias culturales o en el desarrollo independiente de técnicas cerámicas. La tabla también podría indicar cambios en las prácticas culturales a lo largo del tiempo, reflejados en la evolución de los estilos cerámicos. Es importante considerar que la interpretación de estos datos puede estar sujeta a limitaciones debido a la disponibilidad de muestras o a la precisión de las dataciones.
Cerros Isla 1 al 13
La gran mayoría de las estructuras registradas (n = 150), se encuentran en la parte alta de los distintos cerros, presentando características constructivas y contextuales típicamente ceremoniales, como pequeños arreglos de piedras de planta con forma subcircular y despeje interior. De los sondeos realizados en el Cerro Isla-1 (E30 y E5) y Cerro Isla-10 (E1), se obtuvieron dataciones correspondientes al Formativo Medio, Formativo Tardío, período Medio, PIT y una del período colonial (con fechas cal entre los 2345 y los 1809 aP). Aquí el análisis cerámico nos muestra toda la variabilidad tipológica de Atacama y nos remite hasta el Formativo Temprano (ca. 3300 aP; Tablas 2 y 3; Figura 5).
Variabilidad tipológica de la cerámica en los sitios Cerros Isla. (Color en la versión electrónica)

Figure 5 Long description
El mapa lleva el título SECTOR CERROS ISLA en la parte superior derecha. Muestra una imagen satelital del terreno con múltiples sitios arqueológicos identificados mediante etiquetas de texto y símbolos distribuidos por el área. Los sitios visibles incluyen Cerro Isla 1, Cerro Isla 6, Cerro Isla 7, Cerro Isla 8, Cerro Isla 10, Cerro Isla 11, Cerro Isla 12, Cerro Isla 13, Cerro Isla 14, Cerro Isla 15, Cerro Isla 16, Cerro Isla 17, Cerro Isla 18, Cerro Isla 19 y Cerro Isla 20, entre otros. En la parte superior derecha se presenta la sección de Simbología dividida en dos grupos. El primero se titula Tipología según cronología e incluye categorías como Formativo Temprano y Media, Formativo Tardío, Formativo Tardío más Período Medio, Período Intermedio Tardío, Período Tardío área Chicha más Ataceño, Período Tardío área, Período Intermedio Tardío más Período Tardío, Post Hispano, Período Histórico más Probable Altiplano más Llanura Europea e Indeterminado. El segundo grupo se titula Tipología según adscripción e incluye categorías como UMA, SRPTOC, ECO, TGA, SNP, CCP, AKG, DUP, SRV, TRIB, TCA, HED, LOS, TRIN, LOF, LARAMA IND, Inka local, Yavi más Chicha, Relaja, ALT IND e IND. En la esquina inferior izquierda aparece una flecha de orientación norte y una escala gráfica que indica 0, 500 y 1000 metros.
En suma, cabe destacar que ni en el camino ni en los sitios asociados se hallaron tipos cerámicos Inka imperiales, y aunque sí hay evidencias de vasijas atacameñas de la época, mostrando un uso en dicho período fundamentalmente por las poblaciones locales, pero sin evidencia alguna de que haya sido parte de la vialidad imperial.
Con todo, consideramos que el Licancabur debe ser entendido como un nodo ceremonial o santuario andino preinkaico de peregrinación macrorregional. Incluso, como nos muestran los Cerros Isla, probablemente no hubo un único camino procesional que conectaba los oasis atacameños con el volcán, sino que cada comunidad o ayllu sanpedrino construía diferenciadamente su propia vía peregrina.
Conclusiones
Si bien son datos preliminares, demuestran que las peregrinaciones al volcán Licancabur tienen un origen preinkaico, estando activas al menos desde el período Formativo (ca. 3300-1600 aP) y con continuidad hasta fines del siglo diecinueve (ca. 1879), aunque son las evidencias del período Intermedio Tardío y del Formativo Tardío las más predominantes. Esto da cuenta además de que los caminos en tanto vías construidas y las procesiones andinas a las altas montañas son también muy anteriores al imperio Inka, a diferencia de lo que se ha pensado históricamente, mostrando más bien una milenaria tradición caminera y de peregrinaciones a los santuarios de altura.
En la actualidad no hemos encontrado en San Pedro de Atacama ningún tipo de memoria de que se hayan realizado estas procesiones hasta el Licancabur, develando una amnesia colectiva generada, en buena parte, por la posición del volcán como límite de fronteras nacionales, quedando los nodos poblacionales del lado chileno y el centro ceremonial en el boliviano. El olvido fue agudizándose luego con la instalación de minas antipersonales en 1978, en tiempo de la casi guerra de Chile con Argentina, y que terminaron por hacerlo en todo el siglo pasado un terreno intransitable.
Agradecimientos
A Benjamín Ballester por su generosidad con distintos datos sobre el Licancabur y sus colecciones. A todas y todos quienes han colaborado en los distintos terrenos: Jenny Cárdenas, Lilian Riquelme, Valentina Armijo, Javiera Giberto, Vicente Suárez, Darío Osses, Esteban Cortés, Alexis Coronel y Francisco García-Albarido. Se agradece también a la Asociación de Ganaderos de Jama, en especial a Ascencio y Marisol Soza, así como a Santiago Vilca de la comunidad de Quetena Grande, en Bolivia. Todas las fotografías e ilustraciones son cortesía de los autores.
Declaración de financiamiento
Investigación financiada por el proyecto FONDECYT REGULAR-ANID Nº1221590, autorizada por el Consejo de Monumentos Nacionales, mediante el Ord. Nº2769 del 2024.
Declaración de disponibilidad de datos
Los datos que respaldan este artículo están disponibles bajo solicitud al autor correspondiente. Por su parte, los fragmentos cerámicos recolectados en la expedición liderada por A. M. Barón (1981) están depositados en el Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo (IIAM), Universidad Católica del Norte, San Pedro de Atacama, Chile.
Conflicto de intereses
Los autores declaran que no hay ningún conflicto de intereses.