En el Posclásico tardío (1200-1550 dC), la costa oriental de la península de Yucatán (México) fue un espacio de interacción con cuatro características sociopolíticas clave: la primera, la intensificación del comercio marítimo a larga distancia alrededor de la península de Yucatán (Glover et al. Reference Glover, Rissolo, Mathews and Ford2011; Miller Reference Miller and Miller1982; Sabloff et al. Reference Sabloff, Rathje, Freidel, Connor, Sabloff and Hammond1974). La segunda, fue la creciente militarización en respuesta a la complejidad social, la alta densidad demográfica, la división del trabajo y la concentración de recursos por la élite, ejemplificada por la fortificación de asentamientos, especialmente de la antigua ciudad de Tulum (Vargas Pacheco et al. Reference Vargas Pacheco, Santillán and Vilalta1985). La tercera fue el elevado crecimiento demográfico y la creación de nuevos asentamientos a lo largo de la costa (Andrews Reference Andrews1986); y la cuarta, ligada a la anterior, fue la migración desde el interior de la península de Yucatán hacia las costas (Cucina y Ortega-Muñoz Reference Cucina and Ortega-Muñoz2022; Cucina et al. Reference Cucina, Sierra-Sosa, Tiesler, Arnauld, Beekman and Pereira2021; Ortega-Muñoz et al. Reference Ortega-Muñoz, Price, Burton and Cucina2019; Sierra-Sosa et al. Reference Sierra-Sosa, Andrea Cucina and Tiesler2014). La presencia de estos grupos foráneos afectó a la población local en los ámbitos social, económico y cultural (Flores y Pérez-Rivas Reference Flores Hernández, Pérez-Rivas, Harada, Izquierdo and Williams-Beck2006; Scherer et al. Reference Scherer, Golden, Houston, Willermet and Cucina2018; Thompson Reference Thompson2003).
Estas dinámicas coincidieron con un entorno costero que, si bien ofrecía abundantes recursos marinos, limitaba la producción agrícola, lo que generaba riesgos nutricionales (Cetina y Sierra-Sosa Reference Cetina and Sierra-Sosa2005; Duke Reference Duke2017; Ortega-Muñoz Reference Ortega-Muñoz2015) y mayor vulnerabilidad a enfermedades infecciosas (Sattenspiel Reference Sattenspiel2000; Tanner Reference Tanner2014; Tanner et al. Reference Tanner, Rosinger, Leonard and García2013). La región no era apta para la agricultura extensiva, como el interior de la península de Yucatán (Lucero Reference Lucero, Marcus and Stanish2006), por lo que la población dependía en gran medida de los recursos marinos (Ortega-Muñoz Reference Ortega-Muñoz2025a) y de alimentos que probablemente se obtenían a través de redes comerciales marítimas activas desde el periodo Clásico (300-900 dC) hasta el Posclásico tardío (1200-1550 dC; Andrews Reference Andrews1986; Duke Reference Duke2017; Sierra-Sosa Reference Sierra-Sosa2004). Sin embargo, el acceso al maíz en la dieta de la costa oriental se ha documentado etnográficamente (Fernández de Oviedo Reference Fernández de Oviedo and de Tudela Bueso1959) y se ha corroborado mediante análisis isotópicos (Duke Reference Duke2017; Ortega-Muñoz Reference Ortega-Muñoz2023, Reference Ortega-Muñoz2025a), de almidones (Ortega-Muñoz Reference Ortega-Muñoz2025b) y de microdesgaste dental, que indican la presencia de dietas blandas en diversos sitios de la costa de Quintana Roo, entre ellos Tulum (Choudhury Reference Choudhury2025).
A pesar de la abundancia de estudios sobre el urbanismo y el comercio en Tulum, persiste un vacío de conocimiento sobre cómo la salud y nutrición de sus habitantes intramuros reflejan la organización social. En particular, planteamos la pregunta: ¿los indicadores bioarqueológicos de salud y dieta evidencian una estructura equitativa compatible con un modelo heterárquico, o sugieren estructuras jerárquicas dentro de la muralla?
El enfoque heterárquico en el estudio de la interacción entre nutrición, infecciones y organización social muestra que la salud de una comunidad no depende únicamente de factores biológicos, sino también de las formas de estructuración de las relaciones sociales y el acceso a recursos, privilegiando la flexibilidad social y la coexistencia de múltiples centros de poder (Hageman y Lohse Reference Hageman, Lohse, Scarborough, Valdez and Dunning2003; Metcalfe et al. Reference Metcalfe, White, Longstaffe, Wrobel, Cook and Pyburn2009; White et al. Reference White, Maxwell, Dolphin, Williams and Longstaffe2006). El concepto de heterarquía fue desarrollado por Crumley (Reference Crumley1995) y retomado posteriormente en clave de teoría social (Crumley Reference Crumley and Cerny2022). Este enfoque rompe con los modelos lineales de evolución política y enfatiza que las sociedades se organizan en redes donde jerarquías y relaciones horizontales coexisten.
Hageman y Lohse (Reference Hageman, Lohse, Scarborough, Valdez and Dunning2003) sostienen que, entre los mayas, la dimensión política operaba de forma vertical mientras la económica seguía principios heterárquicos. Estos autores subrayan el papel de “grupos corporativos” (linajes o comunidades) que gestionaban tierra y agua y actuaban como entidades políticas con capacidad de resistencia frente a la autoridad central. Potter y King (Reference Potter and King1995) aplicaron la heterarquía al ámbito económico maya y concluyeron que producción y distribución no estuvieron controladas exclusivamente por una cúspide central, sino que emergieron de procesos autogestionados.
