Rodrigo Jiménez de Rada (1170–1247), arzobispo de Toledo desde 1209 hasta su muerte, de donde el sobrenombre de “el Toledano,” fue posiblemente, si exceptuamos los reyes, uno de los personajes más importantes de la primera mitad del s. XIII hispano: consejero sucesivamente de Alfonso VIII, Enrique I y Fernando III fue el principal instigador de la batalla de las Navas de Tolosa (1212), fundó el Estudio General de Palencia (primera universidad de la Península Ibérica), comenzó la construcción de la catedral de Toledo, y aparte de toda esta actividad política e institucional, desarrolló una gran labor literaria. De sus obras destacan el De rebus Hispanie o Historia Gothica, las llamadas Historiae minores (Historia Romanorum, Historia Hugnorum, Vandalorum, et Suevorum, Alanorum et Silingorum, Historia Ostrogothorum, Historia Arabum), el Breviarium Historie Catholice y el Dialogus Libri Vite. Footnote 1
El procedimiento que sigue para la composición de sus obras es relativamente simple: el Toledano reconoce una fuente principal, a la que no cita nunca ni por autor ni por título, a la que otorga supremacía sobre las demás, y sobre el cañamazo que le ofrece va injiriendo noticias allegadas de otras obras. Así por ejemplo, y de manera general, sobre el Chronicon Mundi de Lucas de Tuy se asienta el De rebus, y sobre la Historia Scholastica de Pedro Coméstor el Breviarium.
Es en este contexto donde aparecen las citas de los autores latinos, habitualmente poetas. Los primeros capítulos del libro I del De rebus Hispanie o Historia Gothica contienen un relato pormenorizado de los orígenes míticos de Hispania, desde el Diluvio, Noé, la dispersión de sus hijos por el mundo, la llegada a la Península de Túbal, los cetúbales, e inmediatamente la llegada de Hércules (c. 4). A continuación, el c. 5 narra sus luchas y fundaciones, el 6 la muerte de Gerión y Caco, y por último la muerte del propio Hércules.Footnote 2 Las pocas citas de autores de la Antigüedad latinaFootnote 3 que incluye el Toledano en dicha obra se concentran aproximadamente en estos capítulos: cita a Virgilio, Aen. 7, 661–63 (1,4,27–29):
Expressius autem de morte Virgilius in VII Eneydos: Cum iam Laurencia uictor Gerion extincto Thyrincius attigit arua, Tirrenoque boues in flumine lauit Hyberas,
y parafrasea al parecer algo de la historia de Caco procedente de Aen. 8.190–267 (1,6,2–33). Además, menciona expresamente o no a Ovidio por su nombre en:
1.4,10–13:
Erat etiam mons altissimus qui dicebatur Athlas; set quia Hercules Athlantem magnis honoribus extollebat, equiuocato nomine dixit poeta: Hercule supposito sidera fulsit Athlas. (Her. 9.18)
1.4,23–25:
De quo Ouidius in nono Methamorfoseos: Nec me pastoris Hyberi forma triplex, nec forma triplex tua, Cerbere, mouit. (Met. 9.184–85)
1.4,25–26:
Et idem in libro Heroydum: Prodigium triplex armenti diues Hyberi Gerionis; quamuis in tribus unus erat. (Her. 9.91–92)
Otras dos referencias a Virgilio aparecen en 1,10,25–26 (Aen. 3.35) y 1,12,34–35 (Aen. 6,471). Hay referencias también a Lucano en 1,2,47–48 (De quo Luchanus … Luc. 1.396); 1,5,34–35 (de qua dicit Luchanus … Luc. 1.10); 1,10,31–32 (Vnde Luchanus … Luc. 8.221) y 2,14,12–13 y 6,14.6 (Luc. 93–94). En 1,13,6–7 hay un verso de Juvenal: De quo Iuuenalis: Impune diem consumpserit ingens Thelephus (Iuv. 1,4–5), para ilustrar un texto basado en Jordanes.
