La arqueología de las áreas litorales de los tramos finales de dos de los grandes ríos de la cuenca del Plata, el Paraná y el Uruguay, ha sido objeto de investigaciones desde inicios de la arqueología profesional en Argentina, a fines del siglo diecinueve. En esa larga historia, las investigaciones pusieron en evidencia numerosos asentamientos de diversas sociedades y diferente antigüedad, tanto en territorio argentino como de la República Oriental del Uruguay, cuyo único intento de sistematización fue el trabajo de Serrano (1972), Líneas fundamentales de la arqueología del litoral (una tentativa de periodización).
A través de contribuciones de diversos autores y temas, el libro de Politis y Bonomo presenta un panorama de las investigaciones más recientes sobre las sociedades indígenas de esa zona, desde inicios de la era común hasta la invasión española, identificadas bajo la denominación Goya-Malabrigo. Este nombre abarca una serie de manifestaciones de amplia dispersión geográfica conocidas hasta la década de 1970 como “ribereños plásticos”. Estos términos sintetizaban elegantemente, y hasta poéticamente, dos aspectos típicos: un modo de vida —en la ribera de ríos y arroyos— y su materialidad más identificatoria —la producción de ornamentaciones biomorfas en arcilla—. Los cambios en las corrientes teóricas, la historia disciplinar y las disputas sociales de la ciencia (como mencionan los editores en la introducción) llevaron a reemplazar esta denominación por un nombre compuesto por dos localidades arqueológicas, Goya y Malabrigo, en un intento de objetividad descriptiva a partir de sitios tipo. Si bien los editores del libro continúan con esta denominación, lo hacen desde una perspectiva distinta y renovada: la de “entidad arqueológica”, categoría descriptiva y analítica que refuerza la centralidad de la materialidad del registro arqueológico e incluye una serie de atributos compartidos heterogéneamente entre distintos sitios, que permiten reconocer su filiación en común. Así se enumeran una serie de características distintivas: asentamiento en montículos en un hábitat fluvial, intenso uso de la arcilla en diferentes dimensiones de la cultura material, variadas prácticas inhumatorias y una economía mixta de caza, pesca y recolección con horticultura de maíz, poroto y zapallo. Sin duda, las manifestaciones plásticas en arcilla en un amplio espectro de modelados de fauna local, acuática y terrestre (moluscos, loros, reptiles y mamíferos) y el uso de la incisión de surco rítmico para caracterizar atributos de estos animales siguen constituyendo elementos diacríticos, tanto en la actualidad como seguramente en el pasado. Son justamente estas modalidades típicas de expresión estética que, muy tempranamente, llevaron a postular la relación de estas sociedades con otras de las Tierras Bajas sudamericanas, básicamente Brasil, y de allí su filiación Arawak como gran grupo etno-lingüístico. Si bien las corrientes procesuales dejaron de lado este tipo de consideraciones, los editores se animaron a retomarlas y discutirlas con criterios y datos más actuales, vinculando las poblaciones Goya-Malabrigo con los Chaná-Timbú de la etnohistoria, en un avance importante en la comprensión de estas sociedades, uno de cuyos resultados es este libro.
La obra se halla estructurada en cuatro partes, con capítulos que brindan un panorama abarcador y actualizado basado en datos empíricos, técnicas analíticas apropiadas y líneas de indagación con planteos teóricos acordes, contribuyendo a ordenar un estado de conocimiento y aportar a “una arqueología más vinculada a una historia de larga duración o con la historia indígena ” (p. X).
En esta línea, aparte de una síntesis del estado de conocimiento, Politis y Bonomo ponen en discusión en el primer capítulo una serie de temas soslayados o que aún generan debate, como el de las jerarquías y la complejidad social en grupos de economía mixta o la relación de estas sociedades arqueológicas con los indígenas de la etnohistoria.