King y Shaw (Reference King, Shaw, Scarborough and Dunning2003:76) argumentan que la dinámica de la geografía política maya de la región de Tres Ríos (Belice) se describe mejor con un marco heterárquico: las interacciones económicas, políticas y rituales entre asentamientos eran múltiples y cruzadas, un patrón que “sólo un marco heterárquico es suficientemente flexible para hacer frente a este panorama multifacético”. De manera semejante, Izquierdo y de la Cueva (Reference Izquierdo, Cueva and Luisa2018:19) propone que en el Clásico tardío coexistieron autoridades en un “estado segmentario” de clanes y unidades corporativas diversas.
Explorando diferentes dimensiones del concepto, Grauer (Reference Grauer2021) replantea la heterarquía desde la ecología política, señalando que en Aventura (Belice) el acceso compartido al agua entre élites y comunidades favoreció la resiliencia frente a la sequía. Este ejemplo ilustra cómo un enfoque heterárquico explica por qué, incluso durante crisis ambientales, la comunidad prosperó sin que las élites acapararan un recurso vital. En la misma línea, para el sitio de Cobá, Hutson y coautores (Reference Hutson, Travis and Ardren2023), documentan que la desigualdad en la distribución de riqueza fue fluida y continua, organizada en múltiples regímenes económicos que coexistían en un panorama plural que contrasta con la visión de una economía monopolizada por la élite. Complementariamente, Chase (Reference Chase, Marken and Arnauld2023) encuentra arreglos heterárquicos en la planificación urbana de Caracol (Belice) que evidencian que la flexibilidad organizativa se plasmó también en la configuración del espacio urbano. De manera congruente, Novotny (Reference Novotny2020) destaca cómo en el sitio de Chan (Belice) la cooperación y la resiliencia comunitaria se sostuvieron en un marco heterárquico, donde las prácticas alimentarias y rituales funcionaron como mecanismos de cohesión social. Estas aproximaciones ponen de manifiesto que la heterarquía no implica la eliminación de las desigualdades, sino la coexistencia de diversas formas de autoridad que se configuran según los contextos y en diálogo con el entorno. Este marco permite comprender cómo la organización social articula múltiples centros de decisión y de dinamismo estructural que fomenta la interdependencia entre comunidades sin necesidad de asumir la existencia de una hegemonía única.
El caso de Tulum, en la costa oriental de Quintana Roo, esta ciudad posclásica constituye un escenario idóneo para la aplicación de esta perspectiva. Durante este tiempo, 1200-1550 dC, sus habitantes se desarrollaron en un entorno ecológicamente limitado para la agricultura, pero con abundantes recursos marinos y una posición estratégica en redes de comercio a larga distancia. Estas condiciones, junto con la evidencia arquitectónica y funeraria de élites múltiples —locales y foráneas—, permiten plantear que la organización de Tulum pudo responder a un modelo heterárquico, donde la cooperación y redistribución de recursos fueron clave para la cohesión social. Nuestro objetivo es evaluar cómo los indicadores bioarqueológicos de salud, dieta y estrés no únicamente se ajustan, sino que también matizan o cuestionan los postulados teóricos de la heterarquía, contribuyendo a los debates actuales sobre las élites mayas posclásicas y las formas alternativas de organización social (Okoshi et al. Reference Okoshi Harada, Chase, Nondédéo, Charlotte Arnauld and Chase2021).
Sitio de Tulum
Tulum es hoy uno de los sitios arqueológicos más visitados de México (Instituto Nacional de Antropología e Historia 2025). Ubicado en la costa oriental de la península de Yucatán, en Quintana Roo, México (Figura 1), fue uno de los mayores asentamientos costeros, centro político, económico y religioso de la región. Su origen se remonta al año 564 dC, y su auge entre los años 1200 y 1550 dC, durante la hegemonía comercial de Mayapán (Barrera-Rubio Reference Barrera-Rubio1977; Vargas Pacheco et al. Reference Vargas Pacheco, Santillán and Vilalta1985). La ciudad era más extensa de lo que se observa actualmente, ya que la zona conservada corresponde únicamente al área urbana nuclear y amurallada que pudo haber formado un centro regional junto con el asentamiento de Tancah (Figura 2; Miller Reference Miller and Miller1982).
Mapa regional que muestra la localización de Tulum y Tancah. Realizado por Eder Borja Laguna.

Plano de ubicación del sitio con la señalización de los edificios donde fueron localizados los individuos analizados. Realizado por Eder Borja Laguna.

El centro cívico-ceremonial estaba protegido por una muralla que se abría al este, orientada hacia la caleta donde desembarcaban las canoas de los comerciantes. Además de sus fines defensivos, la muralla funcionaba como un límite social, separando el área habitada por la élite del resto de la población (Lothrop Reference Lothrop1924; Miller Reference Miller and Miller1982; Vargas Pacheco et al. Reference Vargas Pacheco, Santillán and Vilalta1985).