De sus otras obras, sólo la Historia Romanorum parece incluir referencias a los mismos autores: Virgilio, Aen. 8.319–26 en 1,28–29; 8.321–23 en 1,41–44 y 8.332 en 4,23; ecl. 4.6 en 1,27–28; Lucano 1.8–9 en 1,18–19; 1.9 en 4,68; 1.125–26 en 10,9–10; 2.439–40 en 10,86–87; 4.306–7 en 10,107–8. Y de nuevo también Ovidio:
1,38–39:
Post Picum regnauit Faunus filius eius, a quo dii bicornes, ut ponit Ouidius, processerunt, de quibus dicit: Aut quas semidee Driades Fauni que bicornes numine contactas attonuere suo. (Her. 4.49–50)
2,24–26:
Quod Dido presenciens inquit illi: “Certus es ire tamen miseram que relinquere Didon, queque ubi sunt nescis Ytalia regna sequi. Quando erit ut condas instar Carthaginis urbem et uideas populos altus ab arce tuos?” (Her. 7,7; 10; 19–20)
2,31–33:
Dido autem incauto amore succensa Eneam epistolari alloquio salutauit, sicut Ouidius in Heroidibus metrice declarauit dicens: Sic ubi fata uocant et cetera, et subiungit: Nec quia te nostra sperem prece posse moueri alloquor, aduerso mouimus ista deo. (Her. 7.1, 2–3)
2,36–38:
et hiis uerbis habitis ad sororem: Anna soror, soror Anna mee male conscia culpe, nunc dabis in cineres ultima dona meos. (Her. 7.191–92)
De todos estos autores he querido prestar mayor atención a Ovidio, de ahí la reproducción de las citas. Ciertamente poco o nada tendrían de especialFootnote 4 salvo que nos inducen a pensar que nuestro arzobispo casi toma por verídica la carta de Dido, la cual aduce como refrendo a su relato historiográfico, y es probable que la conociera de primera mano al decir in Heroidibus metrice. Footnote 5 Sin embargo, el mismo D. Rodrigo que citaba expresamente autor y obra de pronto nos sorprende citando erróneamente a Ovidio y citando también otros versos que todavía no han sido identificados. Éste es el propósito de estas líneas: identificar la procedencia de dichos versos.
Es ilustrativo el caso siguiente de rebus 1,6,43–45:
Maleficus autem uenenum incentiuum camisie miscuit, qua indutus Hercules uiuus arderet. [Vnde Ouidius: Incendit demum Deyanira uirum, anno uite sue LII]
Reproduzco el tenor de la edición al uso. Sinceramente habría preferido no poner entre corchetes la frase y el supuesto verso ovidiano. Imagino que el editor se dejó llevar por la evidente impostura y lo consideró añadido espurio: nadie encontrará tal verso en Ovidio, claro es. Que eso sucediera a Hércules a sus 52 años, al menos es conocido desde Isidoro, Chron. 90. ¿De dónde entonces y por qué la atribución a Ovidio? Un verso muy similar puede verse en el v. 176 de la Theoduli Ecloga, Footnote 6 un poema bucólico cristiano fechado entre los ss. IX y X:
Incendit demum paelex Deianira superbum.
El poema, escrito en hexámetros, es una suerte de competición amebea entre Pseustis y Alithia, dos nombres parlantes, el Engaño y la Verdad, para demostrar la superioridad de la verdad cristiana. Es posible que la aparición tenga que ver con dicho poema. Y con ello estaríamos respondiendo a la primea pregunta: de dónde. Nadie podría sorprenderse tampoco de las variaciones: la ausencia de paelex y el cambio de superbum a uirum. Nuestros autores no disponen de ediciones, sino de manuscritos,Footnote 7 o de su simple memoria, y sabemos que hay manuscritos de la Theoduli Ecloga, en los que paelex ha sido omitido y uirum aparece contra el metro en vez de superbum. Footnote 8
Sin embargo, esto no soluciona la atribución a Ovidio. Podemos pensar que hay manuscritos que contienen la mencionada égloga y alguna obra de Ovidio, de donde procediera la atribución a Ovidio del conjunto. Y en efecto los hay.Footnote 9 Sin embargo, me parece más lógico buscar en obras atribuidas a Ovidio o que tuvieran a Ovidio en su título. Y por este lado tenemos entonces a Johannes de Garlandia o Johannes Anglicus, Juan de Garlandia, John of Garland, el autor de los muy famosos Integumenta Ovidii, quien en una obra menos conocida, en su Compedium Gramatice Footnote 10 escribió en el v. 2.1100:
Incendit demum pelex Deianira virum.