En la primera parte, el tema de la alfarería es encarado desde cuatro perspectivas, algunas complementarias, desde la descripción de colecciones y la caracterización de la variabilidad de formas de vasijas enteras, en el capítulo de Silva, a la participación de los fragmentos cerámicos en los procesos de formación de sitios (capítulo de C. Castro y Castiñeira Latorre). Es muy interesante el rescate que hacen Piccoli y Barboza de los informes de Lilia Spinelli, no sólo por sistematizar información de una colección inédita, sino al poner al descubierto dos hechos importantes (aunque no desarrollados con profundidad): 1) cómo el conocimiento y las colecciones de arqueólogos aficionados en la periferia del sistema académico contribuyen a la construcción del conocimiento científico; y 2) el destacable hecho que en este caso se trató de una mujer, quien en la década de 1940 llevó a cabo tareas de campo e investigación, y posiblemente estuvo relacionada con profesionales que luego aportaron a la caracterización de Goya-Malabrigo.
El análisis iconográfico de las representaciones zoomorfas cerámicas es encarado perspicazmente por Cornero. Su capítulo plantea la dualidad y el anatropismo en los típicos apéndices zoomorfos modelados en cerámica, las “cabezas de loro”, tratándose en realidad de dos especies fusionadas: un ave y un pez, destacándose una u la otra de acuerdo con el punto de vista. El trabajo ingresa al análisis de lo simbólico, conectando con ideas de dualidad y transformación, típico de ontologías sudamericanas como el perspectivismo.
Los estudios bioarqueológicos de varios sitios y colecciones osteológicas en la segunda parte brindan un panorama exhaustivo de las variaciones en el tratamiento de los muertos (capítulos de Kozameh y colaboradores y de Ramos van Raap) y aportan datos sobre las pautas alimentarias a partir del análisis de isótopos estables, basados en la ecología isotópica local, desarrollada por Salazar-García y colaboradores. En esta misma parte, la síntesis de Ceruti, con gran conocimiento y experiencia en la zona, aporta a otras dimensiones como los rituales funerarios y la importancia de los intercambios a larga distancia.
La información sobre la presencia de Goya-Malabrigo en el Río Uruguay es sistematizada y contextualizada en la tercera parte por J. C. Castro, con interesantes enfoques desde una perspectiva ecológica y de conectividad social en el trabajo de Capdefont Caffa. Estos aportes son complementados por López Mazz desde una perspectiva macrorregional, vinculada con la historia de la disciplina y las perspectivas teóricas.
La última parte, acerca de los desarrollos actuales, se adentra en otras dimensiones del registro arqueológico. En el capítulo de Politis y otros, el análisis de la distribución potencial de las poblaciones en relación a la variabilidad ambiental generada usando el programa Maxent permitió proponer un modelo explicativo de las diferencias en el uso del espacio entre Goya-Malabrigo y los Guaraníes, quienes más tardíamente ocuparon la misma región bajo otra modalidad. El análisis de microrrestos y fitolitos del capítulo de Colobig y colaboradores brinda información detallada acerca de la estacionalidad de los asentamientos y su relación con las crecidas estacionales, así como el uso de recursos vegetales y, sobre todo, de cultivos.
Un panorama de Goya-Malabrigo en la región del Gran Chaco es ofrecido por Lamenza y colaboradores, quienes marcan el límite de la interacción de aquellos en esta zona, notando un efecto de frontera y no una ocupación plena. La continuidad de las poblaciones Goya-Malabrigo en el contexto de la colonización española es analizado por Cocco, quien, a partir del registro arqueológico, plantea relaciones diferenciales de los españoles con distintos grupos indígenas y las rupturas y graves transformaciones sociales que ello implicó.
En síntesis, el libro refleja los avances recientes en el estudio de la entidad Goya-Malabrigo desde múltiples perspectivas y enfoques, que indudablemente enriquecen, a la vez que sistematizan, el conocimiento sobre estas poblaciones en el extremo más austral de las Tierras Bajas sudamericanas y ayudan a la comprensión de los procesos sociales del pasado regional.