La mayoría de los habitantes eran pescadores, agricultores, artesanos que probablemente vivían fuera de la muralla, ya que al sur y al norte de ésta se han identificado complejos sistemas de albarradas o muros y diversas estructuras domésticas de menor calidad arquitectónica (Vargas Pacheco Reference Vargas Pacheco1982). Estas evidencias corresponden a los sectores comunes, denominados en las fuentes como chambel uinic, yalbá uinic, pizil uinic, y otros más, que significaban “gente común y plebeya”. En contraste, quienes gobernaban y controlaban el ámbito religioso residían dentro de la muralla, identificados bajo el término de “nobles” (halach uinic, batab, ah kul (procurador o impartidor de justicia), ah kin, holpop (delegado político-religioso), y el nakom o guerrero-sacrificador). Además, existía una clase intermedia denominada atzmen uinic, que significa “hombre entre principal y plebeyo, de mediano estado” y que probablemente residió en esta área amurallada (Villa-Rojas Reference Villa-Rojas1961). Para Villa-Rojas, este grupo lo conformaban individuos que, gracias a actividades lucrativas como el comercio o el cultivo de cacao y algodón, alcanzaban cierta riqueza e influencia política.
No obstante, estas personas consideradas de élite también estuvieron sujetas a grandes cargas de trabajo, producto posiblemente de la pesca y actividades marinas, a juzgar por la robusticidad y las entesopatías marcadas en sus esqueletos (Ortega-Muñoz Reference Ortega-Muñoz2024). Todo indica que la élite de Tulum probablemente estuvo integrada por una combinación de pobladores locales y de personas procedentes del occidente del área maya. Esta hipótesis se apoya en evidencias arqueológicas y bioarqueológicas. Vargas Pacheco (Reference Vargas Pacheco1988) observó que los muros internos del recinto palaciego de Tulum habrían servido para aislar a una élite “no perteneciente a la población autóctona”, mientras que análisis isotópicos de estroncio recientes en contextos funerarios palaciegos (Ortega-Muñoz et al. Reference Ortega-Muñoz, Price, Burton and Cucina2019) identificaron un pequeño porcentaje de individuos no locales, hallazgo que coincide con la interpretación de vínculos matrimoniales y políticos con grupos occidentales del área maya.
Finalmente, desde el punto de vista político, Tulum fue una entidad autónoma dentro de la organización regional de la costa oriental durante el Posclásico tardío, cuando la península de Yucatán quedó dividida en al menos 19 señoríos (Okoshi Reference Okoshi Harada2012; Quezada Reference Quezada2024). Dentro del recinto amurallado, la arquitectura refleja una dirección centralizada y jerárquica, dividida por Barrero-Rubio (Reference Barrera-Rubio1977) en categorías de estructuras según su función social: en el centro se localizaban las residencias de la élite gobernante, mientras que los edificios administrativos y ceremoniales (como el Castillo, la Casa del Cenote, la Casa de las Columnas y el Templo de los Frescos) cumplían funciones religiosas, de almacenamiento y gestión política. También hay plataformas y estructuras habitacionales más modestas, como las ubicadas frente a la Estructura 35, denominadas Terrazas, que probablemente eran ocupadas por personas de menor rango (Vargas Pacheco et al. Reference Vargas Pacheco, Santillán and Vilalta1985). Estas construcciones reflejan la jerarquización social de Tulum, donde la élite o gobernantes podría haber tenido acceso a mejores recursos y oportunidades que el sector intermedio de la sociedad (mercaderes o principales con cargos políticos menores) y aún más que la población en general.
Material y métodos
La colección esquelética de Tulum se compone de restos humanos recuperados durante las temporadas de campo de 1974 (Martínez Reference Martínez Guzmán1974), 1982 (Vargas Pacheco Reference Vargas Pacheco1982) y 2013-2014 (Ortega-Muñoz Reference Ortega-Muñoz2024). Esta colección incluye entierros primarios de 19 individuos: 16 adultos (ocho masculinos, cinco femeninos y tres de sexo indeterminado) y tres individuos menores de 15 años, hallados en cuatro estructuras domésticas. También se identificaron entierros secundarios que constituyen grandes osarios (14.162 elementos óseos) dentro de 13 estructuras, tanto habitacionales como religiosas, las cuales contuvieron un número mínimo de individuos de 240 personas, 202 adultos mayores de 15 años (29 masculinos, 39 femeninos y 134 de sexo no determinado) y 38 personas menores de 15 años. Todos los entierros han sido fechados por los arqueólogos hacia el Posclásico tardío (1200-1550 dC; Vargas Pacheco y Santillán Reference Vargas Pacheco and Santillán1992). En general, el estado de conservación de los restos óseos es de regular a bueno. Debe señalarse que todos los individuos proceden del área intramuros, lo cual restringe el análisis a sectores de élite y no incluye población común extramuros. En consecuencia, las comparaciones reflejan diferencias internas a la élite y no una escala social completa.