La ausencia de pelex permite al Toledano reproducir un supuesto pentámetro leonino:
Incendit demum Deianira virum
que sin duda favoreció el uso nemotécnico y su adscripción a Ovidio. Aun así, a la vista de otros versos, no resolvemos del todo la cuestión como veremos inmediatamente.
También en la Historia Romanorum, tras citar a Virgilio en 1,27 (Ecl. 4,6 Vnde et Virgilius: Iam redit et uirgo, redeunt Saturnia regna), y siguiendo otro procedimiento habitual, decir simplemente poeta, añade:
Historia Romanorum 1,28–29:
Et de eo alius poeta: Primus Creteis Saturnus uenit ab oris, aurea per cunctas disponens secula terras.
Y líneas más abajo en 1,35:
Vnde et poeta: Ipso gaudet auo superum generosa propago.
Tampoco estas dos citas han tenido la oportunidad, por lo que puedo saber, de ser identificadas.Footnote 11 Y es que al Toledano en un momento dado le falla un poco la memoria y atribuye versos a quien no corresponde, o parece jugar con el lector no mencionando la procedencia. Una cosa es clara, a veces, aunque diga simplemente poeta, ello no quiere decir que la cita sea oscura como las anteriores. Así Historia Romanorum, 4,68,
De quo poeta: Fraterno primum maduerunt sanguine muri
procede en último término de Lucano 1.95. Lo que sí se puede deducir de ello es que su conocimiento sea a partir de otras obras que a su vez sí incluían dicho verso.Footnote 12
Pues bien, las dos citas anteriores de rom. 1,28–29 y 1,35 proceden de la ya mencionada Theoduli Ecloga, 37–38, y 40, donde hablando Pseustis se lee:
Resulta realmente curioso que el Toledano, para quien las citas clásicas son ciertamente en su mayoría un mero adorno literario, un ornamento ex auctoritate para sus descripciones del pasado más o menos mítico de la Península especialmente, parezca eliminar de las citas el v. 39, incómodo para su propósito de conjunto, dado que el capítulo 1, De regibus Lacii, afirma la sucesión en el Lacio de Ianus, y la llegada de Saturnus, arrojado por su hijo Júpiter a Italia desde Creta, y todo ello porque “effosionem etiam docuit metallorum, et ideo dicitur fabulose aurea secula ordinasse,” lo que sin embargo en boca de Pseustis sí encajaría.
Por otra parte, el Toledano también se encuentra con versos entre las líneas de los autores a los que copia, y como tal copia los incluye en su relato. Por ejemplo la cita de Aen. 6.471 (“Ac si dura silex, superat Marpesia cautes”)Footnote 13 que encontramos en rebus 1,12,34–35, aparece ahí porque viene inserta por Jordanes en su De origine actibusque Getarum, a quien está parafraseando el de Rada en ese momento. Pero esto de las fuentes en los textos medievales es un problema de no fácil solución. Uno siempre está tentado de pensar que muchas de las citas, incluso con autoría expresa, han sido tomadas de alguna fuente intermedia, que precisamente no se nombra y que puede resultarnos desconocida. Es decir, que son de segunda mano, y en muchos casos parece que así resulta ser. Ya se da el caso en Isidoro, ni más ni menos.Footnote 14 Más todavía: esta cadena de aclarados, comentarios y reproducciones más o menos literales termina por complicarse aún más. Otro ejemplo. En el De rebus Hispanie, 1,9,43–44, capítulo construido sobre la misma obra de Jordanes citada anteriormente y la Historia Gothorum de Isidoro de Sevilla, el Toledano escribe:
De quibus poeta: Mortem contempnunt laudato uulnere Gethe.