Contexto arqueológico y tratamiento póstumo de los restos
Se analizaron 165 individuos adultos de ambos sexos, provenientes de nueve estructuras (Figura 2), seis domésticas (Terrazas, Plataforma 13, Estructura 29, 30, 49, 49A) y tres palaciegas (Estructura 20, 34, 35), las cuales contenían debajo de ellas tumbas-osarios (Vargas Pacheco y Santillán Reference Vargas Pacheco and Santillán1990, Reference Vargas Pacheco and Santillán1992). Las plataformas domésticas sostenían construcciones simples de material perecedero con escasos detalles arquitectónicos, mientras los palacios eran estructuras arquitectónicamente complejas con escalinatas, columnas, altares, entre otros elementos arquitectónicos. Ambos tipos de estructuras reflejan la cohesión del grupo, ya que los integrantes de las familias eran enterrados en tumbas-osarios a lo largo de varias generaciones (Civera Reference Civera Cerecedo, Jaén, López Alonso, Morfín and Hernández1998; Vargas Pacheco y Santillán Reference Vargas Pacheco and Santillán1992). Aunque todos los inhumados dentro de la muralla pertenecían a un estrato privilegiado, las plataformas probablemente albergaban a grupos de menor jerarquía, como comerciantes y administradores, mientras que las estructuras palaciegas posiblemente fueron ocupadas por grupos de una escala social mayor o de élite. Estas tumbas-osario contenían individuos de todas las edades, pero el 84% de los individuos inhumados corresponden a personas mayores de 15 años de ambos sexos (Figura 3). No hubo diferencias significativas en la distribución de edades entre los adultos de las estructuras palaciegas y el resto, a las cuales denominaremos en adelante como “domésticas” (Kolmogorov-Smirnov 1.193, t = 0,582, p = 0,575; Figura 4).
Distribución del NMI (número mínimo de individuos) por estructura. Realizado por los autores. (Color en la versión electrónica).

Distribución de edades de las personas adultas inhumadas en las tumbas-osario. Realizado por los autores.

De esta selección se analizó la información osteopatológica de los individuos adultos del osario solamente debido a que son el mayor número de personas enterradas en el sitio, además de que expresarían la historia de vida de los individuos en comunidad del interior de la zona amurallada (Becker y Juengst Reference Becker and Juengst2017). Al ser un osario, generó una serie de retos metodológicos, tanto para establecer el número mínimo de individuos y la asociación de los huesos largos con cráneos, mandíbulas o dientes sueltos, y, por ende, poder establecer individuos únicos. Hemos seguido las indicaciones establecidas por Buikstra y Ubelaker (Reference Buikstra and Ubelaker1994), así como las sugerencias establecidas por Adams y Byrd (Reference Adams and Byrd2008) y Osterholtz et alia (Reference Osterholtz, Baustian and Martin2014) para el manejo del osario y la evaluación (Tabla 1). Los datos fueron dicotomizados en presencia o ausencia, donde estaba patente la sinergia entre enfermedades infecciosas y deficiencias nutricionales. Se estudiaron indicadores de estrés específicos (Goodman y Martin Reference Goodman, Martin, Steckel and Rose2002) como hiperostosis porótica, periostitis y caries en 56 elementos craneales y 75 huesos largos divididos en unidades de análisis como tibias y huesos largos del resto del esqueleto (extremidades superiores, más fémures y peronés). Para evitar la duplicación de las unidades de huesos largos, se seleccionó el lado con mayor número de elementos: 15 tibias derechas y 51 elementos izquierdos del resto del esqueleto. Las líneas de hipoplasia del esmalte y las caries se analizaron en 774 piezas dentales, de las cuales 161 (incisivos centrales y caninos) fueron examinadas exclusivamente para hipoplasia. Muchas de las piezas dentales están sueltas, o están en alvéolos de mandíbulas y maxilar, por lo que no podemos establecer individuos únicos. Este enfoque metodológico se ha empleado ampliamente en la antropología dental en el área maya (Cucina y Tiesler Reference Cucina and Tiesler2003; Cucina et al. Reference Cucina, Cantillo, Sierra-Sosa and Tiesler2011). Además, se evaluó el estrés generalizado mediante la estatura adulta, como reflejo de nutrición y salud durante el crecimiento. Para este análisis se incluyeron 50 huesos largos (10 femeninos, seis masculinos, y 34 adultos sin determinar sexo, con elementos de ambas extremidades) que identifican a individuos únicos, evitando la replicación de individuos por estructura y considerando únicamente aquellos elementos óseos completos y de un solo lado. Los huesos largos completos fueron medidos en la tabla osteométrica, obteniéndose las longitudes totales, las cuales se utilizaron para la estimación de la estatura mediante la regresión lineal de S. Genovés (Reference Genovés1966) reformulada por del Ángel y Cisneros (Reference Del Ángel and Cisneros2004) para poblaciones mesoamericanas.
Frecuencia de piezas óseas y dentales analizadas con ausencia o presencia de los indicadores de estrés esquelético y Estatura Estimada.

a Cráneos completos o en su defecto fragmentos grandes de cráneo como frontal, parietales u occipitales.
b Fémures, peronés, humeros, cubitos o radios derechos.
c Tibias izquierdas.
d Piezas dentales sueltas tanto de la mandíbula como maxilar.
e Incisivos centrales superiores, caninos superiores e inferiors.
f Huesos largos de las extremidades superiores e inferiores.
El sexo de los individuos se determinó mediante métodos estandarizados basados en las características sexuales expresadas en cráneos completos, mandíbulas, coxales (Bruzek Reference Bruzek2002; Buikstra y Ubelaker Reference Buikstra and Ubelaker1994) y en los fémures, mediante el diámetro de la cabeza femoral (Bass Reference Bass1995:218-219). La edad se estimó según el grado de cierre de las suturas ectocraneales, el deterioro de la carilla auricular del ilion y la sínfisis púbica (Bass Reference Bass1995; Lovejoy et al. Reference Lovejoy, Meindl, Pryzbeck and Mensforth1985; Meindl y Lovejoy Reference Meindl and Lovejoy1985).
Indicadores de estrés
La hiperostosis porótica es un indicador de estrés no específico, caracterizado por la expansión del diplöe y el adelgazamiento o destrucción de la tabla externa del cráneo, lo que provoca porosidades en áreas como el occipital, los parietales cerca de la sutura sagital o el frontal, cerca de bregma (Ortner Reference Ortner2003). Se asocia principalmente con enfermedades metabólicas y deficiencias nutricionales, como la anemia por deficiencia de hierro, y con anemias parasitarias o hereditarias (Brickley Reference Brickley2018; Hens et al. Reference Hens, Godde and Macak2019).
La periostitis es común en muchos procesos patológicos y se manifiesta como porosidad fina y estriación longitudinal debido a la inflamación del periostio (Ortner Reference Ortner2003). Esta afección puede ser el resultado de trauma o infección, pero en este estudio se excluyeron los casos asociados a trauma. Se decidió analizar la periostitis en las tibias por separado, ya que este hueso es particularmente susceptible al estrés fisiológico (DeWitte Reference DeWitte2014; Eisenberg Reference Eisenberg, Powell, Bridges and Mires1991; Larsen Reference Larsen1997; Roberts y Manchester Reference Roberts and Manchester2005).
La caries es una de las patologías dentales más comunes y se caracteriza por la destrucción progresiva de la estructura dental debido a la acción bacteriana. Su aparición está asociada a factores como la higiene bucal deficiente, la herencia y el tipo de dieta. La nutrición es crucial, ya que influye en el pH salival y en la ecología bacteriana de la placa oral (Temple y Larsen Reference Temple and Larsen2007).
Las líneas de hipoplasia del esmalte son indicadores de estrés episódico que se forman en la corona de los dientes como surcos visibles. Estas líneas aparecen durante períodos de adversidad ecológica (deficiencias nutricionales, pobreza y baja calidad o cantidad de alimentos) que ocurren en el periodo de formación del esmalte dental, durante el periodo de crecimiento de los individuos (Amoroso et al. Reference Amoroso, García and Cardoso2014).
Análisis estadístico
Se utilizó una matriz de correlación para evaluar la relación entre hiperostosis porótica, periostitis en el resto del esqueleto, periostitis en tibia, caries, líneas de hipoplasia del esmalte y estatura. Se calcularon los coeficientes de correlación de Pearson (R) para determinar la fuerza y dirección de la relación entre los indicadores, y se reportaron los valores p asociados para evaluar la fuerza de la evidencia estadística de las correlaciones. Para comparar la presencia de lesiones y las medias de estaturas entre los entierros de plataformas domésticas y de tipo palaciego, se utilizó el Chi-cuadrado (χ2) y la prueba t de Student. Este análisis permitió evaluar en qué medida diferían las prevalencias de indicadores de estrés esquelético entre los dos grupos. Los resultados se interpretaron utilizando un nivel de significancia de 0,05.
Resultados
El análisis de la matriz de correlación (Tabla 2) reveló interrelaciones consistentes entre los indicadores de estrés esquelético. Se observó una correlación positiva significativa entre la hiperostosis porótica y la presencia de caries (p = 0,021) e hipoplasia del esmalte (p = 0,032), lo que sugiere que los individuos con signos de hiperostosis también presentaban mayor prevalencia de estos problemas dentales. Asimismo, la periostitis en el resto del esqueleto mostró una fuerte correlación con la periostitis tibial (R = 0,973, p = 0,027). Las caries también presentaron una fuerte correlación con las líneas de hipoplasia del esmalte (R = 0,991, p = 0,001). La estatura no mostró asociaciones claras con otros indicadores, ya que las correlaciones fueron débiles o moderadas.
Matriz de correlación entre los Indicadores de estrés esquelético.

a La correlación es significante al nivel 0.05 (bilateral).
b La correlación es significativa al nivel 0.01 (bilateral).
El porcentaje de hiperostosis porótica fue ligeramente menor en los entierros en palacio (60,9%) que en los individuos enterrados en plataformas domésticas (69,2%), con un valor p = 0,417, compatible con diferencias pequeñas asociadas a la variación muestral (Tabla 3). La periostitis en el resto del esqueleto fue más prevalente en los entierros en palacio (78,9%) que en los de plataformas domésticas (63,2%; p = 0,183). De manera similar, la periostitis tibial mostró una mayor prevalencia en los entierros en palacio (100%) en comparación con los domésticos (90,9%), pero la diferencia no fue estadísticamente significativa (p = 0,500).
Comparación de indicadores de estrés y estatura entre enterramientos domésticos y de palacio.

En cuanto a caries, la prevalencia fue ligeramente mayor en los entierros en palacio (16,3%) que en los domésticos (13,1%), con un p-valor de 0,171, lo que apunta a diferencias modestas. La hipoplasia del esmalte presentó valores similares entre ambos grupos: 38,1% en entierros domésticos y 34,8% en entierros de palacio (p = 0,471).
Por último, las diferencias de estatura entre los grupos fueron pequeñas (p = 0,272). Las mujeres enterradas en contextos palaciegos presentaron una altura promedio ligeramente mayor (151 cm frente a 148 cm en plataformas domésticas), mientras que los hombres en estas últimas fueron más altos (161 cm frente a 148 cm en los entierros de palacio). La prueba t de Student para muestras independientes mostró que, en el caso de los hombres, la evidencia estadística de diferencia es ambigua (p = 0,068), mientras que en las mujeres no se identificaron contrastes claros (p = 0,581).