A nadie se le oculta que ello procede de la alabanza de los godos del Obispo de Sevilla: Footnote 15
Populi natura pernices, ingenio alacres, conscientiae viribus freti, robore corporis validi, staturae proceritate ardui, gestu habituque conspicui, manu prompti, duri vulneribus, iuxta quod ait poeta de ipsis: mortem contemnunt laudato vulnere Getae.
Ni el polígrafo germano que editó la obra, ni nuestro verus Toletani sospitator, han dado cuenta del mencionado verso, que curiosamente encontramos también en el mozárabe Álvaro de Córdoba,Footnote 16 ep. XX:
Sed ut me qui sim ipse cognoscas, et amplius tacendo devites, Virgilium audi: Mortem contemnunt laudato vulnere Getes.
atribuido en este caso, como vemos, a Virgilio, y ello a pesar de la cultura “clásica” atribuible al mozárabe cordobés.Footnote 17 Volvemos a lo mismo: nadie lo encontraría en Virgilio.
Mas esto nos pone sobre una pista, como en el caso de la supuesta cita ovidiana: ¿y si buscamos en autores que de tanto imitar a un autor antiguo o por haberlo comentado prácticamente pudiera confundirse con él? Creo que esa es la clave: el verso anterior procede de Servio,Footnote 18 en su obra De centum metris ad Albinum (Serv. gramm. IV de Centum Metris 465.2).
De miuro. miurum constat ita ut heroicum, sed pyrrichio clauditur, ut est hoc, mortem contemnunt laudato vulnere Getae.
Álvaro de Córdoba pudo recordar posiblemente el comentario de Servio a la Eneida, y de ahí la atribución. Una cadena de reproducciones de dicho verso se puede seguir desde Isidoro: Álvaro de Córdoba, la Chronica Naierensis 1, 157; Lucas de Tuy en el Chronicon Mundi 2, 20, y el Toledano finalmente, y todos ellos dependientes de la Historia Gothorum de Isidoro. Así pues, al menos para este caso este fragmento poético se enmarca en una tradición de relatos historiográficos en prosa. Curiosamente, sin embargo, cuando Alfonso X en su Estoria de Espanna (Primera Crónica General, ed. Menéndez Pidal, 387) traslada casi a la letra este capítulo del Toledano, también atribuye el verso a Virgilio: “et por ende los llama Josepho scitis del nombre de Scicia, e sant Esidro getas, assi cuemo Uirgilio en este uiesso: mortem contempnunt laudato uulnere gete, que quiere dezir: ‘la muerte desprecian los godos et alaban la ferida.’”
Pero sus versos no identificados no acaban aquí. Añadiré un ejemplo de un verso que, creo, ha escapado a cuantos han reparado por algún motivo en el texto del De rebus Hispanie. En el capítulo 22 del libro III, cuando compone de su magín — no hay fuente cierta en el pormenor —, el lamento por Hispania y los godos, y la causa de su caída, escribe (ll. 74–75) “regis ad exemplum totus componitur orbis,” que incluso en una lectura rápida por su solo final ya suena a final de hexámetro. Y así es; si nos vamos a Claudiano, el autor, vemos que es el final del verso 299 del (VIII) Panegyricus de quarto consulatu Honorii, Footnote 19 con la peculiaridad de que el comienzo según aparece en el Toledano es en realidad el principio del verso siguiente:
Esto nos lleva a determinar que nuestro autor no conoció el texto de Claudiano sino más bien algún florilegio, ejemplo gramatical o repertorio moral por el carácter sentencioso de verso, siempre más inclinados a “reordenar” los versos, en este caso con el añadido de totus para completar el hexámetro.Footnote 20
Así pues, el Toledano adorna su prosa historiográfica, especialmente la que alcanza hasta las caída de Hispania, con versos latinos de época antigua sacados de acá y acullá: versos posiblemente de primera mano, como los de Heroides de Ovidio, versos erróneamente atribuidos, como el citado sobre Hércules, versos incluidos en las fuentes de las que copia, como el aducido desde la Historia Gothorum de San Isidoro, o versos insertos en el relato sin referencia alguna a su origen poético, como este último de Claudiano.