Discusión
El presente análisis, que podríamos englobar en el término de condiciones de vida de dos posibles grupos sociales de élite, se ha centrado primordialmente en el estudio de restos humanos provenientes de osarios, por lo que los indicadores evaluados proporcionan información valiosa sobre exposiciones colectivas a factores estresantes de salud más que fragilidades individuales (Adams y Byrd Reference Adams and Byrd2008; DeWitte Reference DeWitte2014; Osterholtz et al. Reference Osterholtz, Baustian and Martin2014).
La alimentación es un marcador de estatus transmitido socialmente (Goody Reference Goody1982; Gumerman Reference Gumerman1997; Mintz y Du Bois Reference Mintz and du Bois2002). En los habitantes del recinto amurallado de Tulum no se observaron diferencias claras en estatura ni en marcadores de estrés entre contextos de enterramiento palaciegos y domésticos, pese a la clara distinción material en ajuares y arquitectura (Vargas Pacheco Reference Vargas Pacheco1982). Siguiendo a Joyce (Reference Joyce2023), una lectura “no estado céntrica” de la evidencia enfatiza múltiples centros de decisión y formas de poder superpuestas: distintos registros (económicos, rituales, domésticos) pueden exhibir ordenamientos simultáneos no reducibles a una sola pirámide de mando (heterarquías “multicapa”). Los resultados sugieren acuerdos entre “cuerpos cooperativos” (Becker y Juengst Reference Becker and Juengst2020) para gestionar recursos y subsistencia, lo que explica la homogeneidad en salud pese a la desigualdad material. En contextos heterárquicos, estos cuerpos redistribuyen riesgos y amortiguan shocks, haciendo menos probable que el estatus se traduzca en morbilidad diferencial marcada.
En Tulum, la correlación entre marcadores de estrés sistémico indica exposiciones compartidas a infecciones y dietas ricas en carbohidratos fermentables, compatibles con una ecología política de interdependencia más que con acaparamientos excluyentes de alimentos básicos, coherente con la idea de comunidades especializadas que comparten sus excedentes (Bodin y Crona Reference Bodin and Crona2009; Grauer Reference Grauer2021), situación semejante que ha sido reportada para el sitio costero de Xcambó (Cucina et al. Reference Cucina, Cantillo, Sierra-Sosa and Tiesler2011). La asociación entre periostitis en tibias y el resto del esqueleto sugiere que ambas responden a un mismo patrón de estrés sistémico, reforzando la evidencia de un estado de salud deteriorado y compartido por la población intramuros, más que de procesos puramente localizados. De forma similar, en los sitios Posclásicos costeros de Marco González y San Pedro (Belice) se registraron altas frecuencias de periostitis, indicativas de ambientes poco saludables y con altos riesgos de infección (White et al. Reference White, Maxwell, Dolphin, Williams and Longstaffe2006; Williams et al. Reference Williams, White and Longstaffe2009).
En los datos no se perfila una clase privilegiada con mejor condición corporal, un patrón que coincide con el estudio de Potter y King (Reference Potter and King1995) y sugiere una economía maya “autoorganizada” por estructuras locales sin regulación total de las élites. En Tulum, las tareas de subsistencia —como la agricultura o la explotación pesquera— parecen haber sido gestionadas por grupos autónomos, en línea con la planificación urbana heterárquica descrita por Chase (Reference Chase, Marken and Arnauld2023) y la visión de una sociedad fragmentada en unidades corporativas con interdependencias complejas (Izquierdo y de la Cueva Reference Izquierdo, Cueva and Luisa2018). La evidencia bioarqueológica respalda así la noción de heterarquía, porque, a diferencia de otros sitios mayas, Tulum habría operado mediante redes distribuidas y no bajo un poder único, como señala Choudhury (Reference Choudhury2025). Este modelo, basado en cooperación y reparto equitativo de recursos, favoreció la estabilidad social y la prosperidad a largo plazo (Bodin y Crona Reference Bodin and Crona2009; Chirikure et al. Reference Chirikure, Nyamushosho, Bandama and Dandara2018; Hardin Reference Hardin1968) y habría sido clave para gestionar la diversidad cultural y económica de Tulum, tanto en su papel como nodo comercial caribeño (Vargas Pacheco Reference Vargas Pacheco1997) como en su condición de provincia independiente (Quezada Reference Quezada2024).
Los procesos heterárquicos pueden entenderse como formas de acción colectiva que, según Izquierdo y de la Cueva (Reference Izquierdo, Cueva and Luisa2018:19), dieron lugar a instituciones surgidas más del devenir histórico que de la decisión de una autoridad única. Coincidiendo con Carballo (Reference Carballo2013), quien señala que la literatura arqueológica previa tendió a sobrevalorar la competencia y a subestimar la cooperación grupal, puede observarse que las normas e instituciones locales evolucionaron sobre todo a partir de emprendimientos colectivos, de manera que el orden social se fue construyendo desde la cooperación cotidiana de múltiples actores. Según este modelo, las élites gestionaban estas dinámicas mediante acuerdos que fomentaban la cooperación y el reparto horizontal de los beneficios del comercio (Bodin y Crona Reference Bodin and Crona2009; Carballo Reference Carballo2013). Este sistema favorecía la interacción entre las élites, descritas en las fuentes etnohistóricas como “principales” (Fernández de Oviedo Reference Fernández de Oviedo and de Tudela Bueso1959; Landa Reference Landa1994), categoría que abarcaba tanto a nobles como a grupos intermedios (Villa-Rojas Reference Villa-Rojas1961).
En efecto, en los entierros palaciegos se registraron objetos de prestigio como cerámica policroma finamente decorada, ornamentos de jade y concha trabajada, piezas de obsidiana verde, espinas de mantarraya, malacates, navajas prismáticas y cuentas de materiales exóticos. En contraste, los ajuares en los entierros domésticos eran modestos y compuestos mayoritariamente por cerámica utilitaria y herramientas líticas comunes (Vargas Pacheco y Santillán Reference Vargas Pacheco and Santillán1990). En conjunto, los datos funerarios sugieren una organización colectiva interna (entierros familiares compartidos) donde las diferencias fueron principalmente simbólicas y materiales, sin traducirse en desigualdades notorias de salud, ni en las evidencias de fuerza de trabajo evidenciado por las entosopatías (Ortega-Muñoz Reference Ortega-Muñoz2024).
Si bien los linajes fundadores pudieron tener acceso privilegiado a recursos por su conexión simbólica con la tierra (Blackmore Reference Blackmore and Shields2011; McAnany Reference McAnany2014), y las élites reforzaban su estatus en banquetes rituales —espacios de legitimación y redistribución de alimentos (Dietler Reference Dietler, Steckel and Rose2001; Gumerman Reference Gumerman1997; Mauss Reference Mauss1990; Novotny Reference Novotny2020)—, estas distinciones no generaron marcadas desigualdades en el bienestar físico de la población intramuros. Los banquetes, además, funcionaron como mecanismos de cohesión social; aunque no hay evidencias directas en Tulum, su práctica puede inferirse por analogía con otros sitios mayas del Posclásico tardío y por la presencia de vajilla fina y bienes exóticos en contextos funerarios palaciegos (Dahlin et al. Reference Dahlin, Bair, Beach, Moriarty, Terry, Staller and Carrasco2010; Masson y Timothy Reference Masson, Timothy, Hutson and Ardren2020).
En este modelo inclusivo, la población enfrentaba de forma similar los desafíos de salud, probablemente ligados a condiciones ambientales y limitaciones del entorno (Bodin y Crona Reference Bodin and Crona2009; Novotny Reference Novotny2020). La dieta, centrada en el maíz (como evidencia el análisis isotópico de Ortega-Muñoz [Reference Ortega-Muñoz2025a], y de alimentos blandos de Choudhury [Reference Choudhury2025]), aportaba energía, pero su alto contenido en ácido fítico aumentaba la vulnerabilidad a anemia y deficiencias nutricionales (White et al. Reference White, Pohl, Schwarcz and Longstaffe2001). Si bien tradicionalmente se ha asociado la hiperostosis porótica y la cribra orbitalia con la anemia ferropénica, estudios recientes cuestionan esta asociación directa. O’Donnell y McPherson (Reference O’Donnell and McPherson2025) insisten en que la dieta basada en maíz por sí sola no explica la frecuencia de estas condiciones, sugiriendo un espectro etiológico más amplio. En esta línea, las observaciones de Tulum deben interpretarse con cautela: la dieta centrada en el maíz podría haber contribuido a las deficiencias nutricionales, pero la presencia de la lesión no es específica de la deficiencia de hierro, sino que podría reflejar una interacción multifactorial, entre la dieta, los procesos infecciosos crónicos, las predisposiciones genéticas y factores de estrés sistémicos (Cole y Waldron Reference Cole and Waldron2019; Grauer Reference Grauer and Buikstra2019; Mays Reference Mays and Grauer2012).
Aunque el litoral de Yucatán es un entorno biogeográficamente favorable para fuentes de ácido ascórbico (vitamina C), estudios bioarqueológicos muestran que la disponibilidad ambiental no impide las deficiencias de ésta en contextos humanos: el escorbuto ha sido documentado en contextos tropicales y costeros cuando prácticas alimentarias y de procesamiento limitan la ingesta de ascorbato (Buckley et al. Reference Buckley, Kinaston, Halcrow, Foster, Spriggs and Bedford2014; Halcrow et al. Reference Halcrow, Harris, Beavan and Buckley2014).
En sociedades dependientes del maíz, el bajo contenido de ácido ascórbico del cereal y los efectos del procesado (nixtamalización, lavado, cocción y almacenamiento) pueden reducir aún más la disponibilidad de ascorbato en la dieta, aumentando el riesgo de deficiencia. El ácido ascórbico aumenta significativamente la absorción del hierro procedente de plantas y cereales, por lo que la baja ingesta de vitamina C en dietas maiceras puede agravar la anemia y potenciar manifestaciones paleopatológicas asociadas (Hallberg y Hulthén Reference Hallberg and Hulthén2000). No se reportan lesiones óseas típicas de escorbuto, por su difícil identificación osteológica y por el estado de conservación de los restos de Tulum, pero se argumenta su presencia como una posibilidad interpretativa (véanse White et al. Reference White, Maxwell, Dolphin, Williams and Longstaffe2006; Wrobel Reference Wrobel2014).
A pesar de la alta frecuencia de marcadores de estrés, es posible que el entorno costero con abundancia de pescado y mejores micronutrientes permitiera tolerar mejor esas presiones que poblaciones interiores (Ortega-Muñoz Reference Ortega-Muñoz2015; White et al. Reference White, Maxwell, Dolphin, Williams and Longstaffe2006). En el caso de las élites palaciegas, el mayor consumo de carbohidratos fermentados, frutas o bebidas como el balché, incrementó la prevalencia de caries (Abioye et al. Reference Abioye, Okuneye, Odesanya, Olufunmilola, Soipe, Ismail and Yang2021; Chen et al. Reference Chen, Yahui, Xinwei, Ramos, Moran and Liu2022; Cucina y Tiesler Reference Cucina and Tiesler2003; Lagunes et al. Reference Lagunes, J., Aguayo and Lagunes2021; Menéndez Reference Menéndez2016; Mickleburgh y Pagán Jiménez Reference Mickleburgh and Pagán Jiménez2012; Vega-Lizama y Cucina Reference Vega-Lizama, Cucina and Cucina2001). Asimismo, estas preferencias dietéticas reforzaban el vínculo entre estatus social y acceso a bienes exclusivos (Amoroso et al. Reference Amoroso, García and Cardoso2014; Chen et al. Reference Chen, Yahui, Xinwei, Ramos, Moran and Liu2022; Cucina y Tiesler Reference Cucina and Tiesler2003; Cucina et al. Reference Cucina, Cantillo, Sierra-Sosa and Tiesler2011; LeCount Reference LeCount2001; Mickleburgh y Pagán Jiménez Reference Mickleburgh and Pagán Jiménez2012).
En este contexto, el concepto de heterarquía resulta fundamental para comprender las dinámicas de poder en Tulum. La lógica malthusiana, que predice tensiones sociales y desigualdades crecientes bajo presión demográfica (Carneiro Reference Carneiro1970; Watkins y Van de Walle Reference Watkins and van de Walle1983), se contrarresta en Tulum gracias al modelo heterárquico, que fomentó la cooperación en lugar del conflicto y permitió el manejo inclusivo de los recursos entre las élites. así como una mayor cohesión social de los grupos que controlaban el poblado de Tulum desde diferentes ámbitos (políticos, económicos y religiosos). El poder de las élites no dependía del control exclusivo de los medios de producción, sino de su habilidad para integrar y beneficiar a la comunidad, al menos la más inmediata, ya que no tenemos evidencias de la gente fuera de la muralla.
Conclusión
Los resultados presentados se basan exclusivamente en los individuos enterrados dentro del recinto amurallado de Tulum, ya que hasta la fecha no se han documentado contextos funerarios excavados en el exterior inmediato del asentamiento. Por lo tanto, toda inferencia sobre la organización social de la ciudad debe entenderse como parcial y circunscrita al conjunto intramuros. Los datos actuales no muestran diferencias evidentes en el estado de salud de los individuos estudiados, aunque esta ausencia puede deberse a las limitaciones de la muestra. No obstante, nos inclinamos a pensar que el análisis sugiere que la estructura social de Tulum dentro de la muralla fue más heterárquica que jerárquica, lo que favoreció una distribución equitativa de los recursos y promovió la cooperación entre distintos sectores sociales de cierta élite. Esta organización flexible permitió que, aunque las élites de diferentes niveles tuvieran acceso preferencial a bienes exclusivos y gestionaran los recursos de manera colectiva con otros grupos sin necesidad de tener el control absoluto sobre los medios de producción para mantener el poder. Desde el punto de vista dietético, se identificaron deficiencias nutricionales importantes, posiblemente derivadas de una dieta centrada en el maíz y, en menor medida, en productos marinos, que provocaron problemas como anemia y enfermedades relacionadas con la falta de vitamina C y hierro, a pesar del alto consumo de alimentos marinos, documentado por estudios isotópicos, dada su cercanía con el mar. Estos problemas de salud, aunque evidentes, no corresponden con una estratificación social al interior de la muralla, a pesar de las diferencias estructurales de cada uno de los edificios en los que fueron enterrados los individuos, lo que sugiere que, al menos intramuros, Tulum funcionaba bajo un sistema tendencialmente equitativo. En suma, los datos disponibles permiten plantear que, en el ámbito intramuros, la organización social de Tulum operaba bajo un modelo inclusivo y cooperativo.
No obstante, se desconoce si esta dinámica se extendía a la población asentada fuera de la muralla, por lo que este trabajo constituye un punto de partida para explorar con mayor profundidad las dinámicas sociales de Tulum y avanzar en el conocimiento comparativo de los centros mayas costeros del Posclásico. A pesar de las distinciones en el acceso a bienes simbólicos, la equidad en la distribución de recursos y la colaboración entre diversos grupos fueron fundamentales para garantizar la estabilidad y la prosperidad de la comunidad a lo largo del tiempo.
Agradecimientos
Esta investigación ha sido posible gracias a los arqueólogos Enrique Terrones y Luis Leira que facilitaron el acceso a los entierros de Tulum en 2014. Se agradece también al arqueólogo Eder Antonio Borja Laguna el diseño de las Figuras 2 y 3 a solicitud de los autores. La investigación no requirió un permiso especial del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ya que el análisis fue eminentemente macroscópico y está dentro de las funciones de investigación del INAH, además que los restos óseos en México son considerados patrimonio cultural nacional.
Declaración de financiación
La investigación fue financiada por la Beca Erasmus+, otorgada por la Universidad de Cagliari, que facilitó la movilidad académica.
Declaración de disponibilidad de datos
Los datos que respaldan este estudio están disponibles previa solicitud razonable a los autores y sujetos a las regulaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Conflicto de intereses
Los autores declaran que no hay ningún conflicto de intereses.
